viernes, diciembre 04, 2009

De mascotas y otros detalles...


Una de las escenas que más me gustan de las películas infantiles, es aquella en "La noche de las narices frías" en la que se dice que muchas veces el individuo se mimetiza con su mascota y salían una imágenes maravillosas que tal vez muchos de los lectores recordarán con el mismo placer que yo.

Entre las vivencias infantiles, también recuerdo haber tenido un perro pastor alemán, dos perros chinos y un dálmata. Esfuerzos inútiles porque fueran educados y bien entrenados, pero guardo algunos recuerdos graciosos de ellos. Cuando mis hijos eran pequeños, Micaela tuvo peces -JC los termino cuidando-, todavía recuerdo sus dibujos que pretendían reflejar cómo jugaba con su mascota, cuando estaba en 2° grado y realmente me destornillo de risa porque hacía ese gesto que hacemos todo al imitar a Nemo, pero imagínenlo dibujado por una niña de 7 años... inolvidables o cómo tuvimos que desaparecer a un par por el water cuando sabe Dios cómo había saltado fuera de la pecera.... Alejandro siempre insistió gran parte de su infancia en tener un perro, y cuando estuvimos a punto de hacerlo, un episodio familiar se cruzó en el camino y "el pan se quemó en la puerta del horno"... cosas de la vida. Mis abuelos tenían canarios, recuerdo clarito cómo cantaban en la terraza y la jaula blanca en la que vivían. En lo personal, los bichos no me inquietan en lo absoluto, felizmente que JC y yo pensamos igual. Inclusive, alguna vez pronunció una frase del más fino humor negro que yo recuerdo con mucho cariño: ¿para qué vamos a tener un perro? ¿para hacerle "cariñito"?... pero si ya tenemos a los chicos...

Hoy que salí a caminar y vi la cantidad de gente que pasea a sus perros me percaté de algo. La elección de una raza va de acuerdo a los tiempos en que vivimos, y por ende, en esta época en la que la ciudad crece hacia arriba y los espacios verdes personales se van reduciendo, por lógica la mascota también lo hace. Por ello, predomina el scotch terrier, el chihuahua, el yorkshire, el poodle... y son los fieles amigos de sus perros que los sacan a pasear todas las mañanas, como cuando veo caminando a mi gran amigo Jorge Vega Veguita con su pastor alemán (raza que es la que más me gusta) y en este caso me pregunto: ¿quién pasea a quién? . Casi ya no se ven: doberman, bracos, dálmatas, mastines.... Tal vez por un tema de moda...

¿Para qué se tiene una mascota? ¿Tal vez porque como algún sabio refiere: el mejor amigo del hombre es su perro? ¿tal vez porque alguien tiene que hacerse cargo de los animales que el hombre ha logrado domesticar? ¿porque te cuidan? ¿porque es una buena terapia? ¿una buena compañía? Seguramente las respuestas serán innumerables y muy personales.

Yo admiro a la gente que tiene mascotas y convive con todo lo que ello implica. Para mí, es demasiado.

martes, diciembre 01, 2009

Un texto para compartir


para ustedes, mis alumnos, porque logramos cosas especiales
Llega a mis manos este soneto que verán al final del post, y me hace pensar en ciertas vivencias. Me sirve para confirmar una vez, que el no saber aprovechar lo que se tiene, el correr tras aquello que no es prioritario es una condición universal. El ser humano suele alimentarse de fantasías o apostar sus cartas a aquello que muchas veces no vale la pena. A la vez me queda claro que la vida nos da lecciones maravillosas y que en muchas ocasiones las aprendemos un poco tarde.

Trabajar con adolescentes a veces es triste. A pesar de que ellos se sienten incomprendidos, a veces los incomprendidos somos nosotros: las lecturas que hacen de nuestros mensajes son erróneas y terminan trastocando lo que queremos que entiendan en palabras erráticas. Inclusive, en esta loca carrera que tienen algunos por creer que lo pueden todo, que lo dominan todo, de vivir la ilusión que no necesitan a nadie y se bastan ellos mismos, desoyen palabras valiosas, ignoran gestos cariños y desconocen los límites que son necesarios para una convivencia pacífica y segura. A veces es triste trabajar con adolescentes puesto que uno ve, uno es testigo cercano de los errores que comenten y es imposible transmitirles aquello que nosotros ya vivimos, aquello que nosotros perdimos, aquello que nosotros recobramos.
La ley de la vida, nos enseña que ellos mismos deberán pues pasar por el camino, caer y levantarse, sufrir, llorar y esperar que las heridas se curen... si lo logran. Ellos mismos confirmarán que esta jornada no es fácil, confirmarán que tienen que mirarse por dentro para conocerse y ser capaces de aceptar sus limitaciones. Nosotros los adultos solamente observamos a la distancia, callamos sus desprecios, celebramos sus logros, compartimos sus tristezas y apretamos los labios al ver sus frustraciones.
Otro grupo parte a vivir la vida, otro grupo que llevo en el corazón.

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.


Francisco Luis Bernárdez

viernes, noviembre 27, 2009

Dos mujeres en el camino de la vida


para M.G. y R.M.
Entre la inmensa gama de mujeres que conozco, hay dos que especialmente admiro sobre todo en los últimos tiempos -aclaro que esta vez no destacaré en ellas ningún aspecto altruista ni ningún logro profesional- . Simplemente las admiro por la forma de encarar su presente, las admiro porque aprendo de ellas a encarar el mío.

