miércoles, diciembre 28, 2011

... y se viene nuevamente!



La vida del ser humano se mide en tiempo, edad, década, generación, día, noche y vivimos dependientes de los relojes de una manera casi (por ser elegante) vital. Por ello, no me libro, como suele ocurrir, de terminar el año con una reflexión sobre empezar un período nuevo según marca el calendario occidental. Si viviéramos en la China, escribiría esto en enero y estaríamos dando inicio a la era del Dragón.


Para mí, los 31 de diciembre desde hace cuatro años me generan sentimientos encontrados: recuerdo el día que mi mamá se fue físicamente, y a la vez me llena el entusiasmo de empezar la agenda nueva, las vacaciones, los proyectos que voy preparando. Juntando ambos puntos pienso en mi madre y su búsqueda de los calzones amarillos, en la compra de ruda, en las doce uvas, en la luz de Bengala y todo, efectivamente, ese entusiasmo que ponía especialmente en despedir el Año (ese recuerdo lo tengo más marcado que su celebración navideña… del que casi no tengo).


No sé si empezar un año nuevo necesita tanta cábala, persignarse, o hacer una lista de buenos propósitos. Creo que sería más útil tomar aire y asumir que hay que seguir capeando los temporales que simplemente nos llegan. Algunos más movidos que otros. El calendario no los cambia, suele engañar a nuestros cerebros y corazones, quienes ilusamente pensamos en que esos buenos propósitos se harán realidad en pleno a finales del año… Bien por lo que los logran.

Dicen que “lo mejor es enemigo de lo bueno”, por lo que solo tratemos de cumplir con lo bueno… una vez logramos, aspiremos a más (hacia junio, por ejemplo).

Mi jardinero, que es un hombre recontra sabio, al que JC ha bautizado como “el filósofo Fidel”, tiene esta sentencia que me parece espectacular: “renovar es vivir”.

¿Qué más?: reciclar, resetear, renovar, renacer, reacomodar, reubicar, repensar, reelaborar, recrear… Vean ustedes cómo podemos aplicar la sentencia de Fidel en este 2012.

martes, diciembre 20, 2011

Carta a un colega

Joel, aquí te va mi regalo de Navidad...




De un Grinch a otro:



Seguramente en el viejo continente en el que tú vives, las navidades se viven de otra manera, son más de película gringa, llenas de nieve y con árboles con luces LED por todos lados. Me queda claro, mi querida colega, que tu histeria debe ser un poco más fuerte que la mía, aunque supongo que por la crisis económica, la tembladera de del euro, y la búsqueda de un rescate de la comunidad europea, la cosa debe estar complicada.


Mi querido amigo, te pongo un poco en autos de lo que he visto en estas latitudes, calurosas y a la vez brumosas cuando la neblina limeña nos visita casi siempre.



Los toribianitos siguen al ataque, con esas ganas de cantar con sus calzoncillos apretados puesto que la voz aflautada con la que entonan los villancicos navideños me obliga casi a denunciarlos a Indecopi. Felizmente que a una mano divina se le ocurrió crear el Cd Voces del Perú, que suena totalmente adecuado para la ocasión. Tengo que ser un Grinch muy honesto y aceptarlo.


El panetón y el chocolate nos invaden como siempre, ahora podrás imaginarte que las versiones light, integrales, y otras han vuelto el mercado más artificialmente atractivo. Puedes calcular un tremendo pedazo de panetón que no engorde?¡?¡?¡ No tiene sentido. Además, cuando lo bueno de la comida navideña es disfrutarla con 0 culpa y echarle harta mantequilla al panetón real, es uno de ellos.


Ni te digo de la espantosidad de árboles de navidad que veo en Plazas de los diferentes distritos capitalinos, sobre sale... el del Ovalo de la de Lima, parece forrado en celofan verde y tiene, los conté, 12 adornos... como que misiazo!




Volvía de mi trabajo cotidiano, que tú bien sabes cuánto aprecio, cuando entré en pánico: a mi lado, en un semáforo cercano al Óvalo Gutiérrez, vi una camionetita que decía: http://www.papanoelentucasa.com/ Inmediatamente morí y resucité. Puesto que dentro, iba un papa noel más lampiño que perro chino (seguro que había puesto sus barbas en remojo) y un grupete de mamitas noelas que más parecían del grupo Agua Marina….!!!!!


En fin, mi querido espero que ahora, mientras vas mudando la vida de una ciudad europea a otra, estés tan verde como siempre con el estrés navideño y otras creatividades de la vida.




Mericrismas... ¿será?

jueves, diciembre 15, 2011

Lo que NO debes pasar en una Prom –viejos tiempos y tiempos actuales-

Sobre la base de mi propia experiencia, experiencias de amigos, experiencias como profesora les regalo este Decálogo en épocas coyunturales:


1. El vestido no te va a quedar igualito al que te lo dibujó la costurera.



2. Recuerda que te mueves como lombriz y lo que llevas puesto tiene que sobrevivir, por lo tanto: asegura los escotes, los corchetes, las costuras y todo aquello que te condenen a recurrir a la aguja e hilo que generalmente NO están presentes.


3. No invites a último momento; te puede pasar que alguna “bueni” de tu promoción te termine solucionando el impase y si estás en colegio mixto ponga en compromiso a un chico y una chica que no tienen pareja y no les queda más que ir juntos… (esta es mía)


4. No invites con tanta anticipación. Puede pasar mucho en el camino y a lo mejor puede que:
a. Tu pareja termine con enamorada/o en ese lapso y la cagada si es celosito/a.
b. Que no se acuerde.
c. Que haya aceptado otra pre/prom el mismo día y salgas perdiendo en la disyuntiva.


5. No uses tacos 15 si ni siquiera sabes caminar con taco 8.


6. Asegura que tu pareja baile bien, es básico. Aunque ahora las chicas bailan solas y todos chupan juntos.


7. Asegura que tu pareja tenga real conciencia que es TU fiesta y no SUYA, de lo contrario tu recuerdo va a ser una buena m….


8. No es momento de hacer o aceptar invitaciones tipo “blind date”, puede que no resulte taaaaaan mal, pero es un riesgo que VAS a correr. (... esta también es mía...)


9. Lleva otro par de zapatos en la cartera (aunque sea en una bolsa de Wong) puesto que no faltará alguien que haya roto un vaso en la pista de baile y….


10. Tener plan B. Conozco casos de parejas que han cancelado ESE día… buhhhhhh!

domingo, diciembre 11, 2011

5,000 años

Ya debo tener aburrida un poco a la gente cuando llegan fechas especiales en mi vida. Pero hoy empieza a correr el año 30 de una locura que empezó un 11 de diciembre de 1982. ESO es especial y como corren los tiempos... hasta un logro.


No entraré en detalles puesto que los involucrados lo sabemos y solo quiero poner aquí la letra de una hermosa canción de Pedro Guerra que escuché el otro día. http://www.youtube.com/watch?v=IJtTJq7pKOA&noredirect=1





5.000 años
y aún estoy por tus huesos abrazado a tus huesos
respirando tu olor

5.000 años
y aún me saben tus besos al sabor de los besos
que se dan con sabor
nos protegió la primavera con una sábana de flores
y en el otoño de hojas secas melancolía en los colores

5.000 años
y no pudo ni el tiempo a través de los tiempos
eludir la pasión
y nos encontrarán
y sabrán que alguien te amó
el devenir será testigo
de cómo al hilo del amor
viví una eternidad
contigo

5.000 años
y aún conservo el recuerdo del feliz cautiverio
de una luna de miel

5.000 años
y aún recibes mi cuerpo como un mundo desierto
donde todo es hacer
sobrevivimos al verano y a su mejilla más ardiente
y en el invierno nos guardamos bajo la sombra de la nieve

5.000 años
y aún me busco y me pierdo en el terco misterio
del amor y su red
y nos encontrarán
y sabrán que alguien te amó
el devenir será testigo
de cómo al hilo del amor
viví una eternidad
contigo.

lunes, diciembre 05, 2011

Literatura buena para reflexionar




He estado leyendo muy buenos libros en los últimos tiempos. Eso se llama tener suerte; puesto que la verdad es que también tengo epocas en las que arranco uno con mucho entusiasmo y de pronto me quedo en pausa porque no enganché.



Antes, era una lectora chancona, quiero decir que cuando no había química entre el texto y yo, seguía dándole al asunto hasta acabarlo. En el fondo, era como empujarme un plato de comida que no me gustaba por educación. ¡Es insano!





Hoy no se me ocurre tremendo acto masoquista. Si abro un libro es para exprimirlo hasta la última gota, puesto que el placer entre el lector y la obra no debe tener límite y por el contrario, jamás debe ser una tortura.



En estos momentos estoy leyendo Apocalipsis del escritor colombiano Mario Mendoza y estoy recontra frustrada porque las correcciones de fin de año me lo impiden. La novela me hace ojitos cada tarde para que le dé una miradita. No obstante, quiero compartir en caliente una frase que me pareció muy buena:


Cuando uno es feliz, ¿para qué quiere cambiar ese estado? Pero tenemos que echar mano de toda nuestra capacidad de elaboración para convertir el sufrimiento en una fuerza positiva, en un aprendizaje, en un camino de iniciación, en arte. Un artista es hijo de sus dolores más profundos.


Qué mejor definición de esa suerte de creadores que todos llevamos dentro.

lunes, noviembre 28, 2011

Comprando lo humano...

No recuerdo bien cuándo vi... ni tampoco me acuerdo de en dónde vi, una imagen de alguien que convertía el dinero en perfume para que lo quisieran más. De locos, ¡¡¿no?!! Observo en mi memoria el frasco con el símbolo $$ y la bombilla atomizadora que el sujeto (era varón) usaba para echárselo encima.



La gran novela "El Perfume" de Patrick Suskind refuerza esta idea de buscar la esencia ideal que nos haga más atractivos y que de alguna manera condense la perfección olfativa que todo ser humano aspira a encontrar.



