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martes, febrero 19, 2013

Toque de Queda





Pertenezco a una generación que vivió época convulsionadas por la inestabilidad política. Mis hijos no saben lo que es eso. Ellos, han disfrutado de una niñez tranquila, y una adolescencia privilegiada, ahora que son adultos jóvenes ni qué se diga. A pesar de la delincuencia permanente y pandémica, pueden moverse con facilidad y nosotros como padres, tener la tranquilidad que existe el celular para salvar las distancias y sobre todo, las angustias.

No hay vivido jamás lo que era un Toque de Queda. En los gobiernos militares se utilizó como medio para evitar protestas y desmanes con el fin de controlar a la población durante el sistema de facto, mientras que luego se utilizó como medida de seguridad frente a los avances de Sendero Luminoso. En ambos casos, teníamos que permanecer “guardados” en dos versiones según el ambiente: de diez de la noche a cinco de la mañana, o de una a cinco de la mañana.

Las reuniones empezaban temprano, pero se cortaba la diversión puesto que había que tomar las precauciones necesarias para volver a casa sano y salvo. No obstante, se iniciaron las fiestas que eran de “toque a toque” y había que rogar para que a una le dieran permiso.

Las quedadas a dormir en casa de los amigos se hizo necesaria, más aún si uno era estudiante universitario y “se hacía tarde preparando un trabajo”. Las excusas eran varias desde luego, con tal de quedarse en un lugar seguro y que tus padres lo supieran era suficiente.

Hoy los chicos tienen su propio Toque de Queda, desaparecen a las 11 pm y no se les ve ni el pelo hasta las 5 am. El celular suele “descargarse” a esa hora y de hecho, los padres confían en que están en un lugar seguro.

No obstante, pienso que ahora –por lo que escucho de mis alumnos- jugaría con esas tres palabras: toque, de, queda….. Ahora sería: TOCAN y no QUEDA.

lunes, octubre 17, 2011

Hoy, cuatro años después

enpuntomuerto está vivo...! Y ha sobrevivido cuatro años a la flojera, conflicto, estrés laboral, ganas de no escribir... Sobrevivió a mí misma puesto que nació de mi misma. Un 17 de octubre en el año 2007, año difícil en mi fuero personal, enpuntomuerto fue una llamita que prendí gracias a una gran amiga que me motivó a hacerlo.


Contradictoriamente enpuntomuerto me dio vida, y aunque el nombre quedó creo que hoy lo rebautizaría... enpuntodevida... sonaría bien, pero uno tiene el nombre que tiene por alguna razón.


Escribir fue la mejor terapia que pude tener sin ser ingrata con personas que están a mi lado, empezando por Juan Carlos y no terminando con nadie, puesto que sería injusta poner un punto final con cualquiera. No solo por razones obvias, por razones del corazón, es que pongo a JC en primer lugar sino porqué él ha sido el motor de muchos de los post. Sin él, la sección Juan y María no sería nada; sin él, Del amor y otros demonios no tendría razón de ser; sin su crítica ni sus llamadas de atención cuando cometo un error tipográfico esto no valdría la pena... Micaela y Alejandro tienen su lugar, pero como seguro que les da "roche" que cuente algunas de las historias que los involucra he respetado muchísimo más sus espacios.


Mi envidia por los grandes artesanos de la palabra se ha vuelto una veneración, puesto que soy una "wannabe" (Micaela, no te burles de tu madre), y siendo así soy feliz. Es cierto que a veces no tengo temas a mano o en mi cabeza tengo tantos que no sé por dónde empezar. Pero están.


A mis lectores fieles que les llega semanalmente un post, ya son 98, mil gracias por tu interés, cariño y fidelidad... y los paseantes que curiosean va también un agradecimiento mayor. A mis alumnos y exalumnos, un cariño más especial todavía: sigo siendo yo y cuando cambie, me retiro!!!


Enpuntomuerto está vivo, tiene cuatro años y por ahora seguiremos celebrando.

Buena semana para todos!

domingo, abril 10, 2011

Para pensar en el presente...

Es de noche, y veo los resultados de la primera vuelta de las Elecciones Presidenciales... no sé por qué me vinieron a la cabeza unas palabras leídas y releídas varias veces a lo largo de mis años de docencia en "El zorro de arriba y el zorro de abajo". A la vez, palabras más actuales, el discurso de Vargas LLosa en la Ceremonia de Premiación del Nobel... De ambos les recuerdo un par de fragmentos. Si no los han leído nunca, háganlo: creo que vale la pena.