De una, tomo su optimismo. Cuando la oigo siento que esa risa transparente es lo suficientemente grande para alegrar mi día y confirmo que en la vida hay que reírse más y que con ello el alma se ejercita sabiamente. Para mí, ella es un ejemplo de saber combinar un cerebro pensante con un espíritu que canta con alegría y que toma con cautela lo cotidiano de la vida. Ella goza de la vida y eso no tiene nada que ver con los bienes materiales, no tiene que ver con los problemas pequeños o enormes con los que tenga que lidiar. Su optimismo y creatividad van más allá, pero van con ella. A mí lo que me gusta es que su energia positiva literalmente contagia, enriquece al otro. Por eso, la admiro.

De la otra, tomo su valentía y entereza. Ha recorrido el camino de la vida con mil y un historias que contar. Le ha sacado el jugo en todo sentido y en su paso siempre ha sabido dejar algún detalle para guardar en la memoria. Hoy se enfrenta a un enemigo: una terrible enfermedad. No obstante, sacando fuerza, ánimo y sobre todo valentía, no va a dejarse vencer. Con toda la fuerza de su corazón, con la sonrisa en los labios, sin dramatismos, con entereza le hará la guerra cada hora, cada minuto, cada segundo que tenga cada día. Lucharla es un deber. Por eso, la admiro.

Seguramente, cada lector tendrá una gama de seres "admirables" de los que recoger una cualidad, en este caso estas dos mujeres de carne y hueso me dan diferentes tipos de lección. No son únicas, no son especialmente extraordinarias, pero para mí ese plus es lo suficientemente valioso para escribir de ellas hoy.

lunes, noviembre 23, 2009

Soy el instinto gastronómico de Juan



En los tiempos arcaicos Juan salía a cazar para poder comer, descubrió el fuego y en su gran capacidad de poder hacer solo una cosa a la vez, me descubrió a mí. Soy el instinto gastronómico de Juan. Le adelanto: María me sufre.

Desde tiempos inmemoriables, Juan lleva en su ser una condición propia y meritoria: disfruta comiendo. Se conoce todos los sitios habidos y por haber, se pide los platos más originales y disfruta todo. Es el Gurú de los amigos; el Colón de la culinaria, puesto que se lanza a tierras ignotas, a veces pensando que llegará a la India, y efectivamente puede descubrir la América. Juan goza conmigo. Su pasión por la comida es obvia, porque mientras que su hijo se jacta de tener un sixpack abdominal producto del ejercicio diario y devoto, Juan se jacta, no menos, de tener el barril de chopp en el mismo lugar.

No obstante, no solo le gusta comer, disfruta leyendo recetas de cocina e imaginar en su cabeza esa alquimia maravillosa que se esconde detrás de los más ricos potajes que pueda llevarse a la boca. YO le ayudo a alimentar la fantasía y el estómago de todo aquello que deguste o sueñe con degustar. María me sufre, pero no puede ocultar que su felicidad también se basa en la felicidad de su compañero y a veces le fomenta que se deje llevar por mí.

Un buen día, Juan -hombre perseverante- se da cuenta que es posible dedicar cierto momento de su vida a abandonar el estrés laboral y dar rienda suelta a su creatividad. Decide darle un tiempo para entrar a la cocina, frente al fogón. Le cuenta a María que quiere preparar una receta y YO percibo una mirada reprobatoria, escéptica… que oculta una clara desconfianza y hasta desprecio por la aventura que Juan y yo emprenderemos. ¡Mujer de poca fe!

Después de leer, calcular, planear, comprar los ingredientes acompaño a Juan en una escena maravillosa. Al llegar de una reunión y antes de irse de nuevo a otra, Juan se saca el saco, y con camisa blanca, corbata London Tie puesta se coloca encima con el respeto que tal investidura supone: el mandil rojo de lunares blancos que le da cierto look de Doña Pepa, ante el cual María no puede disimular la carcajada. María es mala… no nos comprende. Juan valiente, esforzado no se amilana y prepara una salmuera en donde dormirá algunas horas lo que luego se convertirá en su obra maestra: un jamón del país.

Juan es feliz, tirios y troyanos celebran el resultado. El y yo –su instinto gastronómico- le sonreímos a María con una mirada que transmite un solo mensaje: … y tú que no creías ….

viernes, noviembre 20, 2009

Respuesta a una amiga



El contenido de este post está inspirado en la respuesta a un correo que me mando una amiga...





En los tiempos que vivimos las que cruzamos la base 4, solemos adjudicar ciertos comportamientos a la menopausia, y creo que a veces la sobreestimamos o la vemos como un cajón de sastre y sirve para explicarlo todo. Aunque los cambios hormonales le llegan a cada mujer de manera diferente, encontramos varias cosas comunes. Me pongo a pensar que más que hormonal es generacional.

Las mujeres de nuestra generación (y considero que los cambios son tan rápidos que cada diez años marca una generación/ grupo distinto) se han movido y crecido en tiempo muy cambiantes. La mayoría tuvo por madres a mujeres conservadoras, religiosas, dedicadas a su hogar, a sus hijos, a sus maridos y algunas poco dedicadas a ellas mismas, puesto que su "realización personal" era la felicidad ajena. Muchas mujeres nacidas en los 60's queriendo ir contracorriente buscaron alejarse de ese modelo maternal y construyeron hogares con individuos que no habia que cuidar tanto y criamos hijos más independientes (a veces en demasía); otras, optaron por quedarse solas, otras por no tener hijos. De hecho, los métodos anticonceptivos empezaron a estar más a la mano y ello ayudó a manejar la sexualidad de manera más sana abandonando estereotipos caducos que funcionaron de yugo por siglos.

