martes, febrero 17, 2015

Tengamos citas 2

Continuando con lo prometido, aquí voy con “La invención del amor” de José Ovejero.

++ El mayor enemigo de la felicidad no es el dolor, es el miedo.

++ Somos buitres del pasado, habituados a hurgar en la carroña que han ido dejando nuestros errores e insuficiencias.

++ También nosotros sacamos de nuestro interior todo aquello que quedó a medio digerir, como si comiéndolo una y otra vez pudiéramos acabar de metabolizarlo, de hacerlo definitivamente nuestro.

++ Solo las parejas que acaban reconociendo el fraude y deciden renegociar lo que cada uno tiene que ofrecer, llevándolo a un plano más realista, tienen posibilidades de durar con un mínimo de felicidad.

++ Todos somos conscientes de que no conocemos a los demás. Compartimos nuestra vida con extraños. Podemos vivir durante décadas con alguien y no saber qué siente de verdad cuando nos dice “te quiero” o cuando responde a nuestra pregunta con un “no estoy enfadada”. (…) Vivimos con fantasías que nos construimos para explicar al otro y para crear una relación que nos tranquilice y nos dé lo que deseamos.

++ El amor es eso, dos personas que se abrazan, como dos púgiles agotados: se golpean sin mucha fuerza, quieren imponer su superioridad y sus deseos, pero necesitan al otro, su apoyo, el contacto con su cuerpo para no derrumbarse.

++ Una de las cosas más hermosas del amor es la infelicidad que produce, porque te hace sentir con más intensidad quién eres y quién querrías ser.

++ En algún lugar de nosotros mismos estamos solos, nadie puede acompañarnos, pero no tenemos por qué descartar o minusvalorar ese territorio en el que es posible adentrarse de la mano de alguien, quizás ensanchándolo, conquistando a la maleza zonas sobre las que poder sembrar. 

martes, enero 27, 2015

De regreso... María y Juan

Y regresamos a una de María y Juan, puesto que andaban muy olvidados pero de un tiempo a esta parte, el público ha reclamado y un espécimen del género “juanesco” también. De hecho, las situaciones hilarantes nos divierten a todos y qué mejor que reír ¿no?

Este post está dividido en dos secciones, pero el eje es el mismo: Juan frente al timón. Cabe aclarar que hace mucho tiempo que él casi no maneja. Por razones inútiles de explicar, se desplaza gracias a un ángel de la guarda que lo lleva y trae. Está lejos de la órbita de María que pasa frente al volante por lo  menos unos cien minutos diarios solo para trasladarse al suyo. No obstante, ella ha tomado como copiloto no a Dios, como dirían algunas calcomanías, sino a Mister Zen quien la ha ayudado a tomar un tono resignado ante las combis, los micros, los buses, los taxis y los moscardones hechas moto taxis. Deja pasar a todos, aplaude (literalmente) a los prepotentes, imbéciles y conchudos que se cruzan a tu antojo. Pero bueno, hablaremos de Juan y no de María.

Una segunda aclaración, Juan se está volviendo un cascarrabias con la edad. Pasa con todos los Juanes (y con algunas Marías también, ojo). Pero viene a mi mente ese personaje de dibujos animados: una familia de ¿”osos”? granjeros en donde al padre le decían “Ehhh paaaaaá” y él, lo único que decía era: “mrñrmrrrmrñrrr”,  con una mezcla de Grumpy de los siete enanos y el Pitufo gruñón. Es decir: un blend.

Juan parquea en el distrito S

Todos los sábados (o casi todos) Juan se desplaza en carro a dos bancos que se encuentran en el distrito S. Como alguno de ustedes sabrá, existen zonas de parqueo municipal en las que hasta los quince minutos tienes tolerancia y luego hay un cobro cada media hora. 

Cuando Juan estaciona mira su reloj y calcula su discurso para cuando regrese al carro. Al hacerlo, María que suele acompañarlo, siempre le pregunta: ¿te vas a pelear o no? Porque este diálogo es un clásico:

-Señor, es un sol.
- A ver, ¿a qué hora he llegado?
- A las 9.45 y son las 10:20.
- Te equivocas y me quieres cobrar de más. mrñrmrrrmrñrrr”,  que toda la vida me quieran cobrar más de lo que corresponde. “mrñrmrrrmrñrrr”. Y más de “mrñrmrrrmrñrrr”…
(Entiéndase que “mrñrmrrrmrñrrr” no lo uso para esconder una lisura… Es que Juan murmura así… siempre, siemprísimo)

Esta escena, es repetitiva. No es la mala onda de Juan, es que reniega por tonterías, y esto del manejo, el parqueo, el que le cobren de más (aunque sea cincuenta céntimos por abuso) no va con él. No cree en Mr. Zen, porque es seguidor de Mr. Estrés.

        Juan y la playa de estacionamiento

La modernidad llegó a Lima hace muchos años, por ello tenemos en varios lugares estas máquinas que emiten los tickets de parqueo, te saludan: Bienvenido a XXX PXXX  y que luego de su pago, introducimos estos tickets en las máquinas parlantes que se dicen: gracias por su visita, vuelva pronto.