Recuerdo también que existían algunas colonias/perfumes que resultaban especialmente afrodisíacos y que resultaban ¿eficaces? para atraer al sexo opuesto: Musk Oil, Opium, entre muchos nombres que me vienen a la mente.


Con estas tres premisas, les cuento que navegando en la web (en realidad haciendo webbing window-shopping) estaba investigando colonias y de más... y me encontré con que ofrecían una joyita en el gran universo de Amazon.com



PherX Pheromone Cologne for Men (Attract Women) - The Science of Attraction - 18mg Human Pheromones


¿No les parece HERMOSO?


Ya para qué se va a gastar tanto dinero, si por la suma de $25.99 podemos conseguir la esencia de la seducción. Provocar un comportamiento determinado en un ser de nuestra misma especie... Comprar en directo la sustancia química humana que según el Oráculo de Wikipedia, muchas especies de plantas o animales utilizan diferentes aromas o mensajes químicos como medio de comunicación y casi todas envían uno o varios códigos por este medio, tanto para atraerse sexualmente.



Pregunta lógica que surge en lo inmediato: de dónde la sacan? ¿de la sangre? ¿de un cadáver? ¿de una glándula? ¿es esta esencia la que combina con tu cuerpo? ¿cómo huele? Esta última pregunta me tortura...!!!! ¿Cómo michi huele? Porque lo más curioso de todo es que en mis investigaciones leo que las Feromonas no emiten olor... Pucha! Qué complicado.



¿Dónde ha quedado mi Patchuli? ¿Hasta el "Varon Dandy", el "Old Spice" llegando a D&G que promocionan en la tele, quedan como chancay de a medio, al lado de los 18 miligramos de purita Feronoma Humana.



Caeremos, las féminas, rendidas a los pies del macho que lo use...?



Chicos lectores... prueben y me avisan.

lunes, noviembre 21, 2011

Chapes o la ilusión de la tolerancia

Nuestro famoso peruanismo chapar que significa lo mismo que el peruanismo agarrar, funciona en el terreno sexo-amical como el verbo besar. Según el DRAE: tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia. Para los peruanos, simplemente: chapar.



Esta semana ha estado sobre el candelero mundial la llamativa campaña de Bennetton llamada “UNHATE” –dicho sea de paso, vocablo con la lengua anglosajona, no existe- en la que hemos visto retratados a diferentes Jefes de Estado chapándose los unos a los otros. La intención: dar un ejemplo, a través de la fotocomposición, de lo que podemos ser capaces los seres humanos si priorizamos los buenos sentimientos y los valores como la TOLERANCIA.



Curiosamente, los más intolerantes han resultado los señores del Vaticano que dentro de su escala de valores cristianos se olvidaron de principal mandamiento con Jesucito: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Los curitas en pleno han puesto el grito en la Tierra y evidentemente en el cielo por la falta de respecto a su Jefe máximo, o sea: el Papa…


Quizás para amenizar y bajarle el tinte político, los creativos pudieron haber combinado a Batman con el Guasón, a Súperman con Lex Luthor, a Pedro Picapiedra con su suegra, a Robin Hood con algún ricachón de la época, a Blancanieves y su madrastra...


Pienso, en la escena nacional, cuáles serían los chapes más justos en estos tiempos vertiginosos que vivimos. Podríamos empezar poniendo en los Metropolitanos unas maravillosas fotos de los agarres interesantes: Tula con Gisela, Chehade con Humala, Toledo con Bruce, el papá de Ciro con Rosario, y de plato de fondo porque tolerancia tiende para dar… a Cipriani con Marcial Rubio, a Cipriani con Susana Villarán, a Cipriani con toda la Comisión de Derechos Humanos…cuánta generosidad! cuánto amor! cuánta tolerancia!


pd. Yo me podría ofrecer para un photoshop con el Pavo de Triple Pechuga... pero me sentiría como la Pequeña Sirenita al lado de un Cachalote!!!





lunes, noviembre 14, 2011

Pasión en la vida




Sería bueno conocer las estadísticas de cuántas personas sienten pasión por lo que hacen, o por quienes los rodean, pasión por una mascota, o por algún pasatiempo, pasión por leer, pasión por nadar, pasión el chocolate, pasión, pasión, pasión.


El término pasión, creo yo, lo entendemos más como una suerte de alteramiento, de afecto desbocado, pero a la vez se acerca a una definición de compromiso, de involucramiento con el objeto (lo digo de manera neutral) en cuestión. El DRAE (Diccionario de la Real Academia) nos entrega una de estas acepciones: Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona. Estaba cerca, respiro tranquila.


Pensaba el otro día, que muchas personas toman la libre decisión de divorciarse cuando la pasión se les acaba, de un consentimiento, o de mutuo disenso poner término a esa relación y cada uno por su lado. Las razones que hay detrás de ello no serán tema de este post; sin embargo, me puedo quedan pensando en que si empiezan a tener conflictos internos en sus dinámicas –más si hay hijos incluidos- alguno de ellos buscando su bien, o el grupal, toma la decisión. Por ello, “hasta que la muerte los separe” creo que podría cambiarse “hasta que el desapasionamiento los separe”.


Con algunos trabajos pasa lo mismo. Hablo del que conozco y en el que ya tengo cerca de treinta años involucrada (empecé a los diecinueve, por si acaso!). Pero creo que cuando la pasión se acaba no hay que esperar la edad para irse, ni tampoco la edad que manda la ley para retirarse. No voy a entrar en tema que tienen que ver con recibir un sueldo fijo de nada ellos. Como en el matrimonio que termina, también hay un costo económico en ello.



Mi visión es práctica. Cuando un profesor no está motivado, apasionado, involucrado con lo que hace y solo es una suerte de trabajador que repite mecánicamente lo que manda el silabo, lo que le toca dictar, y repite al pie de la letra el libro de texto (o su similar) el primero que se da cuenta es SU alumno. No hay que subestimarlo jamás, puesto que es una esponjita a todo aquello que lo rodea, y está atento al que puede presentarse como aquel individuo que está en medio del salón del clase para convencerlo de que haga lo que él odia: estudiar. Pasa ocho horas al día viendo a unos seis salones en promedio que se vuelven su “eje de atención”; eje al que ignora o sigue. Eso depende del eje.

Me queda claro, yo lo viví con muchos profesores cuando era escolar, que cuando el profesor no le gusta lo que hace, y ojo que no tiene NADA que ver con la edad especialmente si uno trabaja con adolescentes y adultos, empieza a rodar por una especie de escalera de caracol que pareciera no tiene final (salvo que sea el despido). No obstante, en su caída, no se da cuenta que no tiene de dónde agarrarse y se arrastra con los brazos abiertos como dos hélices desbocadas que arrasa con todo lo que tiene a su paso: lo primero, los alumnos; lo segundo, sus compañeros de trabajo; lo tercero, sus responsabilidades y así sucesivamente. En pocas palabras, se vuelve infeliz. Como los matrimonios que pierden la pasión…


Tengo un maravilloso ejemplo del padre de una amiga mía, que cerca a sus ochenta años seguía viajando en colectivo una vez al mes desde Lima hasta un distrito en el departamento de Junín a dar sus clases magistrales. Leía, investigaba, preparaba su dictado y no dejaba de aprender. Solo la muerte le pudo ganar traicioneramente a la jubilación en la que él ni siquiera pensaba ¡Eso es pasión!

Si no soñamos con ello, hay que saber retirarse a tiempo por respeto a nuestros alumnos, ellos merecen más.

martes, noviembre 08, 2011

Fin de semana de película


¿Qué pasa cuando mezclamos mango con olluco? Seguramente los especialistas en comida fusión estarían entregándome una maravillosa combinación original de un puré de olluco con un coulis manguero que tendría el sabor del néctar de los dioses… Sin embargo, el fin de semana pasado he tenido la peor combinación intelectual que una persona con un poco de sensatez como yo pudo pedir. Y lo peor… muerta por mi propia mano.


I
En casa habían comprado la gran película hollywoodense y seguramente la producción más taquillera de los últimos tiempos –nótese mi tono irónico- Las malas enseñanzas, con la gran actriz Cameron Díaz. ¡Qué bárbaro! ¡Qué tal despliegue de sabiduría, creatividad y mamarrachada que haya podido ver! Tanto JC como yo sabíamos a qué nos metíamos. Ambos estamos sumamente cargados, tensos y una película “chicle globo” de esas que te sucumben en Tontolandia directo y sin escalas era lo que más necesitábamos. Con la premisa tácita de “¿estamos seguros a qué nos vamos a exponer?” pusimos play

Cuando acabó la película (yo en lo particular me tomé una maravillosa siesta de veinte minutos in between) los ataques de risa eran realmente sinceros: ¿hace cuánto tiempo que no veíamos una película taaaaaaaaaaaaaaaaaan mala, haciendo uso racional de nuestro libre albedrío?

II
Entonces, para levantar el nivel decidimos ver Requiem para un sueño, un peliculón efectivamente, super fuerte, dura como el concreto, demasiado para digerir en una tarde dominguera. Las actuaciones son fabulosas, la música, el juego de cámaras… En esta película todo está pensando para dejarte literalmente agotado, golpeado de una realidad ajena y cercana a la vez, una realidad que está a la vuelta de la esquina. Aunque esta producción ya tiene sus años, su vigencia la hace enormemente chocante y preocupante.

Otrosidigo:
Dicen que el orden de los factores generalmente no altera el producto, pero creo que debimos haber invertido la secuencia en este caso… ahora necesito ver de nuevo a Justin y a Cameron, directo a la vena!!!

lunes, octubre 31, 2011

Estoy confundida!

Algún ciudadano decente y sensato de este planeta, me podría aclarar este despropósito de empezar a vender productos de decoración navideña junto con las máscaras, disfraces, calabazas y caramelos de la "cleverísima" celebración de Halloween; encima cuando acaban de dejar guardado al Señor de los Milagros ?¡?¡?¡?¡?¡?¡?




