Mostrando entradas con la etiqueta Mi fuero interior. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mi fuero interior. Mostrar todas las entradas

martes, junio 18, 2013

Carta de amor

Julio Cortázar es un autor que no deja de sorprenderme. Es un autor que no he buscado especialmente, pero siempre llega a mí por extrañas coincidencias. Confieso que tengo una deuda enorme con este autor, porque no le leído su obra como merece.
 
Este mes, JC y yo cumplimos 25 años de habernos casado por civil, es decir: el vínculo legal. Una ceremonia que se llevó a cabo dos meses antes de nuestro matrimonio religioso por razones familiares que sobran contar.
 
El asunto es que como suelo ser al fin de cuentas una romántica aquí dejo un texto del gran autor argentino que corresponde a la ocasión.
 
 
CARTA DE AMOR
 
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía
todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.
       
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

lunes, octubre 29, 2012

El alivio soñado

Creo que todos tenemos (más grande o más chico) un “dark side” un Lord Darth Vader, un diablillo dentro, o sea… para ser más filosóficos y estar a la moda somos Ying y Yang.

Por ejemplo, ¡no les ha provocado ahorcar a alguien, no les ha provocado meterle un “pollo en el ojo” a alguien que los esté atiendo, no han tenido unas ganas locas de agarrar a alguien por las solapas del saco y levantarlo al puro estilo Hulk. No se han tenido la fantasía de mandar a la mierda (sorry de nuevo) a algún funcionario privado o estatal y han tenido que meterse la lengua educadamente, poner su mejor sonrisa y ser pacientes para que su solicitud sea aceptada….?
Debe ser que estoy solicitando por quinta vez que Movistar se apiade de mí (Santa Movistar, que la estrella –star- que te alumbra, me alumbre a mí también…) y me instale mi Plan Trío. Ya quisiera yo instalarse otra cosa, pero sería una empresa quijotesca, porque no me alcanzarían todos los mollinos del mundo. En fin…
Como nada de lo que he dicho es posible, seguramente tendría que hacer una terapia de manejo de ira para no matar a nadie. Obviamente tampoco lo voy a hacer. No obstante, quisiera compartir con mi público lector una fantasía. NO es sexual, no se me emocionen, ESTA es compartible, pública y compartible al cien por ciento.
Yo no sé por qué, esta fantasía me persigue desde niña. Creo que había una serie gringa en la TV, de esas de humor… blanco y negro desde luego, que alguna vez me brindó una escena maravillosa:
Una mujer rabiosa, pero a la vez llena de humor, buena onda, estaba como diríamos en el argot criollo “recontra asada”. Su terapia: una torre gigantesca de platos blancos, redondos. Creo que eran tres torres de unos 100 platos cada una. ¿Adivinaron?
Tiraba, uno por uno, con una placer sano, catártico, desahogando totalmente sus oscuros sentimientos … contra una pared que deduzco (por la falta de color en la tv) era color ladrillo. ¡Qué placer! Cada plato un peso menos de encima. Y el “chash”, “pum”, “pow”, “chash” de nuevo, tintineaban en mi cabeza como una melodía maravillosa… ¡Qué Beethoven ni nada! Esos platos empotrados contra la pared era música para mis oídos…
¡Quiero! ¿Alguien me acompaña?

domingo, mayo 13, 2012

En nuestro día...


Hoy, me puse a pensar desde la orilla que corresponde: ¿qué siento como madre, más allá de la huachafería y clichés comerciales? Voy a poner mi corazón y mente sobre la mesa.
Evidentemente orgullo de sus logros, a veces cayendo en la vanidad. Otras, frustración por sus fracasos, me da una tristeza enorme cuando veo que “algo no les liga”. En ocasiones, vergüenza de sus errores… siento que son los míos, y a veces me pregunto: ¿en qué me equivoqué?

Mi amiga Verónica, recordará nuestras largas conversaciones sobre esa lista mental que cada una tenía sobre las cosas que nuestras madres "habían hecho con nosotras" y que nosotras, sabiamente no repetiríamos cuando tuviéramos hijos.... En ese entonces, con menos de 20 años el mundo se nos presentaba como un sketch book blanco y limpio, y en realidad... no habíamos vivido NADA.

¿Qué tenía mi lista? Límites en las horas de llegada, obligaciones sociales, dependencias al yugo materno, falta de autonomía para tomar decisiones, jamás decirles "te lo dije", jamás decirles "¿ves,? suponía que eso iba a pasar" ni "te lo digo porque es así y punto!" ni "ya no me quieres, ya no conversas conmigo"; imposición de mil cosas, inculcarme un sentimiento de culpa por todo, desconfianza extrema, preocupación por el "qué dirán", ser una "niña bien", tener una profesión rentable... o sea, abogada.

