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viernes, marzo 07, 2014

8 de marzo


Como siempre me expreso una vez más en el Día de la Mujer. Confieso que antes me molestaba que nos hubieran dado un día del año para reconocer el valor primordial que tenemos en la sociedad. Sin embargo, me he demorado en entender que el homenaje es lo que vale, como lo es el día de la Madre o la Navidad o cualquiera de los días significativos que hay en el año.

Así como en la historia el lugar de las mujeres ha cambiado; nuestras historias internas como seres individuales también lo han hecho.

Las mujeres nos transformamos, cambiamos una y otra vez, de piel. Nos transformamos y nos trastornamos,  y en ese devenir nos hemos aceptado una y otra vez, tal y como somos. Nuestro cuerpo se trasforma y nuestra emoción se trastorna.

Sí, las mujeres somos especialmente emocionales. ¿Cómo no serlo? Como madres: disfrutamos cada instante. La ansiedad se apodera de nosotras, los miedos, las angustias, las risas y los llantos. Como compañeras: los niveles emocionales nos recorren de punta a punta y aprendemos. Tomamos decisiones fundamentales y aprendemos. Como solteras (sin tomar en cuenta el estado civil), apreciamos enormemente nuestro espacio, somos más cautas, más orgullosas, más dignas.

Hemos cambiado, claro que lo hemos hecho. Nos paramos mejor en la cancha, elevamos la voz y somos más. Somos, somos más las que no callamos; somos más las que no nos resignamos a ser “mujeres florero”; somos más las que nos cansamos de ser hipócritas; somos más las que  nos queremos, somos más las valientes, somos más las que decimos NO, somos más las que decidimos sobre nuestros cuerpos, somos más las que nos zurramos en el “qué dirán”; somos más las que defendemos a otras mujeres; somos más las que hacemos autocrítica; somos más las que desatamos prejuicios.

Somos más y el número tiene que seguir creciendo.

Porque mujeres también somos las que estamos condenadas a la esclavitud sexual, a las violaciones, al trabajo forzado, a la violencia doméstica, a parir hijos sin quererlos, a mantenernos sin educación...

jueves, enero 02, 2014

Comenzó el verano


Me miro una y otra vez al espejo, y no por ego… sino por masoquismo. Ando de un color muerto que le hago la competencia a Gasparín. Aunque pensándolo bien, tengo un tono hierba luisa verdoso que da pena. Además, el invierno causa catástrofes naturales: nos destiñe. No suelo ir a la playa con mucho rigor o por el contrario, cuando hago el propósito de ir, me pasa algo en el camino. Como cuando me chocó un camión portatropa de Salvataje de la PNP (ver post enero 2012), razón por la cual lo pienso dos veces.

Este año, como siempre, el tiempo pasó volando y cuando el verano ya estaba encima mi amor propio me impedía ponerme un vestido. Averiguando, averiguando, descubrí que existía LIMATAN, un lugar en donde te hacían bronceados artificiales como para pasar “piola” los primeros días soleados y aparecer como que ya estábamos tomando un color capulí…Deducirán que empecé a deshojar margaritas: voy o no voy, voy o no voy. Pero para no perder tiempo, arranqué con las investigaciones del caso.

Primero, me paseé por la página web. Me leí todo, hasta las letras chiquitas. Me fijé en el razonable precio que me iba a convertir en una “golden girl” y obviamente no era por la edad (no se maleen… todavía son “silver girl”). De ahí, entré a Facebook, viendo las opiniones y revisando las preguntas… descartando dudas, paltas, y más pétalos de margaritas. Llamé por teléfono y confirmé dirección, si había playa de estacionamiento cerca, tontería y media. El proceso, según me indicaron, solo demoraba diez minutos.

La cosa es que me embarqué una mañana nublosa a acometer dicha empresa. Y no negaré que tenía un nudito en la garganta, que si hubiera sido varón, tendría dos nuditos. Recordaba ese capítulo de Friends en donde Ross se pinta y no se da la vuelta correctamente. Recordaba, también, que hace unos cuatro o cinco años atrás, unas maravillosas alumnas mías se habían aplicado el bronceado artificial para la Pre o la Prom y habían quedado color puré de camote con harto jugo de naranja!!! Pienso enormemente en ellas mientras escribo este post y me mato de la risa recordando la historia. Pero, con todo ello, pensé que el tiempo jugaba a mi favor y la tecnología sería más condescendiente conmigo.

Cuando llegué me preguntaron: ¿viene a broncearse? Cuán obvia sería mi blancura que no me preguntaron por otros de los servicios que ofrecían. Mi respuesta fue: quiero un tono bajito no más y a lo Chuiman: en la cara no…

En fin, con las prendas escogidas para la ocasión, pasé a una suerte de ducha en la que me esperaba una chica super amable con un frasco y pistola en mano. Misma pintura al duco. Así lo vi: me iban a pintar al duco. Me indicaron que tenía que echarme una crema en las palmas de las manos, plantas de pie y uñas. Seguí instrucciones y arrancamos. La postura de “Hombre de Vitrubio” fue la que predominó. Creo que Leonardo da Vinci no se iba a imaginar jamás en su sapiencia que lo iba a estar convocando mientras que me convertí humildemente en un mueble para ser pintado como tico, casi galvanizado. Después de la pintada, prendieron el ventilador y vino la secada: ocho minutos debajo de un ventilador y luego a salir a caminar por veinte más y “airearme”.

La historia está larga, pero en conclusión: valió la pena… de yerbaluisa pasé a color té con limón en la tercera usada de la bolsita. No llamó la atención, me duró una semana, lo suficiente para ir un par de veces a la playa y empezar a tomar un bronceado natural.

Como quien dice: otra aventura divertida para contarle a los nietos.

miércoles, junio 26, 2013

Doña Flor existe


Doña Flor nació fuera de este mundo. Desde que la conocí parecía que vivía en otra dimensión, una dimensión desconocida para mí. Su sensibilidad, su practicidad admirable y su forma directa de ser parecían a veces hasta agresivas.

Doña Flor tuvo un marido, un hombre que caminó a su lado por décadas fundamentales en su vida. Un hombre con el que tuvo dos hijos, un hombre con el que conoció el placer, la risa, la complicidad, el juego. Un marido con el que recorrió el mundo, un hombre con el que devoró el mejor de los manjares en mesas elegantes y las comidas más humildes en un pueblito olvidado por la tecnología. Tuvo un marido que un día,  por culpa de esos juegos crudos en que los dioses deciden burlarse de los humanos, dejó de serlo.