Segunda escena clásica:  al ingresar y recibir su ticket Juan le contesta a la máquina: bienvenida tu abuela…. En tono graciosito, casi Machín de Pataclaun. Pero la cosa quedaría ahí si no fuera que a la salida y cuando la voz de la máquina le agradece su visita, el nivel de joda llega a mayores y le contesta matándose de risa; ya ya que te vaya bien y que te vayas a la #$$#%#! Pero lo hace feliz, liberado, totalmente desestresado.  

Y María, testigo de su felicidad, piensa: ¿Cuando Juan está al timón, tendrá doble personalidad? ¿Hasta qué edad podrá tener brevete?

martes, enero 20, 2015

Lo inesperado

para D


Hay cosas en la vida que esperamos, los sueños, los deseos, la supuesta e inalcanzable felicidad. Hay otras que no lo son tanto, porque sabemos que llegarán inevitablemente aunque nunca queremos hablar de ellas.

Las pérdidas están en ese terreno. Sabemos que la vida es un continuo camino de pérdidas pero internamente nos consolamos pensando en que cada cosa tiene un momento indicado para desaparecer de nuestras vidas.

¿Cómo consolarnos cuando perdemos a alguien? Cuando ni siquiera fuimos conscientes nunca de esa posibilidad. Menos nos habremos imaginado cómo sería nuestra vida sin esa persona: nada en concreto hasta que lo vivimos. Nada es tan inesperado como la muerte, a pesar de que es lo único de lo que tenemos certeza. Sin embargo, es por lo único que no esperamos y no queremos hablar.

Las ausencias imprevistas son injustas para los que quedamos. Cuando alguien se va sin aviso previo, sin preparación para sentir su ausencia,  escuchamos frases más clichés todavía: se fue antes de tiempo, le faltaba tanto para vivir, por qué en este momento, había mucho por delante.. Para ninguna hay respuesta.

Quedarse aquí es mirar por encima del hombro para buscar respuestas inexistentes, para comerse el nudo del estómago mientras resuelves todo lo que queda pendiente, para arrepentirse de lo que nunca ocurrió, y de lo que ocurrió y tenía que ocurrir. Para carcomer los planes truncos, las palabras no dichas… ¿para qué, por qué?

Solo me queda claro que somos dueños de nuestro dolor, nuestras faltas, nuestros sufrimientos. Somos dueños de nuestros sueños y deseos, de nuestros amores, de nuestros odios. Somos dueños de mucho más, excepto de nuestra propia muerte.




martes, enero 13, 2015

Tengamos unas citas 1

Empiezo el año, con algo que me parece interesante y refrescante. 

A lo largo del 2014 leí varias novelas, algunas más disfrutadas que otras, como suele ocurrir. En las próximas semanas compartiré con ustedes algunas de las frases (o párrafos) que me golpearon en la cara, por su sabiduría, crudeza y realidad. Al final del día, la literatura es un espejo de la vida.

Novela recomendada:
De Lorenzo Silva,  "Los cuerpos extraños" :

++ No estoy seguro de dónde comienza la frontera entre la mera sensualidad y el amor verdadero, pero si tengo claro que ninguna mujer que le permita a un hombre acceder a su intimidad se merece otra cosa que la mejor forma de respeto y cariño que el hombre en cuestión haya aprendido a proporcionar a sus semejantes.

++ A fin de cuentas la vida es demasiado corta  para gastar en ella reparar los malos entendidos que sobre uno pueden llegar a producirse. Ni la naturaleza de nadie ni la atención que prestamos a los demás son nunca lo bastante consistentes como para sentirse ofendido por lo que crean que eres o dejes de ser....

++ Todos los seres humanos somos al cabo insignificantes y prescindibles, pero ese instante (el de la muerte), el de la falta, y más si es brusca y violenta, alcanzamos nuestra intensa y honda significación.

++ Mal que nos pese y por más que intentemos rebelarnos contra ello, los humanos somos animales gobernados por nuestras emociones.

++ Todas las ventajas que la mentira puede aportar, grandes o pequeñas, se truecan en inconvenientes que superan los beneficios si la mentira sale a la luz. Y si no sale, está la fatiga de cargar con ella, que ya es en sí una penalidad.



lunes, enero 05, 2015

Mis resoluciones y frases célebres para el 2015

Las listas de deseos son personales. Los compromisos y promesas que nos planteamos suelen caerse hacia junio. Siempre pienso en los cuadernos que usaba para empezar el año escolar con la promesa de tenerlo ordenado y lindo. A mitad de año era víctima de mi propia desilusión. Pero no hay nada más fácil que desilusionarse de sí mismo, el costo es mínimo. Te lo callas y lo olvidas, o lo pones en tu desván lejano del alma.

Cuánto he visto y leído de las listas de buenos propósitos: dietas, aprendizajes, organización, buenos deseos, amistad, familia; resoluciones de todo tipo. 