Mujeres profesionales, que salieron a la calle a trabajar, que decidieron educarse más, que fueron más ambiciosas en la vida, y no necesariamente por parar la olla. Era una necesidad más fuerte, tengo que ser yo, no necesito a nadie, no dependo de nadie, alcanzo mis metas solas... como una suerte de demostracion personal, como una suerte de deber consigo mismas.

En este panorama, somos conscientes de que la vida trae cosas espantosas e injustas, por lo tanto: tratamos de ser más fuertes que la vida y disfrutar de nuestra inherente, innata y sumamente especial femeneidad... Y se toma como una suerte de valor agregado, de regalo que te permite ser más libre, más tú.

No todo es la "meno", eres tú que como ser humano evoluciona y ves las cosas de diferente manera. Te das tiempo para pensarlas y como podemos hacer varias cosas a la vez, podemos ver nuestra serie favorita, contestar el teléfono y pensar en nuestra condición de mujer. Para los hombres es complicado, puesto que viven y vivirán evitando mostrar cuán sensibles son -los hay, pero son pocos-. En primer lugar, no es dable. En segundo lugar, no se toman un "café terapéutico" y en tercer lugar: no tienen tiempo.

En fin querida, aquí te dejo: sé feliz y disfruta los regalos de la vida.

martes, noviembre 17, 2009

Arengas


Hoy desperté recordando esas viejas arengas que hacíamos en las barras colegiales para alentar a nuestro equipo. Debe haber sido el frío actual y las ganas de quedarme en la cama lo que hicieron que mi memoria viajara a los lejanos años de primaria en donde apoyando a mi salón gritábamos con efervescencia: ¡a la bim/ a la bam/ a la bim bom bam/ X ganará!

Luego, en los partidos de Básquet –los de ADECORE los recuerdo como si fuera ayer- con otros colegios, estas eran mucho más planificadas. Gritábamos al unísono para hacernos sentir y seguramente los contendores no dejaban de hacer su parte. No sé si para bien o para mal (del elemento masculino) nunca vi “cheerleaders” que con pompones y uniformes especiales dirigieran a esta masa de escolares desbocados que vociferaba: ¡Salgan de la cancha/ que estamos entrenando!

Sin embargo, las hay simples: ¡Perú, Perú!; infantiles: ¡Araña, araña/ “B” no se baña!; agresivas: ¡llora, llora cagón! –por citar una suave y medianamente presentable en el blog-.

Alentamos a nuestros amigos, a nuestro equipo (aunque hace 28 años no vayamos a ningún mundial), insultamos al contrario. Alentamos a nuestros hijos aunque jueguen con los pies amarrados o sea un “master” en la cancha. Forma parte de nuestras vidas.

El camino está lleno de arengas, de palabras que nos motivan a continuar en la lucha y seguir adelante. Las palabras de aliento o aquellas en las que se destroza a quien nos ha hecho daño o están por hacernos algún punto en contra (es verdad, seamos honestos): ¡tú vas a poder con eso!; ¡te apuesto que ahora se está retorciendo por lo que te hizo!

Los seres humanos necesitan una barra que lo observe y lo aliente, pues es la mejor vitamina para la autoestima. Necesitan unas palabras de aliento aunque ese día las cosas no estén saliendo bien, aunque parezca que los astros y el mundo entero se hubieran conjugado para conducirnos al fracaso.

viernes, noviembre 13, 2009

Una llave, muchas penas


Cuando era niña y oi por primera vez una referencia de la Segunda Guerra Mundial, no entendía muy bien lo que había pasado, seguramente en mi ignorancia e inmadurez me imaginaba a todos los países del planeta peleando entre sí...De hecho estamos hablando que era una niñez no muy lejana de las bombas de Hiroshima y Nagasaki (yo nací en el '63). Recuerdo haber visto libros, historias como la de Anna Frank y eso me ayudo a tener más piezas para empezar a ver el lado humano de una guerra, igualmente lejana, pero también a percibir cuánta maldad podía haber en el mundo. Ya en la secundaria el curso de Historia Universal, nos hacía estudiar este "hecho histórico" en el orden típico: Antecedentes, Causas, Hechos y Consecuencias. Tal vez alguno de mis amigos de tiempos escolares recordará que toda la historia la estudiamos así. Como si el pasar de la humanidad se pudiera reducir a un esquema.

He conocido y conozco a personas inmensamente sufridas y generosas de compartir sus historias familiares que tuvieron que salir de Europa en esos tiempos siendo aun niños, con la fe de encontrar una vida digna en un lejano país llamado Perú, sin conocer el idioma, dejando todo atrás. Tengo una amiga muy muy querida cuya familia de origen polaco sufrío directamente la insanía nazi en un campo de concentración.

Hoy terminé de leer un libro que me dejó triste. La historia de una niña judía y una llave. No sé cuál fue el motivo, solamente que en esas páginas el estilo, el argumento, y seguramente los simplísimos recursos narrativos me atraparon en una telaraña de sentimientos dolorosos en los que se mezclaba el miedo, la tristeza, el desgarro, la separación, la culpa... Detalles que ella no entendía: la violencia, las palabras, la estrella amarilla.