Vale la pena reflexionar sobre ellos, con ellos...

"Despidan en mí un tiempo del Perú. He sido feliz en mis llantos y lanzasos, porque fueron por el Perú; he sido feliz con mis insuficiencias porque sentía el Perú en quechua y en castellano. Y el Perú ¿qué? todas las naturalezas del mundo en su territorio, casi todas las clases de hombres. (...) Y ese país en que están todas las clases de hombres y naturalezas yo lo dejo mientras hierve con las fuerzas de tantas sustancias diferentes que se revuelven para transformarse al cabo de una lucha sangrienta de siglos que ha empezado a romper, de veras, los hierros y tinieblas con que los tenían separados, sofrenándose. Despidan en mí un tiempo del Perú cuyas raíces estarán siempre chupando jugo de la tierra para alimentar a los que viven en nuestra patria, en la que cualquier hombre no engrilletado y embrutecido por el egoísmo puede vivir, feliz todas las patrias." JMA



"Un com­pa­triota mío, José María Argue­das, llamó al Perú el país de “Todas las san­gres”. No creo que haya fór­mula que lo defina mejor. Eso somos y eso lle­vamos den­tro todos los perua­nos, nos guste o no: una suma de tra­di­cio­nes, razas, creen­cias y cul­tu­ras pro­ce­den­tes de los cua­tro pun­tos car­di­na­les. A mí me enor­gu­llece sen­tirme here­dero de las cul­tu­ras prehis­pá­ni­cas que fabri­ca­ron los teji­dos y man­tos de plu­mas de Nazca y Para­cas y los cera­mios mochi­cas o incas que se exhi­ben en los mejo­res mus­cos del mundo, de los cons­truc­to­res de Machu Pic­chu, el Gran Chimú, Chan Chan, Kue­lap, Sipán, las hua­cas de La Bruja y del Sol y de la Luna, y de los espa­ño­les que, con sus alfor­jas, espa­das y caba­llos, tra­je­ron al Perú a Gre­cia, Roma (...). Si escar­ba­mos un poco des­cu­bri­mos que el Perú, como el Aleph de Bor­ges, es en pequeño for­mato el mundo entero. ¡Qué extra­or­di­na­rio pri­vi­le­gio el de un país que no tiene una iden­ti­dad por­que las tiene todas!" MVLL

lunes, octubre 18, 2010

Lo que NO te debe pasar en un Supermercado

1.
Estamos en octubre ¿no? Perfecto, pensé que me había quedado dormida como Bella y me había despertado dos meses después. Entré a mi supermercado (porque forma parte de MI vida) y con lo primero que me doy en con una plaga de adornos navideños. WHAT!!!!! Es que no puede ser. ¿Ya? ¿Tan rápido? Si recién ha terminado la campaña del Día del Padre... ahora me doy con esto y poquito a poco el Grinch que tengo dentro empieza a dar sus primeras manifestaciones. Demasiado pronto, demasiado pronto... por qué me agreden de esa manera con el espíritu navideño desde ahorita! Soy una víctima de las campañas comerciales.

2.
En mi supermercado también se venden entradas para los espectáculos. Este fin de semana, JC y yo hemos decidido ir al Teatro. Voy a comprar los tickets respectivos. Ante la pregunta ¿Señorita, cuál es el precio? La respuesta fue: X soles y jubilados .... Perdón! ¿Dijo jubilados? ¿Me planteó ESA opción? ¿No tuvo el decoro de escupirme a la cara una pregunta como esa? ¿Qué hace esta niña trabajando aquí? ¿Practica ella para agredir de esa manera a los clientes? ¿Jubilados? ¿Jubilados? ¿Tan mal quedo después de una jornada de trabajo y voy a hacer mis compras?