Pienso en lo que ya sabemos qué funcionará y qué no. Después de las miles de pruebas/errores aquí comparto algunas reflexiones.Mi ensalada de resoluciones les puede sonar cruda... pero les aseguro que lo más probable es que tengamos varios puntos en común.

1. Seguir alimentando el amor de aquellos seres fundamentales en mi vida. Shakespeare en Hamlet, brillante.
* The rest is silence.  

2. Tomar distancia de los malos afectos y que los asomos de envidia no me debiliten, los filosóficos camioneros tienen razón.   
* Tu envidia es mi progreso.

3. Distinguir dos cosas importantes:
                  a. La diplomacia de la hipocresía.
                  b. La sonrisa de la mueca.
Blades no lo pudo decir mejor.
* Se ven las caras, pero nunca el corazón. 


4. Reírme de lo ridículo. Lo siento, pero abunda. Y si yo soy la ridícula, reírme más. Ya desde la Edad Media, pura sabiduría.
* Felices los que se ríen de sí mismos porque nunca terminan de divertirse. 

5. Darle el valor y peso correctos a los problemas. Y a las personas que me dan problemas, ni eso. No podía faltar Farrel. 
No offense to you don’t waste your time. 

6. Seguir entendiendo que Facebook no es la medida de las cosas, ni de la vida, ni de la felicidad y menos de la amistad. Aunque para muchos lo sea y lo mida TODO según ello. Es un medio utilitario.

7. Seguir amando a los amigos que tengo, MENOS es MÁS. ¡Pucha! sí que me aceptan, me quieren bien, me protegen, me creen, conocen mi esencia y por sobre todo, son valientes y valoran lo que hago. Están en mi corazón cada día del año, en mis mejores momentos y en los peores, no necesito llamarlos, no necesitan llamarme... porque sé que me piensan. Sabias palabras las de Ana Belén.
Que transforman lo eterno en cotidiano /que conviven sin miedo con la muerte

Entonces mis queridos lectores, así andamos: resuelta, directa y sin anestesia.



lunes, diciembre 29, 2014

Como la orquídea...una historia, una realidad

La orquídea se ha puesto de moda.

La primera vez que vi una orquídea fue allá en el año 1973 cuando una de mis hermanas se casaba (first round) y su bouquet de novia tenía una de estas flores: era como que el "wow" de la época. Era morada, bellísima; de esas flores raras, exóticas que en mi niñez no eran comunes. De rosas, geranios y margaritas no había mucho más. Sabía que necesitaban un cuidado muy especial, de hecho unos amigos gringos de mi papá tenían un pequeño invernadero en el que las cultivaban. Para mí, esa pareja era "per se" exótica.

Diez años después  tuve la suerte de estar un mes en Cuba, una experiencia de la que nunca he escrito y algún día haré. Ahí visité un criadero de orquídeas, con tour incluido. Fue una experiencia recontra rara puesto que yo en esa época me sucumbía en libros totalmente alejada de la naturaleza. Fue exuberancia pura, unos especímenes cuya imagen se asemejaban a mariposas, no sé por qué. Según me contaron tenían unas quinientas clases. Entre los injertos y los originales. Un laboratorio, gente especializada...

Hoy las flores llegan a las casas de manera más natural, se cultiva una especie para su venta y de hecho, al estar de moda, está más al alcance del vulgo. Son realmente hermosas.

A Micaela, mi hija, le regalaron una maceta preciosa. Soy abuela de una orquídea. Y como yo me tomo las cosas en serio la estoy ayudando a cuidarla. Ya estoy aprendiendo que hay que tomar en cuenta varios aspectos que se reducen a: luz, agua, nutrientes, temperatura, humedad. Ni hablar de la ventilación, el corte de varas, las enfermedades... y un largo etcétera que me hizo pensar en "Estilo de vida orquídea". ¡Increíble! Hasta videos en Youtube, mil paginas web. Toda una cultura.

Justamente por eso, y para dar un primer paso,  di una vuelta por un vivero para que me dieran ciertos tips al respecto. Lo primero que me aconsejaron fue que comprara dos frasquitos importantes para echarle en el agua, una semana de uno y otra semana, del otro. Y algunos datos más. 

Diálogo corto con el consejero: 

a) una semana remojas la orquídea en un balde de agua al que le echas una cucharadita del frasco amarillo: florecimiento.

b) la otra semana remojas la orquídea en una balde de agua al que le echas una cucharadita del frasco azul: mantenimiento. 

Comentario inmediato y automático mío al respecto:

Entonces, YO QUIERO ser como la orquídea, una semana me voy a remojar en agua de florecimiento y la siguiente en agua de mantenimiento. Así será todo el 2015.

Sobran palabras. Larga vida a la orquídea! Larga vida a ustedes lectores! Feliz año nuevo con florecimientos y mantenimientos!!!! Y mucho amor, que a la orquídea y a nosotros nos hace bien. 

martes, diciembre 23, 2014

Carta a mi colega Grinch

Mi querido colega Grinch:


He esperado hasta estas vísperas para sentarme tranquila y poder compartir contigo todo aquello que acumulo durante un año. Es decir, el periodo post- traumático de la Navidad que me dura un horror y luego, cuando ya me siento recuperada... a partir de setiembre, arranca la campaña consumista, verdiroja, papanoelera, y todas aquellas cosas que nos preparan psicológicamente, porque la fecha espiritual más importante del año está pronta a llegar. 