Algunos aspectos, en la medida de haber sido racional y recordar la lista,  fueron relativamente posibles de evitar. Mi madre me tuvo a los 43 años, yo arranqué a los 27. Eramos de otra generación, fui una madre marcada por los toques de queda, el terrorismo, la carestía, el uso de pañales de tela, las restricciones de luz;  fui una madre que salía a trabajar todos los días (hasta hoy)... y claro tuve unos hijos cuya madera fue especial, como todos lo son para sus progenitoras.

Hoy, mi hija con quien estrené mi maternidad y me hizo sacar el Diplomado de Aguante cuando no me dejé vencer con sus pataletas infantiles,   comparte conmigo cosas que soñé mientras crecía. En el presente confirmo que lleva mucho de mí y millón de su padre, que somos iguales en planear el futuro, tenemos gustos similares, nos reímos mucho de lo compartido, confiamos la una en la otra, somos cómplices y sabemos qué nos jode  aunque igual nos jodemos. Se molesta, y con justicia, cuando soy madre y me entrometo, y corrijo, y repito las cosas… Y le digo:  "¿ves,? suponía que eso iba a pasar" o  "ya no me quieres, ya no conversas conmigo... ahh... y va a ser abogada.

Hoy, mi hijo, con quien hice el Ph.D de Aguante por ser tan arriesgado.  Gozaba gota a gota de cada travesura realizada (y en vida, la abuela se las celebraba todas). Sin embargo, veo en mi pasado alguna escena con monólogo repetido  "te lo digo porque es así y punto!". Aunque mi versión vino más acorde a los tiempos: Hay cosas que son como son, no puedo explicarlas, no puedo racionalizarlas, no ameritan discusiones, SON y punto. Que como diría Silvio Rodríguez, no es lo mismo pero es igual...  Mi hijo me recuerda que el cerebro de los hombres es diferente al de las mujeres, que no tengo que tomarme en serio todo lo que me dice con gesto adusto, que tiene la misma mordacidad de su padre, su carácter, sus silencios, y una mezcla de genios impredecible.  Me dice sin decirme que confía en mi criterio, busca mi consejo sin hacerlo evidente, y sabe que su mamá lo adora. Y seguramente con él no me entrometo tanto, ni corrijo tanto, ni le repito las cosas tanto… Y sin decírselo pienso: te lo dije","¿ves,? suponía que eso iba a pasar" ni "ya no me quieres, ya no conversas conmigo".

Les di independencia, y claro... con la llegada de la democracia en los 80´s también les enseñé lo que era ese concepto. Creo que ahí... exageré, pero en verdad no me arrepiento.

Lo que no puedo manejar… lo que está más allá de mí es la angustia diaria. Cuando se van a la universidad, cuando manejan, cuando tonean, cuando no sé de ellos por horas, o sea siempre es monstruo oscuro del miedo me posee. Vivo controlando ese miedito de que les vaya a pasar algo y mi propio yo me consuela diciendo que -sea lo que sea-  todas las mamás somos iguales.

AMEN.

martes, abril 24, 2012

La niña y su silla roja

Hace muchos muchos años había una niña de pelo corto y cerquillo, que era tan pero tan pequeñita que antes de almorzar cuando había que lavarse las manos no tenía mejor idea que hacerlo en el water del baño para las visitas. Treparse al lavamanos era todo una proeza puesto que como era gordita la barriguita que ostentaba era un obstáculo insalvable y el borde de pepelma le terminaba apretando la huata. Su madre, conocedora de su hija y de lo traviesita que podía ser, siempre hacía la pregunta de ley: "Gordita, ¿dónde te has lavado las manos?". Lo que obligaba a la pequeña a sufrir la trepada al Everest... pero la mami a veces se olvidaba, o no estaba y ella, podía disfrutar del chapoteo en esa gigantesca taza color verde nilo.


No obstante, había que buscar el remedio del problema porque por más limpio que estuviera el inodoro, era "políticamente incorrecto" que el hábito de limpieza de esta niña siguiera así. Solución: comprarle a la pequeña una silla en la que además de sentarse para departir con los adultos fuera un vehículo para que no tuviera excusas y usara debidamente el lavamanos. La silla de madera y paja fue pintada de rojo: ¡El mejor regalo! ¡Las llaves del reino! ahora la niña de pelo corto y cerquillo arrastraba su nueva propiedad por toda la casa y urgaba en cuanto lugar, hasta ese momento le había sido inaccesible. De todos ellos, había uno en especial por el que tenía una especial fascinación.


El cajón de la cómoda de su madre era la "mina del Rey Salomón", aunque para ella -fanática de los cuentos infantiles- era la cueva de los 40 ladrones y la niña se sentía Alí Babá. Cajas, cajitas, chocolates, cajas de chicles, llaves, libretas, tarjetas de presentación, papelitos de todos los colores, fotos carné. Recuerdos a mil: los públicos y hasta los privados que la niña calló por años... porque fueron los años los que le dieron sentido, especialmente a una vieja agenda de cartera en la que la madre anotaba sus vivencia dolorosas... -vendrá algún día la historia-.