"La llave de Sarah" mueve muchos sentimientos y por esas razones coyunturales, me los movió a mí. Me encontré pues, con una novela que quería seguir leyendo, que no quería que se acabara y a la vez deseaba saber cuál iba a ser el desenlace. Una lectura rara, porque a la vez no podía evitar considerar que la novela en algunas partes llegaba a ser hasta cursi.

La columna vertebral de este texto es inevitablemente humano, duro, mueve una de esas heridas y deudas que la humanidad no va a cerrar jamás. Vuelve a cuestionar lo ocurrido asumiento aquellos que fueron activos y aquellos que peor aún, fueron pasivos...

Hoy cerré una novela que me dejó triste y no era porque noviembre nos sorprendió con un día gris, húmedo y frío.

martes, noviembre 10, 2009

Mi pavo predilecto


Ustedes ya saben que tengo esta anormal fascinación por el Pavo Real de Triple Pechuga. Si no saben de quién hablo basta con saber quién tiene las riendas de este país.

Lo vi el otro día en una maravillosa escena: él en su terno azul – o es el único, o los hace por docena- sudoroso, engominado, cachetes un tanto desmondongados y hasta un poco desangelado para su magnificencia presidencial, estaba al lado de Rafael Correa firmando unos acuerdos. Este último, con su look étnico y sobre todo fashion mostraba un glamour más especial, porque en la comparación… ya sabemos quién resultaba ganador. Y claro, inmediatamente vista la imagen pensé: éste ha subido más de peso. ¡DE TODAS MANERAS! Claro estaba: al pasar el peligro de la gripe AH1N1 dejó de cuidarse y se ha desbocado más todavía. Agrego a mi suposición que el reloj electoral ya empezó a jugarle en contra, por lo que la ansiedad por comer debe tenerla a mil por hora.

Lo vi también en alguna ceremonia de celebración por el 160 aniversario de la inmigración china en Perú, y por supuesto que mi bienamado Alan estuvo en todos los festejos ponderando los aportes de esta importantísima cultura a nuestro gran país. De hecho, creo que todos tendremos la humildad de aceptar que el Triple Pechuga(TP) tiene toda la razón puesto que es innegable la influencia de esta milenaria cultura oriental en todo lo que nos rodea. Entonces, vino otra escena: Alan feliz parado al lado de un Gong con baquetón en mano, junto a él un chino metroimedio vestido con un traje típico. TP feliz, con una sonrisa que ya se le perdía en los cachetes (porque con pena los dientes no engordan para que vayan en proporción) y entonces, elevó el baquetón y en ese segundo yo dudé: ¿a dónde va dirigida su mano? ¿a su panza? ¿al Gong? ¡qué duda, qué duda, por Dios! Temblé, cerré los ojos, y en eso… el sonido maravilloso y monofónico del milenario instrumento musical me dio la paz que necesita.

Creo que voy a hacerle un upgrade al Pavo Real: Cuadripechuga…. o estará engordando para Navidad.

viernes, noviembre 06, 2009

Uno central y varios cables a tierra


El otro día se me ocurrió que la vida es como una carpa, una “tienda de campaña”. Vamos armándola de a pocos. Primero ponemos las estacas, tienen que ser de un número adecuado. Luego, estiramos la lona, tomamos perspectiva. Paso siguiente, empezar a unir la carpa a las estacas con los cables indicado y echando raíces profundas de manera que si un vendaval viene de sorpresa no nos levante en vilo.


Es importante reconocer cuál es la capacidad de la carpa, cuánto pueda caber en ella y tener las prioridades claras de qué meter y qué no. Debe tener un parante central, fuerte, bien plantado, que sostenga todo el armatoste y luego templar bien los cables a tierra. Para mí, ese parante debe ser la persona central en tu vida, aquella que escoges con sumo cuidado para acompañarte en la jornada, no necesariamente tiene que ser pareja, simplemente es la persona más especial que esté siempre a tu alcance.
Los cables a tierra, los mástiles menores que ayudan a templar la vida, tienen que ser adecuadamente seleccionados: personas trasparentes y pacientes, que sientan tal cariño por ti que sean capaces de hacerte notar cuándo estás perdiendo la perspectiva y no ser simplemente una suerte de “chicheñó” que erróneamente alaban por igual tus aciertos y tus cagadas: esos no sirven. Conocerte tanto que puedan entender tus movimientos, tus pasos erráticos y tengan el valor de decirte que te estás equivocando. Tener la suficiente claridad mental, que a veces uno pierde, y analizarte aunque te duela, te piques, creas que están equivocados… pero siguen ahí: manteniendo tu equilibrio y evitando que la carpa de tu vida se vaya a la mierda. Cables a tierra, fortalecidos por sus propias heridas, por sus propias experiencias…. Esos son imprescindibles en la vida.
En el campamento del vivir, empezamos con las pilas puestas, queremos poner bien la carpa, mantenerla limpia, mientras va pasando el tiempo vamos viendo sus debilidades, a pesar de que la barremos todos los días nunca se conserva inmaculada. Ciertos cables se van debilitando y de hecho si nos interesa hay que volver a fijarlos bien o tener la honestidad de cambiarlos. Al final del campamento viene lo pesado, ya estamos cansados, hay que dejar la carpa limpia, bien doblada, no dejar ningún cabo que pueda perderse… y a la hora de volver de donde vinimos tener la certeza de que la carpa fue un buen lugar que nos cobijo: especialmente por el parante central y los cables a tierra que la mantuvieron de pie.

