lunes, abril 19, 2010

Con este sí, con este no...


Hace poco estuve en una reunión con un grupo numeroso, y comprobé que ya nadie fumaba. El número de ex fumadores era amplio y de hecho, estos ya nos habíamos retirado del vicio largo tiempo.

No sé si serán la leyes anti-tabaco, o la concientización a la que estamos sometidos, o a la marginación que se le ha castigado al fumador, pero lo cierto es que al menos, en ciertos grupos generacionales el cigarro “ya fue”. Es curioso, porque igualmente podemos ver a muchos jóvenes en su curiosidad por experimentarlo todo, fuman como si el mundo se fuera a acabar mañana.

No obstante, cuando era fumadora y ahora también me lo sigo preguntando: ¿por qué no existe la misma concientización y marginación con las bebidas alcohólicas?¿ se mueve más dinero en ese medio que implica que mejor pasamos “piola” y no le hacemos una guerra real y frontal?

Particularmente nunca he visto un accidente de tránsito causado por fumar en demasía, y seguramente la hoja quedaría chica si tuviera que colocar estadísticas sobre la cantidad de muertos que hay por culpa de un conductor ebrio. Mientras que el fumar, jamás ha causado ninguna alteración del comportamiento social de nadie, basta ver a nuestro alrededor cómo la ingesta de alcohol en dosis altas vuelve a la gente ridícula, violenta, vulnerable o simplemente insoportable. Un cigarro no lo hace.

De hecho, sé que es un tema polémico, pero me jode que no haya esa concientización especialmente con los chicos y chicas que ven como “iniciación” para la adultez la ingesta indiscriminada de trago como una necesidad. Y peor aún, padres que en su mal entendido estilo liberal fomentan sin “querer queriendo” que sus hijos “chupen con ellos puesto que pueden controlar lo que toman”, pero ay! si los ven con un cigarro en la mano. Después vienen los comas etílicos, las borracheras con consecuencias incontables, los inicios sexuales inrecordables, entre otros hechos de los cuales es mejor, a veces, mantener discreción y silencio.

lunes, abril 12, 2010

Ponle salsa a tu vida...

Cada vez la vida se complica más, el tráfico, el clima, el estrés laboral, los huecos de las pistas, las encuestas, Alan dando consejos por si hubiera terremoto, en fin: vivir en Lima está jodido. No obstante, a una se le da por hacer cosas entretenidas para darle alegría a la vida, por lo que decidí –instigada por mis amigas del original café terapéutico- meterme (con JC) a clases de Salsa.

Sábado, 17:30. Nos fuimos al COHIBA –bar cubano cerca de la casa- , profesor cubano de nombre Roberto, costo aceptable por 10 clases de hora y media cada una. Total, pago por bailar y pasarla bien.

Llegan otras parejas, una en especial llama nuestra atención, van con el hijito que debe tener unos siete añitos (Herodes, ¿dónde estabas?) que contracorriente se porta como un ángel mientras juega durante hora y media solo con sus muñequitos. El pata tiene una pinta de pavo que nadie se la quita, auguramos el desastre ajeno… sin embargo…. Adivinaron. ¡Catana! con los enlaces, vueltitas, pasitos y demás… el pata se luce en la pista, el pobre tiene menos gracia que un pollo crudo colgado en un mercado, pero me como mis palabras: no la necesita.

A veces una cree que hace bien las cosas, hasta que viene alguien que te ve por primera vez y en pocas palabras te indica que toda tu vida has vivido en el error. Creo que entendieron. Nosotros no somos malos bailarines, tenemos cierta gracia como pareja y realmente hemos encontrado un buen equilibrio en la pista de baile; sin embargo, hoy concluimos que somos unos vulgares bailarines artesanales y que tienen que enfrentarse a adquirir una técnica que pone al descubierto ciertas debilidades. Por ejemplo, descubrir que el uno es descoordinado, que al otro le cuesta entender cuando le dicen que para hacer el pasito hay que doblar la rodilla. Que ambos quieren pedirle al profe la hora libre para bailar como les da la gana.
Roberto me dice: … el problema es que como tú eres bajita… Y claro, yo pienso: este huev… además de pagarle para divertirme, se esfuerza por cagarme la autoestima al recordarme que tengo ESE problema, que vivo con ESE problema, que he superado ESE problema. Pero claro, con la “elegancia” que me caracteriza le contesto: hace rato que me di cuenta.
En fin, tenemos diez clases por delante para que podamos adquirir la famosa técnica ¡esta clase ha sido de cortesía!
¡SABOR!

lunes, abril 05, 2010

El oráculo del siglo XXI

I
De hecho, los asiduos lectores de este espacio, habrán concluido ya hace algún tiempo que una de las fuentes de inspiración son mis alumnos. Son mi vitamina diaria, mi energizante y de una u otra manera me llenan de ideas nuevas. A veces vienen en bocanadas de frescura y otras con una fuerza incontrolable que yo misma tardo en reconocer: rebeldía, frustración, ocio, flojera, entre otras muchas emociones que se les sale por los poros. Ser adolescente no es fácil en estos tiempos, aunque lo parezca.

En clase se nota que, a pesar de que no quieran mostrarlo, están sedientos por saber, por conocer, por estar enterados y si les cuentas una historia qué mejor que mejor... puesto que ser un oyente los mantiene todavía seguros en el terreno de la infancia que los va dejando y a la vez les despierta una curiosidad por un conocimiento que sabrán los volverá medianamente más cultos o "cooltos".