Mi corta (no es de estatura) visión mental, solo se reduce a entender que hay que ser amplios de corazón e intelecto y dejar abierta la libre convivencia entre la fiesta pagana y la celebración del nacimiento de Jesucito. ¿Se habrán dado cuenta? Brujas y hechizos por un lado, nacimientos en uno y encima Papa Noel más abrigado que nunca.


La insana costumbre que nos invadirá hoy de timbres que no dejan de sonar, disfraces cada vez más putones, ingesta desmedida de dulces, caries por doquier en potencia, dolores de estómago, vomitadas de los niños por todo lo que se terminan empujando, se suma a las grandes juergas que tienen como excusa una verdad categórica: vamos a celebrar Halloween! Y plata les apuesto que veremos a alguna niña disfrazada de Tigresa del Oriente...


Es que la vida es hermosa, y yo me río porque como soy totalmente masoca me divierto con lo que veo a mi alrededor, y yo misma termino siendo tan contradictoria como los que venden vender Turrón de Doña Pepa, caramelos Hechizos y borlas navideñas todo a la misma vez.


No hay duda: en octubre hay milagros!!!!


Felizmente que hoy termina!

lunes, octubre 17, 2011

Hoy, cuatro años después

enpuntomuerto está vivo...! Y ha sobrevivido cuatro años a la flojera, conflicto, estrés laboral, ganas de no escribir... Sobrevivió a mí misma puesto que nació de mi misma. Un 17 de octubre en el año 2007, año difícil en mi fuero personal, enpuntomuerto fue una llamita que prendí gracias a una gran amiga que me motivó a hacerlo.


Contradictoriamente enpuntomuerto me dio vida, y aunque el nombre quedó creo que hoy lo rebautizaría... enpuntodevida... sonaría bien, pero uno tiene el nombre que tiene por alguna razón.


Escribir fue la mejor terapia que pude tener sin ser ingrata con personas que están a mi lado, empezando por Juan Carlos y no terminando con nadie, puesto que sería injusta poner un punto final con cualquiera. No solo por razones obvias, por razones del corazón, es que pongo a JC en primer lugar sino porqué él ha sido el motor de muchos de los post. Sin él, la sección Juan y María no sería nada; sin él, Del amor y otros demonios no tendría razón de ser; sin su crítica ni sus llamadas de atención cuando cometo un error tipográfico esto no valdría la pena... Micaela y Alejandro tienen su lugar, pero como seguro que les da "roche" que cuente algunas de las historias que los involucra he respetado muchísimo más sus espacios.


Mi envidia por los grandes artesanos de la palabra se ha vuelto una veneración, puesto que soy una "wannabe" (Micaela, no te burles de tu madre), y siendo así soy feliz. Es cierto que a veces no tengo temas a mano o en mi cabeza tengo tantos que no sé por dónde empezar. Pero están.


A mis lectores fieles que les llega semanalmente un post, ya son 98, mil gracias por tu interés, cariño y fidelidad... y los paseantes que curiosean va también un agradecimiento mayor. A mis alumnos y exalumnos, un cariño más especial todavía: sigo siendo yo y cuando cambie, me retiro!!!


Enpuntomuerto está vivo, tiene cuatro años y por ahora seguiremos celebrando.

Buena semana para todos!

lunes, octubre 10, 2011

Recordar es vivir... mes de aniversario (1)




Estamos en mes de aniversario (ya son cuatro!) y a pedido de algunos recordaré publicaciones del primer año que quizás muchos de ustedes "desconozcan mayormente".

La selección se basa en aquellos que fueron los más comentados o los más leídos. Ojalá que los disfruten.

http://enpuntomuerto.blogspot.com/2007/10/no-los-tires-contra-la-pared-seguirn.html



lunes, octubre 03, 2011

Héroes de nuestros tiempos






La autoría de la frase “Dadme un héroe y te escribiré una tragedia” no queda clara, está entre Ortega y Gasset o Fitzgerald, pero me inclino hacia el segundo. No obstante, para efectos de mi reflexión, poco importa. Advierto, igualmente que puede que sea un poco cruda para hablar de algunos temas pero en este caso, solo estoy usando una calmada objetividad frente a los sucesos referidos.





En el último año (que ha pasado volando por cierto) hemos sido testigos de varias desgracias personales. Desgracias que efectivamente han traído dolor y desgarro emocional a familias con nombre y apellido concretos; tomando en cuenta la coyuntura, al origen, y con la gran ayuda de los medios de comunicación no han caído en el anonimato, como suele ocurrir en la mayoría de los casos. El anonimato… ese hueco negro que todos quieren evitar.





Hemos tenido durante los últimos seis meses a un joven perdido: Ciro Castillo. Una desaparición misteriosa que ha logrado plantear las conclusiones más alocadas y disparatas que a la gente se le haya podido ocurrir. La llamada opinión pública ha estado saciada de morbo, de artículos periodísticos, entrevistas, especiales de programas dominicales con el “dale que te dale” al tema Ciro. “Dadme una tragedia y te encontraré un héroe” parafraseando la sentencia original. Me avergüenzo de un “brillante” alcalde se le ocurre proponer para promover el turismo “La ruta Ciro” en el Valle del Colca. Cuelgan una foto de la zona del valle en Facebook con la interrogante “Ciro…dónde estás?”








El oportunismo, el morbo, hasta la deshumanización del dolor ajeno. No hay verdad, las investigaciones enredadas, preguntas sin respuestas, respuestas que no concuerdan con las preguntas. Ante nuestros ojos: una tragedia, un Odiseo que no vuelve a casa.





El vandalismo, la muerte, la criminalidad adulta de guantes blancos… La juventud está perdida dicen los medios. Varios “hombres” hechos y derechos mayores de 30 años deciden tirar por la borda –literalmente- la vida de un chico de 23 años. Sangre para el pueblo. Cabezas pide el pueblo. Morbo para el pueblo. El oportunismo nuevamente toca de la puerta de los que se suben al coche. Lo siento, es verdad. Me avergüenzo del Alcalde que nombre ¨Héroe de la Paz” al joven victimado. Me avergüenzo de un cantante al que respeto y decide sacar un video cantándole a la No-violencia. Me avergüenzo del óvalo que construirán con el busto de Walter Oyarce para que su muerte ¿no haya sido vana? Por favor… “Dadme una tragedia y te encontraré OTRO héroe”. Ante nuestros ojos, un Héctor muerto en batalla...


Acabo de pensar en el caso de la Bracamonte y la muerte de la madre....¿a quién tenemos aquí? Una nueva Electra ...



Ciro fue… Walter Oyarce también será en seis meses…. cuando la adrenalina del morbo pasa, olvidamos, olvidamos.





¿Tan necesitados estamos de héroes que estamos reciclando víctimas?

lunes, septiembre 26, 2011

Damas de primera


Mis recuerdos de las Primeras Damas de mi país, entiéndase una cosa tan simple como ser la esposa del Presidente, datan de la imagen de Consuelo Gonzáles de Velasco, que siempre salía en la tele dándole juguetes a los “niños pobres” en época navideña. Dirigía una cosa que se llamaba JAN, tenía un peinado batido para atrás y la verdad es que a esa edad ni me interesaba la política.



No me acuerdo de la esposa de Morales Bermúdez (aunque tengo la imagen en la cabeza de con quién se casó al enviudar, porque creo que era menor que yo!). A los diecisiete años veía a Violeta Correa de Belaúnde y me parecía una mujer que tenía más huevos que su marido, el arquitecto, con un perfil bajo, siempre en ropa sport, mangas remangadas y de pocas palabras.


En el primer gobierno de Pavo de Triple Pechuga, que en ese momento era Doble, Pilar aparecía como una mujer abnegada a tener el marido que había escogido, varios hijos, pero así y todo se le veía preocupada por los menos privilegiados. Ahora, me pongo a pensar que ella también era poco privilegiada con el hombre con el que tenía que convivir.




Llegó Susana Higuchi, la pobre señora que hicieron leña. La pobre señora que le cocinó bacalao al marido por Semana Santa y le dio churreta, apenas había ganado la primera vuelta de sus primeras elecciones. Pero el Chino se vengó de esa diarrea y terminó encerrándola y torturándola de la manera más vil que cualquier Primera Dama pudiera imaginar en su peor pesadilla. A Keiko la omito, no vale la pena...



Vino Eliane, quien había sido mi profesora en tiempos universitarios. Nadie me cree cuando cuento que era rubia y dulce. Confieso que fue una de las mejores profesoras que tuve y aprendí un montón con ella. Sin embargo… what happened??? Creo que el tinte le afectó la cabeza y el poder, como suele ocurrir, le pasó la embriaguez del marido y la dejó mareadísima.


Volvimos a Pilar, cuajada, madurísima, inteligentísima, y con mucha muñeca mantuvo la distancia que quiso mantener con la prensa y se dedicó a trabajar en buenos proyectos de asistencia social. Lástima su marido. Yo digo: ¿no había mejor marido para esta mujer? No obstante, tuvo la lucidez de terminar con el vínculo, después de que había tropezado con tremendo piedrón, y ya lo había perdonado más de una vez!!! Ese Triple Pechuga tiene un “don de féminas”….


Ahora nos ha llegado Ollandine, perdón Nadine, que con su sonrisa de piano empieza a dar sus pininos en este juego de política/prensa/formalidad/tareas por cumplir/madre que no puede separarse de sus hijos cuando viaja/diseñadoras trendy/ Se le “entiende” está estrenando cargo. Esperemos si encuentra su equilibro.


En la historia revisada, son las Primeras Damas las que deben encontrar más equilibrio que sus maridos, algunas lo perdieron, otras supieron mantener su cable a tierra, a una la cablearon, veamos qué pasa con la actual.

lunes, septiembre 12, 2011

Una buena novela


Como siempre, me gusta compartir con ustedes buena lectura, y a veces el tiempo pasa y se me escapa una frase o un par de párrafos que me destacan en las lecturas. Estoy por terminar El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez, novela ganadora del Premio Alfaguara 2011.