3.
Antes de hacer las compras, como toda mujer organizada hago una lista. De hecho, como muchas esta lista respeta el orden de la distribución de los productos, el orden de las góndolas y la decisión de ir por la derecha o por la izquierda. De ello depende aprovechar el tiempo a favor. Es importante por ejemplo, guarda también un orden en el carrito de compras, porque si pones los artículos de limpieza al lado de la comida, corres el riesgo de que tus galletas tengan sabor a detergente. Dicho lo anterior, confieso que me saca de mis casillas que me cambién de las cosas de sitio!

lunes, octubre 04, 2010

Deber cívico


1. Una persona que me quiere me manda un mail que en el que me dice: ja ja ja... eres miembro de mesa. Felizmente que me quiere. Yo, como toda ciudadana paso por varias etapas emocionales. Primera: furia; segunda: shock; tercera: resignación; cuarta: prenderle la vela a Sarita Colonia, la Beatita de Humay y las almitas del purgatorio porque finalmente había salido como Segundo Miembro Suplente y claro, en las probabilidades de que tuviera que quedarme había un porcentaje a mi favor...


2. Voy a recoger mis credenciales. Me dicen que tengo que asistir a una capacitación un sábado a las 7 de la mañana. Mmmmm! Qué flojera, sabádo... Señorita, ¿y es obligatorio? ¿No me basta con leer mi librito de instrucciones? Ella, bien tranquila y la verdad que en muy buena onda me contesta: No se preocupe, la pueden capacitar en su casa si usted considera necesario. No me queda más que aplaudir haberme encontrado con alguien humano, cálido y se siente en el ambiente que la personas de la ONPE muestran un excelente disposición y ganas de ayudar.


3. Habiendo consumido todas las oraciones y velas, lo primero que hago es preparar mi lonchera compartida: galletas, fruta, vasos descartables, coca-cola... Cartera en mano con mi termo de café, mi libro -por siaca-, lapiceros, etcétera. Voy caminando hacia mi centro de votación, y noto las calles vacías, el frío de esta mañana es especial... Llegué, me ubiqué y subí al aula; en ella estaban dos mesas de diferente numeración. El ambiente tranquilo y en mi mesa: tres caballeros casi ya listo para proceder a la instalación, junto con un miembro de la ONPE. Al identificarme el Presidente de Mesa inmediatamente me dice: Gracias por venir, votas y te vas porque estamos completos. LO AMÉ... El primer suplente en ese momento me dice: ¿No te provoca quedarte?, sonrisa de ambos inmediata: la mía de felicidad y la de él, de resignación. Sin embargo, ofrecí quedarme para ayudarlos un buen rato en la instalación de la mesa, la revisión del material, contener la curiosidad de las personeras, doblar las servilletas para limpiarse el dedo.... La verdad que pasé una hora y media de lo más entretenida.


4. Mi lonchera se quedó, yo me fui. Lima decidió. Sarita Colonia, Beatita de Humay y almitas del purgatorio... Ustedes mismas son!!!!!

lunes, enero 19, 2009

Cuestión de salud

Situación:
Mi hija vuela en fiebre cuatro días, yo con complejo de médico ya le zampé antibióticos dado que en unos días se va de campamento y no way! que se lo pierda.
Cuando la tos aparece ambas decidimos ir al médico.
Saco la cita, especificando a la recepcionista que sea el primer turno. Obviamente no entendió ni michi, porque cuando llegamos vemos dos pacientes antes y esperamos una hora y diez minutos. Las toses, las flemas y los mocos son el "maravilloso" fondo musical de esta situación.
Luego de la espera pasamos, ante nosotras: el otorrinolaringólogo (me encanta, es casi como mi palabra preferida paralelepípedo) quien es una suerte de versión real y humana de Yoda el gran Jedi (el mismo a quien mi madre, que en paz descanse, confundió con ET una tarde de matineé infantil).
Se suscita el siguiente diálogo entre la madre (o sea, yo) y el médico (o sea Yoda) dado que la enferma está afónica y no puede pasar ni la saliva.
EL: ¿Cuál es el problema?
YO. Cuatro días con fiebre, garganta hecha puré e inicio de tos.
EL: Voy a revisarla.
(Se suscita el diálogo post revisión)
EL: Tiene que tomar antibiótico.
YO: No hay problema doctor, ella es bien responsable, además como se va a la playa en dos días …
EL: ¿Queeeeeée? ¿"Playa" dijo, va estar debajo del sol?
YO: (en tono conciliador) Pero hay sombrilla, comodidades, todo tranquilo…
Debo aclarar que ni miro a mi hija porque si lo hago me voy a desentornillar de la risa
EL: (cada vez menos Yoda tornándose más bien Lord Darth Vader) ¿Y va a estar en bikini? Seguro, ¡calata, calata, va a estar calata! ¿dónde va a dormir? ¿sobre la arena, y la humedad de la arena? (amigos, les juro que bufaba, Yoda bufaba)
YO: Doctor, pero ella se va a cuidar… (la verdad es que ya yo decía cualquier huevada porque no sabía si salir corriendo por sentirme la madre más desnaturalizada del mundo o seguir enfrentando a los golpes: lo peor era que no me sentía nada culpable y tenía un ataque de risa aguantado que para qué les cuento. Mientras que mi hija tosía, tosía y tosía como fondo musical, ella dice que adrede porque el silencio absoluto era espeluznante).