II
El mito de de Edipo cuenta la historia de este lejano personaje griego que tuvo que cargar con un horrible destino: matar a su padre y casarse con su madre. Los dioses, habían marcado su vida con esta suerte de maldición por razones que no vamos a discutir y él, como buen protagonista de una tragedia griega, a pesar de que hizo todo lo indecible no pudo eludir el cruel destino.

Entender a Edipo es entender antes lo qué era el Oráculo, puesto que es ahí donde él se entera de su futuro, de SU verdad. Ante el supuesto infundio de un borracho en una cena real: Eres un hijo supuesto... Edipo va al oráculo y en vez de preguntar: ¿Soy adoptado? Se complica la vida y pregunta: ¿Quién soy? Es decir, se pone la soga al cuello, no sabe buscar. Puesto que el sacerdote que lo atendió ese día le dijo: "Eres el maldito que matará a su padre y se casará con su madre". Lección: cuando uno va al oráculo tiene que saber qué va a preguntar.

III
Mis alumnos también tienen un Oráculo. Los tiempos modernos les han entregado un lugar en donde pueden encontrar la solución a sus dudas, a sus pesares. Pueden resolver una tarea, pueden encontrar un concepto, pueden leer el resumen básico de un libro, pueden plagiar un trabajo. Basta pues, con ingresar por la puerta del santuario y descubrir que el sacerdote/tiza Google es capaz de mostrarnos el camino. El oráculo del siglo XXI está ante nuestro ojos, nuestra verdad está en la Internet.¡Es simplemente, MARAVILLOSO!

Y ojo que, los adultos también lo hacemos. Por ejemplo, cuando se quiere ver la VERDAD de alguien, cuando quiere comprobar CUÁNTO existimos, a veces CUÁL es el sueldo, QUÉ amigos tiene, QUIÉN tiene por familia, en fin preguntas a montones. Cualquier red social, cualquier página de alguna entidad del estado, alguna foto encontrada por ahí, un artículo, la web de su trabajo. Tuyo o ajeno ahora sí: el destino está expuesto.

Si quieres saber algo, habrá que saber buscar. Edipo tal vez hubiera encontrado una salida y habría escapado (ojalá) a su siniestro destino.

lunes, marzo 29, 2010

Recuerdo y realidad

Cuando somos adultos solemos tenemos momentos para recordar la infancia y adolescencia a veces con dolor, a veces con melancolía y otras con sentimientos entremezclados. De hecho, en las reuniones con amigos, solemos volver y volver a anécdotas que nos transportan rápidamente al pasado.
Me llegó el mensaje que leerán a continuación por e-mail y después de haber cumplido el objetivo y arrancarme una sonrisa, recibí un segundo mail (copio más adelante) con una respuesta ácida y creativa que tengo que compartir con ustedes. Disfruten y rían!

TEXTO

1.- Aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban con un infalible: De tin marin.. de do pingüé?....
2.- Cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un firme... "Chepi!... Chepi!..."
3.- Y los errores se arreglaban diciendo... 'No vale, de nuevo... de nuevo...'
4.- Tener dinero significaba poder comprarte Frunas o Chizitos en el recreo para ti y tus amigos...
5.- Jugar mundo o a las escondidas, podía mantenernos felizmente ocupadas durante toda una tarde...
6. Para ayudar a los amigos bastaba con un grito: "Ampay me salvo con todos mis compañeros vivos o muertos!"
7.- El último en llegar es burro!... Era lo único que nos hacía correr como locos hasta que el corazón se nos salía del pecho.
8.- Los globos de agua eran... la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...
9.- Cuando sacarse un 20 era el mayor de los logros y ganarse un helado era... la mejor recompensa de los padres
10.- Y quitarle las rueditas pequeñas a la bici significaba un gran paso en tu vida....
11.- Cuando el negocio del siglo era cambiar las figuritas repetidas por la que hacía tanto tiempo que buscabas...
12.- Y el mayor stress en el mundo era el examen de Mateeeeee!!!

Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más...
TODO ERA POSIBLE EN NUESTRAS MENTES, LA ÚNICA LIMITACIÓN ERA SI PAPÁ Y MAMÁ DABAN PERMISO!!!

los pleitos con los amigos se olvidaban con el siguiente cumpleaños, la ropa no importaba, la marca mucho menos, podíamos correr y correr y seguir corriendo sin perder el aliento, y no había mayor placer que disfrutar a solas una barra de Sublime o Sorrento...

SI PUEDES RECORDAR LA MAYORÍA DE ESTAS COSAS Y HAS SONREÍDO... ENTONCES SIGNIFICA QUE HAS TENIDO UNA INFANCIA FELIZ Y QUE TODAVÍA QUEDA DENTRO DE TI ALGO DEL NIÑO O NIÑA QUE FUISTE NO HACE TANTO TIEMPO.


COMENTARIO (con el permiso del autor)
Creo que tienes visión errada de la realidad. La mayoría de estas cosas siguen sucediéndonos de adultos.

