martes, mayo 14, 2013

La realidad desgastada

Ayer fui al cine, y más allá de haberla pasado bastante bien, me llamó la atención un detalle.

Cuando las luces se apagan, suelen bombardearnos durante unos doce minutos con varios “trailers” de los próximos estrenos. Es más, creo que el precio de la entrada —que está por las nubes—incluye ese tiempo para que disfrutes de toda esta información. Publicidad que le llaman.

Asunto entonces: me vi cinco trailers y curiosamente me quedé pasmada cuando me di cuenta que los CINCO eran de ciencia ficción: unos aliens invaden la Tierra; padre e hijo luchan por su vida en el planeta agreste; batallas entre dos mundo; otra de Titanes de acero y por último, el infaltable Superman (reloaded versión 15 seguramente).

Me pregunto si la realidad ha dejado de ser lo suficientemente entretenida y fructífera para entregarles a los guionistas de Hollywood (porque es la única cantera de la que alimentamos nuestra cultura cinéfila). Se cansaron ya de este mundo de carne y hueso, tonto, superficial, aburrido que necesitan salir del “tiempo/espacio histórico” y dejar volar la imaginación. Todos los temas realista se han vuelto “cliché” o los hemos de tanto manosearlos se ha oxidados en esta vida rutinaria y sin encanto… ¡Qué tristeza!

Y para consolarnos consumimos kilos de canchita y esperamos la llegada del nuevo salvador: el Hombre de Acero.

martes, mayo 07, 2013

Nos está pasando...

Ismael Serrano dice ciertamente en una  canción: No hay derecho a salir a la calle con miedo.
 
Ya tenemos miedo a salir, miedo a dejar la casa sola, miedo a tener dinero en la cartera, miedo a una bala perdida, miedo a un choque. Miedo al asalto, al robo, a la violencia. No hay derecho.
 
Cuando te roban, generalmente el consuelo de los amigos (y valioso por cierto) es que hay que agradecer que no pasó nada, que finalmente son cosas materiales... Pero no hay derecho. Cada objeto que se llevan, ese anillo de boda, ese carro, esa foto de tu billetera, cada cosa que llevas contigo, cada cosa que tienes posee un valor intrínseco, un significado. No hay derecho.
 
No hay derecho que te roben tu tranquilidad, que invadan tu mundo interior, tu paraíso personal, sea mucho o poco lo que tengas... No hay derecho.
 
No hay derecho que te arrebaten el sueño, la seguridad del nido, los recuerdos de tus padres, los regalos de tus hijos. No hay derecho.
 
Pero así es la vida... y seguimos invadidos del que no respeta mi derecho, tu derecho....
 
Hace unos días unos amigos que quiero muchísimo tuvieron la desgracia de sufrir un asalto terrible.
 
No hay derecho.

martes, abril 30, 2013

La verdad duele

Para hablar con un amigo hay que tener valor. Lo digo, porque seguramente a cualquiera de nosotros alguien nos ha pedido que si nos enteráramos que sus hijos tuvieran un comportamiento inadecuado no dudáramos en decírselo. ¡Prométemelo! Y nosotros ingenuos juramos por todos los Santos que lo haremos.
¿Cómo cumplir tremendo encargo? ¿Cómo mirar a los ojos a tu amigo y decirle que su hijo toma más de la cuenta? ¿Qué su hija es demasiado coqueta e inclusive agresiva? ¿Cómo decirle que su “bebé” no corresponde para nada la imagen de bondad, buenos modales y solidaridad que predican sus padres?
Tremenda complicación, menuda tarea. El riesgo de perder un amigo por este tema es altísimo, puesto que como padres el tener el valor de aceptar una verdad categórica –partiendo de que no sea solo un rumor- es doloroso. Para el amigo que tiene la información, es tener entre manos una papa caliente, una granada a la que ya se le soltó el seguro.
¿Guardar silencio y observar a la distancia? ¿Dónde quedó la promesa que un día hicimos? ¿Dónde quedó el valor de esa amistad en cuyo nombre se formuló tremendo pacto? ¿Dejar a esta madre o padre ciego, ajeno a la verdad para que luego recoja los pedazos de los errores cometido?
 