Doña Flor, ha ido por el mundo como una persona que no se adecuaba fácilmente a lo que la sociedad quería imponerle. Libre en su estilo de vida, original en su forma de ser, sensible, respetuosa, adelantada e intimista en su faceta artística.

Doña Flor ama el Amor, y cuando el marido dejo de serlo, recuperó un viejo amigo que paso a ser un cuasi marido. Recatado y minimalista, con sus propios errores y heridas de guerra. La ama, la admira, la desea y de vez en cuando la luce. Sí, la luce porque ella es lucible, llega a una habitación y la llena completamente.

Todos los días Doña Flor, habla con el marido que dejó de serlo. Dos veces por semana almuerza con el marido que dejó de serlo. Casi todas las noches se entrega al sueño en los brazos del cuasi marido y al día siguiente le consulta todas sus finanzas al marido que dejó de serlo. Se abandona al amor del cuasi marido y confiesa sus dudas existenciales con el que dejó de serlo.

Doña Flor acoge al que dejó de serlo, da alimento y consejo al que dejó de serlo, la puerta de la casa que compartieron siempre está abierta al que dejó de serlo. Aunque ya no tenga la llave.

Doña Flor es compañera incansable del cuasi marido, da vueltas al mundo con el cuasi marido, ama intensamente al cuasi marido. Cree en él.

Doña Flor obviamente tiene dos maridos. Lo hace posible. Es generosa y vive en otra dimensión.

 

lunes, mayo 09, 2011

Los tiempos de mi adolescencia -parte II-


* La TOCA: a todas aquellas que sufrían con la maldición del pelo crespo (porque lo era) y querían ir en contra de su propia naturaleza pasaban por ese proceso. Uno o dos ruleros gigantes (imaginarse dos tubos de PVC cortados o dos cartones de papel higiénico) sobre la coronilla. A este (estos) se enrollaba el pelo de la parte superior de la cabeza de la susodicha.


El pelo restante se peinaba alrededor de toda la cabeza al puro estilo de los calvos que se dejan el pelo largo para tapar la evidencia. Todo estoy se sujetaba con un kilo de clips maravillosos y brillantes, que deben hacer sido primos hermanos de los braquets.


Algunas osadas, se ponían encima un pañuelo estampado y salían a la calle como si nada, para ello había que tener más que un par de huev... bien puestos. Jean apretado, polo y en tu cabeza este armatoste maravilloso que hoy no podría ni siquiera compararlo con un casco de Football americano, era maaaaaaaaaaaaaaaaaas grande. Debe ser mi memoria fantasiosa.


Hoy, las chicas y la plancha son las mejores amigas. Ni qué les digo de la Keratina! Qué suerte ser adolescente en estos tiempos! Es más, el otro día escuché de casualidad que una niña de 5to grado se había hecho el tratamiento de Keratina... sin comentarios.

lunes, marzo 28, 2011

Los tiempos de mi adolescencia -parte 1-


Llegué al maravilloso año 1980 para cumplir 17 años y terminar el colegio. El periodo intenso de la adolescencia antes era más real... quiero decir que a los 18 la vaina se acababa. Ello debido a que a esa edad el juego de ser adultos nos lo tomábamos un poquito más en serio. Uno estudiaba hasta los 22-23 y ya con tu título... buscabas chamba (si ya no la tenías de antes) y si andabas comprometido por ahí que te casabas alrededor de los 25. Ahora los de 25 se siguen portando como de 15... eso es otro cantar (algunos de 50, también... por cierto).

Aquí empieza una serie de cortos recuerdos...

* Los jeans:

Como no habían cosas importadas, de ningún tipo. Los lugares donde comprábamos ropa no eran como que "wuau". Casi todas nos vestíamos igualitas, y la moda era tan marcada que tratábamos de imitar a los íconos que iban apareciendo en la tele: Farah, la mejor de todas. Existían las tiendas grandes como Sears, Oeschle el verídico, Lady Consul, Jossy, Scala y ciertas boutiques que marcaban una diferencia importante: Buca, Crevani, Casa Marcos... una de mis favoritas.


Los jeans, como siempre, destacaban las formas de nuestros cuerpos, porque éramos recontra más formadas de la cintura para abajo -ahora las chibolas tienen harta teta y son unos palos vestidos, Evo diría que son las hormonas del pollo- Como no podías comprarte un Levi´s, habían Belton´s, Mercedes Márquez, Lee, Tracks. Me acuerdo cuando una tía me regaló (especialmente me lo compró en Miami) un jean Jordache (cabecita de caballo) me sentí ya no ya!

Ahora bien, como suele ser: costo/beneficio. Las telas de estos jeans eran más duras que lona de carpa de Agua Dulce y no estiraban naaaaaaaaaaaaaaada, NADA! Para ponértelo cada una tenía su propia técnica y aquí comparto algunas conocidas: a) tirar el jean contra la pared varias veces en operación "ablandamiento", b) ponerte talco en las piernas, especialmente en las ricotonas caderas, para que "corra" y suba con mediana comodidad; c) evidentemente echarte sobre la cama para que todo el mondongo que había subido a la hora de ponértelo permitiera subir el cierre.

Una vez que habíamos utilizado alguna de estas técnicas o todas (que era mi caso) entonces algún ángel de la guarda que pasaba por ahí te ayudaba a pararte... tus piernas se habían convertido en un abrir y cerrar de ojos, en un par de palos de madera y el tiro del pantalón estaba en evidente postura violadora. Tengo una amiga, que en el colmo de esta última situación, se ponía con ESE jean que tanto le gustaba y le apretaba de madre, una toalla higiénica a manera de amortiguador.
En fin chicas, memoria larga, historia corta... cada una tendrá la suya propia con este tema.



martes, febrero 22, 2011

Elogio a la locura


Queda claro que cuando nos cortamos el pelo, adquirimos algún objeto o prenda de vestir, o lo que fuese la idea que toda mujer tiene detrás de ello es que se le vea mejor. Algo que le asiente, que la destaque, que le realce alguna virtud o que, en todo caso le esconda algún defectillo.

Por nuestra forma de ser -más allá de la histeria en la que sabemos estamos estigmatizadas- busca por alguna razón patológica, de género, antropológica o lo que fuese: buscamos ser queridas, aceptadas, hacer las de "madre de todos los seres", psicólogas de todos los seres, todólogas de todos los seres...Practicidad: cero.