Es mi impresión o dímelo tú,  que cada año arranca antes?¡?¡?¡? Pucha! Algo me dice que en el futuro cercano ni bien acabe las celebraciones de Semana Santa (pasión y muerte de Jesuscito) para (dizque) no estar deprimidos por la pena, la celebración  del onomástico de tan digno y sagrado personaje nos sorprenderá de sopetón. 

He tenido suerte este año, estamos 23 de diciembre y mis oídos no se han contaminado con los agobiantes Toribianitos a los que cada vez más les aprieta más el calzoncillo:  sus  voces aflautadas de antaño se han agudizado aún más... Me siento salva de la contaminación sonora que ellos producen en mí cada año puesto que te juro que son capaces de lograr que mi cabeza gire como la de Linda Blair y me sienta poseída de un humor que para qué te cuento. Eso sí, rechazo ponerme verde de la rabia, porque verde... es Navidad.

Yo no sé si será el paso de los años, tal vez justamente por lo que te comento en el párrafo anterior, no sé si será que ahora el tráfico está igualito todos los días del año, pero esta Navidad NO me está afectando. Estoy bañada en aceite. 

Mira mi querido, hay que entender que la gente es como es todos los días del año, que las personas exacerban su cariño en diciembre, los pecados capitales se dan a forro, las penas se agudizan, las ausencias se sienten más que nunca y los buenos deseos aparecen y desaparecen como luz de bengala. Eso, porque alguna excusa hay que tener.

Grinch, más allá del escozor que la Navidad nos produce... ¿te has puesto a pensar en lo efímera que es esta fiesta, cuán pasajero es el sentimiento, cuánta impostura, cuánta pose...?. a mí, por lo pronto es lo que no me gusta y mi posición cínica y cruda se empodera de mí más que nunca. 

Pero he aprendido Grinch, he aprendido... cada uno es feliz a su maneras, ridículamente feliz, honestamente feliz, hipócritamente feliz y cada cual se convence de ello.

Yo soy feliz a la mía: puteando por la Navidad, tragando como Heligábalo y viendo -todos los años- "Love Actually"... Lo confieso: ese es mi ENORME handicap mental. Temo desilusionarte, pero tenía que bajar mis cartas. 

Me despido colega, no sin antes brindar con un buen cocktail de nervocalm-grageas, esas de Mafalda.

See you!

martes, diciembre 16, 2014

Tema tabú

Antes de empezar a leer este post, advierto lo que encuentren aquí será pura crudeza, incluso irreverencia. Hoy hablaré de  la muerte, mil disculpas adelantadas si aun así lo leen y se sienten afectados: les advertí, educadamente y con cariño. So sorry!

1.
El culto a la muerte siempre me ha parecido extra dimensionado. Pero somos mortales y como seres humanos desde tiempos ancestrales tenemos la tendencia a rendirle culto al cuerpo que queda, cuando la vida ya no está.

2.
Así como hay “wedding planner” en algunos velorios me he percatado de que también hay “funeral planner”. Un caballero elegantísimo y educado que te va guiando durante el trance, se encarga de todo. Incluso te indica dónde debes sentarte a la hora del responso religioso (léase católico). No es un maestro de ceremonias pero permite que pongas toda la organización en sus manos. Tú solo sufre… yo me encargo del resto.

3.
Hace unas décadas atrás, en casa de un amigo, vi un álbum de fotos en el  que estaban las del velorio de su padre. Me pareció terriblemente escalofriante. Recuerdo que me dio ataque de risa, entre nervios, miedo, burla y pena. Sin embargo, debo reconocer que fue un adelantado a los tiempos que corren. Hace poquísimo he visto cómo una familia se tomaba una foto al lado de un columbario para colgar a imagen en Facebook… sobran comentarios: la gente está loca.

4.
“No hay muerto malo”. Sería genial escuchar esas elegías que a veces se hacen en los velorios una realista. A mí me hubiera encantado hacer una real, especialmente cuando escuché frases halagüeñas que eran de espanto.

5.
No creo en el culto a los muertos. Creo que en la memoria, creo que lo que llevo en el corazón, nada más. Mis muertos seguramente siempre extrañarán mi visita, pero como no creo en sus cuerpos no me hago problema. Pienso en ellos, los convoco en mi mente y con eso me basta.

6.
Creo que todos, internamente, tenemos una idea clara de qué queremos que hagan con nuestro cuerpo cuando nos vayamos de este mundo. Usamos ese verbo “ir”. Por tanto, estamos conscientes de que nos vamos NO nos quedamos. Algunos se lo contamos a nuestros parientes cercanos, sin llegar a saber si respetarán nuestra voluntad. Es solo una “wish list”, como la lista navideña.