 
No lo sé… me ha ocurrido. Solo comparto con ustedes que perdí una amiga.

martes, abril 23, 2013

Última lectura

Cuando llega una carta de alguien a quien no ha visto al menos hace veinticinco años, Harold decide enviarle una respuesta. Su amiga está muriendo, y él –camino al correo- cambia de parecer y empieza una caminata para ir a darle un último adiós. Son más de ochenta días de andar.



El insólito peregrinaje de Harold Fry es una novela que terminé de leer hace poco. Un respiro para los días de trabajo. Una novela dura, altruista, inclusive con sentimientos encontrados que transmiten: paz, frustración, dolor y alegría. Pero además, es una viaje al mundo interior del mismo protagonista. Un duro


Apoyar a la amiga que otrora lo hizo con él, le da a Harold la oportunidad de encontrar una cura para su dolor, para esa vida de adulto ya retirado que ha caído en la culpa, en el marasmo, en la desesperanza y que no tiene ya, ningún objetivo en la vida.


A pesar de ubicarse en Inglaterra y no tener mucho conocimiento de las ciudades, la esencia de la novela es sumamente valiosa. Recomendable.

martes, abril 16, 2013

La Espada de Damocles

Una vez más, una vida se salva por hacer las cosas a tiempo.

Una mujer, llena de temor, se sometió a una cirugía que le salvó la vida. Miedos, traumas, la espada de Damocles sobre la cabeza, el ángel Negro que ronda nuestra vida: la muerte. Sí, la muerte envuelta en cara de células negras que se depositan en silencio en un cuerpo lleno de vida.

Esa maldita maldición (valga la redundancia) que nos persigue en nuestro territorio de mujeres, íntimo y solo nuestro: los senos, los ovarios, el útero. Esa maldición que nos obliga a desprendernos de nuestra esencia, de nuestra femineidad, de nuestra capacidad reproductora, de ser superiores en la naturaleza en la medida que somos capaces de iluminar una nueva vida y alimentarla.

Esa espada de Damocles que pende sobre nosotras desde que nacemos, puesto que podemos llevarlo en nuestros genes, puede controlarse. Al menos, evitar de nos arranque de cuajo de la vida y hacerle la batalla.

Porque somos guerreras, porque damos la cara, porque tenemos a tiempo si somos precavidas.

NO podemos esperar. Tenemos que cuidarnos, acorazarnos, escudarnos. Examinar nuestro cuerpo periódicamente para estar preparadas.

Como bien me acaba de decir una sabia mujer: la prevención hace la diferencia.

Esa diferencia es la que te salvará la vida, o al menos dará batalla.

martes, abril 09, 2013

Y volviendo a la poesía...

Hace días que no escribo, el trabajo me ha tenido consumida y consumada... Pero me refresca la mente volver como siempre a la lectura.

Les dejo un par de poemas, clásicos en verdad pero que regresan recurrentemente a mi cabeza. Estoy poco creativa, y la cantera de la literatura es "ancha y ajena".

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote
.

martes, marzo 26, 2013

Aceptación

Parte del crecimiento emocional de las personas debe radicar en verse por dentro. Puesto que resulta muy fácil siempre tener una agudeza mental desarrollada para ver al otro, antes de observarse uno mismo. Recuerdo una canción que decía: "un hombre quiso mirarse por dentro, y se encontró con el fondo del mundo"... De ahí, que la mirada externa es refácil y descubrirle los equívocos y defectos al vecino, más fácil aún. No obstante, lo otro puede volverse una pesadilla. Es todo un proceso, y este se puede hacer en soledad o en compañía bajo la tutela de un especialista. 
Cuando uno se acepta a sí mismo con sus imperfecciones empieza a tener otra mirada con respecto del Otro. No puedo amar/querer a alguien si no le acepto los defectos. Es muy cómodo aceptarle las virtudes, pues finalmente nos vienen bien. Jodido aceptar eso que no nos gusta. Eso que nos perturba. Eso que no está en nuestra frecuencia. Eso que lo convierte en otro ser. Porque el Otro, no puede ser como Yo. 
Aunque no lo parezca, no es tan fácil asumir que existe una configuración propia del Otro que se llama personalidad producto de las vivencias, crianza, conocimiento, heridas, alegrías, medio social, entre otros aspectos destacables. Entonces, partamos de hacer un esfuerzo por asumir que viene en el paquete llamado "Fulano" o "Mengano" ¿por qué busco cambiarle incansablemente? Cuando sería mejor, más sano, más inteligente.... desgastarme menos y esforzarme un poco por conocerlo/a más.
En personas de mi generación veo perseguir el intento de cambiar... pero al vecino. Personas que generan discusiones inútiles porque se sienten ofendidas de los que consideran fallas imperdonables. Ojo: consideran. Al final de ello, terminan simplemente mostrándose ante el resto como personas intolerantes, intransigentes, y hasta explosivas... en situaciones cotidianas y de paso,  malogrando el ambiente, invirtiendo su energía en discusiones bizantinas. En conclusión: un sabor amargo.
Es fácil decirlo, pensarán... efectivamente. Puesto que lo difícil es mirarse por dentro, ver esa zona oscura  donde guardamos especialmente lo que no queremos ver. Cuando abrimos esa puerta, recién entonces caben preguntas tales ¿soy mejor que el Otro? ¿soy capaz de cambiar al Otro? ¿el Otro va a cambiar? ¿cómo voy a ver al Otro? ¿me van a cargar los defectos del Otro, además de los míos? ¿vale la pena invertir mis ganas en cambiar lo que parece intransformable? ¿soy capaz de aceptar al Otro tal y como es?.
 