No obstante, hay una estructura mental que las féminas tienen que educar porque en el inconsciente está tan enraizado que tiene que volverse un ejercicio racional, repetitivo y que luego se convierta en un hábito. Cuando alguien las alaba o celebra algo de su apariencia, en un acto automático e inmediato las palabras que salen de la boca de la mujer en cuestión son para minimizar el alago: nada, si estoy igualita...; no me costó nada, lo compré en el mercado XYZ; pero lo tengo hace tiempo, es reviejo; etcétera, etcétera. ¿Conocido, no?
En lo particular, y gracias al gran consejo de mi amiga Meg he comprendido y racionalizado que cuando recibo un alabanza lo correcto, sano y correspondiente debe ser decir: gracias y PUNTO. Mi amiga Ceci A. agregaría con su iluminada sonrisa algo más que me parece genial cuando la ocasión lo amerita: gracias, lindo ¿no? Detalle que sirve, además, para interiorizar con estas palabras la importancia de reafirmar que socialmente hay una anuencia en lo que hemos hecho. Siendo sinceras, es lo que buscamos. La que diga que no, pues no está siendo honesta consigo misma... así de simple.
Por ello, regla de oro: no volver a minimizar, ni menospreciarnos en términos generales. Si tenemos algo bueno y recibimos un aplauso por ello, pues bienvenido y agradecido sea. Si nos sentimos lo máximo y nadie nos dice nada, que baste nuestro propio sentido de "querernos más" y sigamos adelante.

lunes, junio 14, 2010

Yo quería como la foto



Recuerdo que cuando era adolescente, iba a una peluquería que estaba muy de moda llamada "Francis" quedaba a la espalda de la calle Miguel Dasso. Iban tantas mujeres que tenía por lo menos unos ocho lavatorios de pelo. Luego del lavado, con la toalla envuelta nos sentaban en bancos de colores en cola, mientras esperábamos a ser atendidas. Yo vivía maravillada cómo iban pasando mujeres tras mujeres y la estilista iba "jugando" con ganchos, tijeras y peines... El olor de tinte, de shampoo, reacondicionador, y otras sustancias se mezclaban como en una cocina de alto nivel e inundaban mi cerebro imaginándome que yo podía, algún día, quedar como cualquier de las fotos colgadas para adornar. Esa colorada, esa morena, esa mujer de rubio cenizo de luenga cabellera, me iban rodeando. Sin embargo, casi todas las chicas de esa época queríamos tener el peinado de Farah Fawcett.


En las espera, casi todas las féminas cargaban revista en mano y desde luego, además de culturizarse un poco buscaban -seguramente- una imagen que en su real-imaginario, representara cómo querían quedar. Tengo en el recuerdo, de una Buenhogar, el perfil de una chica de pelo lacio con un corte lindo, sencillo, raya al medio, ideal para mí... insisto: ideal... Y claro, cuando la peluquera acababa su obra y yo me veía al espejo pensaba.... eso no era exactamente lo que quería pero veía mi cabello brillante, con otro cara... era diferente. Todavía me costaba entender que a la primera lavada de cabeza y aterrizada con la realidad, mi pelo que siempre ha tenido vida propia volvía a ser el de siempre. Seguíamos soñando con tener el peinado de la revista ... obviamente, era imposible.

El otro día, alguien comentaba: he visto a X con falda escocesa,botas y abrigo...regia! que creo que me voy a comprar... Mi cable a tierra interno me volvió unos treinta años atrás, y claro: focalizé a cualquier imagen de revista, una mujer-maniquí con ESA falda, ESAS botas... yo focalizada me veía más bien como una suerte de hobbit...

La costumbre de vernos en el lugar de la modelo no han cambiado. Las mujeres somos capaces de imaginarnos vestidas con ESA prenda y hasta nos vemos como ESA modelo, nos peinamos como ESA actriz y en nuestro "real-imaginario" donde lo imaginario es más grande que lo real... nos vemos regias, mientras que muchos pensarán: y a esta qué le pasó!

lunes, junio 07, 2010

Heródicas


Diosito le da a la mujer la gran labor de ser madre. El sentimiento materno, intrínseco del género femenino, caracteriza a la mujer e inclusive la pone por encima de todo. La MADRE es la MADRE. Hay un sentimiento, una inclinación especial que toda mujer siente por los críos, la ternura de un bebé, de un niño pequeño emana por los poros en las féminas... casi casi un tema de género.

No obstante, podemos hablar de dos grupos de mujeres (con respecto a su relación con los niños). Las hay aquellas que ven en una criatura rosagante, "rica", "deli" y se derraman en halagos, caricias, "cuchis cuchis", frases mermeladezcas, entre otras fórmulas de conquista infantil. Los críos responden inmediatamente a ello, y sonríen, se dejan cargar, conversan, y se conforma un escenario lleno de magia, de color verde agua/amarillos patito en el que todo huele a colonia Johnsson`s. Todos son felices, y al puro estilo comedia familiar gringa dicen: ahhhhhhhhhhhhhh...

Por otro lado, tenemos a aquellas cuyo sentimiento de ternura como que no lo tiene muy desarrollado, o tal vez sea nulo...que ante una criatura siguen de largo como si nada. Y si, por algún azar de la vida, se ven quasi obligadas a darles su atención, su actitud es idéntica a la que si tuvieran al frente a un muñeco de peluche... Ojo, que esto no quiere decir que sean buenas madres, que con los de su sangre, con los "flesh de su flesh", pero... ahí no más... sufi. Han gastado su ternura maternal ahí y no tienen para el resto. Los bebes les causan urticaria, se ponen sumamente nerviosas, el niño ajeno las desestabiliza: los ven como unos critters, gremlins, como bichos que caminan al puro estilo mini-volquete sin control. Tienen un olor especial, a "vinagrillo" diría mi madre, y tienen una mirada muy especial, casi inquisidora. Estas mujeres sienten amenazado su mundo... esa porción de niño que todo adulto lleva dentro debe ser como la milésima parte de una micra que nadie puede encontrar. Se incomodan en los cumpleaños infantiles si es que tienen que asistir a ellos por alguna razón -aunque disfruten de la canchita y la gelatina-, por su salud mental se alejarán lo más que puedan de ese cosmos que para ellas es un caos. Cabe agregar que los niños perciben esta animadversión y automáticamente si este especimen de mujer tuviera que esforzarse para caerle bien a un niño: claramente fracasaría en su empresa... estos seres no se dejan engañar...