Por ejemplo:


a) El nombramiento de Ministros de Estado, que son decisiones importantes, siguen siendo "de tin marin de do pingüe".
b) Los errores gubernamentales se siguen resolviendo con un "No vale, de nuevo .. de nuevo" y de nuevo la vuelven a cagar.
c) El sueldo, después de pagar las deudas, te alcanza para comprarte Frunas o Chizitos pero solo para ti.
d) A los amigos se les sigue ayudando en los ampays, sino pregúntale a Crousillat.
e) Ya no es "el último en llegar es burro" sino todos son burros.
f) El negocio del siglo sigue siendo cambiar figuritas, solo que ahora salen presidentes, héroes o sitios históricos y encima, huelen mal.
g) Ahora los límites los pongos yo, pero a veces ejerciendo mi rol autoritario de padre, mis hijos hacen lo que les da la gana.




martes, marzo 23, 2010

No te quiero por lo que eres, te quiero por lo que fuiste.



Tuve la suerte de asistir a una presentación (casi privada) de Nito Mestre. Seríamos unas cien personas que aparentemente iban entusiasmadas a escuchar al ex-integrante de Sui Generis. El bar ubicado en el sótano de un local barranquino no se prestaba mucho a crear un ambiente adecuado. Una arquería triple cortaba el ambiente en varias secciones e iba a resultar obvio que no todos podrían ver al cantante… (yo entre ellos).

El cuento es que salí medio tristona, puesto que lo que sentí en el público (y me incluyo) es que todos entonaban las antiguas canciones del grupo argentino, pero cuando Mestre cantaba (con su previa explicación) sus nuevas canciones, nadie le hacía caso. Mestre, canoso, deteriorado, era un quasi sesentón que entonaba las canciones del ayer; empecé a pensar que mejor era escuchar mi cd de Sui Generis que tiene mejor sonido del que yo estaba escuchando.

La imagen de nuestros ídolos de ayer no corresponde con la realidad. Nuestros afectos se han detenido en el tiempo con las canciones de ESE tiempo …por eso cuando se anuncia la llegada a Lima de algunos de estos y veo la publicidad de Nicola di Bari entro en depresión!

viernes, marzo 19, 2010

Fútbol, pasión de multitudes...

Existe este prejuicio que muchas mujeres ven al fútbol como " la otra", puesto que se sienten desplazadas. Del mismo modo, hay que reconocer que es una verdad categórica que cuando un hombre está viendo un partido de fútbol en la tv el mundo se le reduce a su mínima expresión y las féminas no tienen cabida. Menos si no saben nada del tema: ahí son casi unas enemigas...
Sin embargo, creo que en los tiempos que corren este deporte se ha vuelto más democrático y las mujeres tienen una participación más activa: como espectadoras y como jugadoras (suena horrible...!!!) y como comentaristas deportivas. Y seguramente, muchas tendrían amplias historias que contar sobre su relación con el Deporte Rey.
Mi relación con el fútbol tiene tantos años que son casi los que tengo y ni siquiera me salvé por el hecho de no tener hermanos hombres. Estudiar en un colegio mixto me hizo entender desde niña que el fútbol era EL deporte; la actividad que lograba de manera práctica poner a jugar a todos mis compañeros aunque se hubieran mentado la madre diez minutos atrás. Las niñas, como siempre, éramos (¿¡?¡?) más conflictivas y de hecho, un partidito de volley o de básket no solucionaba absolutamente nada.

Mi padre solía ver los grandes campeonatos, el Mundial y la Copa Libertadores : vía satélite. Lo recuerdo con su cerveza Cristal en mano, viendo en nuestra tv blanco/negro, con sus antenas de conejo admirando los corners del uruguayo Texeira que jugaba por la “U”. Los días lunes, comentábamos la tabla de posiciones que publicaba “La Prensa” en su sección deportiva que mostraba los resultados acumulados del Descentralizado.

Me enamoré de un futbolista-futbolero y me casé con él. He asistido a cuanto partido jugaba mientras podía acompañarlo. El día de nuestro matrimonio en el auto que nos llevaba de la ceremonia a la casa estuvimos escuchando por radio un “Clásico”. Hasta hoy, siempre me desafía a que le diga qué equipos están jugando, ya sea por las iniciales o por el color de sus camisetas… Mi hijo nació jugando fútbol, ha habido momentos que sentía que él respiraba fútbol, comía fútbol, soñaba fútbol y en ese afán he gritado como loca en cada partido al que lo he acompañado.

El deporte por el deporte, más allá de sus dirigentes y la plata que está detrás. ¿Qué somos sin fútbol? Convoca, reúne, separa, vuelve a convocar y a reunir. Uno puedo hablar de fútbol toda una velada más allá de lo que pueda vender…

martes, marzo 16, 2010

Cuestión de combinar los elementos


El otro día dando clases, trataba de luchar contra el argumento de muchos de mis alumnos que se basa en la premisa de " no entiendo lo que leo". De hecho, no estamos hablando de analfabetos funcionales, como se denomina ahora a los chicos que aprenden a leer pero no saben transformar el código escrito en ideas comprensibles. Problema que se ve mucho en ciertas primarias. Yo les hablo de chicos que simplemente no tienen el hábito de la lectura, pero que tampoco se les ha explicado que no deben cerrarse a cualquier posibilidad de que la pasión por un buen libro puede despertar cuando menos se lo imaginan.