Si lo asumo, pues que sea en su Integridad. Te voy a querer como eres, todo el paquete completo digiriéndote con cuidado si algunos tragos son difíciles. No obstante, si tomo la decisión de NO aceptarlo. Seamos honestos: tomemos distancia pero además, no le hagamos la vida imposible.

 

 

martes, marzo 12, 2013

¿Qué leen las mujeres?


Hace unos días se generó una polémica (por llamarlo de alguna manera) en las redes sociales. Una famosa librería ofreció un 20% de descuento en Novela Romántica y Libros de Autoayuda por el Día de la Mujer… pisó el palito. Le llovieron un mil de comentarios. Infeliz comentario desde luego.  

¿Qué hizo rabiar al público? Puesto lo evidente: el estereotipo.

Más allá de las estadísticas de ventas, creo las mujeres siempre han leído de todo, públicamente o a escondidas. Lo curioso es que muchas de ellas no leen porque literalmente no tienen tiempo, entre sus ocupaciones laborales en la calle y las mismas en casa, caen rendidas a su cama y a veces, para irse desconectando del mundo prenden la tv o revisan una revista. Ojo, lo mismo pasa con los varones.

No estoy, hoy, haciendo una defensa al no-lector. No obstante, lo ocurrido me lleva a una pregunta que trataré de contestar con la pura intuición y basada en lo que sé que están leyendo algunas amigas mías.

¿Qué leemos las mujeres?

Pues de todo. Las hay aquellas que consumen lo último que ha aparecido en la mesa de entrada de su librería preferida. La última novela de Cueto, la de Roncagliolo, de tratarse de autores peruanos. Las hay aquellas que se van por el best seller de los últimos tiempos y se deleitan con las relaciones sadomasoquistas de Grey. ¡Bien por ellas! Las hay aquellas que revisan un libro de cocina de este o un siglo anterior. Las hay aquellas que leen la revista PODER y reflexionan sobre la realidad económica de nuestro país. Las hay aquellas que vuelven a revisar su novela preferida. Las hay aquellas  que estarán leyendo el último libro de Alan García. Las que leen la Biblia todas las noches. Las que leen libros de crianza. Las hay aquellas que leen biografías de mujeres u hombres célebres. Las que leen textos de filosofía para seguir indagando por el porqué de la vida.  Las hay aquellas que leen un cuento de niños a su hijo antes de dormir, y se duermen ellas leyendo….

Tenemos libros en la mesa de noche, en la cartera para los tiempos de espera, libros en la cocina, en la sala, en el comedor,  lectura en el baño, en el carro resultaría peligroso porque te podrían  agarrar desprevenida y romperte la luna -podría resultar ideal si te toca estar en la Av Javier Prado a las 6 pm-.

Las mujeres leemos señores, y leemos bien. A pesar de habernos mantenido por siglos relegadas a la educación. Las mujeres sabemos leer.

Yo estoy leyendo “El insólito peregrinaje de Harold Fry”, por segunda vez “El mono desnudo” y ambos me autoayudan.