Les dejo un pequeño fragmento de la novela. Denle una leída: humana, entretenida, clara...




La edad adulta trae consigo la ilusión perniciosa del control, y acaso dependa de ella. Quiero decir que es ese espejismo de dominio sobre nuestra propia vida lo que nos permite sentirnos adultos, pues asociamos la adultez con la autonomía, el soberado derecho a determinar lo que va a sucedernos enseguida. El desengaño viene más pronto o más tarde, pero viene siempre, no falta a la cita, nunca lo ha hecho.



Cuando llega lo recibimos sin demasiada sorpresa, pues nadie que viva lo suficiente puede sorprenderse de que su biografía haya sido moldeada por eventos lejanos, por voluntades ajenas, con poca o ninguna participación de sus propias decisiones. Esos largos procesos que acabarán por toparse con nuestra vida(…) suelen estar ocultos como corrientes subterráneas, como meticulosos desplazamientos de las capas técnicas, y cuando por fin se da el terremoto invocamos las palabras que hemos aprendido a usar para tranquilizarnos, accidente, casualidad, a veces destino.

martes, septiembre 06, 2011

Cuatro preocupaciones cotidianas de la gente común

Hoy observaba a la gente “que pasaba y corría” como diría una antigua canción de Leonardo Fabio (asu!!!!) y se me ocurrió pensar en cuál sería la preocupación cotidiana que aquejara sus corazones. De hecho, uso la palabra cotidiana puesto que no quiero ahondar en problemas graves, de salud o existenciales, si no en lo que podríamos llamar: promedio. Esos que agobian al ser humano en su diario vivir.







1. ¿Cómo evitar el tráfico? Todos buscamos nuestras rutas, nuestros propios atajos, evitamos semáforos, atolladeros, policías; sin embargo, somos tan tontos que no nos damos cuenta de que todos hacemos lo mismo. ERGO, el tráfico es inevitable.








2. ¿Cómo hago para que me alcance "el vil dinero"? Todos tenemos nuestros gastos personales, nuestras obligaciones, nuestros problemas intempestivos de gasfitería (aquí sangro por la herida), el pecadillo, el antojillo. ERGO, el vil siempre se acaba.




3. ¿Cómo bajo ese par de kilos extras? Hagamos la Dieta de la Sopa, la Atkins, la de las Proteínas, contemos calorías, sáltate una comida, pan y agua, mejor lechuga y agua, SOS al nutricionista. ERGO, nos malnutrimos y no bajamos nada.








4. ¿Cómo hago para no seguir envejeciendo? Lo siento…no hay muchas opciones, porque inclusive salvo que seamos Dorian Grey o usemos técnicas artificiales cabe la remota posibilidad de que terminemos como Melcochita o Jimmy Santi. ERGO, hay que hacerlo con dignidad.






Si en alguna opción se sintieron medianamente identificados... llegamos a una conclusión. Somos más comunes de lo diferentes que nos han hecho creer que somos. ERGO, somos seres humanos promedio.

miércoles, agosto 31, 2011

De un alumno A* a un gran narrador





Para mí resulta siempre emocionante encontrarme con algún exalumno que comparte conmigo en qué anda su vida, sus progresos, su presente, sus sueños. De hecho, de vez en cuando hago el ejercicio mental de tratar de recordar cada nombre y vincularlo a cada promoción que he enseñado desde 1994. Con mis alumnos anteriores, tanto universitarios como pre-universitarios sería imposible, andaría deprimida. Pero del ´94 a la fecha de alguna manera hay un vínculo más profundo, el trabajo escolar se presta para estrechar lazos y ser testigo de un desarrollo académico y personal de cada uno de los chicos con el que he tenido la suerte de trabajar.





He terminado de leer la última novela de mi exalumno Luis Hernán Castañeda: La noche americana. LH es un gran narrador. Tuvo siempre una gran habilidad para manejar el lenguaje y aunque fue un alumno de pocas palabras, cuando agarraba lapicero no había quien lo detuviera: por bueno, desde luego. Más de una vez traté de buscarle error: fue inútil. Actualmente está terminando su Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Colorado. Guardo la distancia porque estoy convencida de que lleva en las venas el ser escritor, y las clases de literatura escolares solo fueron accesorias en su vocación.



Me ha impacto especialmente este párrafo que quisiera compartir con ustedes:




“¿Tendrá alguna idea el lector de cuánto tiempo de vida invierte uno en la escritura de un libro? Porque no es cuestión de apartar un cúmulo de horas y dedicarlas a ensartar una palabra con otra; quien escribe un libro y lo hace en serio, como yo lo intenté, dona una tajada de su cuerpo a su obra, regala un pedazo de sí a sabiendas de que nadie podrá devolvérselo, y luego se sienta a esperar que algo suceda, ni él mismo sabe qué; ¿acaso algún fenómeno natural o evento de la historia humana podría compensarle esa pérdida? La espera nunca podrá ser satisfecha, pues lo único que el escritor espera ignorándolo, es la devolución del tiempo perdido, el pago de una deuda sin deudor identificable”




Anímense a ingresar en este mundo narrativo, vale la pena.

martes, agosto 23, 2011

Hoy como ayer...




Todos en casa tenemos un recuerdo traumático: ELLA y nosotros, sus padres. Cuando era niña, ELLA, al igual que el 99.99% de los niños se enfermaba de algo a cada rato, predominando los resfríos y todo aquello que puede girar alrededor de su aparato respiratorio. Una de las clásicas consecuencias de vivir en Lima es ser alérgico a la humedad. ELLA, no fue la excepción.


Ahí comenzaba la aventura; comenzaba en realidad, la tragedia. Había que darle la medicina a la criatura. ELLA chillaba, se resistía, sacaba una fuerza mismo mini Hulk (ojo que sigue siendo mini) y luchaba con todas sus fuerzas para evitar que el jarabe (fuese cual fuese) entrara por su boca. Nuestra imaginación tenía que recurrir a los métodos más persuasivos que pudieran existir para lograr el objetivo: que la niña tomara la “maldita” medicina y se curara de una vez por todas… y nos dejara dormir en paz.


Los métodos persuasivos se iban por el desagüe, terminaban escupidos en nuestra ropa, vomitados en el piso, arrasados por los mocos y las lágrimas de un ¡NO! que salía cual explosión de lava gutural, como si fuera la única palabra que conociera. Bueno, podría agregar que ¡MALA! era otra que acompañaba en este infeliz concierto la dulzura –olvidada en algún cajón- en ese momento.

Las tácticas un tanto más severas tuvieron que aparecer en nuestras vidas, hay una memorable a la que llamaremos: la técnica de la “momia”. Su padre, hombre bueno y paciente, la envolvía en una toalla blanca, otrora regalo promocional de Inca Kola, la sentaba sobre su regazo. Su madre, implacable con una mano le abría la boca apretando los redondos cachetes e introducía con una jeringa enorme y de un solo chorro el jarabe o sustancia que pudiera salvar la vida de la niña y ayudarla a terminar con la tortura de la enfermedad en cuestión.

Una y otra vez, fueron algunos años en lo que tuvimos que combinar, el diálogo, el premio, la Coca Cola mezclada con el jarabe, el grito, la desesperación y la técnica de la momia, hasta que las pastillas se convirtieron en la solución.

Hace unos días, una tos de perro apareció en la vida de ELLA a consecuencia de un resfrío mal cuidado, un querido doctor oriental le recetó un jarabe (dieciséis días de tortura, dos veces al día). A la sazón, aclaro que ELLA va a cumplir 21 años…

Situación: La madre se acerca con el frasco de jarabe, ELLA ya está con arcadas, maldiciendo el sabor del jarabe que tomará. La madre lo prueba para convencerla de que no es tan malo (eso es amor maternal!). ELLA se resiste, toma aire… El padre aparece con la cuchara adecuada (en broma ha traído el cucharón de sopa de la cocina), y sabiamente se retira de la escena. Madre e hija, enfrentadas con el recuerdo de “la momia”. El miedo, la angustia, se adueñan del escenario en el que se enfrentan dos mujeres adultas (¿¡?¡?¡¡?). La una con el jarabe en mano y la cuchara llena para colocarla en el lugar correspondiente. La otra, a pesar del control mental, dice: ¡No voy a poner! ¡No voy a poder!.

La madre hace uso de su autoridad (perdida hace tiempo por cierto) y de forma severa le dice: LO TOMAS!!!!! Seguido de un ataque de risa de ambas y por ende, el contenido de la cuchara se va al suelo… Vuelve a colocar la dosis. ELLA toma un sorbo de agua primero, la madre le embute la cuchara por el milimétrico espacio que su víctima ha dejado entre los dientes y luego de una arcada tan dramática como seguramente las tuvo la “Dama de la Camelias”, engulle la medicina…


Misión cumplida: faltan 31 dosis!!!!

Que la fuerza me acompañe!

martes, agosto 16, 2011

... y vamos veintitrés


al buen doctor Cortés



Alguna vez, recordarás, fuimos jóvenes y aventurados. Alguna vez, recordarás, nos preguntamos cómo sería avanzar juntos en la vida… Seguimos siendo aventurados, quizás menos jóvenes, pero aventurados al fin y al cabo.

Alguna vez, un amigo nuestro me dijo irónicamente que "qué lindo, cómo muestran que se quieren" y ¿sabes qué? en ese entonces me molesté... Ahora, me zurro en el tema porque sé que no es fácil mostrar los sentimientos y muchas personas tienen miedo de sentirse vulnerables e inclusive les parece ridículo. Me encanta ser ridícula y mostrarme vulnerable...