Soy consciente de que con el paso del tiempo es más difícil que un alumno se anime a leer a Tolstoi, o Flaubert o Shakespeare. Puesto que los registros les son cada vez más lejanos. El hecho de estar acostumbrados a la cultura "imagen" hace que la lectura solo les ofrezca un conjunto de signos (letras) que ellos conocen pero que no los lleva a ninguna parte (excepto a los brazos de Morfeo). No obstante, tenemos un grupo reducido de jóvenes que por tener una sensibilidad especial todavía es capaz de conmoverse con un poema o con el fragmento de un cuento de Cortázar.



¿Cómo hacerles entender que eso que está escrito puede ser entendido por su cerebro? ¿cómo sacarles de la cabeza el prejuicio que toda la literatura es aburrida, a pesar de que les presentes textos medianamente entretenidos?



Decidí partir de esta comparación, de un elemento que forma parte de sus vidas y que lo ha sido de la historia de la humanidad desde sus orígenes: la música. Entonces, les dije que todos sabíamos cuáles eran las notas musicales, que ellos especialmente durante toda su primaria habían recibido clases de música y que para bien o para mal algo les había quedado. Eran capaces de pasarse horas de horas con el cuerpo enchufado al i-pod (y no al revés) como si fuera un apéndice. Pero había que reflexionar qué era la música... y llegamos a la conclusión que simplemente lo que escuchaban partía de las diferentes frecuencias del do-re-mi-fa-sol-la-si. Solo con esa base, los músicos lograron y lograban las combinaciones más creativas que no llegan a agotarse nunca. Desde los tambores africanos hasta el Metal.


Con la literatura es igual. De nuestro código A-Z la cantidad de sustantivos, verbos y otros logran combinaciones extraordinarias. Vamos desde los cantos homéricos hasta Condorito. Porque hay que entender que hay público para todo...


No me hace mejor o peor persona que mi capacidad de oyente me permita aceptarlo todo, no obstante mi elección de hecho irá con lo que me identifique como ser humano. Pasa en la literatura, en algún momento de mi vida me habré visto en Sófocles y otros en Fontanarrosa. Perdura lo clásico, lo coyuntural pasa y no permanece. Eso debe ser lo imprescindible y hay que tener voluntad para lograrlo.


Yo contraataqué: qué queremos cultivar, ¿lo que permanece o lo descartable? ¿Los Beatles o Britney? ¿Crepúsculo o Cien años de soledad?

miércoles, marzo 10, 2010

Reflexión corporal


He empezado a leer “Regias y conservadores: mujeres y hombres de la clase alta en Lima a inicios de los noventa” escrito por la antropóloga Liuba Kogan. Asoma ser un libro interesante, observador y crítico.

Pero esta vez me he detenido en una frase del proemio hecho por Patricia Ruiz Bravo a propósito de lo dicho por la autora: en el mundo contemporáneo el cuerpo “parece haberse convertido en el proyecto de vida de muchas personas”. Tú eres tu cuerpo y este debe adecuarse a las exigencias que el capitalismo tardío plantea a las personas: la distinción se da a través del consumo (marcas especializadas) y de la esbeltez corporal. No se avizoran muchas posibilidades de realización personal. Tal parece que ese es el único camino a seguir para el reconocimiento tan esquivo y anhelado al mismo tiempo.

Cuando doy una mirada a los adolescentes de ahora, y parto de una adolescencia que arranca a los 11-12 años, confirmo con tristeza la veracidad de las palabras citadas. Somos testigos silenciosos de cómo los diferentes cultos al cuerpo toman con fuerza la conciencia de los chicos. ¿Qué quiero decir con esto? Y aunque suene fuerte lo voy a hacer: empiezan a usar su cuerpo como un arma exitosa socialmente hablando y no es un tema hormonal, con pena, se ha vuelto un tema social.


Muchos chicos cuyas madres (y padres) viven pendientes de los ejercicios, de los senos perfectos, de los abdominales formados reciben mensajes directos de que el cuerpo debe servirte antes que nada para ser aceptado, para que nadie te critique, más ser envidiado por el resto: un gran porcentaje de tu felicidad de focaliza en cuánto mides, cómo tienes el pelo, qué te pones, cuánto puedes mostrar y que esté en su sitio…

Es curioso, la adolescencia es una etapa en la que todos quieren ser diferentes, y hoy en la modernidad del siglo xxi lo que tenemos son quinceañeros clones de sus adultos inmediatos (y sus respectivos padres) en donde la silicona, el alaciado, el “sixpack” abdominal, lucha por apoderarse de todas la generaciones y lo está logrando.

miércoles, marzo 03, 2010

La presencia permanente


Leí la novela de Héctor Abad, El olvido que seremos. Jalada un poco por la recomendación de Malena, de El Virrey y por el artículo de Vargas Llosa en El Comercio sobre la novela. La verdad es que entiendo todos los aplausos que ha recibido. De hecho, como siempre he afirmado, finalmente los libros nos gustan porque nos gustan o no nos gustan por lo mismo. Más allá de las críticas ajenas.

La novela cuenta una historia familiar con bemoles y sostenidos, de una familia colombiana cuyos seres más queridos se los arrebata la muerte sin ningún aviso ni prevención. Sin embargo, no hay tristeza en el narrador, puesto que logra transmitir con una finísima melancolía los momentos más duros sin caer en el dramatismo. Mantiene ese estilo tan latinoamericano que tenemos de empezar contándote algo y terminar contándote otra cosa, para volver luego al principio.