El doctor se calla, empieza a escribir con trazos enérgicos, arranca la página del recetario, pasa con firmeza y pinceladas de indignación las hojas de la Historia Clínica, y en eso… pregunta:
EL: ¿Micaela? ¿te llamas Micaela?
(La cagada, pensé y ahora ¿qué va a pasar? )
ELLA: (con una voz de ultratumba, temerosa y bajando la mirada le dice) Siiiiii....
EL: Había una canción en mi época, una huaracha que se llamaba Micaela, la cantaba Bienvenido Granda y la Sonora Matancera, seguro que ni tu madre ni tú la han oído… (recita): conocí a una chiquita muy linda, ella tiene cabellos muy negros y todos la llaman Micaela...
LAS DOS EN CORO: No......
(ambas en shock, aun no repuestas de la escena que acaba de terminar; a mí al menos me sonaba la Sonora Matancera...a la susodicha ni eso...)
YO: Seguramente la podemos bajar en Internet para escucharla.
EL: ¿Si? Pero ¿y la calidad?
MICAELA (la de la huaracha, con voz de tísica): uno escoge la calidad, depende de cuántas estrellas tenga la canción…
EL: Es que la tecnología es maravillosa.... toma, aquí está tu receta, toma este antibiótico por siete días y escucha la canción.
LAS DOS: Gracias por todo doctor, buenas tardes.

Citando al afamado Condorito: ¡Plop!

viernes, diciembre 05, 2008

Antes y después

I
Es 1978 tengo 15 años, mi madre se molesta conmigo porque he estado toda la tarde en la calle y no le he avisado que llegaba tarde. Me grita, no me deja darle explicaciones y me dice que me cambie rápido porque quiere que la acompañe a misa… que si tengo algún plan que lo cancele.

No le pude decir que el Bussing (la 59) no llegaba y me tuve que venir caminando y los pies me revientan.
No le pude decir que no había ni un teléfono público para llamar y que el que encontré no tenía línea.
No le pude decir que me comí una copa Manolo’s que venía con una luz de Bengala en la punta.
No le pude decir que me fui a ver Fiebre de sábado por la noche y que me tuve poner maquillaje, tacos y cuanto hay porque era mayores de 18 años y no me iban a dejar entrar.
No le pude decir que me habían invitado a un “pijama party” en la casa de mi amiga Patty de apellido XYZ y que ahora que la quiero llamar para avisarle que no voy a ir, no hay línea. He tenido que dejar el auricular descolgado y paso de vez en cuando a ver si ya puedo hacer la llamada.
No le pude decir que no tengo ganas de acompañarla, que no me obligue a ir. Pero me mataría!

II
Es el 2008, alguien tiene 15 años, su madre se molesta porque no la ha podido ubicar por el celular. No le grita (hiere su autoestima) le ruega que se cambie rápido para que la acompañe a… no se me ocurre. La quinceañera HABLA:

Le dice a su madre que Taxi Seguro se demoró, que encima con un tráfico horrible, habían cerrado 58 calles y 34 avenidas.
Le dice que el celular no tenía saldo para llamar y que ...¿qué es un teléfono público?
Le dice que se compró un agua Evian, buenaza.
Le dice que en la casa de NN vieron un montón de películas que acababan de comprar en Polvos Rosados. (incluida una XXX???)
Le dice que sorry, que no la puede acompañar porque se cambia y se va a Gótica, y no sabe si duerme donde Fula, Menga o Zuta (aclaración: todos lo nombres tienen dos sílabas).
Le dice que mañana llame al cole y que diga que se siente mal, porque "anda, no seas mala, estoy un poco estresada con todo lo que tengo que hacer..."
Bye bye mami.

lunes, octubre 20, 2008

Mal de muchos...