Alguna vez, recordarás, nos hicimos muchísimas preguntas, nos caímos, nos levantamos, reímos y lloramos -seguramente lo seguiremos haciendo-. Alguna vez, recordarás, aprendimos a ser amigos, compañeros, cómplices, enamorados; hoy tenemos más que un Diplomado, aunque hayamos desaprobado algunos cursos en el camino y hayamos tenido que repetirlos. Alguna vez, recordarás, te dije mil veces lo que siento, pero hoy te lo digo una vez más, robando una canción... y que cae a pelo más de dos décadas después...



¿No sabes dónde puse mis anteojos?...
¡Me estoy últimamente distrayendo!...
¿Será por el embrujo de tus ojos
o acaso porque estoy envejeciendo?...

¿A ver, qué te parece este poema?...
¿Has visto qué bonita está la tarde?...
¿Por qué será que todos mis esquemas
se rompen solamente con mirarte?...

Son muchos ya los años que toleras
mis horas de tristeza y de alegría...
la dura realidad y las quimeras
y un amplio repertorio de manías.

Convocas mis anhelos y mis versos,
mis gustos, mis amigos, mis ausencias
y tornas los momentos más adversos
en dicha, nada más con tu presencia.

Amor, mi gran amor,
mi buen amor, mi alero.
Amor, mi venturero amor,
maravilloso amor, te quiero.
Eres mucho más de lo que soy
y hacia donde voy, cuando me voy...
Amor, inalterable amor,
mi luminoso gran amor.

miércoles, agosto 10, 2011

Frases de aprendizaje


En los más de veinte años de labor docente he tenido la suerte de escuchar todo tipo de frases. Algunas felices, algunas infelices, algunas desastrosas, algunas inclusive irrespetuosas y ofensivas. Entiéndase como “tipo” la tercera acepción del Diccionario de la Real Academia Española: m. Clase, índole, naturaleza de las cosas.



Los que lean estas líneas y hayan trabajado alguna vez en una academia preuniversitaria recordarán frases célebres y típicas de padres (más que madres) enfadados que solían ser: “yo pago para que mi hijo ingrese”. Lapidarias palabras que implicaban, en la mayoría de los casos, un conocimiento real del nivel de compromiso del hijo en cuestión, de la base académica con la que la criatura llegaba a su preparación para el famoso y temido “examen de ingreso” o tal vez, el capricho del padre que tenía decidido el destino de su descendencia.




Es predecible coleccionar frases “maravillosas” cuando el profesor cuestiona el rol de los padres directa o indirectamente. Se puede esperar comentarios que encierran un agradecimiento por el consejo –en el caso ideal- pero hay otras que en estos años he recogido al vuelo o recibidas directamente que caen como escupitajo en la cara “es que como no puede ser más que una profesora…”



No obstante, hay otro tipo de frases maravillosas en su realidad, metafóricas, directas, sentimentales, honestas, crudas… simplemente un “boccato di cardinale”. Tengo en mi memoria dos linduras. Una por práctica y otra por idealista. Las comparto con ustedes con la libertad de mantener el anonimato de quienes me las regalaron. Además, como bien dice el dicho: uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice.




Frase 1: "A mi hijo/a yo le he dicho que hay dos decisiones fundamentales en la vida: la profesión que eliges y con quién te casas. Si te falla una, te quedas con la otra." Yo agregaría que si te fallan las dos...te jodiste. Esta persona es muy sabia puesto que ambas son decisiones que no se tomar al azar, o en todo caso si dudas de alguna en algún momento aférrate y desarróllate en la otra lo más que pueda. Son opciones en las que no solamente se piensan, sino que además debe haber una pasión de por medio. Cuando en el matrimonio se pierde la pasión, mucho terminan divorciándose o manteniendo un status quo aburrido y rutinario. Si en el trabajo se pierde la pasión es peor, sí creo que es peor... puesto que mantienes un vínculo de dependecnia estrictamente material. Al esposo/a hasta lo puedes evitar, ignorar... en el trabajo, ¿qué evitas, qué ignoras?




Frase 2: "Solo quiero para mi hijo/a dejarle una cabeza bien amoblada y un corazón lleno de amor..” ¿Qué más puedo decir? Solo desear que más padres piensen así. Escoger bien esos muebles, lo justo y necesario. Darles también la libertad de poder escoger ellos sus muebles, porque a veces se puede ser impositivo sin querer serlo. Hay que hilar muy fino para que eso funcione. Ni minimalista ni sobrerecargado. La frase per se es preciosa y altruista. Pero hay que tomarla con pinzas si lo vemos en lo quasi literal.

martes, agosto 02, 2011

si de vender una idea se trata...




Hay dos cosas que en los últimos tiempos llaman mi atención por su dosis de creatividad. Los titulares deportivos –los que surgieron durante la Copa América fueron de antología- y los avisos publicitarios. Y dentro de este último rubro, reflexiono sobre dos.



1.Los detergentes
Desde los tiempos memoriosos guardo la misma imagen de estas propagandas. Pareciera que siguen la misma hoja de ruta de hace cuarenta años (por lo menos): que rinda, que deje blanca la ropa, que huela rico y que no maltrate las manos. Cambia el ritmo, cambia la batea, pero el objetivo de “a cuántos marineritos vas a dejar así de limpios, mamá?” Es exactamente el mismo. Que aparezca Christian Rivero, Salvador del Solar o Braulio Castillo, da exactamente lo mismo. Que la mancha sea de barro, de chocolate, de chicha o de carapulcra, da exactamente lo mismo. Y lo que más me gusta es lo “linda” que aparece el ama de casa mientras lava: perfectamente maquillada, alhajada y peinada. ¿Qué más realidad podremos pedir?



2. Productos de belleza AXE:
Son unos capos, puesto que han sido capaces de lograr con su gama de productos slogans como “siéntete bien”,”sexo seguro” y ahora: “mami, aleja a los bacterias de las manos de tus hijitos”. Y ojo, no sé si son los mismos de los hombres convertidos en chocolates y las chicas regias que ser vuelven ángeles caídos. AXE por lo tanto, en el ala del más looser y en la manos de la más inocente criatura.



De hecho, los señores publicistas tacharán mis comentarios de ignorantes y prejuiciosos. Pero el cuento es que si hay algunos avisos que son recordables y logran que el público objetivo consuma su producto… el valor está en la creatividad y no en el producto mismo.




Ojo, tanto su éxito como su fracaso… y si no, que le pregunten a Oblitas y a Rodríguez (el creador).

miércoles, julio 27, 2011

¡Feliz 28!



Uno de los recuerdos más vívidos que tengo de mi madre es su entusiasmo por las Fiestas Patrias, y cómo trató de mantenerlo siempre. Planeaba con amplio rigor la agenda de esos días. Cuando veo hacia atrás no puedo evitar convocar a mi memoria ciertas escenas que se repetían año tras año, mi niñez, mi adolescencia y mi adultez estuvieron marcadas por esos dos días en los que el mundo se detenía.

¿A qué se ha debido este recuerdo? Pues a que hoy día el cartero de mi barrio dejó un sobre con su tarjeta que decía: Felices Fiestas Patrias le desea Juan Azaña (encargado de su correspondencia) con su escarapela impresa más. La idea, para los que no saben de ello, es luego venir por el mismo sobre que contendrá un dinerillo para “celebrar” tan digna fecha. De hecho, esta antigua tradición (puesto que es eso una tradición y no una obligación) debe conservarse en pocos barrios. Casi no hay carteros, solo empresas de courier y los correos electrónicos dejaron sin chamba a varios señores. Otros, que recibían igual propina por estas fechas eran los encargados de recoger la basura, mal llamados “basureros”. Sobrecito con dinerillo también para ellos, que además de cajón tocaban el timbre de la casa el 28 o el 29 con el requerimiento del caso.

Es curioso, puesto que aunque parezca extraño, ese recuerdo pesa en mí mucho más de lo que es la Navidad, por ejemplo. Los que me conocen cercanamente saben que además mi espíritu navideño es NULO, y los que me conocen más notarán un ligero cambio de mi personalidad en la celebración patria. Vuelvo a ser un poco la niña entusiasta de lo que la fecha encarna. Aunque todavía guardo ciertos escrúpulos pondría una banderita en la antena de mi carro (acabo de recordar que no tengo antena…).

Escuchar el discurso presidencial siempre fue, en mi casa familiar, una tradición que convocaba frente al televisor a propios e invitados. Tengo escenas mentales de ver a Velasco hablando desde el Palacio de Gobierno en un gran televisor con imágenes blanco y negro. Pero también recuerdo haber caído en un reparador sueño en el durante, o simplemente no entender nada de lo que decía. De adulta, escenas concretas: Alan parafraseando a Gonzales Prada con “los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra”, en 1998, cien años después.


Cuando la televisión nacional (léase canal 7) transmitía el Besamanos, que como diría Pardo y Aliaga así se llamaba en el tiempo de los virreyes y se seguirá llamando igual (porque no cambiamos) no me perdía ni una. El saludo de los embajadores, de las autoridades era comentado por todos los que estábamos observando. Mira a fulano, qué se habrá puesto la Primera Dama, etcétera. Hasta que la puerta se cerraba para dar paso al gran Banquete (y nosotros también).


El 29, generalmente día lluvioso, prender temprano la tv para ver el Desfile Militar, otro recuerdo vívido era que a mediodía se destapaba una cervecita con algún piqueo para ir entreteniendo el estómago mientras que se veía el paso de los soldados. Qué mejor que estar muriéndose de frío en la Avenida Brasil.

En verdad, veo con nostalgia esos días, puesto que siento que el ánimo protocolar/familiar de las Fiestas Patrias se me quedó en el camino. Tengo sentimientos encontrados entre escuchar todas las pajas mentales que demanda el esperado discurso presidencial, porque ahora toooooooooooodos comentan, toooooooooooodos son especialistas y por otro lado, querer y no querer ver la “Gran Parada Militar” porque lo considero una tontería y un gasto innecesario del dinero del Estado.