La línea entre lo real y lo ficcional pierde todo cuestionamiento: es el autor, es su padre, su madre, sus hermanas. Y tal vez, eso lo hace por momentos un objeto de envidia (de la buena), el que querer haber sido así de feliz por en alguna parte de la vida, o haber tenido a ese padre que de hecho resulta siendo una rara avis. Abad tiene esa delicada capacidad de transmitir sentimientos cotidianos sin manosearlos.

Los padres seremos olvido, puesto que la memoria es una compañera traicionera y con el paso del tiempo recuerda ciertas cosas que le conviene, o te trae a la memoria un detalle que estuvo agazapado para arañar un poco esa herida que parecía cicatrizada.

Porque como siempre lo digo en más de un post: las huellas que dejan los padres son las que realmente duran para siempre.

viernes, febrero 26, 2010

Exacta dimensión

De vez en cuando me gusta compartir un texto corto con ustedes. Aquí los dejo con un poema de Juan Gonzalo Rose (Perú 1928-1983). Poeta de voz sencilla, humano, cotidiano. El famoso vals Tu voz que entonaban Lucha Reyes, Tania Libertad y Cecilia Barraza, entre otros; toma la letra de otro maravilloso poema de este autor.


EXACTA DIMENSIÓN

Me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas…

y más precisamente:
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas
cuando llega el verano…

Y más precisamente:
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas en las tardes de enero
cuando llega el verano…

y más precisamente:
me gustas porque te amo.

lunes, febrero 22, 2010

Entre gustos y sabores


Escribí algunos meses atrás, un post que hablaba de los olores y aquellos que especialmente eran personales, que lograban trasladar mi memoria a millones de años luz atrás para traer al presente gratos recuerdos. El ejercicio de hoy es hacer lo mismo con los el sentido del gusto.

Cada ser humano guarda sus propios sabores predilectos en su disco duro cerebral y es más, solemos asociarlo a la situación concreta, a una etapa de la infancia, a una persona… No fue es por las puras que la punta de la madeja de la gran obra de siete tomos de Marcel Proust - En busca del tiempo perdido- fuera el sabor de una magdalena y la chispa que este prendió esta sensación en su cerebro.
Sabores que tienen una firma personal. Por ejemplo, a pesar de la cantidad de años de casada y de preparar repetidas veces la tradicional salsa de pan (salsa de miga) para acompañar el Sancochado, JC siempre dirá que no es igual a la que otrora preparaba su tía Chuco. Y sé que tiene toda la razón, porque un sabor va más allá de unos cuantos ingredientes… La cuota de melancolía y afecto que trae consigo el probar un plato consignado en tu memoria nunca será como el actual, preparado por otra mano.


Cuando salió, en edición limitada, de nuevo el Sorrento, escuché muchos comentarios que decían: pero no es el mismo de antes. D’onofrio que ya no lo es más, tiene esa capacidad de regresarnos al pasado con los sabores y a veces cambiándole de nombre. Hoy es Huracán lo que ayer fue Caravana, ese helado de leche (ojo, porque no es de vainilla) bañado con una capa de helado de agua de fresa o naranja. Pero ya no es lo mismo…


Me regresan a la infancia: los Choritos a la Chalaca puesto que visualizo en ellos a mi papá cuando los compraba en una suerte de restaurant/tienda llamado Todo Fresco que quedaba al lado del Pico de Oro en Miguel Dasso. El sabor de un buen Chancay me recuerda a mi abuelo Juan Manuel y su devoción por los panes. Los panqueques me remotan a la Cafetería Todos de San Isidro y los lonches sabatinos. Las pasas bañadas con chocolate: la primera infancia de Micaela junto con la fragilidad del embarazo de Alejandro.


Y cosas que no he vuelto a comer y cuya memoria de su sabor me produce una nostalgia enorme puesto que de hecho están asociados a buenos momentos vividos: el marmaón, plato árabe que preparaba la abuela de una gran amiga mía; los tacos que hacía la madre de un compañero mexicano en los tiempos escolares, el strudel recién horneado de Tatiana, la Lasaña en casa de las Tizón, los cachitos de nueces de mi tía Gacha, la mermelada de albaricoque de la tía Maruja, y por encima de todos: los tallarines con pescado bañados en papas al hilo de mi madre …

miércoles, febrero 17, 2010

Artesanas frustradas


Cuando empecé este blog uno de los primero artículos que escribí se llamó: No lo tires contra la pared, seguirán siendo sapos! (http://enpuntomuerto.blogspot.com/2007/10/no-los-tires-contra-la-pared-seguirn.html) De hecho, tenía un estilo irónico y buscaba hacer entender al público femenino que a los hombres no se les puede cambiar… sobre todo cuando dicho individuo tiene hábitos arraigados.


Voy a ponerlo a dieta, voy a botarle esa camisa vieja que tiene, voy a comprarle una sandalias para que se modernice puesto que sus sayonaras de Bata no son fashion, se va a volver puntual conmigo, cómo le digo que sus modales no corresponden… Yo lo voy a cambiar, si realmente me quiere tendrá que adaptarse a lo que es políticamente correcto porque yo, como mujer, estoy al tanto de lo que debe o no debe hacer. Los hombres no están hechos para comportarse en sociedad… Suena conocido ¿no? y podemos agregar mil y un detalles a la wish list de millones de mujeres que por más vividas que sean, muestran una ingenuidad total en este aspecto.