Y tú, ¿qué lees?

viernes, marzo 08, 2013

8 de marzo



Tengo la suerte de estar rodeada de mujeres fuertes, inteligentes, trabajadoras, cultas, sensibles, hermanadas en la condición de ser mujeres que se han ido adaptando a los cambios. Mujeres que no se conforman, mujeres ambiciosas, llenas de energía, positivas…

Tengo la suerte de estar rodeada de mujeres a las que quiero, admiro, emulo.

Tengo la suerte de estar rodeada de mujeres con las que me río todos los días, cómplices para entender el laberinto de la vida.

Tengo suerte!

Feliz DIA DE LA MUJER!

miércoles, marzo 06, 2013


No  hay muerto malo, decía mi padre. Cuando escuchaba las grandes alabanzas en los homenajes, obituarios, o lo que fuere que se le hacía a alguien fallecido. Y es verdad. El o la susodicha puede haber sido un “hijo/a de la guayaba” pero vamos, que en el momento en el cual no es ciudadano de esta Tierra se vuelva casi casi “La beatita de Humay”.  

Mi asombro va especialmente, ahora que TODO se coloca en Facebook, cuando se recuerda a alguien, se celebra a alguien, o un aniversario, o lo que fuese… Las frases que se colocan para ponderar la figura, el sentimiento, el amor o similares. “Modelo de amor”, “muestra de moral”, “ejemplo de honestidad”, en fin… los ejemplos podrían llenar este post. No obstante, no estoy contra ellos, pero sí me parece que hay que bajarse un poquito la venda de los ojos.

Yo sé que tampoco vamos a brindar en honor del occiso: “Por mi padre que fue un inmoral, ejemplo de defectos más que de virtudes” ni tampoco “Por estos 50 años de matrimonio de felicidad ficticia meramente social” Pero no maquillemos lo que no es…

Un amigo me decía que su hermano había puesto unas palabras muy sentidas sobre su padre como ejemplo de virtud y devoción a la familia… cuando en realidad, tenía DOS familias… entonces él no sabía a cuál se refería este homenaje filial?

Los homenajes, elegía y panegíricos son saludables. Finalmente, somos humanos, nos celebramos y destacamos lo mejor de nosotros, pero hay que discrimir primero ¿no?

jueves, febrero 28, 2013

De vuelta al inicio del año

Los sentimientos encontrados vienen de todos lados. Muchos de nosotros ya estamos esperando con ansia, entusiasmo, ilusión empezar un nuevo año escolar. Es como un lienzo en blanco -con los mismos pinceles y colores- pero en blanco al fin y al cabo. Otros colegas, espero pocos, resignados al sino de la docencia dan inicio y vuelta al "cassete" para volver a hacer lo mismo que en años anteriores... y dale que dale.
 
Los chicos... se acaban las vacaciones, no se acuerdan nada del año anterior, y tienen que dejar por lo menos, por algunas horas  (eternas) el Facebook, el whatsapp, o lo que sea que los mantiene comunicados con el mundo. Ahora estarán comunicados con sus pares ocho horas al día... pero no es suficiente. Nunca es suficiente cuando de pasarla bien se trata. A pesar, de que a sabiendas perciben cierta conciencia de haber caído en el tontódromo de la vida veraniega. Playa/casa/ tono. Discúlpenme las minorías por abandonarlos.
 
Los padres, muchos de ellos, pondrán nuevamente su fe en que el colegio hará lo que ellos no pueden. Mantener al chico en zona segura, bajo control y recibiendo algunas lecciones de vida. Sin darse cuenta que esa actitud -que los chicos notan- ya es una lección per se.
 
Esta es la complejidad del inicio de clases. El maestro en el siglo XXI ya no tiene solo como desafío en enseñar. El verbo ha crecido en contenido. Hoy hay que luchar, involucrar, moldear, hacerlos creer, producir, motivar, convencer, actuar, enamorar, entusiasmar, contagiar, corregir, atacar, defender, ironizar, cobijar, corregir, corregir, corregir, escuchar, aconsejar, aguantar, tolerar, mirar, observar, arriesgar, AMAR, AMAR, AMAR.
 
No es fácil, a pesar que alguna vez una madre de familia me dijo: es que cuando no puedes aspirar a otra cosa... eres profesor...
 
Tuvo razón: no puedo ser otra cosa porque no me hallo en otra cosa. El ser profesor te tiene que correr por las venas.