7.
El muerto no tiene voluntad. Al final harán con él lo que los sobrevivientes quieran. El padre de un gran amigo que era médico, quiso que su cadáver fuera donado a la Facultad de San Fernando para que lo utilizaran los estudiantes. No le recibieron el cuerpo; las autoridades universitarias lo consideraron una falta de respeto. ¡No se pasen!

8

Dicho lo anterior,  cuando me vaya de este mundo quiero que me cremen pero mis hijos ya saben que no echarán las cenizas al mar, porque estar rodeada de agua me crea angustia. Sin embargo, qué importa, nunca me voy a enterar. Sin embargo, por historias vividas y porque no quiero que se queden físicamente conmigo de ninguna manera, espero que saliendo del crematorio y en su camino hacia sus casas, abran la ventana y rieguen ese cuerpo que me perteneció por los aires….

viernes, diciembre 12, 2014

Hoy es un gran día....

Hoy me es necesario salir del guion e involucrarme de lleno en un tema y orgullo personal. Hoy es un día muy especial, no hay que plantearse nada, está ahí: llegó porque tenía que llegar y es “por default” que me siente como me siento.

Mi niña, hoy una mujer sabia y gigante, se gradúa. Después de haber pasado por las aulas de una universidad que sigue entendiendo y brindando el sentido universal que se debe enseñar a todos los estudiantes: con aciertos y desaciertos, como toda institución educativa y humana, llega a la ceremonia final.

Mi pequeña termina la carrera. Mi pequeña en quien descanso mis angustias y desazones, me da hoy un ejemplo de energía, valentía, esfuerzo e ímpetu. Y no lo digo por ser mamá, es por ser testigo de su compromiso y responsabilidad. Le guste o no le guste, esté segura o no lo esté de cada decisión que tome. Pero todo aquello que los estudios le han dado (incluyendo lo que ella puede considerar inútil) ha formado parte de su proceso.

Tengo todavía el sabor de un día parecido a este hace varios años atrás, cuando acababa el colegio. Reúno esos sentimientos con los actuales y veo que algunas cosas cambiaron y otras se fortalecieron.

Hace tiempo que Micaela le pertenece al mundo, no a sus padres, no a Maco (lo siento) pero es la verdad. No nos pertenece porque en algún momento esta pequeña se dio cuenta que tiene un deber, con el otro, con el que está más allá, con tratar de hacer de este mundo un lugar más amigable, más humano, más llevadero. No es una heroína, solo alguien que sabe meter el hombro donde pueda e iluminar la habitación ni bien llega.

He visto cómo ha ido descubriendo su propio camino, y adoro cada vez que echa sus alas a volar y reniega por ello. Ante esto, el mundo le sigue abriendo los brazos, el mundo con su crisol de posibilidades terribles, certeras, oscuras, maravillosas... y que su andar sigue repleto de decisiones que marcarán su vida. He visto y seguiré viendo. 

¿Qué hace para mí este día especial, de toga y birrete, de discursos y aplausos, de besos y abrazos? Lo hace doblemente especial. Pues no puedo evitar recordar a  mi madre que quería que yo fuera abogada, y no quedó nada convencida cuando elegí estudiar Literatura pero salvé mi honor al casarme con uno de esa especie.. Creo que ahora, estaría más orgullosa que nunca de su “bombón”, pues así la llamaba. He aquí pues, que el círculo se cierra. La nieta culmina lo que la hija evadió. Totalmente freudiano, pueden psicoanalizarlo si quieren. Yo solo lo llamo: destino.

Soy una cursi, pero hoy me tomo todo el derecho de serlo, ando con babero... qué le podemos hacer!


martes, diciembre 02, 2014

¡Qué bonita vecindad!

En esto días que la muerte de Gómez Bolaños ha resultado más importante que el incendio de los Pantanos y la aprobación del Presupuesto 2015 me detuve a pensar en la huella que ha dejado en varias generaciones personajes que hoy me hacen reflexionar.

Las mujeres en la vecindad del Chavo parten de un estereotipo de la sociedad machista, quizás como consecuencia del machismo latino y especialmente mejicano. Me detengo en resaltar algunas características de estas.

a.    La Bruja del 71: una solterona amargada, odia a los niños, es fea y vieja. Terminaba malogrando siempre la poca diversión de la vecindad. Su presencia, por sí misma ya representaba el final de la alegría. No obstante, eso sí: al toque se ponía calentona al máximo ante la presencia de don Ramón, ergo… aguafiestas, aguantada y reprimida.

b.    Doña Florinda: viuda (abandonada), discriminadora –no te juntes con esa chusma- , amargada igual que su vecina, sin tiempo para sacarse los ruleros de la cabeza. Por encima de todo, madre castrante que no deja crecer al hijo manganzón y de nuevo, al igual que su vecina: arrecha ante la presencia del macho: el profesor Girafales. De nuevo una mujer aguantada y reprimida.

c.    La Chilindrina: manipuladora al máximo, niñita antipática, que busca siempre jalar agua para su molino. Aprovecha al máximo al padre, utiliza al Chavo y recurre al llanto cada vez que la ocasión lo amerita: invencible por sus lágrimas.

d.    La Pompis: la niña “putona” que hasta enseña un poco más su calzón con bobos para que los babosos de los niños le cumplan con todo lo requerido. Obviamente, la antagonista de la Chilindrina-: linda y bruta.