La silla roja tenía un problema: dejaba huella donde la apoyara y la cómoda era blanca... semanas después el cueva de los 40 ladrones se cerró con una llave, que la niña no demoró mucho en encontrar... y en ese momento, aprendió a apoyar la silla sobre la marca anterior que su silla ya había dejado... El mundo podría, por un tiempo, seguir estando a su alcance.


jueves, enero 20, 2011

Maestro




A pesar de no verlo hace años, la noticia de la muerte de Luis Jaime Cisneros, mueve en mí sentimientos profundos y entrañables.

LJ fue mi mentor en mi vida universitaria. Compartí mucho con él y gracias a la confianza que él me tuvo estoy metida en el mundo educativo sin que jamás se me hubiera cruzado por la cabeza.

Hoy, como una manera de recordar a mi maestro quisiera destacar lo que de él aprendí. LJ me enseñó a perder el miedo de pararme frente a un salón de clase repleto de gente, estuviera quien estuviera; me enseñó a leer bien y respetar cada pausa colocada en el texto puesto que no estaban colocadas de adorno; me enseñó a meterme a investigar temas que tal vez no tuvieran que ver con la literatura pero que si me apasionaban no tendrían porque ser "prohibidos"... y yo tenía tantos pajaritos y prejuicios en la cabeza....! Tengo en la memoria un vívido recuerdo de haberlo llevado en las angustiadas noches de apagones causadas por el terrorismo, la salida de la Católica era una boca de lobo y yo lo llevaba a su casa en mi antiguo escarabajo blanco: Luis Jaime cantaba con toda la paciencia del mundo "Salve salve cantaba María..." mientras que yo sudaba a chorros tratando de cruzar la Av. La Marina a obscuras y sin semáforos... Tranquila, tú maneja; yo, canto.

Fue mi profesor, mi jefe, mi asesor de tesis, mi jurado de mi examen de grado. Tomé muchos ejemplos de su forma de enseñar y descarté los que no me servían... pero creo que en lo personal esa vocación pedagógica me la dejó bien marcada.

Guardo en mi caja de recuerdos un examen (una análisis de Don Quijote) en el que al final él me escribió: hay muchas cosas en el horizonte y vale la pena ir en su búsqueda. En esas sigo, Luis Jaime, en esas sigo...

lunes, julio 05, 2010

...no es más que un hasta luego

Hoy sentí que Enpuntomuerto y yo ya cumplimos. Cerramos,por ahora, un ciclo maravilloso de casi trescientas publicaciones y casi tres años. Tres: número cabalístico en la tradición cristiana; tres: el número base de La Divina Comedia; tres: los amores de mi vida y diario combustible.

Enpuntomuerto les da un "hasta luego"... Los caminos de la vida son inexorables y quién sabe si retomemos esta ruta de nuevo. Veamos cómo nos va... Enpuntomuerto me enriqueció, me comunicó, me purificó, logró sacar muchas cosas buenas y menos buenas que estaban dentro de mí y por sobre todo: revivió la creatividad enmarañada que tengo dentro.

Hoy que se celebra el Día del Maestro empieza una nueva aventura: Vida en el aula... http://vidaenelaula.blogspot.com/ Otra tónica, otras ideas.

Gracias a los lectores, especialmente a los ochenta y cuatro suscriptores que fueron subiendo a esta aventura durante toda la travesía. Gracias por dejarme entrar en sus vidas y compartir conmigo la enorme variedad de comentarios. Y si llegaron un poco tarde, recuerden que debe haber algún post que no hayan revisado...

¡Brindis por la pausa!

Hasta pronto, amigos.

Claudia

lunes, mayo 17, 2010

Violación de domicilio


He estado unos días de vacaciones; en ellos, como siempre mi mayor placer es quedarme en mi casa. Leer, ordenar, leer, ver tv, leer, escuchar música, webear, entre otros ocios maravillosos de la vida. Sin embargo, como muchos de ustedes saben soy una víctima más del crecimiento urbano limeño y la construcción que tengo al lado tomó una fuerza y rapidez porque YA quieren acabar.


Mi dormitorio -atalaya y refugio- tiene una terraza que colinda con una de las paredes laterales de dicho proyecto. Ahora, que ya pasaron el segundo piso, los obreros están instalados sobre mi vida. Ello me ha obligado a que durante estos últimos días esté con todas las ventanas y cortinas cerradas -casi pegadas con masking tape a las paredes-. En estos soleados días de otoño, no he podido disfrutar del sol, ni el excepcional cielo celeste en Lima. Detrás de las cortinas he estado disfrutando de mi refugio en el total color beige del tapasol.


El ruido de los martillos, desde las 7:15 am no han logrado realmente molestarme. El silbato del refrigerio entre 12 y 1 de la tarde hasta me acompaña. Los pum pum, pom, bam, y todas las onomatopeyas que se les puede cruzar por la cabeza no son definitivamente ruidos que puedan llegar a alterar mi equilibrio emocional. Son justamente ruidos, producidos por objetos inanimados que producen ciertas cadencias sonoras rutinarias, entendibles, casi como zonzontes acompasados.


