martes, febrero 07, 2012

Sabores de infancia 1

De vez en cuando molesto a mis amigos con preguntas sencillas que me ayudan a escribir. Se me cruza un tema por la cabeza y para no partir de mi propia experiencia pido ayuda y trato de transmitir diversos sentires a través de lo que escribo.




Hace unos días pregunté ¿qué plato los llevaba a la infancia? ¿por qué? y/o ¿quién lo preparaba?



Las respuestas fueron tan variadas como la cantidad de personas a las que les envié la pregunta. De hecho, la gran mayoría coincidía que las manos de su madre o de su abuela fueron aquellas que prepararon algún platillo cuyo sabor guardan todos en la memoria con especial cariño, melancolía y gozo.
No obstante, destaco algunos detalles que llamaron mi atención y los gustos compartidos de personas que ni se conocen.
Por ejemplo, saltó de la olla el Locro: plato andino que se luce en diferentes partes de Latinoamérica. Más de uno comentó que era un plato que lo regresaba a su infancia. Contenía ingredientes maravillosos como el choclo y el queso, y un aroma que simplemente se definía como “mi casa”. Varios coinciden que es un plato de crisis: luego de varios “paquetazos económicos” que mejor que un pedazo de zapallo, una papita, queso del mercado y un choclo. ¡No se necesita más! Un amigo lo relacionaba con algo negativo puesto que cuenta que un día lo comió y luego le dio un fiebrón que le impidió probar ese plato por años; pero ya se reconcilió con él. Una desafortunada coincidencia, desde luego.



Vienen al recuerdo los tallarines rojos con alitas de pollo o macarrones con salsa de tomate de una mamá que los sigue preparando, tallarines verdes con gritos de hermanos, tallarines en mantequilla, (¡que viva la pasta!), los camarones arequipeños de la abuela characata, el Chaufa del viejo cocinero de la Mama Rosa –la bisabuela-, el clásico arroz con huevo frito, el helado de vainilla de la mama, pollito al horno para comerlo con los dedos, bistec con papas fritas, la sopa de frejoles del papá servida en una mesa rodeada de primos, el cau-cau, arroz tapado el arroz con pollo, berenjenas rellenas, las humitas saladas (ambas historias de nietas que recuerdan a la abuela), el adobo, el quácker con chocolate, la papaya trozada con naranja y plátano, los huevos a la nieve de la tía italiana, las tortillas de plátano, torrejitas de zapallo con miel, plátano con leche condensada y milo del papá... Muchos de estos recuerdos relacionados con la mesa familiar como puede resultar obvio. Si hacemos un análisis sociológico también podremos corroborar que hemos vivido tiempos bollantes y tiempos duros....



A mi infancia me lleva lo mismo que a mis primas Lourdes y Lucy María: los tallarines con pescado de la abuelita Lucila (a Coco igual tallarines pero con tuco) .En mi recuerdo eran los fideos Alianza de caja azul, preparados en una olla enorme en la cocina a kerose que estaba saliendo al patio. El color dorado y brilloso de esas cintas con el sabor preciso del pescado frito, el ají y la cebolla, todo llevado a la mesa en una fuente inmensa bañado en papas fritas. Mi madre heredera, como mis tías, de la tradición materna los hacía tan bien como la abuela. El plato va vinculado a una época especial del año: semana Santa. En la receta de mi mamá hubo una ligera variación en las últimas versiones cambió las papas fritas por papas al hilo (de bolsita) que dentro de todo combinaba muy bien porque la mezcla del fideo con la croncantez de la papa resulta siendo de “chuparse los dedos”.


El antojo dulce se lo dejo a un sabor MARCADISIMO: los cachitos de nueces bañados es azúcar en polvo de mi tía Gacha, nunca he vuelto a comer nada igual... a pesar de que ahora los hay en todos lados...



pd. Me acabo de acordar de unos chupes o sopones que preparaba mi padre en nuestra casita de playa, al que le ponía desde algas hasta muy-muy. Frutti di mari, le dirían ahora.

1 comentario:

Mina Treintañera dijo...

Qué ricooooooo por Dios!!! Retrocedí a mi infancia, tantos platos que mencionas me hacen recordar la cocina de mi abuela, que era la que cocinaba en mi casa. El locro lo detestaba! Pero amaba el bistec con papas fritas, los tallarines verdes con huevito y milanesa, los tallarines con mantequilla! Los amaba!!! Y el plátano con leche condensada, buuuuuuaaaaaaa, quiero ir a Perú pero ya!!! Pero con lo que me dejaste muerta de hambre, fue con esos tallarines con pescado y papas, cómo es eso, jamás lo conocí, pero suena tan divino, en especial la versión de tu mami, quiero esa receta! Please!!!

Un beso Claudia!!!