martes, noviembre 03, 2009

Un encuentro cercano

Me había preguntado alguna vez en qué pasaría si por un azar del destino alguien pudiera encontrarse “face to face” con uno de sus tantos ídolos del mundo artístico, aquel que las puede hacer cantar, bailar y divertirse hasta el amanecer. No sé… Juan Luis Guerra, Bacilos, Fanny Lu, Yandel, Jandy Feliz… pensando en aquellos más modernos. A mí me pasó con Jerry Rivera. Yo soy de esas fans de obvio perfil bajo, discretas, de esas que se saben sus canciones, y que cuando suena alguna se las bailas todas, todas pero nunca me he alocado por ir a un concierto, soy una fan a la distancia… Esta es la historia de mi encuentro cercano solo de primer tipo con Jerry… y va dedicada a dos amigas mías que sé comparten la pasión: Micaela Alemán y Natalia Succar.
I
Viajé a Chiclayo acompañando a JC a un congreso, al llegar al hotel vimos cierto movimiento en la puerta delantera y le pregunté al personal de recepción a qué se debía: Es que Jerry Rivera está aquí porque en la noche dará un concierto. Acto seguido, le clavé las uñas en el brazo a mi pobre marido y le dije ¡Me puedo morir! Jerry está AQUÍ!—dicho sea de paso, a JC también le gusta cómo canta...
II
Le pedí al de Recepción que me consiguiera un autógrafo que dijera para Micaela (mi hija)… qué roche pedírselo para mí…. El que estaba barriendo la entrada al notar mi emoción, se me acercó a decirme: Señora, Jerry está en el piso 5… Casi me muero… qué insinuaba…. Y yo le contesté: Qué pretendes que me meta a su cuarto!!!! No te pases!!!! Todo, por supuesto, entre carcajadas generales de nuestro grupo.
III
Por la noche al llegar al hotel lo vi pasar, una camisa anaranjada andante que se dirigía al ascensor y yo llenándome de valor empecé a seguirlo para pedir personalmente el autógrafo… Yo andaba a paso rápido, que claro con mis piececitos que calzan 35 no son ni la cuarta parte de un paso normal. El ascensor cerraba sus puertas con la imagen de Jerry al centro y yo, con voz apagada y tímida decía: ¡señor Rivera, señor Rivera…! Imagen muy bizarra por cierto, triste, quasi patética…
IV
De mañana, tomando desayuno con una pareja amiga, mientras que mi marido se había ido a una de las conferencias, vemos pasar a Jerry. Me pasa la voz el que barría (el mismo individuo). Acto seguido le pregunto a mi amigo Fernando: ¿tengo los dientes limpios? Pregunta lógica y humana, te imaginas que te vas a pedir un autógrafo y tienes un pedazo de huevo revuelto entre los dientes!!!!!!!! De espanto!!!!! Ante su respuesta cauta y tranquila de NO..., como buen caballero va a acompañarme (en ausencia de mi husband) pensando seguramente que después de tanta expectativa podría perder los estribos.
V
Jerry contestaba a una entrevista, y en eso una señora con cámara en mano lo interrumpe y le dice: ¿Me puedo tomar una foto con usted? El con seriedad casi casi colindando con la antipatía le dijo: Bueno… Inmediatamente después le tiré la cámara a mi compañero de dicha aventura rauda repetí la misma pregunta y mi gran amigo me tomó la foto con el susodicho cantante salsero: JERRY RIVERA!!! Después del click, Fernando me dijo: ahora me tomas una foto a mí!!!! Favor que cumplí a cabalidad, desde luego.

viernes, octubre 30, 2009

La Grecia milenaria en las aulas de ahora



Es difícil conversar con un adolescente y buscar las palabras adecuadas para decirle que se está equivocando. Es difícil que te haga caso, y más difícil a veces: que te tome en serio.

I

Se tiene que dar inicio a una conversación con un grupo grande de chicos que está a poco tiempo de salir de la burbuja colegial para enfrentarse al reality show: la vida. (No obstante, igual creo que muchos pasarán de una burbuja a otra). Se trata de pensar en cómo poder comenzar a darles ciertos consejos y que estos puedan caer en terreno fértil y funcionar. Son tres adultos reafirmando el mensaje a su estilo.

II

Esta historia que luego continuaré, me recordó a una escena de mi vida laboral. Cuando un profesor no asiste a trabajar, los que estamos presentes debemos repartir su carga y realizar –dependiendo del horario- un reemplazo: encargarse de la clase en cuestión con cierto trabajo por hacer. La fiel, dilecta e irremplazable Aurora es quien tiene el penoso deber de tocar a tu puerta y entregarte la famosa “tarjeta celeste” con las indicaciones de tal tarea. Más de una vez, cuando la veo parada en la puerta de mi salón con cara de culpa y en sus manos la cartulina de dicho color, dramatizo con cara de ¿por qué a mí? y le digo: ¡¡¡¡¡NO!!!!! Aurorita, no me digas qué….. Me corto las venas con galleta de soda!!!!! Y ella, muerta de la risa solo responde: Perdón miss… No puede evitar, como dije, sentirse culposa de darme tan graves noticias. Aurora tiene un corazón de oro.