No obstante, hoy me di cuenta que hay un detalle que realmente me "saca del cuadro", me hace sentir vulnerable, invadida, y por qué no... hasta desprotegida. Escuchar las voces de los obreros, sus conversaciones dentro de mi casa, me producen una sensación de malestar que no puedo describir. Quizás les parezca una tontería, quizás una suerte de delirio de persecución, pero las voces son el testimonio real de la presencia de unos extraños que están trabajando, que están ahí. Unos extraños que sin querer me hacer copartícipe de sus diálogos que van más allá de "pásame un ladrillo" ...


Sin querer yo invado su privacidad al oírlos, pero ellos invaden la mía, la presencia de sus voces invaden mi domicilio todos los días...al menos, el tiempo que dure este proyecto.

lunes, agosto 03, 2009

Tiene que rendir una declaración


Como algunos sabrán tengo un problema con la propiedad que colinda con mi casa. Están construyendo un edificio y esto ha causado daños terribles a todos los vecinos del terreno en cuestión. En mi caso, hay algunas fisuras en paredes importantes de mi humilde vivienda. En fin, una pelotudez de esas que te caen del cielo y uno dice: ¿why me?
La cuestión es que fui citada por la Dirección de la Policía Nacional del Perú, que se encarga de ver las denuncias penales de ese rubro. Yo, por supuesto, en mi medio miopía legal (a pesar de estar casada más de veinte años con un abogado) he repetido una y otra vez que me había citado la Fiscalía… porque creo que en realidad simplemente tiene otro caché que te cite la Fiscalía a que se cite la Policía (¿o no?).
El cuento es que me enrumbe a las oficinas correspondientes en el Centro de Lima en el día más lluvioso del invierno. La citación indicaba que podía asistir con cualquier abogado que yo quisiera escoger. ¿Adivinen con quién fui? Claro que, la decisión la tomé en un ataque de masoquismo puro, arriesgándome a que en la mezcla de amor y problemas legales de esta aventura judicial generara una discusión conyugal de padre y señor mío y todas las entidades sacrosantas de los altos cielos.
Camino a la Fiscalía (corrijo, a la Dirección de la Policía) empecé a recibir varias instrucciones sobre qué me iban a preguntar, cómo y qué debía contestar, qué NO debía contestar y etcétera. Yo, para mis adentros (como diría la Srta Norma Cardoso, mi profe de matemáticas de 5to grado) pensaba: estoy emocionadísima, voy a hacer una declaración judicial, voy a dejar mi testimonio en los Anales judiciales de mi país!!! Mientras que mi abogado seguía haciéndome las indicaciones del caso, renegando por el tráfico, y por la pérdida de tiempo que esto suponía.
Después de haber dejado el carro en un estacionamiento, fuimos a paso acelerado hacia nuestro destino (en este andar, yo que soy recontra curiosa y voy muy poco al centro) miraba todo como niña en Feria, estimulada por todos lados, los restaurantes que me ofrecían menús maravillosos por 4 soles, los vendedores ambulantes de los Geniogramas resueltos de El Comercio, los que vendían medias, los huecos llenos de agua de lluvia, los turistas, la gama de gente que iba y venía con la misma celeridad que nosotros…. Claudia en el país de las maravillas… el abogado, en el Infierno de Dante.
Llegamos y nos tenía que atender el Comandante Pejerrey (les juro que así se apellidaba) pero en ese momento era “no habido” por lo cual nos atendió su “lorna”, un policía vestido de civil sumamente educado que al inicio del interrogatorio (linda palabra, ¿no?), preguntó a mi acompañante: ¿Usted, es su abogado? , y recibió como respuesta: Abogado y ESPOSO. Ojo que lo coloco en mayúsculas porque así sonó. Además como ‘estábamos” con buen talante… se pueden imaginar.
Las preguntas iban y venían y a mí me habían adoctrinado muy bien: contesta estrictamente lo necesario, A, B, C… Pero había un problema: ¿cuándo yo, he sabido o podido hablar ESTRICTAMENTE lo necesario? Eso es imposible!!!!!! No way!!!!!! Este abogado mío se olvidó con quién se había unido en sacrosanto matrimonio… estaba amnésico… Entonces cada vez que yo pronunciaba unas diez (aunque podrían ser cien) palabras extras se sentía tensión en el ambiente… El policía en cambio estaba muy entretenido con la historia, que hasta me preguntó de puro curioso y creo que solidario: ¿y ustedes pueden vivir ahí?... Cuando terminamos miré a mi abogado con cara de “me porté bien, ¿no?”. Yo seguía fascinada con la aventura y él… no. Seguramente porque lo que debió durar veinte minutos demoró cincuentailargos y con la rapidez que el policía deslizaba sus dedos sobre el teclado… la cuenta de minutos se incrementó.