Las mujeres no podemos ser tan tontas, tan infantiles. ¿A dónde se han ido las neuronas? (no contesten). Tenemos que aceptar con honestidad que cuando nos involucramos con un individuo extragenérico viene con todos los defectos del mundo, y les apuesto que generalmente se terminan enamorando del que tiene eso que ustedes siempre han criticado en la pareja de la otra. La vida es irónica, por cierto pero como no somos capaces de reconocerlo se construye la fabulosa fantasía de jugar a ser artífices de una nueva personalidad. ¡Por favor! ¡Cable a tierra!


Aquí no venimos con la misión de cambiar a nadie, ni que fuéramos mi “Bella Genio”, puesto que ni botella, ni lámpara, ni nariz, ni varita mágica logrará que susodicha criatura modifique sus hábitos más arraigados.


Veo, con suma tristeza, cuánta infelicidad puede traer la pretensión de querer cambiar al novio, marido, pareja o whatever puesto que la fantasía de ser las autoras de una metamorfosis no conlleva más que incomodidad y lágrimas a los protagonistas de dicha aventura. ¿Por qué ella quiere cambiarme, si se enamoró de mí como soy. Si me aceptó con todos mis “defectos”? Este pensamiento pasará por la cabeza de cualquier hijo de Adán: confuso, desorientado que ve que la mujer de su vida, pasado un tiempo, no está dispuesta a aceptarlo “just the way he is”. Los hombres no son tan tontos como creemos, y se dan cuenta cuando nos obsesionamos en cambiarlos. Es más... a veces hasta exacerban sus defectos de manera caprichosa... y se puede desatar una guerra inútil.


Hay que volver a mirar al Adán que se tiene al lado, tal vez valora más sus virtudes y analizar si esas imperfecciones que carga son realmente vitales en TU vida. Lo más probable es que no necesiten un cambio, solo una mutua adaptación y toneladas de tolerancia (¡lo aseguro!). Se corre el riesgo de que el producto final (ese hombre ideal que muchas mujeres tienen en mente) termine siendo una marioneta que se ha adaptado a ti solo para seguir con ellas porque las quieres “just the way SHE is”.


En verdad: ¿cuál será el porcentaje hombres que se juran Pigamaliones vs mujeres que también se la creen? y ahora adivinen: ¿quiénes se sientes menos frustrados?

viernes, febrero 12, 2010

Las sensibilidades múltiples de Simonetti



He leído en las últimas semanas dos novela de Pablo Simonetti. La razón de los amantes y La barrera del pudor. Simonetti es un autor chileno contemporáneo que maneja con soltura un estilo narrativo desenfadado y acorde a los tiempos que corren.

Sin embargo, me llama la atención que en ambos libros se inclina por mover los pilares prejuiciosos de la sociedad chilena, y logro ver entre líneas que de hecho es una sociedad castrante, ultraconservadora, temerosa y con dos dedos de frente cuando de hablar claramente de temas y opciones sexuales se refiere.

En uno, focaliza en la sexualidad femenina y se percibe el esfuerzo e intento de lograr transmitir la gama de sensaciones físicas y emocionales que enriquecen el mundo sexual femenino. Pero desde mi orilla, confieso que me jode que los hombres “pretendan sentir” como las mujeres y terminen fabulando lo que se siente en esos momentos de intimidad. Nadie siente como una mujer, y de hecho si, a nosotras mismas, a veces nos resulta complicado verbalizar nuestros sentires y emociones… cómo puede lograrlo un hombre. Quizás podría decir que precisamente la distancia física y mental, la mirada desde otra perspectiva lo puede ayudar, argumento que no puedo invalidar, pero tampoco comparto. No puedo decir lo mismo de La razón de los amantes: la sexualidad homosexual la desconozco totalmente.

No obstante, supongo que cualquier narrador de ficción me diría que estoy prejuiciada, que los escritores son capaces de ponerse en el papel del otro con mucha facilidad y focalizar desde cualquier orilla. Tal vez. Yo como una humilde lectora tengo mis reservas, y hasta me parece un tanto soberbio cuando se trata de temas íntimamente íntimos.

lunes, febrero 08, 2010

Chip, Dale y Ratatouille...



Seguramente muchos limeños se habrán percatado de la proliferación de las ardillas en ciertos barrios de la ciudad. De hecho, alguien me decía que en los lejanos 70’s recordaba en los rincones de su memoria haber visto alguna paseándose por las inmediaciones de El Golf. Seguramente, alguien travieso se importó a un par de ardillas canadienses como mascotas burlando la seguridad del personal de aduana de la época, simplemente porque las ardillas son lindas… (¿¡?¡)

El estereotipo de Chip y Dale (maravillosos personajes de Disney –tranquilo Moñi-) que los dibujos animados nos han ofrecido por años, le han dado una especie de inmunidad para pasearse a su antojo por los cables aéreos compitiendo en ello con las cuculíes que nos invaden. Estos animalillos con cara traviesa, ojos inquietos y dientes delanteros destacables nos encandilan tanto que comentamos a su paso: ¡Mira qué linda la ardilla! Niños y adultos disfrutan la imagen.