Hoy, la solemnidad del aniversario patrio se ha perdido un poco. Hoy huimos de nuestra ciudad, nos refugiamos en nuestro interior, tenemos el 28 y 29 como excusa, pero no como celebración. Usamos la escarapela tal vez porque nos obligan a ello, puesto que deben ser pocos a los que les nazca de corazón (y no por esnobismo). Hoy mezclamos Panetón, con Turrón de Doña Pepa y Picarones… total todo es festivo y todo es supuestamente peruano. Hoy somos parcialmente peruanos. Cuando ganamos un partido, cuando nos va bien en la economía, cuando comemos más rico que los de Perú- Nebraska.

Hoy nos falta corazón blaquirrojo. Habría que empezar a recuperarlo.

martes, julio 19, 2011

Un cuento corto de un cuentista grande




Buscando cuentos para leerles a mis alumnos, me encontré con este de Juan José Arreola y recordando que alguna vez les invité a leer otro, ubicado también en un autobús, aquí les dejo esta delicia llamada LA REPUTACIÓN.

La cortesía no es mi fuerte. En los autobuses suelo disimular esta carencia con la lectura o el abatimiento. Pero hoy me levanté de mi asiento automáticamente, ante una mujer que estaba de pie, con un vago aspecto de ángel anunciador.

La dama beneficiada por ese rasgo involuntario lo agradeció con palabras tan efusivas, que atrajeron la atención de dos o tres pasajeros. Poco después se desocupó el asiento inmediato, y al ofrecérmelo con leve y significativo ademán, el ángel tuvo un hermoso gesto de alivio. Me senté allí con la esperanza de que viajaríamos sin desazón alguna.
Pero ese día me estaba destinado, misteriosamente. Subió al autobús otra mujer, sin alas aparentes. Una buena ocasión se presentaba para poner las cosas en su sitio; pero no fue aprovechada por mí. Naturalmente, yo podía permanecer sentado, destruyendo así el germen de una falsa reputación. Sin embargo, débil y sintiéndome ya comprometido con mi compañera, me apresuré a levantarme, ofreciendo con reverencia el asiento a la recién llegada. Tal parece que nadie le había hecho en toda su vida un homenaje parecido: llevó las cosas al extremo con sus turbadas palabras de reconocimiento.

Esta vez no fueron ya dos ni tres las personas que aprobaron sonrientes mi cortesía. Por lo menos la mitad del pasaje puso los ojos en mí, como diciendo: "He aquí un caballero". Tuve la idea de abandonar el vehículo, pero la deseché inmediatamente, sometiéndome con honradez a la situación, alimentando la esperanza de que las cosas se detuvieran allí.

Dos calles adelante bajó un pasajero. Desde el otro extremo del autobús, una señora me designó para ocupar el asiento vacío. Lo hizo sólo con una mirada, pero tan imperiosa, que detuvo el ademán de un individuo que se me adelantaba; y tan suave, que yo atravesé el camino con paso vacilante para ocupar en aquel asiento un sitio de honor. Algunos viajeros masculinos que iban de pie sonrieron con desprecio. Yo adiviné su envidia, sus celos, su resentimiento, y me sentí un poco angustiado. Las señoras, en cambio, parecían protegerme con su efusiva aprobación silenciosa.

Una nueva prueba, mucho más importante que las anteriores, me aguardaba en la esquina siguiente: subió al camión una señora con dos niños pequeños. Un angelito en brazos y otro que apenas caminaba. Obedeciendo la orden unánime, me levanté inmediatamente y fui al encuentro de aquel grupo conmovedor. La señora venía complicada con dos o tres paquetes; tuvo que correr media cuadra por lo menos, y no lograba abrir su gran bolso de mano. La ayudé eficazmente en todo lo posible; la desembaracé de nenes y envoltorios, gestioné con el chofer la exención de pago para los niños, y la señora quedó instalada finalmente en mi asiento, que la custodia femenina había conservado libre de intrusos. Guardé la manita del niño mayor entre las mías.

Mis compromisos para con el pasaje habían aumentado de manera decisiva. Todos esperaban de mí cualquier cosa. Yo personificaba en aquellos momentos los ideales femeninos de caballerosidad y de protección a los débiles. La responsabilidad oprimía mi cuerpo como una coraza agobiante, y yo echaba de menos una buena tizona en el costado. Porque no dejaban de ocurrírseme cosas graves. Por ejemplo, si un pasajero se propasaba con alguna dama, cosa nada rara en los autobuses, yo debía amonestar al agresor y aun entrar en combate con él. En todo caso, las señoras parecían completamente seguras de mis reacciones de héroe. Me sentí al borde del drama.

En esto llegamos a la esquina en que debía bajarme. Divisé mi casa como una tierra prometida. Pero no descendí incapaz de moverme, la arrancada del autobús me dio una idea de lo que debe ser una aventura trasatlántica. Pude recobrarme rápidamente; yo no podía desertar así como así, defraudando a las que en mí habían depositado su seguridad, confiándome un puesto de mando. Además, debo confesar que me sentí cohibido ante la idea de que mi descenso pusiera en libertad impulsos hasta entonces contenidos. Si por un lado yo tenía asegurada la mayoría femenina, no estaba muy tranquilo acerca de mi reputación entre los hombres. Al bajarme, bien podría estallar a mis espaldas la ovación o la rechifla. Y no quise correr tal riesgo. ¿Y si aprovechando mi ausencia un resentido daba rienda suelta a su bajeza? Decidí quedarme y bajar el último, en la terminal, hasta que todos estuvieran a salvo.

Las señoras fueron bajando una a una en sus esquinas respectivas, con toda felicidad. El chofer ¡santo Dios! acercaba el vehículo junto a la acera, lo detenía completamente y esperaba a que las damas pusieran sus dos pies en tierra firme. En el último momento, vi en cada rostro un gesto de simpatía, algo así como el esbozo de una despedida cariñosa. La señora de los niños bajó finalmente, auxiliada por mí, no sin regalarme un par de besos infantiles que todavía gravitan en mi corazón, como un remordimiento.

Descendí en una esquina desolada, casi montaraz, sin pompa ni ceremonia. En mi espíritu había grandes reservas de heroísmo sin empleo, mientras el autobús se alejaba vacío de aquella asamblea dispersa y fortuita que consagró mi reputación de caballero.

lunes, julio 11, 2011

... no podía ser menos



Escuché a Facundo Cabral en mis tiempos universitarios, y lo seguí escuchando durante los tiempos posteriores; ahora, me llegó la noticia de su muerte, y recordé tanto. Él murió con la vida arrancada de las manos, con el amor a la vida que transmitía en sus canciones, con el amor a la justicia, con optimismo, con humildad...

Les dejó esta suerte del himno a la vida. Palabras que deberían ser la oración diaria de todo ser humano...


Esta es la canción que canto cada mañana al despertar,
para agradecerle al Cielo,
la gentileza de un nuevo día,
es decir de una nueva oportunidad.
Porque siempre se puede empezar de nuevo.

Este es un nuevo día,
para empezar de nuevo,
para buscar al ángel,
que me crece los sueños.

Para cantar,
para reir,
para volver
a ser feliz.

Todos nacemos con un ángel de la guarda,
pero pocos lo conservamos,
todos tenemos una conciencia,
pero pocos la escuchamos,
Hay quien prefiere la televisión.

Todos somos ricos, es decir hijos de Dios,



pero pocos lo sabemos.

Perdona hermano que yo no entienda que no seas feliz
en tan bello planeta,
que hayas hecho un cementerio de esta tierra,
que es una fiesta.

Tienes un corazón, un cerebro,
un alma, un espíritu,
entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.

Ahora mismo le puedes decir basta a la mujer que ya no te gusta,
al hombre que ya no amas,
al trabajo que odias,
a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito,
a los que quieren dirigir tu vida.

Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste,
porque la vida es aquí y ahora mismo.

Este es un nuevo día,
para empezar de nuevo,
para buscar al ángel,
Que nos crece los sueños.

Para cantar,
para reir,
para volver
a ser feliz

miércoles, julio 06, 2011

Día del maestro -segunda parte-

Suele ocurrir que como los padres no quieren pelearse con sus hijos para evitar que estos se separen de ellos (y vayan contra la naturaleza del proceso de adolescencia en búsqueda de su propio yo), generalmente le dan a la criatura una excesiva libertad para la que no está preparado. Definitivamente queda claro, que en realidad esta permisión es un respiro para los padres, puesto que ellos también tienen derecho de descargar su mochila para su propia distracción y no tener que sacrificarse en las idas y recogidas, supervisión, etcétera.



En este período, si los padres plantean así su relación, el chico que no es tonto, cuenta además con la complicidad de los amigos, el sobreuso del celular, la facilidad de conseguir un taxi, el usar ropa y maquillaje exagerados (que cambia al salir de casa). Es decir, contribuye a usar “maravillosamente” el tiempo libre; es decir, todo el día y toda la noche, especialmente si es período de vacaciones veraniegas.



Los padres no les colocan límites claros, límites que todo ser humano necesita, lo vigila a la distancia, confía exageradamente más allá de lo prudente, no coordina con otros padres frecuencia de horarios, permisos de llegada después de las fiestas, y obviamente, como pasa desde tiempos inmemoriosos: papi dice una cosa y mami dice otra…


Cuando sumamos lo anterior, a que los padres se dan cuenta que la cosa ha perdido el control y por ende, ya no son sujetos de autoridad. Asumen que sus hijos pueden tomar decisiones solos puesto que a los 14 o 15 años ya saben perfectamente, PERFECTAMENTE, qué es correcto o que es incorrecto… Cuando, como diría una vieja tía mía, no saben ni lavarse bien los dientes…


Ahora, sigamos sumando: estos padres reciben una citación del colegio. La falta de límites en casa ha llegado a invadir lo académico, y aparecen algunos problemas de los que hablo al inicio de mi reflexión. En ese momento pasa este pensamiento por la cabeza de los padres: O trato de que mi hijo esté en la cita para que el profesor vea cómo sé gritarle a mi hijo y llamarle la atención, o le soy severo con el profesor para que vea que yo sí soy modelo de autoridad y más bien, en el colegio NO SABEN cómo manejar a los chicos.



