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martes, febrero 17, 2015

Tengamos citas 2

Continuando con lo prometido, aquí voy con “La invención del amor” de José Ovejero.

++ El mayor enemigo de la felicidad no es el dolor, es el miedo.

++ Somos buitres del pasado, habituados a hurgar en la carroña que han ido dejando nuestros errores e insuficiencias.

++ También nosotros sacamos de nuestro interior todo aquello que quedó a medio digerir, como si comiéndolo una y otra vez pudiéramos acabar de metabolizarlo, de hacerlo definitivamente nuestro.

++ Solo las parejas que acaban reconociendo el fraude y deciden renegociar lo que cada uno tiene que ofrecer, llevándolo a un plano más realista, tienen posibilidades de durar con un mínimo de felicidad.

++ Todos somos conscientes de que no conocemos a los demás. Compartimos nuestra vida con extraños. Podemos vivir durante décadas con alguien y no saber qué siente de verdad cuando nos dice “te quiero” o cuando responde a nuestra pregunta con un “no estoy enfadada”. (…) Vivimos con fantasías que nos construimos para explicar al otro y para crear una relación que nos tranquilice y nos dé lo que deseamos.

++ El amor es eso, dos personas que se abrazan, como dos púgiles agotados: se golpean sin mucha fuerza, quieren imponer su superioridad y sus deseos, pero necesitan al otro, su apoyo, el contacto con su cuerpo para no derrumbarse.

++ Una de las cosas más hermosas del amor es la infelicidad que produce, porque te hace sentir con más intensidad quién eres y quién querrías ser.

++ En algún lugar de nosotros mismos estamos solos, nadie puede acompañarnos, pero no tenemos por qué descartar o minusvalorar ese territorio en el que es posible adentrarse de la mano de alguien, quizás ensanchándolo, conquistando a la maleza zonas sobre las que poder sembrar. 

martes, enero 13, 2015

Tengamos unas citas 1

Empiezo el año, con algo que me parece interesante y refrescante. 

A lo largo del 2014 leí varias novelas, algunas más disfrutadas que otras, como suele ocurrir. En las próximas semanas compartiré con ustedes algunas de las frases (o párrafos) que me golpearon en la cara, por su sabiduría, crudeza y realidad. Al final del día, la literatura es un espejo de la vida.

Novela recomendada:
De Lorenzo Silva,  "Los cuerpos extraños" :

++ No estoy seguro de dónde comienza la frontera entre la mera sensualidad y el amor verdadero, pero si tengo claro que ninguna mujer que le permita a un hombre acceder a su intimidad se merece otra cosa que la mejor forma de respeto y cariño que el hombre en cuestión haya aprendido a proporcionar a sus semejantes.

++ A fin de cuentas la vida es demasiado corta  para gastar en ella reparar los malos entendidos que sobre uno pueden llegar a producirse. Ni la naturaleza de nadie ni la atención que prestamos a los demás son nunca lo bastante consistentes como para sentirse ofendido por lo que crean que eres o dejes de ser....

++ Todos los seres humanos somos al cabo insignificantes y prescindibles, pero ese instante (el de la muerte), el de la falta, y más si es brusca y violenta, alcanzamos nuestra intensa y honda significación.

++ Mal que nos pese y por más que intentemos rebelarnos contra ello, los humanos somos animales gobernados por nuestras emociones.

++ Todas las ventajas que la mentira puede aportar, grandes o pequeñas, se truecan en inconvenientes que superan los beneficios si la mentira sale a la luz. Y si no sale, está la fatiga de cargar con ella, que ya es en sí una penalidad.



martes, noviembre 25, 2014

Círculo virtuoso

Me complazco hoy día en comentarles que hace unas semanas empecé a trabajar con un grupo de maravillosas mujeres que quieren redescubrir lo que un día aprendieron: el mundo de la literatura. Sin embargo, lo atractivo de esta propuesta ha sido que nuestra columna vertebral es revisar cuál ha sido el rol de la mujer, su lugar, su valor a través de las diferentes épocas partiendo de la milenaria mitología griega.