Salgo a caminar, por la cintura cósmica del sur, versa la letra de la canción que oigo por los parlantes de mi auto y que aprendí cuando estaba en el colegio, me la enseñó mi gran amiga argentina Adriana Sadauskas.
Ahora salgo de mi casa y no por la cintura cósmica sino por otra bien terrenal de mi ciudad. Son las 7:15 de la mañana y empieza mi odisea, aquel viaje que a Ulises le demoró diez años y a mí me parecerán otros tantos cuando llegue a mi destino -el trabajo- y de hecho, de hecho en mi rostro haya una arruga más de toda la tensión acumulada en el camino, si no son dos o tres.
Pongo en marcha mi carro, no he avanzado ni unos diez metros cuando mi llanta cae al primer hueco que encontré en mi largo " porvenir", porque "por venir" tendré varios cráteres que amenazarán la suspensión de mi carro. Seguramente alguien pensará:¡qué burra!¡debería haber evitado el hueco! A ello contestaré: ¡estaba evitando otro más grande!, desde luego.
Voy avanzando y entre sortear los hoyos del camino y las kombis/buses/ colectivos que paran en cualquier esquina voy pasando por dos distritos, cada cual con sus particularidades, cada cual con sus huecos, semáforos y rompemuelles.
Llego a la Costa Verde -aquella maravillosa pista que rodea parte de la costa de mi ciudad- De verde: el 2% y de "maravillosa" nada (el rostro de un adolescente en plena crisis de acné resulta un cutis lozano y rosagante al lado de este asfalto que me ofrece su fría extensión)...
Y entro, rauda y veloz a una de las avenidas más largas que tengo que recorrer para llegar a mi destino. Veo ríos donde sólo hay asfalto: el tráfico en su gran y enorme sentido me ataca. De hecho, tengo contados unos quince semáforos a lo largo del recorrido que es aproximadamente de 3.4 kilómetros, no más. Cada vez que llego a una esquina, éste se pone en rojo. El alcalde es una reverendo tarado, cree que la "ola verde" es que toooooodos sus semáforos estén en verde pero a la vez, claro: cuando llego cambia y me obliga a detenerme. ¿Me dejo entender? ¡15 veces! ¡Sabrá que significa la s i n c r o n i z a c i ó n, digo yo! Pero prendió el azar semáforos carmín y detuvo el autobús...me dice Serrat y me animo un poco.
Buses, carros, mototaxis, bicicletas, peatones,ticos, ticos, ticos, camiones, furgonetas, taxis, taxis, mototaxis, más taxis y más mototaxis... Me cruzan, me cruzan y me cruzan a rodar y a rodar y a rodar y a rodar mi vida me canta Fito. Ya entiendo cómo se sienten la aguja y el cañamazo de nuestras prácticas de punto cruz... ¿Cómo haríamos? La reacción hepática me resultará inútil, puede ser catártica en su momento pero inútil al fin y al cabo y la arruga amenaza, amenaza...
Sigo escuchando la música que me gusta y sólo me queda cantar qué difícil se me hace mantenerme en este viaje, y a la vez pienso: "Claudia, relájate y disfruta, debe ser peor cruzar el Niágara en bicicleta.
Visualizo el regreso y en la música de compañía: de hecho, los Bee Gees y Staying alive será lo indicado.

lunes, octubre 13, 2008

Humillada, ofendida pero a salvo

Advertencia: El título de esta publicación puede sonar algo dramático especialmente si voy a hablar de un episodio que sé que puede salvarme la vida. Sin embargo, sigo manteniendo una postura de desorientación con respecto a los avances de la tecnología científica en cuanto a este tema.