Yo pertenezco a esa segunda especie...


jueves, abril 22, 2010

La cuarentona


a mi amiga Patty L. por la idea
Hoy, jueves 22 de abril se cumplen 40 años de la creación del Día de la Tierra. Justamente a raíz de lo descalabrado que se hallaba el clima surgió la idea de que la pobre había llegado a su menopausia, es decir: a veces ni sentías los síntomas y otras la factura te la pasaba con creces. Si observan no con mucho detenimiento hay días frescos, otros que los calores derriten hasta el último rollo de tu ser, que claro con la acumulación de grasa por los cambios hormonales cada vez tiene…. más cadencias. Todo lo que está relacionado con ella anda patas arriba: clima, movimientos internos, mareas, vientos… la lógica conocida ha perdido toda noción y claro, los meteorólogos son –como siempre lo han sido- cada vez menos acertados.


El día de celebrar a la TIERRA cumple cuatro décadas y rescato ciertas frases del poeta taxista de Arjona: (...) su figura ya no es la de los quince, (...) y esa fuerza volcánica, (...) no le quite años a su vida. Pero la pobre TIERRA llegó agotada, malhumorada, y harta del trato que ha recibido en los últimos años.


La TIERRA está menopáusica y no la lleva bien. Tiembla por aquí, se desmondonga por allá, siente calores acullá, y entre tragedia y tragedia trata de sobrevivir al caos desatado sobre ella, por ella, contra ella. Es incomprendida, es maltratada, es marginada. A pesar de que algunos pocos tocan alarmas, llaman la atención del resto, trabajan por maquillar o inclusive intervenir quirúrgicamente el daño causado por el paso del tiempo, por el paso (desastroso) de la raza humana –la más depredadora de todas-.

viernes, noviembre 20, 2009

Respuesta a una amiga



El contenido de este post está inspirado en la respuesta a un correo que me mando una amiga...





En los tiempos que vivimos las que cruzamos la base 4, solemos adjudicar ciertos comportamientos a la menopausia, y creo que a veces la sobreestimamos o la vemos como un cajón de sastre y sirve para explicarlo todo. Aunque los cambios hormonales le llegan a cada mujer de manera diferente, encontramos varias cosas comunes. Me pongo a pensar que más que hormonal es generacional.

Las mujeres de nuestra generación (y considero que los cambios son tan rápidos que cada diez años marca una generación/ grupo distinto) se han movido y crecido en tiempo muy cambiantes. La mayoría tuvo por madres a mujeres conservadoras, religiosas, dedicadas a su hogar, a sus hijos, a sus maridos y algunas poco dedicadas a ellas mismas, puesto que su "realización personal" era la felicidad ajena. Muchas mujeres nacidas en los 60's queriendo ir contracorriente buscaron alejarse de ese modelo maternal y construyeron hogares con individuos que no habia que cuidar tanto y criamos hijos más independientes (a veces en demasía); otras, optaron por quedarse solas, otras por no tener hijos. De hecho, los métodos anticonceptivos empezaron a estar más a la mano y ello ayudó a manejar la sexualidad de manera más sana abandonando estereotipos caducos que funcionaron de yugo por siglos.

Mujeres profesionales, que salieron a la calle a trabajar, que decidieron educarse más, que fueron más ambiciosas en la vida, y no necesariamente por parar la olla. Era una necesidad más fuerte, tengo que ser yo, no necesito a nadie, no dependo de nadie, alcanzo mis metas solas... como una suerte de demostracion personal, como una suerte de deber consigo mismas.

En este panorama, somos conscientes de que la vida trae cosas espantosas e injustas, por lo tanto: tratamos de ser más fuertes que la vida y disfrutar de nuestra inherente, innata y sumamente especial femeneidad... Y se toma como una suerte de valor agregado, de regalo que te permite ser más libre, más tú.

No todo es la "meno", eres tú que como ser humano evoluciona y ves las cosas de diferente manera. Te das tiempo para pensarlas y como podemos hacer varias cosas a la vez, podemos ver nuestra serie favorita, contestar el teléfono y pensar en nuestra condición de mujer. Para los hombres es complicado, puesto que viven y vivirán evitando mostrar cuán sensibles son -los hay, pero son pocos-. En primer lugar, no es dable. En segundo lugar, no se toman un "café terapéutico" y en tercer lugar: no tienen tiempo.

En fin querida, aquí te dejo: sé feliz y disfruta los regalos de la vida.

martes, octubre 20, 2009

En defensa de las anfritrionas


Debe ser por mi edad o por mi tamaño que algunas veces he sentido cierto tufillo de envidia por las chicas que hacen publicidad en eventos representando una marca: las famosas anfitrionas Estas regias, esbeltas, alaciadas y coquetonas muchachillas se paran durante horas sobre tacos 12 lo que eleva aún más su asegurado metro setenta y con un traje alicrado que parece cosido sobre el cuerpo llevan estampada en su anatomía marcas como Marlboro, Telefónica, Nosotras, Halls, Cerveza, etcétera, y como lienzos humanos que con su sonrisa Colgate te regalan muestras, volantes, o “whatever” de los que las contratan.


Tienen la obligación de estar regias, venden la marca con su cuerpo (dejémonos de eufemismos) y su impostada sonrisa. Se cachuelean con estos trabajillos a destajo cuando pueden y seguramente compiten entre ellas de una manera horrorosa por llamar la atención de alguien que las ayude a saltar a la fama, tal vez como modelos de pasarela.

¿Se han dado cuenta, que cuando justamente aparecen en una fotografía de alguna revista o algún periódico estas chicas en realidad dejan su condición humana para convertirse en objetos anónimos? Nunca aparece su nombre. Justamente, sin saberlo, caen en una suerte de “cosificación” de su esencia, la alegría de su juventud no forma más que la máscara que tienen que usar al pesar de tal vez el dolor de pies o espalda que puedan sentir y no debe ser fácil. No debe ser tampoco escuchar algún comentario vulgar o incómodo de algún seudo-caballero que quiera pasarse de vivo con ella, y lo más probable es que tal podría tener la edad de su padre o tal vez, abuelo. Pasan a ser parte de la decoración de un stand o de la escenografía de un evento: that's all.
Por ello, creo que después de este post ya no voy a envidiarlas…al menos, por un tiempo.

lunes, septiembre 21, 2009

Los que ellas quieren...