De ahí que, hemos estado  revisando gran parte de los principales dioses del Olimpo, entiendo sus “vidas”, realzando su ingrediente humano, sus hazañas, sus pecados. Nos detuvimos pensando sobre el tema de cómo  la culpa de los males del mundo  recae en la mujer desde los tiempos de Pandora (y dentro de la visión judeocristiana, su par: Eva). Destacable fue notar que nuestra cultura occidental ha impuesto de una u otra manera este concepto. En el mundo andino, hasta donde sé, no ocurría ello pero en la imposición cultural… perdimos.

Cada tema se va enriqueciendo con los aportes de estas “alumnas”. Nos sorprendemos juntas al confirmar cómo en nuestra vida cotidiana se van reflejando las pincelas que los autores dejaron retratadas: costumbre, hábitos, comportamientos, memorias colectivas, entre otros detalles. Pensamos y reflexionamos juntas sobre detalles que tal vez cuando “aprendimos” esto, no lo “aprehendimos” con la madurez, vivencias y sabiduría que uno aporta a sus propios años.

En lo personal: enseñar siempre ha sido un aprendizaje de ida y vuelta, mis alumnos adolescentes me desafían cada día. Con este grupo, el desafío es más grande.

Si alguien se anima a unirse a la causa, no dude en contactarme. La pasamos genial, y siempre hay tiempo para armar otro círculo literario más: claudiacabieses@gmail.com 

martes, noviembre 18, 2014

Una pequeña historia

Los dejo con un texto de Juan José Arreola, un bocadillo:

Teoría de Dulcinea

En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió el goce manual de la lectura, y se congratulaba eficazmente cada vez que un caballero andante embestía a fondo uno de esos vagos fantasmas femeninos, hechos de virtudes y faldas superpuestas, que aguardan al héroe después de cuatrocientas páginas de hazañas, embustes y despropósitos.


En el umbral de la vejez, una mujer de carne y hueso puso sitio al anacoreta en su cueva. Con cualquier pretexto entraba al aposento y lo invadía con un fuerte aroma de sudor y de lana, de joven mujer campesina recalentada por el sol.

El caballero perdió la cabeza, pero lejos de atrapar a la que tenía enfrente, se echó en pos a través de páginas y páginas, de un pomposo engendro de fantasía. Caminó muchas leguas, alanceó corderos y molinos, desbarbó unas cuantas encinas y dio tres o cuatro zapatetas en el aire.

Al volver de la búsqueda infructuosa, la muerte le aguardaba en la puerta de su casa. Sólo tuvo tiempo para dictar un testamento cavernoso, desde el fondo de su alma reseca. Pero un rostro polvoriento de pastora se lavó con lágrimas verdaderas, y tuvo un destello inútil ante la tumba del caballero demente.

FIN

lunes, noviembre 10, 2014

Neruda y la estudiante sincera

Uno de los autores que trabajo con mis chicos hacia el final del año suele ser Pablo Neruda, básico de la literatura, básico de la poesía, básico de la vida.

Aprovecho ahora, para usar como recurso audio visual la película "Il Postino" que además tiene una banda sonora hermosa. La fotografía y esta última destacan sobre las actuaciones, debo advertir.
Sobre ello reflexionaba el otro día con mis alumnos cuando estuvimos revisando algunos poemas y les decía que finalmente los versos de amor de Neruda habían servido para enamorar a más de una dama.

Como muchos chicos veían esto como una broma, yo les decía que a la mujer, sin importar los tiempos que corrían, las palabras podían ser unas grandes herramientas de conquista. De ahí, la importancia de tener un buen vocabulario, de saber un poco de poesía. Habíamos visto en la película cómo un cartero con muy poca educación había logrado conquistar el corazón de una mujer utilizando los textos del poeta chileno de forma exitosa. Todos prestaban atención, "me gusta cuando callas/ porque estás como ausente/y me oyes desde lejos/ y mi voz no te toca/.." y seguimos revisando otros, mientras yo insistía en el valor de las palabras. 