III
El speech empezó contándoles que antiguamente los griegos durante las eternas guerras tenían la costumbre de matar al mensajero cuando éste les daba una mala noticia. Como si la pobre criatura fuera responsable del lío que ellos mismos, seguramente, habían creado.
Indicarles cuál era el problema convertía en mensajeros a estos adultos que tenían parados en frente, con la muerte pendiendo sobre sus cabezas. Pero por el contrario, el conocimiento del mensaje, junto con algo de experiencia, les otorgaba cierta autoridad para poder darles algunos consejos pertinentes y algunos sacudones más pertinentes todavía. Fue complicado. Es complicado si ellos tienen confianza en sus profesores, y por un segundo equivocadamente se les cruza el sentimiento de que estos son una suerte de traidores que finalmente pertenecen al mundo adulto, y no solo adulto: a un mundo que los mantiene “encerrados” de 8 am a 3 pm, sometidos a un conjunto de reglas que puedan resultarles caducas, estúpidas y ridículas la mayoría de las veces.

Durante algunos segundos de los treinta minutos que duró “el mensaje” estos adultos tal vez pudieron sentir que sus vidas corrían peligro, metafóricamente hablando, que a algunos chicos les hubiera gustado volver a la Grecia milenaria y desaparecerlos de la faz de la Tierra. Sin embargo, al final, cuando ya todo se había consumado, uno de ellos –bastaba con uno- se acercó con su mejor y transparente sonrisa y les dijo: Gracias. Los mensajeros habían sobrevivido.
Hay que aprender de la Historia. El valor de educar también está en las lecciones que nos dejó la civilización griega...

martes, octubre 27, 2009

Todo a pulmón


Hace unas semanas llamó la atención el robo de un pulmón en la exposición de El Cuerpo Humano. Gran escándalo y vergüenza pública el hecho de que en el Perú, una vez más algún tarado desprestigiara nuestra imagen con una cosa como esta. Me hizo acordar a ese chiste del piloto de avión que para saber, a través de un colchón de nubes, si estaba sobre Lima: sacaba el brazo por la ventanilla y al darse cuenta de que le robaban el reloj en un segundo... lo confirmaba.

Yo iba a escribir un post en ese momento, puesto que por sacarle un lado didáctico al asunto, me quedé pensando que tal vez a algún niño travieso se le había ocurrido que si le enseñaba un pulmón a sus padres fumadores dicho elemento de nuestra anatomía: puro y rosadito... podría convencerlos del daño que el cigarro les producía. Entonces, entendía cómo el engendrito había cometido un error pero finalmente con una intención altruista y comprensible.

Sin embargo, ahora que la verdad sale a la luz…estoy ANONADADA. Cómo se le pudo haber ocurrido a Susan Hoefken, gerenta general la empresa promotora, que esta farsa podría funcionar como una estrategia de marketing…¡qué horror! ¿qué le pasó a esta chica por la cabeza? Y todo, por el vil dinero. Llama la atención que además, los precios de las entradas son bastante elevados, y si de estrategias de venta se trataba, deberían haber existido mil y un recursos creativo y éticos.

No sé, por ejemplo, que ella se hubiera puesto calata, cual Dios la mandó al mundo para que los visitantes vieran el interior y el exterior del cuerpo humano… Y se podía haber turnado con su Jefa que también parecía estar al tanto de la patraña para coordinar horarios… como las estatuas humanas: bien maquilladas, cual maniquíes, con sus virtudes y defectos: humanísimas ellas… No hubiera sido mala idea, ¿no?

viernes, octubre 23, 2009

Soy el útero de María

María ha cruzado la barrera de los cuarentaicinco años, esa que la condena a ver los cincuentas como una meta cada vez más cercana. Como toda mujer moderna, lleva todas sus responsabilidades con valentía, fuerza, independencia y orgullo. Además lleva estrés, intolerancia, celulitis, patas de gallo y desmondongamiento inevitable de ciertas partes de su cuerpo que han tomado vida propia: un día están fit y otro día están fat.


Entonces, YO, su útero, he decidido empezar a flojear un poco para que ella se vaya aclimatando a mi retiro. A pesar de lo que diga su médico y las amigas que insisten en convencerla de que todavía es joven para que YO pase a mejor vida y no chambee más, María intuye que empecé a hacerle ciertas travesuras… Juan que no es ningún tonto, también lo sabe y justamente por eso, observa en posición ZEN –casi casi protegido en su atalaya, preparándose para lo peor-.

Para empezar le he dejado un par de malditos kilitos estampados a la altura de su cadera, que dependiendo del jean que se ponga, se convierten en una suerte de manjarblanco desbordado en alfajor artesanal. Y por más de que la pobre se somete al típico pollo/ensalada de lunes a viernes a mediodía… los ataques de ansiedad le entran como cuy en feria y quiere empujarse cuanta golosina esté a su alcance.