Tengo que confesarles que a mí, por el contrario me atemorizan. La imagen de Chip y Dale no me ha logrado engañar para estar convencida de que las ardillas son los parientes cercanos de las ratas, sus parientes lindos… pero sus parientes al fin y al cabo. Como roedores (pertenecen a la familia de las Ratufinae, es decir: son las pitucas del pueblo) y seguramente si les depilamos la cola, y le ponemos un poco de botox en los ojos, quedarán como sus vulgares parientes.

Investigando, puesto que tengo mis obsesiones, descubrí que una linda ardillita puede llevar encima de treinta a cuarenta pulgas, entre otros insectos y ácaros, que intercambian con las ratas. ¡Qué hermosas!

Pero así son los estereotipos, desde 1943 nos han vendido la imagen de la ardilla linda y recién en el 2007 nos empiezan a vender a Ratatouille como una rata simpática, rechoncha y poco intimidante. Por favor, recuerden la imagen de la rata de “La dama y el vagabundo”, es simplemente espantosa.

Sin embargo, así somos los humanos. Chip y Dale son pura ternura y Ratatouille todavía no convence. En las películas de Hollywood todos los narcos son latinos, todos los negros agarran la pistola para abajo, ambos son ladronzuelos o al menos ilegales. Estereotipos de los buenos y convincentes.

Y recuerden, si se les acerca una ardilla aléjense… no vaya a ser que quiera cariñosamente clavarles ambos incisivos.

miércoles, febrero 03, 2010

Los hombres también lloran

a mi amigo Alejandro R, porque me ha perseguido con la idea...
Muchos hombres fueron (y lo siguen siendo) criados bajo la premisa “los hombres no lloran” –porque ese terreno es exclusivo de las mujeres, evidentemente-. De hecho, debe ser uno de las mayores represiones comunes que además genera un estrés de la patada y por esta razón, está científicamente comprobado que justamente por eso las féminas sufren de menos males cardiacos que los varones.


El ridículo prejuicio- como suele ser- de mostrar el lado vulnerable del macho lo convierte, en ciertas, situaciones en un bloque de hielo poco sensible y generalmente, reprimido. La idea tampoco es que vaya por la vida con una labilidad incontrolable –cosa que injustamente me permito considerar un defecto- porque claro: ya estaríamos cayendo en la frontera del patetismo. Si ya una mujer llorona es poco soportable y provoca la burla de los demás…

Curiosamente, se dice que el mundo interior femenino es más entreverado que el laberinto del fauno (plata les apuesto que lo dice algún caballero); no obstante, creo que habría que considerar que el mundo interior masculino lo es más puesto que no suele exteriorizarse y la fachada que suelen mostrar es como la punta del iceberg: no logramos ver su verdadera dimensión.


La psique masculina se ha estereotipado con temas como el sexo, reconocimiento social, el trabajo, el macho alfa, entre los más destacables. No obstante, hay temas más importantes, sensibles y ocultos que se quedan en el baúl y que de hecho les pasan la factura; tal vez más que los elementos anteriores. ¿Dónde quedan las penas, las frustraciones amorosas, las pérdidas, las pataletas?

¿Cuándo vemos a un hombre llorar con una película, con un libro, con una obra de arte, con el amor? ¿Es la muerte, la única capaz de desgarrarle el corazón y exprimírselo de tal manera que vierta lágrimas por el ser que deja esta jornada? ¿Es tal vez, el alcohol el que puede lograr desinhibir su alma y lograr que baje la guardia y muestre su vulnerabilidad desnuda?



No obstante, creo que no hay nada más conmovedor que ver un hombre llorar. Y lo estoy diciendo en serio. Porque cuando un hombre llora, lo hace con fundamento.

domingo, enero 31, 2010

Carpe Diem en los tiempos modernos



Cuando uno hace las cosas que le gustan y no ofende a los demás considero que nadie tiene derecho a juzgar. Como sabiamente diría una amiga mía: cada uno es feliz a su manera. Si amas cantar: canta; si amas bordar, borda; si amas pintar, pinta; si amas leer, lee y si amas bailar: baila. La vida es suficientemente corta y vale la pena acumular satisfacciones en el alma.

Creo que en los ejemplos utilizados he podido ejemplificar acciones normales y cotidianas, históricas y que creo todas: son gratis. No se invade a nadie, no se molesta a nadie y por el contrario, lo más probable es que den alivio y felicidad en un momento adecuado. Se puede tener además un talento para ello, una especial inclinación que hace que, por ejemplo, al escuchar una tonada eche uno a cantar en la ducha, en el carro o frente a un público en una determinada ocasión. Es obvio que hay lugares y momentos en los cuales habrá que respetar ciertas normas de convivencia porque tampoco se puede hacer lo que uno le viene en gana cuando le vienen las ganas.


Por otro lado, hay ciertos códigos que suele manejar una minoría miope y cerrada, y que además está convencida de que sus propias reglas son las que deben ser las correctas, y se dan cuenta de que terminan siendo el reflejo de un pensamiento reprimido y hasta infeliz. Consideran incorrecto que alguien se vista de una determinada forma, o que alguien se siente con su guitarra en un parque a cantar, o que una pareja “rompa el hielo” en una fiesta al ser la primera en bailar. Pueden inclusive acusar a todos estos individuos de querer llamar la atención y dar por sentado varias tonterías más. Se enjuicia, se critica, pero no se toma en cuenta el sentimiento ni lo que pueda significar en esencia para los involucrados.