¡gracias chicas!

Inicialmente este "post" iba a tratar de otro tema que analizaba el hecho de que las mujeres tenían "bienes comunes" : gustos estereotipados que los encontraban en los hombres de Hollywood y gustos propios, "bienes particulares" que los encontraban en su casa y alrededores.

Recordé que en mi primera juventud, mis ídolos eran Ryan O´neil y Robert Redford y ahora son dos viejos que aunque pueden haber envejecido con cierto estilo, son totalmente caducos para el público femenino y hay mejores en el horizonte. Hoy tengo otros...

Entonces se me ocurrió enviar un mensaje de ayuda a varias féminas con las que tengo confianza para que me contestaran la siguiente petición: les ruego que me den dos nombres de aquellos caballeros del universo público que les atraigan harto harto. ¡No calculé la bomba que solté!

En primer lugar, la muestra con la que he sacado los resultados estuvo compuesta por cincuenta y siete mujeres que contestaron en menos de 24 horas. Se comunicaron conmigo desde maravillosas chicas de 18 años hasta mujeres hermosas que ya pasaron la frontera de los “sin cuentas”. Por lo que podrán imaginarse, mis queridos lectores, las respuestas y los comentarios que recibí resultaron de gusto diverso. Intergeneracionales: Connery nació en 1930 y uno de los más votados, Pattinson, nació en 1986; interraciales: el gringuísimo Kurt Cobain hasta Denzel Washington; internacionales: desde el guatemalteco Ricardo Arjona hasta el escocés Matt McConaughey; de gustos extremos: el elegante Richard Gere hasta el “sucio” John Mayer. Pasando por (sorry por las omisiones puesto que la lista es bien "particular" y extensa) Miguel Bosé, Brad Pitt y Johnny Depp.

Los más votados fueron George Clooney y Hugh Jackman. Cabe destacar que entre el voto joven destacó Robert Pattinson (a quien tuve que buscar en Internet para ubicarlo). Yo ya estoy tía, pues.

Sin embargo, lo interesante de este ejercicio fue cómo mientras que ciertas mujeres se limitaban a mandar sus respuestas en el formato 1. XX y 2. YY, otras se despachaban con comentarios tan honestos que son dignos de publicación manteniendo el anonimato de las autoras y un cierto nivel de censura. Se soltó una catarata de hormonas que para qué les cuento. Lo más gracioso fue que muchas, no solo enviaban sus comentarios sino que también enviaban fotos, imágenes de los susodichos galanes, que por cierto, estaban muy bien seleccionados y no me sorprendería que las tuvieran hace tiempo entre sus archivos más preciados. Se agradece. Soñar ni cuesta ni paga impuestos, y en todo caso "particularmente" cada una sabrá cuán cerca o lejos está su " bien particular" de los "bienes comunes" ya citados. Total, todo gusto es subjetivo.

Los dejo con los comentarios más destacables:

-George está buenazo,...pero Nicolas Cage tiene algo también que me encanta,....pero cuando tiene el pelo largo y es misterioso y peligroso... ¿qué te puedo decir?......¡Sexy! Creo que es un tema que podríamos debatir en grupo…

-A mí me gusta Hugh Jackman y después de ver Wolvering cualquier chica le gustaría tener la marca de sus garras por todo el cuerpo! ¡Tiene un poto…..!

-Richard Gere cuando sube por la escalera eléctrica con frac y una rosa en la película "Shall we dance?"...wow!!!"

-Me has dejado pensando con cuál me quedo. Para mi definitivamente el rey de los reyes es y seguirá siendo por siempre Sean Connery.

-(pero tengo otros más!!!!! sólo necesitas dos????? jajajajaj)

lunes, septiembre 07, 2009

Del sabio mundo de la estética


Me contaba mi exalumno Michael Succar que estaba leyendo un capítulo de Historia de la belleza escrito por Umberto Eco y que se quedaba un poco enredado en los conceptos de estética y fealdad. Me quedé pensando que era muy interesante, cómo un chico de 20 años, podría entender el concepto de belleza que planteaba Eco, era complicado no por su inteligencia, sino por sus vivencias y por lo que le había tocado vivir en esta sociedad consumista a la que pertenecía.

ECO hace una afirmación muy interesante cuando expresa que a partir del siglo XX la belleza se democratiza y de alguna manera existe un modelo de ella para cada demanda: para el que no posee la belleza masculina y refinada de Richard Gere, existe la fascinación delicada de Al Pacino y la simpatía proletaria de Robert De Niro. Curiosamente esto me lleva, con el debido respeto y humildad que puedo sentir ante este académico a afirmar que ahora se busca una belleza más natural y “fresca”. Los medios de comunicación apuntan a una moda ecológica, maquillaje ecológico, todo ecológico. Espontaneidad pura, pero manteniendo una marca. Informalidad, pero que se apellide Dolce Gabbana o Klein, por ejemplo. O peor, aún: quieren darse la imagen de ser originales y no se dan cuenta que hay varios especímenes vestidos igual de “originales” que ellos. Como dice ECO, asisten a inauguraciones de expositores vanguardistas pero enfundados en la impositiva moda y look que impera en los medios de comunicación masiva. ¡Qué contradicción más grande!

No obstante, lo que me ha llamado la atención en estos locos tiempos que la mujer se esmera por lucir fresca, lozana y natural es cuando más necesita ir a la peluquería, al spa o como quieran llamarlo para alcanzar esa pinta bucólica. Por ejemplo, en los últimos días he oído hablar de lo que es el último grito de la moda de las peluquerías: el alaciado inteligente. Ya su nombre, per se, es atractivo. Ahora que todas quieren ser chutas, laaaaaaaacias, naturales, pasarse un peine por la cabeza y estar regias cual divas, viene el método MÁS MÁS de todos. El menos maltratador, el menos castigador, el igualmente caro que el resto, peroquéimporta porque es: INTELIGENTE.

Le decía a quien me informaba, que seguramente en unas peluquerías las tarifas iban variando, pero no por la calidad de los materiales utilizados. Cambian porque con el alaciado (tengo esta maravillosa fantasía) deben implantarte a través de el cuero capilar una cierta cantidad de neuronas que le da nombre al alaciado. Por ello, dependiendo de cuántas sesiones necesites para llegar a un mínimo de decencia neuronal, el precio se va regulando: libre mercado que le llaman. Si partimos de una base de $150 podríamos pensar que en algunos casos, dada la rebeldía del cabello y promedio de IQ (coeficiente intelectual) el precio puede llegar hasta $1,000 por lo menos…¿no creen?