María toma mucha agua, fantaseando que eso la hará disminuir la celulitis y YO aprovecho para guardársela, la hincho y toma agua, y la hincho y sigue tomando y claro hace un montón de pila cuando va al baño y de hecho su capacidad de aguante…también está disminuyendo. Calculo que pronto le haré experimentar un pequeño episodio de incontinencia cuando le dé ataque de risa… ¡Prepárenle el TENA!
María vive escenas bizarras, puede tener episodios de tanta paciencia que ella misma se sorprende o quedar presa de un ataque de cólera con los ¡putamadres! correspondientes cuando no puede destapar un pomo de mermelada…
Aunque cree tener una ventaja sobre mí porque es friolenta, no confiesa que le incomoda sentir un extraño sudor durante la madrugada a pesar de la intensa humedad y baja temperatura que hay en su dormitorio. ¡Pobre, vive engañada!
YO soy el útero de María y recién empiezo a hacer travesuras antes de despedirme.

martes, octubre 20, 2009

En defensa de las anfritrionas


Debe ser por mi edad o por mi tamaño que algunas veces he sentido cierto tufillo de envidia por las chicas que hacen publicidad en eventos representando una marca: las famosas anfitrionas Estas regias, esbeltas, alaciadas y coquetonas muchachillas se paran durante horas sobre tacos 12 lo que eleva aún más su asegurado metro setenta y con un traje alicrado que parece cosido sobre el cuerpo llevan estampada en su anatomía marcas como Marlboro, Telefónica, Nosotras, Halls, Cerveza, etcétera, y como lienzos humanos que con su sonrisa Colgate te regalan muestras, volantes, o “whatever” de los que las contratan.


Tienen la obligación de estar regias, venden la marca con su cuerpo (dejémonos de eufemismos) y su impostada sonrisa. Se cachuelean con estos trabajillos a destajo cuando pueden y seguramente compiten entre ellas de una manera horrorosa por llamar la atención de alguien que las ayude a saltar a la fama, tal vez como modelos de pasarela.

¿Se han dado cuenta, que cuando justamente aparecen en una fotografía de alguna revista o algún periódico estas chicas en realidad dejan su condición humana para convertirse en objetos anónimos? Nunca aparece su nombre. Justamente, sin saberlo, caen en una suerte de “cosificación” de su esencia, la alegría de su juventud no forma más que la máscara que tienen que usar al pesar de tal vez el dolor de pies o espalda que puedan sentir y no debe ser fácil. No debe ser tampoco escuchar algún comentario vulgar o incómodo de algún seudo-caballero que quiera pasarse de vivo con ella, y lo más probable es que tal podría tener la edad de su padre o tal vez, abuelo. Pasan a ser parte de la decoración de un stand o de la escenografía de un evento: that's all.
Por ello, creo que después de este post ya no voy a envidiarlas…al menos, por un tiempo.

sábado, octubre 17, 2009

Ya vamos DOS...

Eso de que el tiempo pasa volando es una realidad, hoy cumplimos dos años de haber ingresado en la blogosfera. Para mí, los meses transcurridos representan demasiadas cosas vividas con suma intensidad.

En estos dos años he cambiado mucho, y parte de ello se debe al hecho de haber repensado ciertas prioridades, ver madurar a mis hijos, reconstruir varios aspectos de mi vida y utilizado cada post como una suerte de sesión terapéutica.

Las secciones del Blog han aumentado, los suscriptores también, la gente se anima más a comentar, y lo que me encanta es siempre recibo sugerencias de temas que llegan cuando a veces siento que la inspiración se me ha agotado. La nueva sección "María y Juan" ha sido bien recibida, y eso simplemente se debe a que somos individuos que en el fondo pasamos por lo mismo, de una manera o de la otra.
Escribir dos veces por semana es un ejercicio mental, sano y catártico. Me aleja de la locura cotidiana. Buscar la foto adecuada, y mejor si es en blanco y negro.. (véase que puse una foto que nada que ver pero me gustó y punto). De hecho, salen cosas buenas, y cosas que no lo son tanto, pero no les voy a negar que me divierto mucho y más si logro ESE post del que se habla por varios días: me siento bastante bien…

Disculpen el inevitable agradecimiento: ustedes deberían tener el primer lugar, pero no puedo darles ese privilegio... ya está ocupado: GRACIAS Juan Carlos ... no tengo que decir nada más. Ahora sí: agradecida estoy a los lectores, ENORMEMENTE.

¡Feliz día para todos!

lunes, octubre 12, 2009

Conjuguemos el verbo QUEJAR

Yo me quejo, tú te quejas, él se queja, nosotros nos quejamos y la verdad es que cada uno se queja más de lo normal (si de normalidad se puede hablar en este asunto). Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Decía nuestro gran poeta peruano.

Últimamente me he dado cuenta de que todos nos quejamos, todos tenemos algo por qué sufrir, pero el problema en realidad se agrava cuando hemos hecho de nuestra condolida condición humana una competencia diaria en donde si alguien te cuenta la causa de su dolor, tú siempre le vas a sacar un contraargumento para demostrar que le ganas en calidad y cantidad. No estoy bien, tengo a, b, c y d problemas te dice un amigo. La clásica respuesta, esperable, predeterminada y obvia será: … pobre ¡pero no sabes lo que me pasó a mí, 5a, 5b, 5 c y todo el abecedario completo!!!!!!!!


Aclaro que no tiro la primera piedra, yo también me aúno al grupo, todos nos quejamos, todos tenemos tensiones y problemas, unos más graves que otros; pero fíjense cómo la tendencia a la queja colectiva va invadiéndonos poco a poco. Estamos intoxicándonos con ella, si es el dinero, si son los hijos, los padres, el trabajo, la falta de él, y la lista puede seguir y seguir, y eso que no he tomado en cuenta la salud pues es un rubro más delicado.
Siempre hay algo de qué quejarnos, y vuelvo al punto inicial, estamos en una enfermiza competencia de quién sufre más, hay una suerte de ambición por ganar la carrera del sufrido, la “Suffer Cup”, y en el fondo lo que queremos es que las gente nos tenga pena, se conduela de nosotros, piense: ¡qué valiente es para soportar todo ello!