Hoy Lima amaneció bien fría, para ser octubre, la garúa es abundante y seguramente la humedad debe rozar el 100%. Han habido dos días soleados, tibios que me hicieron pensar que ya podía empezar a guardar mi ropa de invierno: me equivoqué. Me tendré que abrigar bien, esta tendencia espantosa de ser friolenta me mata puesto que me siento envuelta como una cebolla, capa tras capa.Tengo una cita a las 2 pm, sé que es una cita que me puede salvar la vida con los antecedentes familiares que carga mi genética, y sobre todo si me han hecho tres biopsias para descartar la presencia de un "cangrejo" como dice mi marido. Yo no soy scare face, soy scare boob. Hoy tengo que pasar por la waflera: tomarme una mamografía.
El solo pensar que me tengo que calatear (peruanismo de desnudar) de la cintura para arriba me pone de mal humor. En primer lugar, porque en esta calateada no hay entretenimiento de por medio. En segundo lugar, porque ya estoy calculando que me voy a morir de frío y en último lugar, porque simplemente me van a aplastar las tetas. Disculpará la audiencia el uso del lenguaje tan directo: no hay opciones, me van a aplastar las tetas!
No es la primera vez que me someto a este examen, religiosamente lo hago una vez al año desde que cumplí 40. Estoy totalmente consciente de que toda fémina DEBE someterse a este examen si ama la vida, si ama a su familia. La medicina preventiva nos da la oportunidad de ganarle a la muerte antes de empezar cualquier partido. ¿¿¿¿¿LO ENTIENDES????????
No obstante, no hay nada "feliz" en la medicina que me previene, una vacuna te salva la vida pero el poto te duele, un papanicolau te salva la vida pero... sin comentarios, entonces la mamografía no es precisamente una ocasión que me haga muy feliz a pesar de su trasfondo.
Ya no la hago larga...
Llegó al consultorio, me calateo. Me dan una especie de "mañanita" de tela con abertura delantera que evidentemente, no me abriga nada. Tal es mi frío que la enfermera me sugiere que me ponga alguna prenda de abrigo sobre los hombros. Paso a la máquina, waflera, sandwichera, plancha, aplastadora, o como quieran llamarla. Me colocan en la primera posición: de costado.
Con una profesionalidad inobjetable la enfermera hace todo lo que esté a su alcance para lograr que la "masa mamaria -mm-" (por darle un nombre científico) y todos los músculos que están involucrados logren encontrar un espacio digno entre estas dos gigantescas placas de acero que poco a poco irán juntándose hasta dejar MI mm literamente como pepa de mango después de la última chupada (suena horrible, pero es verdad).
Aquí, en esta parte de la prueba tengo un grave problema que me pasa la factura: soy chata. Eso significa que para lograr el punto correcto tengo que empinarme, puesto que de lo contrario literalmente estaría colgada de la teta de esta máquina helada que me va a salvar la vida. ¿Cómo haríamos? Digo, podríamos sugerirle a la enfermera que tal vez un banquito no estaría nada mal para no tener que hacer este esfuerzo sobre humano (y patético). Encima, me pasa un pensamiento espantoso, casi apocalíptico por la cabeza: y ¿si en este momento hay un temblor? Me quedo atrapada! Atrapada por la teta, de la teta, por culpa de la teta mientras la tierra tiembla!
La otra postura (de frente) no es menos dolorosa; ya se me hizo un nudo entre la prenda que usé para abrigarme, la "mañanita" que me dio la enfermera, y el frío que me enreda terriblemente. Además, como hay que confirmar que las imágenes hayan salido bien, sigo esperando medio calata, cruzando los dedos para que no tenga que repetir ninguna de las escenas anteriores.
Encima viene luego el doctor, muy simpático él, me va a hacer una ecografía por si las dudas, y me echa ese gel HELADO para que pueda usar el aparato ese que te escanea el seno. Mmmm, usted tiene mama densa*... Todos los años me dice lo mismo, y me mato de la risa internamente por el término utilizado. Denso: dícese de lo que es compacto, apretado, según el Diccionario de la RAE... pero trae otro significado: espeso, oscuro, confuso. Está de más decirles con cuál decido quedarme.
Me visto, me abrigo bien y pienso que saliendo me voy a tomar un café bien caliente. Me retiro con hidalguía pero no puedo evitar sentirme humillada y ofendida. Aquello que hace de una mujer un objeto de deseo se convierte literalmente en dos pedazos de carne, quasi apanada, como la mejor milanesa y en mi caso, colgada como en el mercado. No obstante, he confirmado que sigo teniendo una mama densa...
Estoy sana, esta vez no hay peligro de biopsia alarmante.