Bienvenido!

martes, febrero 19, 2013

Toque de Queda





Pertenezco a una generación que vivió época convulsionadas por la inestabilidad política. Mis hijos no saben lo que es eso. Ellos, han disfrutado de una niñez tranquila, y una adolescencia privilegiada, ahora que son adultos jóvenes ni qué se diga. A pesar de la delincuencia permanente y pandémica, pueden moverse con facilidad y nosotros como padres, tener la tranquilidad que existe el celular para salvar las distancias y sobre todo, las angustias.

No hay vivido jamás lo que era un Toque de Queda. En los gobiernos militares se utilizó como medio para evitar protestas y desmanes con el fin de controlar a la población durante el sistema de facto, mientras que luego se utilizó como medida de seguridad frente a los avances de Sendero Luminoso. En ambos casos, teníamos que permanecer “guardados” en dos versiones según el ambiente: de diez de la noche a cinco de la mañana, o de una a cinco de la mañana.

Las reuniones empezaban temprano, pero se cortaba la diversión puesto que había que tomar las precauciones necesarias para volver a casa sano y salvo. No obstante, se iniciaron las fiestas que eran de “toque a toque” y había que rogar para que a una le dieran permiso.

Las quedadas a dormir en casa de los amigos se hizo necesaria, más aún si uno era estudiante universitario y “se hacía tarde preparando un trabajo”. Las excusas eran varias desde luego, con tal de quedarse en un lugar seguro y que tus padres lo supieran era suficiente.

Hoy los chicos tienen su propio Toque de Queda, desaparecen a las 11 pm y no se les ve ni el pelo hasta las 5 am. El celular suele “descargarse” a esa hora y de hecho, los padres confían en que están en un lugar seguro.

No obstante, pienso que ahora –por lo que escucho de mis alumnos- jugaría con esas tres palabras: toque, de, queda….. Ahora sería: TOCAN y no QUEDA.

martes, febrero 12, 2013

Haciendo espacio


Aprovechar lo que es la vida en su total dimensión, supone descargar de vez en cuando la mochila que arrastramos. Cuando me digo mochila, hago referencia a la cantidad de trabas emocionales que a veces nos impiden avanzar, los gringos dirían “move on”.

Es cierto que la memoria de los seres humanos puede ser tan frágil como traicionera. Frágil en la medida que perdemos millones de datos, detalles, situaciones, vivencias en la acumulación de las horas de vuelo en la medida que el tiempo avanza. Cercana a cumplir cincuenta años, trato siempre de mirar hacia atrás y recordar con lujo de detalles imágenes de mi infancia, adolescencia, adultez temprana y repaso una y otra vez lo más cercano para tratar de conservar los recuerdos vívidos, acercándolos lo más posible.

En ese ejercicio, la memoria también es traicionera. Somos capaces de recordar momentos maravillosos y de recordar los dolorosos: es más, muchos de ellos con la misma sensación de rabia, vacío, resentimiento, decepción, o cualquiera que haya sido el sentimiento vinculado. Brota inclusive, me decía una amiga, agazapado y oxidado una frustración de haber cargado con ese recuerdo y no haberlo cicatrizado de una manera sana.

¿Cómo ser capaces de escoger qué debemos cargar en la mochila y qué dejar fuera de ella? ¿Podemos olvidar, realmente, aquello que nos causó daño, o abandonar un sentimiento negativo hacia una persona que nos hirió?

Como en muchas situaciones, tal vez lo correcto debería ser poner en una balanza qué es lo que vale la pena cargar. Llevar con nosotros. Metafóricamente es como hacer una mudanza. Hay que hacer un proceso de selección. No hacerlo supondrá que estamos dispuestos conscientemente a seguir perturbados cargando un elemento negativo que no nos deja progresar. Es como llevar a un nuevo hogar una caja con comida a punto de expirar. En la medida que pase el tiempo, irá oliendo mal… y cada vez peor, por más escondida que la conservemos. Hasta que un día, abramos ESA caja….

Olvidar lo que nos causó dolor: no llevar las cajas inservibles, no meter lo negativo a la mochila, trae como consecuencia una ventaja enorme: tener un mayor espacio para lo positivo, para vivencias nuevas. Supone mirar la vida con otra perspectiva, “ligero de equipaje” como diría Machado.

martes, febrero 05, 2013

Histórica pasión





Amo la historia. Amor LA Historia. Muchas veces pienso que si no hubiera estudiado Literatura, me habría matriculado en la Especialidad de Historia. Aunque claro, están sumamente relacionadas.