¿ Personajes cotidianos?¿educativos? Confieso, esta vecindad no me simpatiza.  

martes, noviembre 25, 2014

Círculo virtuoso

Me complazco hoy día en comentarles que hace unas semanas empecé a trabajar con un grupo de maravillosas mujeres que quieren redescubrir lo que un día aprendieron: el mundo de la literatura. Sin embargo, lo atractivo de esta propuesta ha sido que nuestra columna vertebral es revisar cuál ha sido el rol de la mujer, su lugar, su valor a través de las diferentes épocas partiendo de la milenaria mitología griega.

De ahí que, hemos estado  revisando gran parte de los principales dioses del Olimpo, entiendo sus “vidas”, realzando su ingrediente humano, sus hazañas, sus pecados. Nos detuvimos pensando sobre el tema de cómo  la culpa de los males del mundo  recae en la mujer desde los tiempos de Pandora (y dentro de la visión judeocristiana, su par: Eva). Destacable fue notar que nuestra cultura occidental ha impuesto de una u otra manera este concepto. En el mundo andino, hasta donde sé, no ocurría ello pero en la imposición cultural… perdimos.

Cada tema se va enriqueciendo con los aportes de estas “alumnas”. Nos sorprendemos juntas al confirmar cómo en nuestra vida cotidiana se van reflejando las pincelas que los autores dejaron retratadas: costumbre, hábitos, comportamientos, memorias colectivas, entre otros detalles. Pensamos y reflexionamos juntas sobre detalles que tal vez cuando “aprendimos” esto, no lo “aprehendimos” con la madurez, vivencias y sabiduría que uno aporta a sus propios años.

En lo personal: enseñar siempre ha sido un aprendizaje de ida y vuelta, mis alumnos adolescentes me desafían cada día. Con este grupo, el desafío es más grande.

Si alguien se anima a unirse a la causa, no dude en contactarme. La pasamos genial, y siempre hay tiempo para armar otro círculo literario más: claudiacabieses@gmail.com 

martes, noviembre 18, 2014

Una pequeña historia

Los dejo con un texto de Juan José Arreola, un bocadillo:

Teoría de Dulcinea

En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió el goce manual de la lectura, y se congratulaba eficazmente cada vez que un caballero andante embestía a fondo uno de esos vagos fantasmas femeninos, hechos de virtudes y faldas superpuestas, que aguardan al héroe después de cuatrocientas páginas de hazañas, embustes y despropósitos.


En el umbral de la vejez, una mujer de carne y hueso puso sitio al anacoreta en su cueva. Con cualquier pretexto entraba al aposento y lo invadía con un fuerte aroma de sudor y de lana, de joven mujer campesina recalentada por el sol.

El caballero perdió la cabeza, pero lejos de atrapar a la que tenía enfrente, se echó en pos a través de páginas y páginas, de un pomposo engendro de fantasía. Caminó muchas leguas, alanceó corderos y molinos, desbarbó unas cuantas encinas y dio tres o cuatro zapatetas en el aire.

Al volver de la búsqueda infructuosa, la muerte le aguardaba en la puerta de su casa. Sólo tuvo tiempo para dictar un testamento cavernoso, desde el fondo de su alma reseca. Pero un rostro polvoriento de pastora se lavó con lágrimas verdaderas, y tuvo un destello inútil ante la tumba del caballero demente.

FIN

lunes, noviembre 10, 2014

Neruda y la estudiante sincera

Uno de los autores que trabajo con mis chicos hacia el final del año suele ser Pablo Neruda, básico de la literatura, básico de la poesía, básico de la vida.

Aprovecho ahora, para usar como recurso audio visual la película "Il Postino" que además tiene una banda sonora hermosa. La fotografía y esta última destacan sobre las actuaciones, debo advertir.
Sobre ello reflexionaba el otro día con mis alumnos cuando estuvimos revisando algunos poemas y les decía que finalmente los versos de amor de Neruda habían servido para enamorar a más de una dama.

Como muchos chicos veían esto como una broma, yo les decía que a la mujer, sin importar los tiempos que corrían, las palabras podían ser unas grandes herramientas de conquista. De ahí, la importancia de tener un buen vocabulario, de saber un poco de poesía. Habíamos visto en la película cómo un cartero con muy poca educación había logrado conquistar el corazón de una mujer utilizando los textos del poeta chileno de forma exitosa. Todos prestaban atención, "me gusta cuando callas/ porque estás como ausente/y me oyes desde lejos/ y mi voz no te toca/.." y seguimos revisando otros, mientras yo insistía en el valor de las palabras. 

En un momento, y para volver el contenido más cotidiano y actualizado, seguí insistiendo en que habían chicos que escribían cartas, te hablaban bonito, y que "..si enganchabas y seguías una y otra vez prestándole atención...." e iba a continuar mi frase, del fondo del salón M con sus grandes lentes y de forma resignada dijo a boca de jarro: ¡cagaste!