Les apuesto que tienen un par de candidatas a las que recomendarían este proceso de belleza. Desde luego que he pensado en algunas soberbias que pensarían que para ellas puede ser hasta gratis… ¿No es hermosa e igualmente inteligente la lucha por alcanzar LA belleza?

jueves, agosto 13, 2009

Ampay al Ampay...


Me compré la última publicación de Gustavo Rodríguez y Sandro Venturo titulada: Ampay Mujer, una revisión interesante (en la que predomina las estadísticas) del papel de la mujer en la sociedad peruana. Llaman la atención algunas cifras y hasta son divertidas en más de un caso.
Sin embargo, me resultó muy cuestionable un comentario realizado, casi al iniciarse el texto, de Rocío Silva Santisteban sobre la percepción que tienen las mujeres a partir de las cuatro décadas sobre su propio cuerpo.

“Al llegar a los 40, dejada atrás la etapa de la examinación minuciosa sobre sus cuerpos, con la experiencia ganada, el paso por la maternidad, y siendo madres, la noción corporal se vuelve más cómoda. A los 40, por lo general, la mujer tiene hijos o hijas grandes y nuevamente tiene tiempo para sí misma. (…) A los 40, la mujer ya no se exige encajar o estar a la moda como antes, ni lucir siempre delgada, no tiene que impresionar, ha aprendido a valerse por más aspectos de sí misma que el físico. (…) ella ya vivió y cumplió, se merece un relajo, merece tiempo para sí misma y bajo sus expectativas, no las de los demás.”

Como que un poco desubicada ¿no? una mujer “ya vivió y cumplió” ¿¿?? Más que una reflexión altruista y filosófica como parece que pretendiera hacer, termina siendo una sentencia lapidaria que parece decir: hermanas ya no hay nada que hacer… ¡Ta loca! Yo cumplo mañana 46 y no siento el pretérito perfecto simple en mi vida: vivió/cumplió -estoy bien alejada de lo perfecto y simple, por cierto-. Me parece que es bastante distante con lo que pasa alrededor, o simplemente padece una ligera miopía sociológica y femenina especialmente si observamos la actitud de la mujer limeña de todos los estratos sociales. De hecho, un alto porcentaje se esmera por mantener su peso, se queja si se sube algunos kilos, oculta sus primeras canas, se afana con lo que puede para aferrarse a la idea de que la vejez todavía está bien, bien, pero BIEN lejana.

No le niego que las mujeres que tenemos por encima de 40 hemos aprendido a valernos por nosotras mismas, y aquellas que somos profesionales nos la peleamos en el día a día en una lid que aunque pretende a veces ser igualitaria no lo logra del todo. Sí “nos merecemos un relajo”, sí “nos merecemos tiempo para nosotras mismas”. La pregunta es si esos tiempos existen en la realidad… Yo al menos, sigo buscando la oportunidad de hacerme un buen masaje… pero no tengo tiempo.

sábado, junio 06, 2009

Una de las desventajas

para Laurita, por la idea
Tengo que llegar a una conclusión. NosotrAs tenemos un grave problema con los servicios higiénicos. Eso lo sabemos por nuestra natural condición de no poder miccionar/ orinar/ mear… donde nos dé la gana… No estoy hablando de un tema de civismo, pero no cuesta nada admitir que ellos tienen esa ventaja, gran ventaja.

¿Por qué hablo de esto hoy? Pues porque estuve en una reunión social en donde me vi sometida a la tortura del “Disal” (el baño portátil).


1) No hay ni un mínimo lugar de oxigenación, saquen su conclusión puesto que entran y salen varias personas, y en un baño se hace aquello que te aguantas en público.

2) Tienes que ser una experta en equilibrio para poder hacer pila de pie y no tener ningún, pero NINGÚN contacto con la taza (asiento), que por cierto es más alta que uno casero. Entonces, en mi caso personal mío de mí que me poseo, el problema se complica: no puedo estar en cuclillas ni puedo mear de pie –como es obvio- por lo que mi postura termina siendo medio bizarra.

3) Pienso que podría recurrir a “forrar” el asiento con papel higiénico y poder sentarme como corresponde… Pero ¡no!: nuevamente por varias razones. A) La señorita encargada me da unos tres cuadraditos de papel higiénico (PH) que me alcanzan con las justas para el uso correcto: secarme. B) El PH de los baños portátiles suele ser tan grueso que ya parece papel lija y no tiene la ductilidad de uno delgado, por lo que cuando mientras pones papel en el lado derecho, el del izquierdo ya se está cayendo dentro del water por un tema de gravedad: fracaso total en la empresa. Con lo cual vuelvo al punto 2.

4) Cuando logras que la palanca para limpiarlo después de su uso funcione, el riesgo de la salpicada es altísimo y tampoco el espacio te da para que puedas mantener una distancia medianamente segura. Igual pasa con el lavamanos.

Conclusión: en estos compromisos no voy a ingerir ningún líquido.

lunes, mayo 04, 2009

Más vale estar solo...

Me preguntaba el otro día, a partir de una interesante conversación, por qué muchas mujeres después de divorciadas deciden darle a su vida un matiz extraordinario de independencia y (comentado por varias amigas mías) les cuesta encontrar un hombre que les soporte el salto.
De hecho, es cierto que ser dueño de tu vida es una sensación que no tiene precio. Y aunque suene retrógrado lo que voy a decir, creo que para una mujer de mi generación tiene un valor agregado. Criadas como nos hayan criado, nuestra psique debe recordar lo que fue crecer de manera convencional; seguramente algunas con madres más modernas tuvieron la suerte de abrirse al mundo de manera más natural que otras.
Al quedarse sin compañero, y a cargo de los hijos la defensa del nido se fortifica. Hay mucho temor, no así no más le vas a presentar a tus hijos a cualquier galán que aparezca. Muchas se sienten especialmente vulnerables y temerosas de qué dirán y prefieren mantener un perfil bajo con la pareja de turno.
Algunas, por su mismo carácter, buscarán la compañía inmediata de un varón que las cobije mientras que otras, harán gala de su capacidad de socializar –que tal vez tuvieron en latencia durante el matrimonio- y disfrutarán con toda la libertad del mundo de amigos y amigas con los cuales pasar tiempo bueno, divertido, catártico, casi adolescéntico. Sin horarios, sin restricciones, sin explicarle nada a nadie. Ambas posturas totalmente válidas y valientes. Y claro, curiosamente muchos hombres lo resienten.
Estar sola ahora resulta más fácil, por decirlo en cierto sentido, se habla inclusive de un nuevo concepto de soledad (ver texto Las nuevas soledades de Marie France Hirigoyen) de ella recojo un fragmento que leí en una entrevista:
Desde que las mujeres han teóricamente, obtenido la independencia financiera y sexual una cantidad importante de ellas rechazan sacrificar su independencia por el confort de la vida en pareja. Esto ha fragilizado a los hombres pues la independencia de las mujeres las hace menos disponibles para ellos, enfrentándolos a su propia vulnerabilidad.