Vieron cómo me demoré en contar la historia... Este es uno de mis posts más largos...

viernes, junio 26, 2009

Del hombre que cambió mi vida

gracias Rogelio

Hay situaciones en la vida en las que la gente te hace favores inmensos y ni se entera. Una frase, una actitud o lo que fuera, puede hacer que aquello en lo que tú creías o pensabas hacer dé un giro de 180 grados, y si es para bien: ¡enhorabuena!
Cuando acabé el colegio pensé estudiar Derecho. El año anterior había pensado en otra carrera; mi lado científico –que lo tengo- había contribuido a que yo decidiera estudiar Industrias Alimentarias en al Universidad Agraria. Sin embargo, al empezar el último año de secundaria varios factores contribuyeron a mi radical cambio de vocación: mi nulidad con la Física, el divorcio de mis padres y sobre todo, el sueño de mi madre de tener una hija abogada –profesión que le fascinaba y que por miles de motivos inútiles de explicar, no pudo llevar a cabo-.
Entonces, allá en el lejano 1981 entré a la Universidad Católica y a sus maravillosos Estudios Generales. Creo, motivos aparte, que el resto de las universidades hasta ahora no aprende ni valora lo que estudiar dos años antes de entrar a la facultad especializada supone. El crisol de materias, el tener la posibilidad de ir madurando académica y emocionalmente, la universalidad (como su nombre lo indica) del mundo que uno descubre en esos cuatro ciclos no tienen precio.
El cuento, para acabarlo de un vez y que tenga cierta coherencia con el título es que cuando estaba en tercer ciclo, y como correspondía según la currícula, se matriculé en “Introducción al Derecho”, supuestamente un curso en el cual iría descubriendo los intríngulis de mi futura profesión, ¡qué ilusión! qué motivante!
En mi primera clase al escuchar a este veterano abogado hablando de ya no sé qué (han pasado 26 años, perdónenme…) y el curso se presentaba tan espantosamente aburrido, desmotivador, sin contenido crítico que me pregunté ¿qué chuc…. hago aquí? Yo no puedo estudiar esta carrera. Rogelio –el profesor- me estaba salvando la vida, estaba contribuyendo a que yo decidiera por mí y no por agentes externos. Una sola clase bastó para que: en primer lugar, yo no volviera más y en segundo lugar, escogiera la carrera que me ha traído enormes ENORMES satisfacciones.
No puedo ser mezquina y tengo que agregar que en paralelo recibí los sabios consejos de mi amigo Alfredo Arnaiz quien estudiaría Lingüística y actualmente trabaja en Microsoft en Seattle. Mi vocación por la Literatura fue un maravilloso romance, ha tenido amor, odio, resignación, entusiasmo, crítica y fracasos temporales…pero todo me llevó a disfrutar de un trabajo que me mantiene por sobre todas las cosas: viva. Y todo, gracias a Rogelio.
Nuestras vidas cargan varios héroes anónimos a los que les debemos la vida. Mi homenaje a este.





pd. No fui abogada, pero me casé con uno.

sábado, abril 25, 2009

Cinco cosas

Mientras que disfruto de la Feria del Libro en Buenos Aires, les mando esta publicación. La distancia con mi hogar me hace pensar...
El otro día estaba revisando la programación televisiva - es decir, zapeando- cuando frente a todos los programas del estilo Mil lugares que conocer antes de morir, Los mejores hoteles del mundo, y todos aquellos que supuestamente invitan a los seres vulgares y silvestres a quedarse con la carnada ahí no más y por milones de razones: no poder alcanzarla.

Esto me hizo pensar en las cosas que yo tengo ganas de hacer antes de morir y que no he hecho. Otras que me gustaría y que no podría porque simplemente resultan imposibles.

CINCO cosas que me gustaría hacer antes de morir (casi posibles):

1. Volar en parapente. Es una promesa que tenemos pendiente con mi hermana Patricia y mi hija Micaela.
2. Volver a leer El nombre de la rosa de un solo tirón.
3. Tener mi propio I-pod y saber realmente cómo ponerlo a funcionar.
4. Manejar una moto como cuando era adolescente y mi amigo Beto me prestaba su Honda 70 para pasear por las calles sin tráfico y los caminitos de los parques.
5. Cantar a capella con un público desconocido dos canciones: Barco quieto (Walsh) y Canción (Guillén/Milanés).

CINCO cosas que me gustaría hacer antes de morir (IMPOSIBLES):

1. Que todo rastro de celulitis desaparezca de mi cuerpo. Pero ya sé que va conmigo, es algo así como mi metro y medio. Tenemos una relación imperecedera.
2. Encontrar a alguien que tenga guardado su album de figuritas del TOPO GIGIO. Me muero de ganas de volver a ver las frutas y las verduras con cara. Amaba la de la "mandarina".
3. Ver el escritorio de mi marido ordenado, sin varias torres gemelas de documentos.
4. Viajar en el túnel del tiempo y ser parte del público de alguna obra de Sófocles.
5. Leer y comer todo a lo que quiero meterle diente.

jueves, febrero 05, 2009

Mis vidas pasadas, mi vida futura

para mi amigas Cecilia L. y Sandra G. porque seremos!