*Mama densa: una mama poliquística -llena de bolitas de tejido-, ésa hay que cuidarla más.


miércoles, septiembre 17, 2008

Mitad verdad/mitad mentira: tribulaciones cotidianas de una fémina

5:55 am: El primer sonido de la mañana: RPP le presenta los Deportes gracias a Shick de Gillete ¡Pucha, me tengo que afeitar! Estoy recontra peluda y hoy quiero ponerme una falda sí o sí. De vez en cuando hay que sacar a pasear el lado femenino y el jean ha empezado a apretar un poquito..., una nadita... ¡Cinco minutos más, piedad, cinco minutos más!
6am. Me levanto, hace frío despierto a mi marido y le digo que cuando termine con la ducha le aviso. Por suerte no me tengo que lavar el pelo: ayer fui a la peluquería me recortaron un poco y me cepillaron –el pelo, desde luego-. Saco ropa interior, voy al baño, prendo la luz, me doy la primera mirada del día a la espejo y en eso ………… ¡HORROR! ¡Me he convertido en una suerte de Betty la fea. Me puedo morir!
6:07am. Medianamente repuesta después del shock. El corte de pelo y peinado de ayer no existen. El cerquillo que me lo había “recortado” está a la mitad de la frente, me siento una de las hijas de la antigua serie Papá lo sabe todo –pido perdón a los lectores nacidos después de los setentas-. Estoy más bocona que nunca...ahí me relajo, tengo una explicación: me había olvidado de sacarme la férula que uso desde anoche para evitar destrozarme los dientes porque tengo burxismo (averiguar por su cuenta qué es). Una vena se ha reventado en mi cachete y no digo mejilla porque yo tengo cachete (gordito y redondo). Encima, como ya me viene la regla, tengo un grano con muchas ganas de crecer sobre la fosa nasal izquierda que camina a ser grado Verruga. Ruego que mi marido no se levante todavía porque con esta cara, al toque pide los papeles del divorcio automático en la Municipalidad más cercana.
6:20am Con el pelo recién lavado, y harto alaciador para que el cerquillo baje lo más que pueda me empiezo a vestir.
Primer problema: olvidé afeitarme. ¿Y ahora? De nuevo aplicar el pantalón. Voy a ponerme uno de corduroy, mi blusa gris y aunque estuve así para una reunión de la semana pasada, esta vez no importa.
Segundo problema: ¿en qué momento de esos malditos siete días que pasaron esta cosa llamada pantalón se confabuló junto con alguna maldición extraplanetaria y ha decidido no cerrar bien? Si he cumplido la dieta al pie de la letra. Digamos que ahora el espejo me devuelve la imagen de un chorizo mal envuelto o un rollo que está entrando en la categoría cintura de alfajor (visualizar el manjarblanco -dulce de leche- que sale entre las dos capas).
Opciones:
(a) me cambio pero se hace tarde.
(b) meto la huata todo el día.
(c) salgo con un abrigo cubretelotodo digno para usar el día de hoy.
Opto por la (c).
7:25 am Me miro al espejo antes de salir. Es buena hora porque no hay mucho tráfico en mi ruta. El espejo es más compasivo conmigo, Betty la fea se ha ido pero ha dejado su huella. La férula se está remojando en un preparado que me indicó la dentista (camino a los dientes postizos, pienso), la venita pudo desaparecer con el corrector, el grano creciente medianamente disimulado: el maquillaje hace milagros. Me tiré el cerquillo medio al costado, pero de hecho ALGUIEN en el trabajo me hará algún comentario… como si la viera. El abrigo cumple su función cuando me siente en el carro, me desabrocharé el botón de la cintura y me bajaré un rato el cierre para recuperar el cadente y normal ritmo de mi respiración. Ante la típica pregunta femenina (cómo estoy?) mi marido dice que estoy bien –ojo que no ha dicho MUY bien, pero sé que ni me ha visto porque está acuartelado tras el monitor de su computadora-.
7: 45am. Los huecos, los micros, las mototaxis, los taxistas hermosos, los semáforos en “ola roja” y todos los rompemuelles me hacen sudar a chorros la tonelada de base, polvos translúcidos y alaciador para el cerquillo, que he usado en mi pequeña humanidad. El jugo de papaya con salvado, miel, polen, y ajonjolí que me recetó mi amiga Cecilia me han llenado de gases, este pantalón no me va a cerrar ni muerta cuando llegue al trabajo. ¿ Y ahora quién podrá salvarme en mi middle age?

lunes, agosto 04, 2008

Mi nueva amiga

Escrito en presente histórico: tiempo verbal usado para referirse a hechos sucedidos en la historia que estrictamente hablando ya son parte del pasado: "El hombre llega a la luna en 1969". “Cristóbal Colón descubre América en 1492”.