La clase se congeló, todo el mundo volteó a mirarla y yo me detuve un segundo pensando: ¿le doy una sanción por lo que acaba de decir o busco otra alternativa? Opté por lo segundo; la felicité por su honestidad. Ella solo reflejaba el haberse sentido conquistada (y dolida) por el poder de la palabra. 

Soneto LXVI



No te quiero sino porque te quiero 

y de quererte a no quererte llego 
y de esperarte cuando no te espero 
pasa mi corazón del frío al fuego. 

Te quiero sólo porque a ti te quiero, 
te odio sin fin, y odiándote te ruego, 
y la medida de mi amor viajero 
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de Enero, 
su rayo cruel, mi corazón entero, 
robándome la llave del sosiego. 

En esta historia sólo yo me muero 
y moriré de amor porque te quiero, 
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

martes, octubre 21, 2014

De nuevo con lo mismo

Mis queridos lectores: Esta semana el blog cumple siete añazos! SIETE! y por coincidencias de la vida volví a oír una frase que me tortura el cerebro. Una idea de la que escribí hace unos meses atrás, pero hoy motivada por mi propia celebración, vuelvo a la carga.

No quiero ser elegante ni educada esta vez. Quiero ser cruda y directa y decir lo que siento. Tengo esta plataforma para hacerlo, la verdad es que ya me estoy cansando un poco de lo que es “políticamente correcto” y lo que debo o no debo decir por ser quien soy.

No puedo evitar sentarme frente al teclado pensando en la desacertada frase que un caballero pronunció bajo el cielo azul una tarde de octubre. No puedo evitar reflexionar y por lo tanto escribir (y compartir) con mis seguidores. No puedo callar porque siento que es un deber volver sobre lo mismo.

“Qué lindo trabajo, para una mujer, el ser maestra”…. Bastaría con colocar estas palabras en cualquier lugar, para que a más de un ser humano se le pararan los pelos y se condoliera conmigo, no sé si para reír… o llorar.

Me viene a la mente una lluvia de ideas, algunas las dije y algunas las guardé para este post de aniversario (disculparán el uso de mayúsculas, pero quiero DESTACAR mi tono).

1.  Comentario muy MUY equivocado. ¿Por qué la gente no se da cuenta que no es más que un estereotipo en donde relacionar: profesión/género es un craso error?  Ser profesor no va de la mano con una condición cromosomática (XY). Si además la historia les diera  la razón, el pobre Sócrates hubiera tenido que ponerse implantes para que alabaras su trabajo.

2.    Cualquier SER HUMANO puede ser profesor. NO tiene nada que las mujeres estamos más inclinadas a ser tolerantes y pacientes. A la mierda la paciencia…huelgan palabras.


3.    Ahora bien, me corrijo: no cualquiera puede ser profesor. Hay que tener vocación y huevos para hacerlo. Pararte frente a un salón de clase repleto de chicos no es cosa fácil. Yo me sacó mil veces el sombrero en honor a los profesores de primaria: son unos campeones: hombres y mujeres con huevos y ovarios. Materno/paterno, whatever!

4.    Cuando vinculan “lindo” “bonito” “mujer” “madre” me encolerizo. Ello implica limitar la creatividad de la mitad del planeta. Vivir en el pasado, ser prejuicioso, ser soberbio, ser atorrante.


5.    Si todos  los seres humanos viviéramos con esos estereotipos, ¿dónde estaría hoy Malala Yousafzai?  Su padre (hombre) es un héroe. Esa lucha, por aprender, por no enquistarse en el rol que la sociedad le impuso, la llevó al borde de la muerte.



Por favor, abran su cerebro y dejen de tratar a los profesores como los “pobrecitos” de la escala laboral. No los califiquen, no busquen adjetivos. Mejor callen. Mejor callen. 

viernes, octubre 17, 2014

La comezón del séptimo año

enpuntomuerto cumple siete años y tal como viene, seguimos.
Gracias enormes a los fieles lectores. 

Una celebración, un poema de Mario Benedetti.

COMO SIEMPRE
Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores

buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda

casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros

es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines

y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros

y los cachorros extraviados
y los bichitos de San Antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos

de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza

de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.


martes, octubre 07, 2014

Masoquismo musical o consuelo para el alma

La música suele estar en nuestras vidas desde siempre. Las canciones de cuna (si aún hay mamis que las canten), las de las infancia: “Los pollitos dicen”, “Arroz con leche, vamos escogiendo lo que más nos identifica, con lo que nos sentimos bien, con aquella combinación de tonos que nos produce experiencias agradables, definidas. Así, la música nos va a acompañando a lo largo de los momentos importantes. Se fija en nuestra memoria y regresa cada vez que la convocamos.

Pero hay algo que siempre me va a llamar la atención, solemos escoger determinadas canciones para los estados de ánimo, y claro, puede sonar lógico puesto que buscamos una simbiosis afectiva con nuestro entorno, un vínculo que refleja cómo nos sentimos en un momento determinado. Hay música para lo alegre, otra para lo desalentador, otra para la pena, otra para el amor.