En algún momento todos nos detenemos a pensar que si existieran otras vidas pasadas quién o qué hubiéramos sido. Por ejemplo, yo no pienso jamás que haya sido un animal, será porque los bichos y yo no somos buenos amigos. Sin embargo, si en algún momento, en mi camino al Nirvana tengo que encarnarme en algún bicho terrestre quiero ser un lirón -aunque algunas personas dicen que sería mejor una ardilla- sobran las explicaciones.
Retomando entonces, hay ciertas situaciones que me hacen pensar en lo que debo haber sido en mis vidas pasadas.
Creo que en los tiempos legendarios (o sea, de las leyendas) debo haber sido Hermes. Llego a esta conclusión porque de hecho era el que tenía toda la información del Olimpo –recordar que era el mensajero de los dioses-, estaba enterado de todo cuanto pasaba a su alrededor. Mi necesidad de mantenerme informada me lo confirma.
En los tiempos del Antiguo Testamento, me queda claro que me morí cuando el Mar Rojo se volvió a juntar. ¿Por qué? Porque cuando estoy rodeada de agua me angustio, a pesar de saber nadar, por eso no puedo estar sin piso en una piscina, ni en el mar… me controlo, pero entro en trompo.
En los tiempos precolombinos, obviamente fui la Dama de Ampato (es mejor que autodenominarme la momia Juanita) porque la primera vez que me vi frente a frente, face to face, con el Huascarán y me quedé hipnotizada en ese espacio… me vino una bajada de presión tal que inmediatamente miré a JC y clavándole las uñas en el brazo le dije: ¡Es un hecho, a mí me sacrificaron como ofrenda para los dioses en uno de estos nevados!
Más adelante, en la historia contemporánea por lo atractiva que me resulta George Sand, (Aurora Dupin) me veo idílicamente de escritora, medio loca, contestataria y aunque la pobre cargó con Chopin se río de todos los prejuicios de su época.
Ahora... qué me gustaría ser en mi próxima vida. Esa sí la tengo clarita. Me gustaría ser Conejita de Playboy. Ustedes seguramente se asombrarán… dirán: Y ahora a esta ¿qué le pasó?
Muy fácil, es una cuestión práctica: En primer lugar, no tienen celulitis: lo máximo. Luego, las mantiene Hugh que por cierto, con la edad que tiene ya no debe requerir de mucha acción excepto que le digas de vez en cuando yes! yes! yes! lo que implica que no hay que aprender inglés ni ningún otro idioma complicado. Además, se juerguean todo el día, pero sobre todo: no tienen cerebro. ¡No piensan! ¡Qué más le pueden pedir esos pobres angelitos a la vida!
Ahí nos vemos... a toda(o)s las que quieran acompañarme.

domingo, noviembre 09, 2008

... es casi una experiencia religiosa



Si entendemos que la religión es una disciplina que se basa en fe, fidelidad, confianza, devoción, entre otros elementos puede entenderse que cuidar la figura puede verse así. Podríamos hablar del dietario/a al igual que el cristiano, el islámico, judío, evangelista, entre muchos otros.
Ésta, como otras creencias, tiene su propio reglamento, sus propios mandamientos y tomando como punto de partida los que yo aprendí en mi educación religiosa paso a enumerar las diez principales, como los diez mandamientos de las Tablas de Moisés.

El decálogo del dietario
1. Amarás el agua por sobre todas las cosas. –Basta ver cuanta gente anda de un lugar a otro con su botellita, hace unos diez años eso era inconcebible-.
2. No tomarás el nombre de tu nutricionista o médico o hierbero o lo que tengas por ahí en vano. Recomiéndalo, no seas egoísta. –Es tu gurú, tu salvador, tu maestro y guía-.
3. Santificarás tus fiestas: puedes darte un gusto, ¿no?
4. Honrarás las frutas y vegetales: son el pilar del peso deseado.
5. NO comerás a deshoras.
6. NO cometerás el acto impuro de empujarte un snicker (o similar) a mitad de semana.
7. NO le sacarás la vuelta a la dieta: donde dice tres granos de arroz DICE tres granos de arroz.
8. NO robarás kilos a lo que la balanza te dice… no te engañes.
9. NO mentirás: ¡te juro que NO he roto la dieta para nada! -qué frase para conocida...-
10. NO codiciarás el peso -cuerpo- ajeno; cada uno alcanza el peso que se merece.

Mano en el corazón: ¿cuánto de lo anterior forma parte de tu credo, al menos de lunes a viernes?

martes, septiembre 23, 2008

¡YEEEEEH! ¡Tengo Facebook!