En el fondo, los chicos de estos padres sobreviven. Sobreviven a sus padres, sobreviven a sus profesores, entran a la universidad de su preferencia –gracias al facilismo del sistema (otro temita)- y seguramente les irá medianamente bien en la vida. Mi reflexión es ahora, al acabar, una preocupación: ¿esta generación de colegiales, cómo criará a sus hijos?


Feliz día a todos los que enseñamos, como padres, como profesores, como humanos. No bajemos la guardia. Como madre lo digo: la educación empieza en casa, sigue en casa y acaba en casa. La instrucción se inicia en el casa, sigue en el colegio y se valora en la universidad. Depende de la base para que la construcción de una persona no tambalee.

martes, julio 05, 2011

Día del Maestro, primera parte

En el próximo Dia del maestro mi reflexión se detiene en que los padres se quejan de lo que parafraseando a Pennac, podríamos llamar “mal de escuela”. ¿Qué es esto? Pues, que el chico tiene mucha tarea, al chico lo hacen trabajar mucho, el chico no entiende nada, el chico necesita profesor particular de todo, al chico sus profesores no lo entienden, el chico no tiene tiempo de leer, el chico es inquieto y no saben controlarlo, el chico es buen chico y si es un poco lento, travieso, o ligeramente explosivo… pues para eso está en la escuela: lo tienen que educar, lo tienen que comprender, lo tienen que aguantar… es más: para eso pago.



Si es profesor le llama la atención: me quejo. Si el chico solo se saca 11: protesto. Si lo han castigado por portarse mal: pido cita. Si le piden que cumpla con el reglamento del colegio en el que ya lleva diez años: pues hago un escándalo y grito a vista y paciencia de todos. YO PADRE, soy más fuerte. YO MADRE tengo la sartén por el mango. Mi hijo nunca se equivoca

¿Cómo llegamos a este punto? Para contestar esta pregunta, tenemos que hacer una revisión a la relación padres/hijos.

Cuando el colegio empieza, se espera que los hijos sean felices en su entorno, que aprendan, que sean los mejores, que aprendan, que se diviertan, que salgan en la foto, que tenga puro 20. Algunos padres quieren, inclusive, confirmar el orgullo de tener un hijo con una suerte de reconocimiento público, puesto que el éxito de la criatura es el éxito de su crianza.



Quiero saber por qué se sacó 19 y no 20… quiero que se junte con este niño y no con aquél, quiero que lo obligues a comerse toda su comida, quiero que aprenda trombón y no armónica, quiero que sea delantero y no defensa, quiero, quiero, quiero…No quiero que le llamen la atención por decirle idiota al amiguito, es común entre ellos; no quiero cortarle el pelo porque lo tiene lindo; no quiero que le pongan mala nota porque no hizo la tarea porque llevamos al perrito al veterinario; no quiero que lo hagan leer tanto porque se aburre…no quiero, no quiero, no quiero.

Pero qué miedo, llega la adolescencia, y este niño al que se sobreprotegía, al que se tenía bajo la mirada, va a volverse según dicen todos en una suerte de bomba de tiempo: y si no se sabe manejar explotará en el momento preciso (y a la vez, menos indicado). Suele haber una gran solución: empezar a volverse “pata de mi hijo”. Es decir: la criatura pierde un padre, y ¿gana? un amigo. Craso error… el adolescente, YA tiene amigos… los padres jamás podrán serlo. La confusión es facilísima, sentirse amigo de los hijos no es SER amigo de los hijos… Ser el tipo de padres en los que los hijos confían es otra cosa totalmente distinta.... (sigue mañana)

lunes, junio 27, 2011

De las artes...




Hoy, una reflexión corta.

Veo, y no debería ser con sorpresa, que cada vez más se discute sobre el arte de la guerra aplicado al mundo de los negocios o de la política. La dinámica de una aplicada al espacio laboral y cotidiano. Y aquí, lo que llama mi “naif” atención es que quizás en la legendaria China la guerra podría ser vista como un arte, pero vamos: la guerra es la guerra en cualquier parte del mundo. Eso del “arte” es un simple eufemismo.


Disfrazados de Risk, Go, y otros juegos de mesa, tenemos pues el intelecto colectivo tiene la necesidad de tener más, de conquistar, de demostrar ser el mejor, el hombre (y especialmente lo digo por un tema de género) es competitivo por naturaleza. Su alma guerrera es intrínseca a demostrar en todo momento que es una suerte de macho alfa, y ahora en el mundo de los negociosos, entramos las mujeres –que contagiadas por la competitividad del medio- suelen ser inclusive, más despiadadas: mientras el varón sale a la conquista, ella sale a defender su fuero pase lo que pase.


La guerra no es un arte, es un instinto. Y aquello que decide no negociarse, se paga con sangre…

lunes, junio 20, 2011

"Yisusmeri"

Con la modernidad y la rapidez con la que vivimos -incluyo el crecimiento urbano “hacia arriba”-, el concepto de BARRIO se ha ido perdiendo, diluyendo entre los dedos y a veces, termina siendo curioso como los padres tratamos de explicarles a los hijos que intensa pudo ser la vida del barrio.




El juego en la calle, las tocadas de timbre, la “vueltita chonguera”, las reuniones en la esquina, la silbada en la puerta de la casa, las broncas, las carreras, las complicidades. En la calle (real y no metafórica) se da una historia diferente ahora… Antes, la vida estaba afuera, ahora la vida está en una reu, está en Facebook. Los chicos de ahora la pasan bien, no puedo negar que quizás hasta mejor, desde SU punto de vista, y acumulan historias geniales que también encierra la complicidad y aspectos similares. Sin embargo, hay cierta esencia que sí se perdió.

El fin de semana, fue testigo –no es la primera vez, desde luego- de una reunión de hermandad. La vida llevó a varios chicos, ya convertidos en hombres, en padres de familia, a migrar a diferentes partes del mundo, hace muchos años atrás. Sin embargo: el barrio está ahí.

A pesar de no tener al grupo completo, a pesar de que más de uno no estaba para compartir (y hasta defenderse de la joda del resto) la presencia emocional, la fortaleza del amigo lejano, estaba en la mesa en la que nos hallábamos sentadas diecinueve personas de dos generaciones diferente. Amigos, parejas, hijos, enamorados…mudos testigos de testimonios guardados con fidelidad en el lugar de la memoria colectiva.

Y entre bocado y bocado, y a medida que la situación iba acomodando los recuerdos y las historias comunes, empezamos a extasiarnos con historias del pasado en las que a pesar de que primara la travesura, la palomillada, los excesos que permiten la falta de responsabilidades concretas, las risas surgían una y otra vez espontáneas. Las historias, que se presentaban cada una más “terrible” que la otra… dejaban al final un sabor común: un vínculo intenso que pasa fronteras, cruza océanos y a pesar de las diferencias, los dolores compartidos, las broncas internas que cargan en sus historias, estaban ahí: reunidos alrededor de un mesa, siendo como son, contando aventuras, fanfarroneando entre ellos mismos, deteniendo la vida por un momento y recordando los tiempos despreocupados, los días de refugio...


En el recuerdo, el barrio surgió como el paraíso perdido.

lunes, junio 13, 2011

le cuento... o no le cuento...




En los últimos tiempos voy repensando algunas cosas filosóficas de la vida y voy mirando como miro comportamientos propios y ajenos. De ello, me he dado cuenta de lo difícil que es manejar la empatía, que como bien diría mi gran amigo el DRAE es: (la) identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.


Cuántas veces cuando alguien cuenta un problema, el común del oyente lo acoge con cariño pero no encuentra mejores palabras de consuelo que contarle una historia peor, o que el mismo oyente lo pasó peor en circunstancias similares. Abundan las situaciones en las que si uno cuenta que se rompió un hueso, el amigo le dice que se consuele porque su prima tiene rotos 54 huesos incluido el cráneo… Si alguien cuenta que tiene una deuda de cien mil soles, ni se te ocurra porque tu amigo te dirá que de qué te quejas si él debe más de medio millón de soles.. Y así, la bola de nieve va creciendo y creciendo.


Cuando alguien tiene un problema, son los menos los que se solidarizan y son los más, que con buenas intenciones y creyendo que dan un correcto consuelo, terminan (sin querer) ninguneando o subestimando al apesadumbrado sujeto que busca un hombro donde poner su cabeza solo por un momento.


Aquí entonces quedan dos conclusiones: De un lado, no contarle a nadie que uno la está pasando mal, o seleccionar con pinzas a quien se lo cuentan. Del otro, poner en práctica la empatía y olvidarnos que el mal mayor (ajeno) pueda servir de buen consuelo.

lunes, junio 06, 2011

... y como siempre, la lectura





gracias Vero



Les dejo un artículo sumamente interesante sobre las bondades terapéuticas de la lectura. Para algunos puede ser redundante, para otros... un descubrimiento. En todo caso, el artículo es entretenido y se deja leer.


La lectura es un buen remedio para olvidar la realidad, o al menos para buscar un buen refugio de lo que esta última a veces no muestra amenazadoramente... hoy es un buen momento.








Antídoto contra la depresión, la lectura
Por: Eugenia Correa, el 24 de mayo de 2011

"Desde niña me gustó leer. Un gusto que no adquirí precisamente leyendo el Cantar del Mio Cid que era obligatorio en la escuela, mi gusto por leer comenzó al leer series de cuentos para niñas, como el Club de las Babysitters o novelas como La Princesita y El Jardín Secreto. Supongo que fue el equivalente a hoy en día comenzar leyendo Harry Potter o novelillas sobre vampiros. Conforme crecí mi apetito literario cambió y aquellos, tal vez para algunos, banales libros, me llevaron a buscar lecturas más retadoras. Por eso hoy, aunque no considero a Potter una lectura obligada ni mucho menos, aprecio el trabajo que ha hecho enganchando a cientos de niños y jóvenes en el vicio de las letras.