En el colegio tuve un profesor motivador, que fomentaba la discusión en clase. Era marxista. Hubo ocasiones en las que de “castigo” nos mandó a leer textos sumamente interesantes que hoy agradezco. Con pena, la Reforma Educativa haría lo suyo y recuerdo que en 3ero, 4to y 5to solo estudié la Revolución de Túpac Amaru. Detalle que le comenté más de una vez. Andaba atado de pies y manos el pobre.

Cuando me preparaba para entrar a la Universidad, Marcos Cueto –gran historiador- fue mi profesor: maravilloso!!! Sus clases eran espectaculares y aprendí de Historia Universal lo que la Reforma me había quitado. Bajo el brazo cargaba mi Secco Ellauri que era –en ese entonces- el libro de cabecera para aprenderte todo lo que había pasado en el mundo.

Dentro de la literatura, y me refiero a lo producido, he logrado encontrar textos en los que se conjuguen ambas vertientes humanísticas. Así, he confirmado que me encantan las novelas históricas (que tienen mucho de histérico) pues de alguna manera te cuentan cómo es la época en la que se ubican y de paso el autor sazona un poco la vida de los personajes escogidos. Un poco de verdad, un poco de ficción… y si ésta está bien contada: qué mejor.

Por ejemplo, siempre le recomiendo a mis alumnos la saga de Los Reyes Malditos, en este momento no recuerdo el nombre del autor, pero trata de la historia (son siete tomos) de Felipe IV de Francia (en plena Edad Media) y de su descendencia. Eran malditos porque les cayó una maldición.

La historia enriquece, enseña, produce análisis, reflexión, nos ayuda a contemplar la vida de otra manera, a conocer el pasado y temer del futuro. La literatura recrea el mundo, convierte la ilusión en realidad, destruye o enaltece a los involucrados. 

De estas hay novelas para todos los gustos, no precisamente son muy profundas ni nada parecido, ni tampoco llegan a ser biografías  sistematizadas que podrían resultar aburridas y llenas de datos. Como bien dije, “novela histórica”. Vale la pena darles una miradita.

martes, enero 29, 2013

Un recuerdo melancólico


Cuando era  niña y mi madre me llevaba a comprar zapatos sentía una gran ilusión. De pensar en salir de la tienda después de un largo proceso de selección era toda una historia. Recorríamos la avenida Larco y aunque generalmente acabábamos en Bata Rímac (puesto que así era el nombre original de los 70s) de igual forma recorríamos los anaqueles de Oeschle, Dinos y hasta de Almacenes Santa Catalina que tenía también una sección de calzado.

Una de las cosas que más recuerdo con clara nitidez era el hecho de sacarme el zapato que llevaba puesto y colocar el pie en una banqueta especial que tenía dos partes. Por un lado estaba el asiento donde se sentaba el vendedor (tapizado generalmente con marroquí color rojo) y por el otro: una tabla que formaba con el anterior un ángulo de 45° en donde uno colocaba su pie. Además, contaba con un detalle extra que era una suerte de medidor de talla. Iba desde el 35 hasta el 42 si mal no recuerdo.

Esa banqueta –que veo desaparecida en la actualidad-  tenía un encanto especial para mí, puesto que soñaba con llegar al tamaño mínimo (35) para poder usar zapatos de grande. Sin embargo, era igual; puesto que cuando el señor que atendía llegaba con el zapato nuevo para probármelo pasaba a otro procedimiento importante. Con sumo cuidado, se sentaba en la banqueta educadamente y te colocaba el zapato con mucha delicadeza. Por un lado, la mirada ilusionada de una niña que quizás compraba sus primeros zapatos de charol; por otro, la supervisión de la madre perfeccionista esperando por fin encontrar el calzado adecuado y acorde con el presupuesto planteado.

Quien lea esto podría pensar que suena casi a fetichismo, pero no. Estas líneas solo están llenas de melancolía.
Les explico. El otro día fui a la avenida Larco a buscar un par de sandalias cómodas para el verano.  Ahora, por cierto, hay zapatería por doquier. Durante mi caminata hice el enlace con la perdida época de mi infancia a la que he hecho referencia. En cada local que entraba busqué la banqueta inexistente. Uno se prueba el zapato, te agachas sola, te levantas sola, te pruebas sola. Inclusive, nadie te saluda y peor aún –cosa que me ocurrió- cuando necesitas ayuda de la dependiente, puede que esta se esté sacando alguna espinilla del rostro y ni note tu presencia.