Estoy recontra impresionada con este invento de la red llamada Facebook. Ya para mí el tema de Google encabezaba mi lista de las creaciones del siglo XXI pero el Facebook se pelea el primer puesto.
Un amigo me dijo: Chata, tienes que tener Facebook para conectarte con un montón de gente, no te imaginas a quiénes puedes reencontrar por ahí. Y efectivamente le doy toda la razón, es una inmensa comunidad...
De hecho, este sistema permite encontrar a personas y proponerle a éstas que “te acepten como amigo” para que puedas tener acceso a una suerte de fragmento del mundo personal que quieran mostrarte. He logrado encontrar a varios y varias que no veía hace años y de hecho tomar un café, compartir un almuerzo: gente que siempre tenía guardada en mi corazón y le había perdido el rastro.
Es cierto que terminas publicando parte de tu vida privada a disposición de cualquier lector, pero de alguna manera el Facebook te permite jugar con ciertas restricciones. No obstante, vives enterándote de lo que está en "cartelera": quién tiene una relación sentimental, quién ya no la tiene, quién asiste a tal evento o lo que alguien va a hacer por la noche o a ser por la noche (vean como la cuestión gramatical ayuda). Conclusión: el chisme "face to face" ha entrado en una laaaaaaaaaaaaaarga agonía... Conclusión: del "face to face" al "facebook".
Es pues un invento más de la red en la que cada día nos enredamos más, de la que cada día nos volvemos más dependientes a pesar de nosotros mismos.
pd. Me sentí realizada cuando mis hijos me aceptaron "como amiga".

sábado, agosto 23, 2008

Mea culpa, errar es humano.

Interrumpo la rutina de publicar cada tres o cuatro días para pedir públicas disculpas a mis lectores (especialmente a los suscritos).
En algunas publicaciones, debido obviamente a un descuido, se escapan algunos errores de tipeo. Encontrarán palabras mal escritas y hasta a veces, frases inconexas. A pesar de que reviso una y otra vez los textos antes de publicarlos, parece que me persigue una maldición en donde el error está formando parte de mi estilo.
Unos agudos y profundos ojos verdes siempre me manda un correo electrónico pasándome las erratas que puedo llegar a corregir en la versión on-line, pero no así en la que ya recibieron los suscriptores: a ellos mi mayor disculpa.
Los dejo aquí con ciertos errores cometidos en grandes publicaciones en donde los autores no tuvieron la culpa sino sus editores (no es mi caso, desde luego).
El autor quiso decir:
"Yo siento un fuego atroz que me devora"
y en la publicación se leyó: "
Yo siento un fuego atrás que me devora".
El autor quiso decir:
"Aquella mañana, doña Manuela se levantó con el ceño fruncido"
y en la publicación se leyó:
"Aquella mañana, doña Manuela se levantó con el coño fruncido"

sábado, julio 12, 2008

¡Cadenas a mí!

Cuando no tenía más de 12 años me llegó (por correo postal) un sobre sin remitente; al abrirlo descubrí por primera vez lo que era una cadena. Ésta era de aquellas que te contaban historias dramática de ciegos y paralíticos que se curaban milagrosamente por seguir la cadena, de San Mengano de Rivera y demás hierbas. Un temor me asaltó: ¡uy!, ¿y ahora qué hago? , ¿y si me muero mañana como dice aquí?, ¿y si me caen las siete plagas de Egipto (o eran diez)?... No obstante, seguramente algo pasó y me olvidé de la cuestión y aquí estoy, sin plagas, vivita y coleando.
Hoy las cadenas son menos dramáticas pero igual de tontas y vanales y obviamente se han adaptado a los tiempos modernos, pues te llegan a tu mail con cara de Power Point. Los contenidos varían tanto como los títulos de los libros de autoayuda, pretenden conmover el lado sensible de quien las recibe y hacernos pensar: ¡qué linda esta persona que piensa en MÍ y me mandó esto!
Error: esa persona se lo mandó a medio mundo y sólo pone reenviar. Encima, la gran, gran, grandísima mayoría está dirigida al público femenino porque aquí algo sí me queda claro, solemos –la mayoría de las mujeres- leer todo lo que alguien conocido nos envía: ¿será que somos más pacientes, o tenemos un poquitito más de tiempo, o sabe Dios qué diablos?
No entiendo la necesidad de "colgarse" de la creatividad ajena e invadir tu psique con estos mensajes melosos, cursis y hasta mal redactados. Ni siquiera el remitente pone un poquito de atención para revisar la ortografía, digitación o al menos términos localistas del mensaje en cuestión, creo que considera que con "reenviar" ya te está haciendo un buen regalito.
Hay que ser un poco más originales ¿no se podría escribir algo tan sencillo como decir lo que sentimos y evitar meter a todos nuestros conocidos en el mismo saco? Ello finalmente termina "cosificando" a las personas quienes no reciben, como quien dice, una muestra de afecto personalizada.
Yo, particularmente he optado por lo mejor, buscando mi sanidad mental: todo aquello que venga con pinta de cadena, Power Point lacrimógeno, mensajito de amistad, feminismo barato, contenido fraternal, oración a San Benito de la conchinchina o cuanto se le parezca, afilo mi dedo índice y apunto directo y sin compasión a la maravillosa tecla DELETE o SUPRIMIR (dependiendo del tipo de teclado).
pd. Si no reenvías este artículo en las próximas horas se te romperá una uña, te saldrá otro rollo y o se te escapará un pedo en público. Si tomas la sabia decisión de hacerlo, podrás ganar -supongo yo- esborzar una grata sonrisa! Atente a las consecuencia.