En un momento, y para volver el contenido más cotidiano y actualizado, seguí insistiendo en que habían chicos que escribían cartas, te hablaban bonito, y que "..si enganchabas y seguías una y otra vez prestándole atención...." e iba a continuar mi frase, del fondo del salón M con sus grandes lentes y de forma resignada dijo a boca de jarro: ¡cagaste!

La clase se congeló, todo el mundo volteó a mirarla y yo me detuve un segundo pensando: ¿le doy una sanción por lo que acaba de decir o busco otra alternativa? Opté por lo segundo; la felicité por su honestidad. Ella solo reflejaba el haberse sentido conquistada (y dolida) por el poder de la palabra. 

Soneto LXVI



No te quiero sino porque te quiero 

y de quererte a no quererte llego 
y de esperarte cuando no te espero 
pasa mi corazón del frío al fuego. 

Te quiero sólo porque a ti te quiero, 
te odio sin fin, y odiándote te ruego, 
y la medida de mi amor viajero 
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de Enero, 
su rayo cruel, mi corazón entero, 
robándome la llave del sosiego. 

En esta historia sólo yo me muero 
y moriré de amor porque te quiero, 
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

lunes, septiembre 15, 2014

Cadenas, retos y literatura

Estoy haciendo, hace meses atrás, una dieta complicada. He recortado a la mínima expresión mi consumo de Facebook.  Me siento ligera de equipaje. Es personal, es como tener el colesterol alto y dejar de consumir tanta grasa.

Pero resulta que llamó mi atención una cadena/reto vinculados a tirarse un balde de hielo y etcétera. La brújula se rompió, el objetivo del asunto –en mi humilde opinión- se convirtió en joda más que en compromiso.

A la fecha me han llegado tres retos/cadenas. Y desde ya les digo a los retadores que no voy a poner la información en mi muro desafiando a otros. Me reservo este derecho. Mi amiga Elena (retada al igual que yo) diría: no tengo tiempo para cojudeces. Sincera.

Yo tomo ese tiempo para realizar una reflexión al respecto.  

Empecemos por la definición literal de la palabra reto: a) provocación o citación al duelo o desafío. b) acción de amenazar. c) objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta.

A ver… 
¿Es un desafío? No creo.
¿Me está amenazando? No creo.
¿Es difícil de hacer? No creo.

Buscamos, entonces, ¿compartir lo bueno que nos pasa, lo bueno que tenemos, las frases altruistas que conforman nuestro “ventiuncálogo” (7 x 3) particular? Chévere, felicito y me congratulo con las personas que las tienen a mano o efectivamente, como diría Elena: tienen tiempo para hacerlo (ahí no más lo dejo). Válido también que tengan la intención de poner cosas lindas en el Fcb porque ya a veces, se llena de críticas, malas vibrar, competencias soterradas (cito a otra amiga), stockeadas maleadas (cito a un alumno) y bla, bla, bla. Pero al final del día uno es dueño de su muro y cuelga lo que le da su reverenda gana.

Y ahora ¿a dónde voy con todo esto? A un punto concreto. Hay un desafío –obviando la definición del DRAE- que me gustó, y después de algunos días tomé la decisión de contestarlo a mi manera. Me pidieron una lista de los libros que pudiera vincular con   el  alma, el amor, la amistad, la reflexión y el refugio. No es un decálogo como contemplaba el desafío, mejor es una docena. Igual me quedo corta.
  • ·         Ana Karenina (León Tolstoi)
  • ·         Los miserables (Víctor Hugo)
  • ·         Inventario (Mario Benedetti)
  • ·         La soledad de los números primos (Paolo Giordano)
  • ·         El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez)
  • ·         Conversación en La Catedral (Mario Vargas Llosa)
  • ·         Edipo Rey (Sófocles)
  • ·         La invención del amor (José Ovejero)
  • ·         El corazón del tártaro (Rosa Montero)
  • ·         Sonetos (Garcilaso de la Vega)
  • ·         La vida es sueño (Calderón de la Barca)


No hay Facebook, directamente. He hecho un giro. No desafío a nadie. Solo sugiero que, quien lea este post, piense en algún libro que le tocó la fibra.