No pretendo ser tampoco, una tarada optimista que prefiere ocultar una realidad que tiene que ver con la condición humana: si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. La capacidad de sufrir es inherente a nosotros pero repito: nos está intoxicando silenciosamente.

Quejarse es catártico pero no hay que exagerar... por lo tanto habrá que decidir si está en nuestras manos tener como premisa de vida una sentencia que Vallejo ya anunciaba: Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.

¡Provecho! Yo haré lo posible por abandonar la competencia y no me extrañen.

jueves, octubre 08, 2009

Yo pensé que esto ya no pasaba

a Magalli, en sus Bodas de Plata
Al tener a mis hijos grandes hace tiempo que olvidé lo que es ayudar a un pequeño párvulo a hacer una tarea. Los que me conocen además saben que mi esencia de quasi Herodes me llevaría hoy por hoy a enroncharme de solo pensar en ello.
Tengo una amiga contemporánea que tiene una criatura de cinco años, el último de cuatro. Es mi heroína: su paciencia, generosidad y calma son realmente mi envidia diaria. El cuento es que el otro día, teniendo como objetivo el consabido café terapéutico tan necesario en la vida de toda persona que se respeta, tuvo que fallar al sagrado encuentro porque al llegar del trabajo descubrió que la criatura en cuestión tenía una tarea. Había que conseguir para el día siguiente: escamas, plumas y pelos. Leyeron bien.

Alguien en su sano juicio, ¿podría decirme para qué mandan a un engendrito de cinco años a hacer una tarea usando pelos, plumas y escamas, y encima: de un día para otro? Es decir: la tarea es para la mamá. Esto es más claro que el agua, es indiscutible. No entiendo cómo la brillante profesora busca que tal ejercicio lo ayude en su formación educativa, autónoma y constructora de conocimiento.

Aquí me queda claro algo: la madre llega agotada de trabajar y merece tomarse un “free time” con sus amigas para relajarse (aunque sea un par de horas); sin embargo, al darse cuenta de la bombita que tiene en casa se pone (como es natural) oligofrénica y aunque trate de mantener la calma… es imposible.

Ella conseguirá la cartulina, ella saldrá a comprar lo necesario para que su hijo presente la tarea, pelo… mmm aunque sea se lo corta…; plumas… a cazar palomas en el parque… pero escamas… ¡no te pases! Salvo que tenga una pecera en la casa o se vaya a Wong y se compre un tramboyo entero para sacarlas de ahí… Al llegar a ese punto, les juro que yo ya estaría con camisa de fuerza y el pobre chibolo estampado contra la pared pegado con UHU y salpicado con pelos, escamas y plumas, desde luego.
Claro que el “critter” aprende una lección: su madre está más loca cada día, lo asusta y su miss es linda porque lo recibe con una maravillosa sonrisa al día siguiente y le dirá: Amorcito, qué bien has trabajado. Te voy a poner una estrella bien grandota.

¡Estas profesoras están locas! ¿Tendrán hijos?

lunes, octubre 05, 2009

YO me amo a MÍ



Cuando yo era niña veía un programa cómico argentino (por malo por cierto) que era El Show de Pepe Biondi, uno de los personajes que este actor interpretaba era Narciso Bello, se amaba, se besaba las manos y tenía una actitud tan tan pero tan meamoamí, que la verdad le salía bastante bien.

Una de las personalidades más fascinantes que existe es la del narcisista. Suele ser un ser muy inteligente, que por casualidades de la vida se rodea de personas que no lo son tanto, o un poco menos. Lo más probable es que ello lo vaya descubriendo en su madurez y a veces, termina aprovechando esa ligera superioridad.

No se nace narcisista, como los grandes tipos de personalidad son producto de su entorno. Ya sea porque destacan en algo, o porque les alimentan la autoestima exageradamente, o porque los mantienen en raya y por eso quieren demostrar que son mejores que el resto… en fin: las causas pueden ser varias y algunas más profundas.

Encontramos algunos tipos de narcisos. Aquellos que son una especie de gurú en una familia por ejemplo: se le consulta todo. Aquellos que saben que hacen bien su oficio y no dudan en recalcar que nadie lo hace mejor. Aquellos que tratan con paternalismo al resto y terminan formando una especie de corte elitista como si solo los escogidos fueran dignos de su confianza (que otros tanto anhelan). Aquellos que tiene a alguien que les cuida las espaldas, le allana el terreno, le suaviza el ambiente, le evita molestias, vive a su sombra. Todos al final obtienen grandes dosis de aplauso, admiración y hasta ridícula veneración.

Por otro lado, hay simples mortales que de un momento a otro se ven atacados por un episodio narcisista y se sienten dueños del mundo, de la verdad, que le pueden cobrar a la vida alguna deuda pasada y pueden llegar a hacer cosas inimaginables que les trae una pasajera satisfacción. Después, algún “cable a tierra” los hace recuperar la sensatez para volver a la normalidad mortal.

Los primeros vuelan alto, alto, como el águila, tanto que a veces la caída resulta fatal. Los segundos, se caen, se sacuden y se dan cuenta de que cometieron una cagada, al creerse los dueños del universo por un momento.

Somos complejos, los humanos.