En lo personal, tiempo después me incliné por lecturas menos "ligeras". Durante la época más dura de mi adolescencia me relacioné casi obsesivamente con Dostoievsky y con Sartre; ahí me llevó, supongo, mi carácter ya un tanto predispuesto a aceptar una visión más dionisiaca y menos apolínea de la vida. Por muchos años pensé que a esa segunda etapa en mis gustos literarios se debía que me hubiera vuelto una joven que se sentía siempre perseguida por una nube gris, que haberme adentrado en esos rincones de la mente humana me había hecho más dura por no decir hasta cínica. Pero hoy me doy cuenta que esas lecturas, que imprimieron mi carácter y a la fecha sigo admirando seriamente, más allá de hacerme una persona oscura, algo que ya no me considero, quizá me salvaron la vida.

Según una nota publicada por el diario inglés “The Independent”, un estudio en Estados Unidos descubrió que aquellos adolescentes que privilegian la lectura por sobre otras formas de entretenimiento mediático tienden a sufrir menos de depresión - entre los medios que se compararon fueron televisión, cine, música, video juegos, Internet, revistas, periódicos y libros. De esto se observó que un adolescente que prefiere escuchar música que leer está 8.3 veces más predispuesto a sufrir de depresión severa que un joven que prefiere entretenerse leyendo.

Y es que de acuerdo con el estudio no importa tanto qué sea lo escuches o leas. Lo que hace a la lectura un antídoto contra la depresión es el acto mismo de leer, pues sin importar si estás leyendo El Guardián entre el centeno o Potter o Crepúsculo, la lectura es una actividad que ocupa mucha energía mental lo que impide que se caiga en una depresión más severa. Un joven que está muy deprimido no puede siquiera leer, mientras que otro, aun si puede sentirse triste, o hasta estar viviendo una tragedia como experiencia vicaria a través de un personaje literario, al estar llevando a cabo el acto de lectura no se permite llegar a un nivel de depresión tan bajo, tiene la mente ocupada, explica el doctor Brian Primack, autor del estudio, en una nota para "The New Yorker".

Esto, por supuesto, no significa que hay que dejar de escuchar música o evitar los video juegos, a mi parecer simplemente nos está mostrando que la lectura sigue siendo un hábito de vital importancia que debemos seguirnos esforzando por cultivar tanto en jóvenes como en adultos. "

martes, mayo 24, 2011

¿Estamos o no estamos de acuerdo? (de Vida en el Aula)



Uno de los campos más fértiles en donde las discusiones encuentran lugar para divertirse a su antojo es la educación de los hijos. Aquí empiezo de nuevo a entrar en terreno minado y peligroso porque de hecho más de uno se podrá sentir identificado y por ende... ofendido con lo que diga. Lo siento, pero es verdad.

Cuántas veces ha ocurrido que un padre/madre hace algún comentario o da una orden a su hijo/a y su pareja lo mira con cara de total desaprobación, esa mirada que se traduce en : ¿Cómo se te puede ocurrir haber dicho/ hecho tal burrada? U otra que es más común, el hecho de llamar eternamente la atención a los chicos por algo que no es tan grave y la pareja en cuestión te mira como diciendo: ¿No te cansas de jorobar al pobre chico con el mismo tema? o su versión más directa ¿Por qué no lo dejas en paz?

Ahí pues surge el gran problema, se forman los equipos. Uno de los miembros de la pareja es el malo y otro hace migas con la criatura en cuestión.... Una dinámica taaaaaaaaaaaaaaaaaaan familiar, taaaaaaaaaaaaaaaaan común, taaaaaaaaaaaaaaaan cotidiana. No obstante, justamente esa "normalidad" condiciona que tengamos adolescentes confusos, con límites blandos.

Adolescentes que no saben que un NO es un NO. Adolescentes que resientan la autoridad de sus propios padres. A ello, podemos agregarle lo que una gran amiga me comentaba que la relación de pareja se resiente porque estamos diciendo todo el día "tú haces tal y tú no haces cual" (madre y padre, normalmente). Peor aún, si los padres viven separados, ocurre que a veces (ojo que no estoy generalizando ni prejuzgando) el que vive con la criatura (y generalemente educa) es el malo de la película y otro, el que visita es el permisivo, el cariñoso...

La educación de los hijos termina siendo un problema de muchas aristas, pues cada miembro de la pareja cree tener la fórmula perfecta que se basa en esta premisa: a mí me criaron así y no salí muy mal que digamos.... Y no nos damos cuenta de que salimos con más defectos de los que somos capaces de aceptar y queremos repetir el mismo modelo en nuestros hijos pensando que es el mejor...y así surge la imagen de unos padres tirando la carreta para cada lado y convirtiendo a los chicos en una suerte de Túpac Amaru...

Hay que hacer el intento de calibrar nuestras brújulas, y que ambas (la de padre y madre) se dirijan al mismo Norte, pues que estas se orienten con una dirección personal y quizás opuesta es un gran peligro.

martes, mayo 17, 2011

La hermana menor...


gracias por el dato, Pelusa



Es cierto que son los pocos los que leen poesía, tal vez porque como diría un viejo amigo se parte de la idea de no tener nada de “sensibilidad” poética lo que curiosamente considero que es un error. La historia de la humanidad confirma que la poesía ha sido la rama de la literatura que ha sabido acompañar al hombre de la forma más fiel y humilde.

Claro está, que la relación con la poesía suele ser de esas obligadas, paporreteras y que de alguna manera en nuestros años escolares nos han ido alejando sin querer queriendo de un disfrute estético que se ha perdido ante la practicidad de la vida. ¿Qué porcentaje de lectores asiduos leen poesía? Seguramente pocos…Cuántos serán los lectores que no la incluyen en sus devociones literarias pensando que no la van a entender; cuántos tendrás el prejuicio en la memoria de versos con rima que de manera rudimentaria se pueden volver “sonsonetes”, cuántos desde los tiempos de lectura de Neruda o de algún poema de Vallejo no volvieron nunca más a ese campo creativo, original y sensible… Seguramente que varios…

Estuve en una Mesa Redonda sobre “Lecturas y escritores” y una de las expositoras decidió cerrar su ponencia con este maravilloso poema de Gioconda Belli. En él, destaca la relación del cuerpo/escritor/ erotismo/lectura. Aquí se los dejo.

Es la hora de la idea.
La hora del más alto erotismo,
del cuerpo reflexivo
meditando los trasiegos:
la materia hecha elixir
el sexo vertiendo olor a biblioteca
olor a libro antiguo
y delicioso.

Leer es mi piel ahora
como una Biblia leída y vuelta a releer
que contuviera todas las posibles oraciones
necesarias para la humana salvación.
Con los ojos cerrados
sabes llegar al capítulo del clímax
al fragmento más lírico
o a las aún indescifrables profecías.

Es la hora del sabio escriba
que con la pluma de tinta húmeda y
la mano sin temblores
traza el placer
con la caligrafía exacta.

lunes, mayo 09, 2011

Los tiempos de mi adolescencia -parte II-


* La TOCA: a todas aquellas que sufrían con la maldición del pelo crespo (porque lo era) y querían ir en contra de su propia naturaleza pasaban por ese proceso. Uno o dos ruleros gigantes (imaginarse dos tubos de PVC cortados o dos cartones de papel higiénico) sobre la coronilla. A este (estos) se enrollaba el pelo de la parte superior de la cabeza de la susodicha.


El pelo restante se peinaba alrededor de toda la cabeza al puro estilo de los calvos que se dejan el pelo largo para tapar la evidencia. Todo estoy se sujetaba con un kilo de clips maravillosos y brillantes, que deben hacer sido primos hermanos de los braquets.


Algunas osadas, se ponían encima un pañuelo estampado y salían a la calle como si nada, para ello había que tener más que un par de huev... bien puestos. Jean apretado, polo y en tu cabeza este armatoste maravilloso que hoy no podría ni siquiera compararlo con un casco de Football americano, era maaaaaaaaaaaaaaaaaas grande. Debe ser mi memoria fantasiosa.


Hoy, las chicas y la plancha son las mejores amigas. Ni qué les digo de la Keratina! Qué suerte ser adolescente en estos tiempos! Es más, el otro día escuché de casualidad que una niña de 5to grado se había hecho el tratamiento de Keratina... sin comentarios.

lunes, mayo 02, 2011

La lectura y el otro



Ustedes saben que como lectora (y profesora) voy a la caza de todo tipo de lectura. No tengo un género preferido y simplemente elijo los libros así como ellos me eligen a mí, nos gustamos o no nos gustamos. Por eso, es que puedo consumir de todo, en el buen sentido de la palabra. A veces caigo en un terreno más académico y busca lectura didáctica, esto quiero decir que tengo en mis manos un libro que reflexione sobre el "acto" de leer y de la pedagogía lectora, que termina siendo un desafío. En esto último concluyo que cada vez se dramatiza más... Como diría Pennac, el verbo leer no admite modo imperativo (¡Lee!) y por lo tanto, no deberíamos gastar energía en esa batalla...Pero igual lo seguimos haciendo. De nuevo, una bella reflexión que me deja pensando: Leer en el sentido más exacto, es leernos, conocernos y reconocernos. Quien lee un libro dialoga con él y consigo mismo (y en este caso no es monólogo), porque ese libro (que escribió otro ser humano) le puede hablar de muchas cosas, pero sobre todo de una fundamental: de lo que siente y piensa el que está leyendo, y de lo que siente y piensa el que lo escribió. Por ello todo libro más que un texto, en realidad es un pretexto: ese pretexto que necesitamos para interrogar e interrogarnos. Si no fuera así, el libro es una cárcel, un universo cerrado, y una prisión mental y espiritual.


J.D Arguelles, Si quieres…lee