martes, octubre 07, 2008

¿Dónde falla la combinación cromosomática XY?

Con ver esta lista entenderán lo que quiero decir:

1. Sólo pueden hacer UNA cosa a la vez: si ven televisión no pueden hablar por teléfono.
2. Son incapaces de recordar TODAS las fechas importantes, aunque solo sean dos.
3. Jamás aprenderán los nombres de todas tus amigas.
4. Son incapaces de tomar decisiones sencillas: si hacen las compras –gran avance- y no encuentran algo de la lista, no pueden resolver: te llaman ochenta veces al celular para que les des la solución.
5. Su capacidad verbal es sumamente limitada y en algunos casos, nula.
6. Muestran una incapacidad para transmitir entusiasmo y emociones. No obstante, hay un caso de excepción: el fútbol o el tennis -deportes-.
7. Todos son hipocondríacos y por lo tanto, dramáticos hasta morir.
8. Tienen una obsesión con el tamaño de su pene y el funcionamiento de éste.
9. No pueden contener sus flatulencias ni parientes cercanos, aunque después pidan disculpas.
10. Se enorgullecen del magnífico funcionamiento de su colon (generando la envidia de las féminas que los rodean, desde luego).

miércoles, septiembre 17, 2008

Mitad verdad/mitad mentira: tribulaciones cotidianas de una fémina

5:55 am: El primer sonido de la mañana: RPP le presenta los Deportes gracias a Shick de Gillete ¡Pucha, me tengo que afeitar! Estoy recontra peluda y hoy quiero ponerme una falda sí o sí. De vez en cuando hay que sacar a pasear el lado femenino y el jean ha empezado a apretar un poquito..., una nadita... ¡Cinco minutos más, piedad, cinco minutos más!
6am. Me levanto, hace frío despierto a mi marido y le digo que cuando termine con la ducha le aviso. Por suerte no me tengo que lavar el pelo: ayer fui a la peluquería me recortaron un poco y me cepillaron –el pelo, desde luego-. Saco ropa interior, voy al baño, prendo la luz, me doy la primera mirada del día a la espejo y en eso ………… ¡HORROR! ¡Me he convertido en una suerte de Betty la fea. Me puedo morir!
6:07am. Medianamente repuesta después del shock. El corte de pelo y peinado de ayer no existen. El cerquillo que me lo había “recortado” está a la mitad de la frente, me siento una de las hijas de la antigua serie Papá lo sabe todo –pido perdón a los lectores nacidos después de los setentas-. Estoy más bocona que nunca...ahí me relajo, tengo una explicación: me había olvidado de sacarme la férula que uso desde anoche para evitar destrozarme los dientes porque tengo burxismo (averiguar por su cuenta qué es). Una vena se ha reventado en mi cachete y no digo mejilla porque yo tengo cachete (gordito y redondo). Encima, como ya me viene la regla, tengo un grano con muchas ganas de crecer sobre la fosa nasal izquierda que camina a ser grado Verruga. Ruego que mi marido no se levante todavía porque con esta cara, al toque pide los papeles del divorcio automático en la Municipalidad más cercana.
6:20am Con el pelo recién lavado, y harto alaciador para que el cerquillo baje lo más que pueda me empiezo a vestir.
Primer problema: olvidé afeitarme. ¿Y ahora? De nuevo aplicar el pantalón. Voy a ponerme uno de corduroy, mi blusa gris y aunque estuve así para una reunión de la semana pasada, esta vez no importa.
Segundo problema: ¿en qué momento de esos malditos siete días que pasaron esta cosa llamada pantalón se confabuló junto con alguna maldición extraplanetaria y ha decidido no cerrar bien? Si he cumplido la dieta al pie de la letra. Digamos que ahora el espejo me devuelve la imagen de un chorizo mal envuelto o un rollo que está entrando en la categoría cintura de alfajor (visualizar el manjarblanco -dulce de leche- que sale entre las dos capas).
Opciones:
(a) me cambio pero se hace tarde.
(b) meto la huata todo el día.
(c) salgo con un abrigo cubretelotodo digno para usar el día de hoy.
Opto por la (c).
7:25 am Me miro al espejo antes de salir. Es buena hora porque no hay mucho tráfico en mi ruta. El espejo es más compasivo conmigo, Betty la fea se ha ido pero ha dejado su huella. La férula se está remojando en un preparado que me indicó la dentista (camino a los dientes postizos, pienso), la venita pudo desaparecer con el corrector, el grano creciente medianamente disimulado: el maquillaje hace milagros. Me tiré el cerquillo medio al costado, pero de hecho ALGUIEN en el trabajo me hará algún comentario… como si la viera. El abrigo cumple su función cuando me siente en el carro, me desabrocharé el botón de la cintura y me bajaré un rato el cierre para recuperar el cadente y normal ritmo de mi respiración. Ante la típica pregunta femenina (cómo estoy?) mi marido dice que estoy bien –ojo que no ha dicho MUY bien, pero sé que ni me ha visto porque está acuartelado tras el monitor de su computadora-.
7: 45am. Los huecos, los micros, las mototaxis, los taxistas hermosos, los semáforos en “ola roja” y todos los rompemuelles me hacen sudar a chorros la tonelada de base, polvos translúcidos y alaciador para el cerquillo, que he usado en mi pequeña humanidad. El jugo de papaya con salvado, miel, polen, y ajonjolí que me recetó mi amiga Cecilia me han llenado de gases, este pantalón no me va a cerrar ni muerta cuando llegue al trabajo. ¿ Y ahora quién podrá salvarme en mi middle age?

lunes, agosto 04, 2008

Mi nueva amiga

Escrito en presente histórico: tiempo verbal usado para referirse a hechos sucedidos en la historia que estrictamente hablando ya son parte del pasado: "El hombre llega a la luna en 1969". “Cristóbal Colón descubre América en 1492”.