Compramos una elíptica. En mi mente, mi imagen se proyecta en una fantasía incomparable: cual Miss Playa 2009 me veo con mi sixpack delicado en la zona abdominal, un derriere fortalecido y a toda prueba de la ley de la gravedad, unos brazos firmes dignos de saludar aparatosamente e inclusive dejar que mi hijo me friegue la vida jugando con el colgajo; en suma, un cuerpo solidificado dejando atrás a los tejidos blandengues que tiemblan cual malagua al menor movimiento.
Ubicación estratégica, frente al televisor. Problema: no tengo dónde colocar el control remoto, si me lo pongo en la cintura del buzo se me va a pegar a la huata y se va a terminar resbalando por la pierna y hacerse puré en el piso. Solución: busco un punto de apoyo cerca, que me permita dejarlo ahí y cada vez que quiera usarlo hacer una maniobra casi acrobática con el peligro de caerme y sacarme la mugre si quiero cambiar de canal. Asumo el riesgo.
Día 1: Arranco. Pasan los malditos primeros DOS minutos, ya no doy, el corazón se me sale por la boca, el pulmón por la oreja y solamente he quemado 20 calorías desgraciadas que no me cubre ni siquiera el valor de la cáscara de la manzana que he comido anoche!!!! El orgullo, depositado en mis caderas puede más. Prosigo. Llego a los CUATRO minutos, el pulso acelerado al máximo, las piernas más duras que plancha de hierro (sensación temporal, para colmo), mejillas a punto de estallar. Me pregunto: ¿este cronómetro estará bien calibrado? Se nota que la elíptica es de género femenino: me odia. Ya me cansé de ver Canal N y las noticias, si logro poner el canal 6 salen las Ohdiosas, si pongo Warner me sale Friends, la regia estúpida de la Jennifer Anniston, y recién voy SEIS minutos. ¿No se habrá malogrado esta vaina? ¿Habré leído bien las instrucciones? OCHO minutos, basta! Primer día, suficiente, si hago un minuto más mañana no voy a poder bajar las escaleras y voy a caminar como escaldada. ¡No way!
Día 2: Mismo nivel, desde luego. Tengo que hacer más. Una mujer como yo no puede dejarse vencer por una máquina, mi orgullo me lo impide, mis mondongos, más! Me subo, empiezo, comprendo que los malditos SEIS primeros minutos son eternos, no pasan nunca, pongo una película, ahora sale una mujer más carnosa que me consuela, y sigo, llego a los DOCE, DOCE!!!!!!!!!! No puedo creerlo, me siento “la pequeña sirenita”.
Días 3 al 17: He logrado llegar a los veinte minutos y siento que ya quemo calorías, que hay que pasar la valla inicial, que ‘ELI” y yo somos amigas, me quiere, aguanta mis quejas, sabe que puede ayudarme y me motiva a tomar la decisión de llegar a la MEDIA HORA (¿dije media hora? ¿habré enloquecido?) Yo… la reina del sedentarismo se ha planteado la F A B U L O S A idea de hacer media hora? Imposible.
Día 18: Trepada en la elíptica. En la tv veo Amazing Race un reality show que consiste en una suerte de carrera alrededor del mundo en donde los concursantes (en pareja) tienen que pasar por retos de orden físico y los van eliminando…. En eso, tengo una visión: una sexagenaria con su sexagenario marido (40 años de casados) tienen que trepar por una cascada en el Brasil. Ella es mi musa, se toma su tiempo, trepa, sufre, suda, se resbala, sigue, trepa, suda, pero NO desmaya…. voy en el minuto VEINTIDÓS, ella sigue, yo también…. y mientras ella alcanza llegar a su meta en la lejanía de la Amazonía con 40 grados de temperatura, yo llegó a mi maravilloso minuto TREINTA!!!! Mi heroína, mi inspiración, mi Teresita de Calcuta, cuando sea grande quiero ser como tú!!!!
Día 20: Tengo que estar lista temprano, hago 12 minutos. No dan Amazing Race, veo a Alan…..qué más puedo pedirle a la vida.