Esta vida ya tiene bastantes sufrimientos y el enjuiciar la felicidad ajena huele a mediocridad y mezquindad. Creo que por el contrario, hay que celebrar que todavía existan personas que sean capaces de disfrutar lo poco que se puede sin artificios materiales y no tenga vergüenza en mostrarlo. Justamente esa era la idea del antiguo tópico Carpe Diem: disfruta el hoy… porque el mañana es incierto.
Los dejo con este lynk que me mandó una gran amiga, toménse 7:04 minutos para disfrutarlo:

http://www.youtube.com/watch?v=MQlJ3vOp6nI&feature=related

Bye.

jueves, enero 28, 2010

Soy el hígado de Juan

Juan sabe tratarme bien cuando celebramos... es decir él y YO hacemos una buena pareja cuando de tomar un trago juntos se trata. Soy el hígado de Juan. Hay varias formas en la que hago que Juan reaccione, y por ello he preferido en esta ocasión organizarme en algunas formas típicas que muchas Marías (y otros Juanes) podrán reconocer(se) en su lectura.

1. Juan el yotestimo: Este es el comportamiento típico de Juan, cuando chupa solo con sus amigos y empieza a recordar los viejos tiempos que se pueden remontar a cuando jugaban con pelota de trapo, estaban en Kinder o coleccionaban figuritas de algún mundial. El abrazo fraterno es típico y desde luego la verborrea en donde predomina el ón es la palabra predilecta. ¿Te acuerdas ón?, ¿Así era ón?, ¿tas seguro ón?, ¡Tú siempre has sido mi pata ón!

2. Juan el cabezadepollo: Es el comportamiento que a veces aparece en él si es que es viernes y la semana ha venido cargada. Juan se toma un trago y se queda seco, o en calidad de bulto. También puede ocurrir que se toma rápidamente hasta el agua de los floreros y en esta ansiedad malsana cae rendido, de cara entera sobre... un plato de comida, una hamburguesa con cara de mostaza....


3. Juan el desinhibido: Se suelta la corbata, se suelta las trenzas. Juan es feliz: canta -en un evidente desentono-, dice lo que nunca dice, hace lo que nunca hace. Casi casi parece un digno representante del Cirque du Soleil: hasta hace malabares. De hecho cuenta los mejores chistes y si son malos... se ríe solo.

4. Juan el cargoso: ¡Pobre María! Puesto que pasa horas en queriendo retirar Juan de la reunión y él no se deja, por el contrario: hace gala de ser un hombre cariñoso, adulador, abraza a María, se cuelga de María... ella, estoica, soporta los estoques de la vergüenza propia y ajena, y busca con la mirada gestos solidarios que la ayuden con el mochilón en el que Juan se ha convertido.

5. Juan el orador complejo: habla, habla, habla y no para de hablar. Eructa de vez en cuando... y sigue hablando. A veces se complica un poco, porque habla, habla, habla y le da hipo y una vez que arranca con el hic hic hic no hay remedio que valga. Ni pegar la lengua a la pared, ni tomar el agua por el lado opuesto del vaso: nada de nada.

6. Juan el yosoylomásimo: Give me the power! Esa es su ley. No hay más. Juan está convencido de que todavía puede hacerlo todo: todavía puede hacer el 4, todavía puede ser coherente, todavía puede manejar el carro, todavía puede vocalizar, todavía puede caminar en línea recta, todavía puede guardar la compostura. ¡Deja que yo puedo! Su frase preferida.
Soy el hígado de Juan y la verdad es que confieso que tampoco lo paso maravilloso, porque al día siguiente ambos siempre pensamos: ¡no vuelvo a chupar así nunca más!

lunes, enero 25, 2010

Una antología de antología


He disfrutado este libro básicamente por tres razones: me gusta leer, me gusta leer poesía y hace tiempo que no lo hacía, me lo regalaron mis hijos por Navidad (la principal).


Poetas peruanas de antología, trabajo hecho por Ricardo González Vigil es un placer para el paladar lector. Uno recorre a través de sus páginas la creatividad verbal que se inicia en la tradición andina, y en su camino histórico llega al siglo XXI.

Me puse a pensar especialmente en esas mujeres que escribían en privado, porque no era bien visto hacerlo, porque no era precisamente un quehacer femenino. No por algo muchas utilizaron pseudónimos masculinos y una en particular hasta se vistió de hombre por años para ocultar una dolencia que la afectaba desde la infancia y firmaba como tal. Un amor frustrado la hizo recuperar su conciencia femenina…


La investigación de RGV es minuciosa, dedicada, transmite cariño por su trabajo y de hecho la selección y comentarios son impecables. Lo que digo no es exageradamente lisonjero puesto que por el contrario, en muchas ocasiones mis gustos no han coincidido con las críticas de mi antiguo profesor de Facultad, pero no puedo ser mezquina para nada.

Es un texto para leer de a pocos, como comer un buen chocolate, no puede uno embutírselo todo el mismo día además porque son más de 650 páginas… se le tiene que disfrutar. Consíganla, creo que está en El Virrey o en Crisol.


Bon appetit!