Compramos una elíptica. En mi mente, mi imagen se proyecta en una fantasía incomparable: cual Miss Playa 2009 me veo con mi sixpack delicado en la zona abdominal, un derriere fortalecido y a toda prueba de la ley de la gravedad, unos brazos firmes dignos de saludar aparatosamente e inclusive dejar que mi hijo me friegue la vida jugando con el colgajo; en suma, un cuerpo solidificado dejando atrás a los tejidos blandengues que tiemblan cual malagua al menor movimiento.
Ubicación estratégica, frente al televisor. Problema: no tengo dónde colocar el control remoto, si me lo pongo en la cintura del buzo se me va a pegar a la huata y se va a terminar resbalando por la pierna y hacerse puré en el piso. Solución: busco un punto de apoyo cerca, que me permita dejarlo ahí y cada vez que quiera usarlo hacer una maniobra casi acrobática con el peligro de caerme y sacarme la mugre si quiero cambiar de canal. Asumo el riesgo.
Día 1: Arranco. Pasan los malditos primeros DOS minutos, ya no doy, el corazón se me sale por la boca, el pulmón por la oreja y solamente he quemado 20 calorías desgraciadas que no me cubre ni siquiera el valor de la cáscara de la manzana que he comido anoche!!!! El orgullo, depositado en mis caderas puede más. Prosigo. Llego a los CUATRO minutos, el pulso acelerado al máximo, las piernas más duras que plancha de hierro (sensación temporal, para colmo), mejillas a punto de estallar. Me pregunto: ¿este cronómetro estará bien calibrado? Se nota que la elíptica es de género femenino: me odia. Ya me cansé de ver Canal N y las noticias, si logro poner el canal 6 salen las Ohdiosas, si pongo Warner me sale Friends, la regia estúpida de la Jennifer Anniston, y recién voy SEIS minutos. ¿No se habrá malogrado esta vaina? ¿Habré leído bien las instrucciones? OCHO minutos, basta! Primer día, suficiente, si hago un minuto más mañana no voy a poder bajar las escaleras y voy a caminar como escaldada. ¡No way!
Día 2: Mismo nivel, desde luego. Tengo que hacer más. Una mujer como yo no puede dejarse vencer por una máquina, mi orgullo me lo impide, mis mondongos, más! Me subo, empiezo, comprendo que los malditos SEIS primeros minutos son eternos, no pasan nunca, pongo una película, ahora sale una mujer más carnosa que me consuela, y sigo, llego a los DOCE, DOCE!!!!!!!!!! No puedo creerlo, me siento “la pequeña sirenita”.
Días 3 al 17: He logrado llegar a los veinte minutos y siento que ya quemo calorías, que hay que pasar la valla inicial, que ‘ELI” y yo somos amigas, me quiere, aguanta mis quejas, sabe que puede ayudarme y me motiva a tomar la decisión de llegar a la MEDIA HORA (¿dije media hora? ¿habré enloquecido?) Yo… la reina del sedentarismo se ha planteado la F A B U L O S A idea de hacer media hora? Imposible.
Día 18: Trepada en la elíptica. En la tv veo Amazing Race un reality show que consiste en una suerte de carrera alrededor del mundo en donde los concursantes (en pareja) tienen que pasar por retos de orden físico y los van eliminando…. En eso, tengo una visión: una sexagenaria con su sexagenario marido (40 años de casados) tienen que trepar por una cascada en el Brasil. Ella es mi musa, se toma su tiempo, trepa, sufre, suda, se resbala, sigue, trepa, suda, pero NO desmaya…. voy en el minuto VEINTIDÓS, ella sigue, yo también…. y mientras ella alcanza llegar a su meta en la lejanía de la Amazonía con 40 grados de temperatura, yo llegó a mi maravilloso minuto TREINTA!!!! Mi heroína, mi inspiración, mi Teresita de Calcuta, cuando sea grande quiero ser como tú!!!!
Día 20: Tengo que estar lista temprano, hago 12 minutos. No dan Amazing Race, veo a Alan…..qué más puedo pedirle a la vida.

jueves, mayo 01, 2008

Ellas bailan solas

El otro día fui a una fiesta, y queda claro no falta un baile en donde las chicas bailen solas. Ante esto, un caballero comentó: si te das cuenta, ahora ya los hombres somos cada vez menos necesarios y las mujeres cada vez más autogestionarias. Inclusive, otro día escuchaba que un grupo masculino de adolescentes se aburrían más que antes en ciertas fiestas, puesto que ellos no podía bailar solos mientras que las chicas no tenían ningún reparo en hacerlo y por lo tanto -ellos- no se divertían tanto. Ahora hay mujeres en todas las profesiones, las chicas bailan solas, las mujeres se vuelven madres gracias a la fertilización in vitro y otras cosas más demuestran que cada vez el mundo femenino será una autarquía (def. DRAE: Política de un Estado que intenta bastarse con sus propios recursos.)
Hace 30 años las que bailaban solas ya estaban re-ebrias, salvo que fuera alguna clase de coreografía planeada de antemano.. pero si no.... ¡nadie bailaba sola! Queda claro que los bailes en grupo tipo The Hustle, y más adelante El meneíto y la exitosa Macarena lograron romper otro de los tanto tabúes existentes: las mujeres pueden bailar solas sin que nadie las critique. Por supuesto que esto debe ser un producto occidental medio retorcido dado que existen varias danzas folklóricas en nuestra Latinoamérica en las que bailan sólo mujeres, y habrán a lo largo del mundo muchísimas más, desde luego.
En fin, cada vez es más obvio que la furiosa búsqueda de la independencia continuará, y que es totalmente válida por cierto. (entiéndase furia como: Prisa, velocidad y vehemencia con que se ejecuta algo DRAE).
Pero ¿saben qué? A mí no me gusta bailar sola... temo desilusionar a quien me lea. Sigo el principio de "para bailar un tango, hacen falta dos"... Y si tengo una buena pareja, qué más se puede pedir a la vida?