Como diría Manrique: “todo tiempo pasado fue mejor”…

Pd. He tratado, investigado y puesto google de cabeza, y no he podido encontrar una imagen de esa famosa banca “pruebazapatos”.

miércoles, enero 23, 2013

La importancia del "borrador"


Como he indicado en el post anterior, la escultura es algo que me encanta. La clásica especialmente. No obstante soy una amante de la pintura, pasando por los antiguos lienzos hasta artistas contemporáneos de primera calidad. Creación pura, imaginación, trabajo arduo, capacidad de combinación… ¡Qué envidia!

Tuve la suerte de ver la exposición de “El joven Van Dyck” que –una ayudita por si no se acuerdan- fue alumno y amigo de Rubens, principios del siglo xvii. Destacan en él, principalmente, los retratos.

La muestra recogía más de cincuenta cuadros. Maravillosos, totalmente empapados de Renacimiento/Manierismo. Sin embargo, sin minimizar lo que vi debo confesar que una de las cosas más me llamó  la atención fueron los bocetos. Al lado de varias imágenes, habían colocado los “estudios” o bocetos que el pintor realizó en el proceso de culminar su obra.

Me encantó ver la génesis del cuadro, del carboncillo al óleo, del borrador a la obra, del cerebro al lienzo. Inclusive, se mostraban dos cuadros (pintados en etapas diferentes desde luego) sobre el mismo tema en que se percibían variaciones importantes: la ausencia de un personaje, la posición de una determinada extremidad, un gesto del rostro, entre otros.

Cuántos de esos bocetos, de cualquier pintor de cualquier época, acabaron en la basura. Sin pensar en lo absoluto que ESE primer producto es sumamente valioso. Al menos, para mí.