sábado, junio 28, 2008

"La amistad es un tesoro"

He sido bastante mezquina al no mencionar en algunas publicaciones anteriores el valor de los amigos en mi vida. Una lectora muy querida, me decía que cuando hice la clasificación de las amigas parecía que no existía para mí la amiga/o adecuada. Ante ello le comenté que justamente en ese mismo artículo nombraba a la incondicional, entre otras muy valiosas y que justamente decía que yo adoraba a mis amigos.
Sin embargo, anoche la idea me volvió a la cabeza y decidí sacar de nuevo a la luz el tema pues es valioso y no deja de ser un terreno muy fértil para pensar.
Amigos y amigas REALES, tengo pocos. Pues durante mi recorrido por la vida me he ido dando cuenta que menos es más. Hay personas que se jactan de ser amigueras y creo que terminan confundiendo ese término con la palabra sociable. Uno puede conocer un montón de gente, conversar con varias personas, pero encontrar a alguien en quien puedas CONFIAR: sucede pocas veces.
Es cierto que con todos tus amigos no conversas de lo mismo, que no a todos les cuentas las mismas cosas, que no todos están dispuestos a aguantarte y a muy pocos les aguantas que te digan las cosas que te mereces cuando te lo mereces –eso es lo más difícil pues hay que tener mucho valor para “putear” a un amigo y más para aceptar la “puteada” sin romper el vínculo-.
Tengo MARAVILLOSOS (SUPER-HIPER) amigos. Aquellos que en momentos cruciales de mi vida han estado escuchando mi rollo, analizando conmigo situaciones conflictivas, advirtiéndome del peligro de algunas, recogiendo mis pedazos cuando me he quebrado, descubriendo mi lado oscuro… y no se han ido. ¿Qué más puedo pedirle a la vida?
Es cierto que uno va perdiendo muchos amigos en el camino, por muchas razones y también va descubriendo otros que no esperaba. Es la dinámica más humana que existe pues somos seres cambiantes, felizmente.
Tengo amigos y amigas como los golpes de la vida, son pocos pero SON. Los tengo en distintos tamaños, distintos géneros y distintas edades. De cada uno tomo un pedacito para aprender a ser o no ser. Y todos saben que es recíproco, porque una de las relaciones humanas que se basa en el “ida y vuelta” es precisamente la amistad. Es un pacto tácito, sobrentendido, un pacto que no exige nada justamente porque el vínculo que se establece no lo necesita.

sábado, diciembre 22, 2007

Beatus ille

Primera idea:
Beatus ille es un tópico literario creado por el poeta romano Horacio (65ac-8ac) en el que se exaltaba la vida en el campo como aquel lugar en el que se podía encontrar la paz espiritual. Se traduce literalmente como bienaventurado aquél complementando la idea de: dichoso aquel que procura apartarse del mundanal ruido para estar consigo mismo. Aclaro que no voy a hablar de la vida en el campo… soy rata de ciudad.
Sin embargo, en la ciudad podemos alcanzar este tópico.


Segunda idea:
Según el Diccionario RAE el término placer hace referencia a: 1. Goce, disfrute espiritual. 2. Satisfacción, sensación agradable producida por la realización o suscepción de algo que gusta o complace. 3. Voluntad, consentimiento, beneplácito. 4. Diversión, entretenimiento.
Partamos por lo tanto, de la premisa siguiente: el placer representa una sensación tuya y solo tuya.

He descubierto que hay situaciones en la vida que se manifiestan en determinadas coyunturas o que tal vez siempre estuvieron ahí, y quién sabe por qué azar del destino empiezan a crearnos una sensación tan agradable que se elevan a la categoría de nuestra lista de placeres personales.
Confesaré que mi lista de placeres personales es bastante original, pero justamente como es personal tampoco voy a estar aireándola por calles y plazas. Sin embargo, hay uno deliciosamente compartible y además, tengo la seguridad de que más de un lector debe coincidir conmigo y hacer los mismo (es uno de mis placeres tardíos, es decir adquiridos con la madurez).


Tercera idea: -o sea primera y segunda-
Bienaventurado aquel que siente placer en ciertas situaciones que pueden ser cotidianas o que hacemos porque hacemos y nada más, y en lo cotidiano encuentra placer.

Entrar a una librería, mirar las mesas, los estantes, buscar un libro, que un libro te busque a ti, sufrir cuando no encuentras lo que fuiste a buscar, deleitarte cuando encontraste algo que no esperabas y luego…. en el sumum del placer salir con tu paquete en la mano, caminar unos metros entrar a ese lugar que huele a café sentarte sola en una mesa y mientras ves pasar a la gente y disfrutas de puro sabor, abrir la primera página de un libro que te va a atrapar.
por Claudia C.