No obstante, detengo mi mirada cuando estamos pasando por un momento difícil, nos refugiamos en canciones que nos recuerdan una y otra vez nuestra condición humana. No puedo olvidar que cuando una amiga muy cercana se separó, no dejaba de escuchar: “Me cuesta tanto olvidarte” cantada por Ana Torroja (bella versión, por cierto), o cuando una adolescente me decía que no podía olvidar al enamorado, escuchaba una y otra vez la canción en la que la preciosa voz de Cristina Aguilera decía: “pero me acuerdo de ti…”

Somos unos masoquista al escoger la música ad hoc, que nos acompañe en el sufrimiento. Una voz que cante nuestra angustia, que sienta como nosotros. Eso es la música, es el reflejo real de quiénes somos, de las emociones que nos rodean, del ambiente y escenario vivido.


No me imagino, en lo inmediato, a alguien que esté de duelo (real) tarareando “Happiness” de Farrell. Salvo que tenga unos “oscuros y profundos motivos”. Aunque les confieso, que a pesar de lo pegajosa y común que se ha vuelto esa canción, debería servir para salir del hoyo de en el que a veces nos sumimos con un coro que nos canta alrededor. Es como decidir en no comer nada porque estás triste... y morir en vida: o comerte un rico dulce para acariciar tu alma. 

martes, septiembre 23, 2014

Debilidades humanas

Lo que leerán a continuación es el fragmento de un artículo leído en El País, escrito por Borja Vilaseca: "La envidia y el síndrome de Solomon" (http://elpais.com/elpais/2013/05/17/eps/1368793042_628150.html).
Me llamó la atención la última parte de este, aquí lo comparto con ustedes:


Seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos.
Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.
Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.
El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la futilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas –movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad– puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.
¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye. Esencialmente porque aquello que admiramos en los demás empezamos a cultivarlo en nuestro interior. Por ello, la envidia es un maestro que nos revela los dones y talentos innatos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. Y en el momento en que superemos colectivamente el complejo de Solomon, posibilitaremos que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad.


lunes, septiembre 15, 2014

Cadenas, retos y literatura

Estoy haciendo, hace meses atrás, una dieta complicada. He recortado a la mínima expresión mi consumo de Facebook.  Me siento ligera de equipaje. Es personal, es como tener el colesterol alto y dejar de consumir tanta grasa.

Pero resulta que llamó mi atención una cadena/reto vinculados a tirarse un balde de hielo y etcétera. La brújula se rompió, el objetivo del asunto –en mi humilde opinión- se convirtió en joda más que en compromiso.

A la fecha me han llegado tres retos/cadenas. Y desde ya les digo a los retadores que no voy a poner la información en mi muro desafiando a otros. Me reservo este derecho. Mi amiga Elena (retada al igual que yo) diría: no tengo tiempo para cojudeces. Sincera.

Yo tomo ese tiempo para realizar una reflexión al respecto.  

Empecemos por la definición literal de la palabra reto: a) provocación o citación al duelo o desafío. b) acción de amenazar. c) objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta.

A ver… 
¿Es un desafío? No creo.
¿Me está amenazando? No creo.
¿Es difícil de hacer? No creo.

Buscamos, entonces, ¿compartir lo bueno que nos pasa, lo bueno que tenemos, las frases altruistas que conforman nuestro “ventiuncálogo” (7 x 3) particular? Chévere, felicito y me congratulo con las personas que las tienen a mano o efectivamente, como diría Elena: tienen tiempo para hacerlo (ahí no más lo dejo). Válido también que tengan la intención de poner cosas lindas en el Fcb porque ya a veces, se llena de críticas, malas vibrar, competencias soterradas (cito a otra amiga), stockeadas maleadas (cito a un alumno) y bla, bla, bla. Pero al final del día uno es dueño de su muro y cuelga lo que le da su reverenda gana.

Y ahora ¿a dónde voy con todo esto? A un punto concreto. Hay un desafío –obviando la definición del DRAE- que me gustó, y después de algunos días tomé la decisión de contestarlo a mi manera. Me pidieron una lista de los libros que pudiera vincular con   el  alma, el amor, la amistad, la reflexión y el refugio. No es un decálogo como contemplaba el desafío, mejor es una docena. Igual me quedo corta.
  • ·         Ana Karenina (León Tolstoi)
  • ·         Los miserables (Víctor Hugo)
  • ·         Inventario (Mario Benedetti)
  • ·         La soledad de los números primos (Paolo Giordano)
  • ·         El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez)
  • ·         Conversación en La Catedral (Mario Vargas Llosa)
  • ·         Edipo Rey (Sófocles)
  • ·         La invención del amor (José Ovejero)
  • ·         El corazón del tártaro (Rosa Montero)
  • ·         Sonetos (Garcilaso de la Vega)
  • ·         La vida es sueño (Calderón de la Barca)


No hay Facebook, directamente. He hecho un giro. No desafío a nadie. Solo sugiero que, quien lea este post, piense en algún libro que le tocó la fibra.


Chau.