martes, enero 15, 2013

Bitácora de emociones


Después de haber estado tres semanas fuera de mi ciudad, seguramente muchos esperarán que haga una crónica de la aventura que ello supuso. No obstante, me resulta complicado resumir 21 días en un post y doblemente complicado hacer una suerte de cuaderno de bitácora para ir contando qué es lo que viví en cada lugar. De ahí que haya decidido hacer una muestra de lo que he considerado impactante, aquello que logró estremecerme por encima de lo esperado.
Los he colocado en una suerte de ranking… aunque podría empatar un par.
Arte greco-romano: no crean que llegué hasta Atenas… No obstante ese es un trabajo que me resolvieron los museos. El arte siempre me ha atraído, pero me ha llamado la atención por encima de la pintura clásica (que me parece espectacular) la escultura. Estos señores eran unos capos y una cosa es con guitarra y otra con cajón. Con los pocos elementos (tecnología que le llaman) que ellos tenían, son unos maestros en sacarle ESAS formas al mármol. Desde Grecia antigua hasta el Renacimiento italiano. Fascinación total, verlo en vivo y en directo.
Bóvedas y bóvedas: Es complicado hacer turismo mirando hacia arriba. Yo acabé con dolor de cuello. Qué fascinación por los techos, por favor! Me he preguntado: sería porque estos estaban más cerca de Dios? Sería porque era una obligación mirar al cielo? Sería que la gente pasaba más tiempo echado? O qué?
Nacho, el mozo escritor: En Año Nuevo, junto con nuestras grandes compañeras de viaje (Patti y Raquel) decidimos que como los chicos se iban a Plaza Cataluña a recibir el nuevo año, nosotros iríamos a cenar a algún lugar con un plan más tranquilo. En el Hotel nos recomendaron “De Ville”, un restaurant que estaba a pocas cuadras para ir caminando. Juan Carlos, al darse cuenta de que era argentino (era re-obvio) le preguntó que cómo así estaba en BCN y nos empezó a contar que era escritor y su esposa pintora. Ya se imaginan con quién terminó hablando casi toda la noche…. Qué gusto me dio conocer a un joven lleno de proyectos concretos, entusiasmado por el arte de escribir, luchador y con buena onda para hacer las cosas. Increíble! Lo más increíble fue que era de la misma Provincia de mi amiga María de los Ángeles Buceta con quien he tenido la suerte de hacer el Blog “Embriagados de Literatura” en el que nuestros alumnos de Perú y Argentina intercambian comentarios literarios.
La Torre Eiffel a las 11 pm vista desde abajo: Impactante. La verdad es que no me lo imaginé. Yo era un poco escéptica a la fama de esta construcción y si bien, siempre he creído que a veces ciertos lugares turísticos reciben una valoración sobredimensionada, debo decirles que me tragué mis palabras. Estando al lado de una de las bases, levantar la vista es increíble. Las toneladas de fierro iluminado sobre mi pequeñez… me  hicieron sentir más pequeña todavía. Solo pude mirar dos veces, en el tercer intento tuve un vahído… demasiada emoción.
La convivencia: El viaje tuvo dos partes. Los primeros 10 días éramos seis, nosotros cuatro y las Voss Carcelén. Los viajes en grupo tienen sus riesgos. O son exitosos o son un desastre.  Cada uno tiene su “timming” sus gustos, sus costumbres. En la primera parte fuimos seis adultos que nos juntamos con mucho cariño, tolerancia y sobre todo, sinceridad. Si alguien no quería incluirse en el plan, pues no lo hacía. Conclusión: un éxito.  Cuando nos despedimos de las Voss, buscamos un punto medio. Estoy totalmente consciente y agradecida de que en la mayoría de situaciones los “puntos medios” trataron de inclinarse a mi favor. He sentido que todos buscaron “mi bien” antes que la de ellos mismos. Conclusión: feliz!!!
5*****
La Catedral de Santa María del Mar. Hace algunos años, mi gran amigo Hernán Lanzara me prestó la novela “La Catedral del Mar”, en ella se contaba la gran empresa de su construcción durante la Edad Media. Desde que la leí soñaba con conocerla puesto que en el viaje anterior no lo había hecho (y el libro no se había escrito). El 25 de diciembre, Micaela nos llevó. La Catedral que se ubica en el Barrio Gótico estaba cerrada, mucha gente alrededor (al igual que yo esperaba que la abrieran, cosa que no pasó). Mientras tanto, de la mano de Juan Carlos empecé a mirar la fachada y poco a poco, me fue invadiendo un sentimiento de ansiedad, felicidad, melancolía, tristeza y alegría. Pensé mucho en mi mamá… en la felicidad de tener a un hombre enormemente bueno a mi lado, en mis hijos, en las personas que me quieren bien y me aceptan como soy, y en plena calle las lágrimas empezaron a caer en mis mejillas. Me abracé a Juan Carlos y sin vergüenza ahí mismo me dejé llevar por la emoción. Me sentía bien, muy bien.
 

domingo, diciembre 30, 2012

Buen deseo

Creo que he hecho alguna reflexión parecida en el pasado (ya la conjugación verbal y la idea resultan redundantes). Pero así es el lenguaje.
Estoy leyendo, en el momento en el que escribo este post Dime quién eres de Julia Navarro. Hace días me la había comprado y entre las correcciones, el cierre del año, y todo lo que a una se le junta, no tenía tiempo para –como se dice- meterle diente.
No quiero comentar la novela, solo les adelanto que son 1079 páginas muy envolventes, entretenidas y llevaderas.
Mi reflexión se vincula a la confirmación de un sentimiento: leer te lleva a otra sintonía. Por motivos personales necesitaba una aireada cerebral, buscar que los pensamientos se diluyeran, se fueran, liberar la tensión acumulada y en vez de sentarme frente a la “caja boba” a ver una película que dura un par de horas… prefería (gran decisión) sucumbir en los brazos de una novela.
He pasado al menos cuatro horas leyendo, descansando el cerebro de la vorágine diaria. He disfrutado cada palabra, y lo sigo haciendo, puesto que ando por la página 300. Estoy feliz, relajada, cultivada.
En verdad, a riesgo de parecer idiota, no puedo entenderme cuando desperdicio tiempo dando vueltas inútiles a acciones o pensamientos que no llevan a ninguna parte. Revisar el Facebook, hacer zapping en la tele, entre otras que matan el tiempo tontamente. A riesgo de parecer arrogante, no puedo entender a la gente que no disfruta leyendo.
Un buen deseo para el 2013, engánchense con una buena novela y buenos vientos acompañen la aventura!!!
SALUD!!!