Chau.

martes, febrero 25, 2014

Poesía, viva y eterna

Me preguntaron el otro día cuál  era mi poema favorito. No pude tener una respuesta inmediata. Creo que como les pasa a muchos, siento la poesía como la música. No tengo de primera mano una única canción favorita. De las que me gustan, me quedo con aquellas que me llevan temporalmente a algún lugar. De las que van llegando a mi vida voy guardando un nuevo registro, haciéndolas mías.
De niña, recuerdo un poema que recitaba con gran vocación y entusiasmo mi tío Víctor: "Verde que te quiero verde..." de Federico García Lorca.
Uno de los primeros libros "anchos" que recibí una Navidad tal vez al inicio de la pubertad fue una Antología llamada "Hablemos de amor". Me la leí íntegra de ida y de vuelta. Ahí estaba ese poema  del que escribí alguna vez " El seminarista de los ojos negros". En esa época temblé con Bécquer "Por una mirada, un mundo..." contemplo con cariño y nostalgia esa adolescencia en soledad en la que soñaba con un primer amor. No podría decir hoy que ambos estén entre lo preferido
Al conocer al chico que sería mi gran compañero leía una y otra vez poemas que trataban de amor y desamor. Me deleitaba (y lo sigue haciendo) algún soneto del español Garcilaso de la Vega como también los poemas maravillosos de Pedro Salinas. Obviamente, el descubrir a Benedetti y su sencillez fue algo que me marcó para siempre. De hecho durante mis estudios leí y analicé miles de poemas. De todo tipo, viscerales, sensibles, barrocos, surrealistas, indescifrables, simples, cursis, eternos...
Hay poemas rebuenos muy manoseados o poemas que no lo son tanto elevados a lo sublime. Cada uno tiene los suyos, aunque para los doctos sean cliché... qué importa. ¿Cuál es el problema?
Hoy me topé, de pura casualidad, con un poema ya conocido por mí. Lo leí a los dieciocho años y me pareció duro por lo real. Me lo sigue pareciendo, por eso creo que me gusta. María Elena Cornejo..

SOY LA MUCHACHA MALA DE LA HISTORIA
soy
la muchacha mala de la historia,
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.
soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.
soy
la muchacha mala de la historia.

miércoles, enero 08, 2014

Lecturas


En un post corto los dejo con algunos títulos que les puede dar una mano durante el tiempo muerto que suele aparecerse en el verano. Yo también tengo mi lista de tareas para estas semanas que vienen.

1.    Lo que no tiene nombre: Piedad Bonett y el testimonio durísimo sobre el suicidio de su hijo.

2.    La ridícula idea de no volver a verte: Rosa Montero y su propia catarsis.

3.    Las puertas de la noche: Alejandro Gándara reflexiona sobre el concepto y esencia de la muerte.

4.    La vida de las mujeres: Alice Munro y una novela tan sencilla como ella.

5.    Un comunista en calzoncillos: Claudia Piñeira una de mis favoritas

6.    Los enamoramientos, fascinante novela de Javier Marías

7.    El héroe discreto: no es de mis favoritas de MVLL.

De las relecturas, las destacables.

1.    Pedro Páramo de Juan Rulfo. Una vez más, volví y me rendí.

2.    Aura de Carlos Fuentes, me estremeció como siempre.

3.    Rayuela de Julio Cortázar, me rallé y rayé una vez más.

4.    Poesía de Mario Benedetti, una y otra vez

Tarea de verano:

1.    Contarlo todo, de Jeremías Gamboa… a punto de terminar.

2.    Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami

3.    Perdida de Gillian Flynn


Y dejemos que el tiempo traiga más!

martes, octubre 29, 2013

Otra escapada literaria

Pedro Salinas fue un poeta de la llamada Generación del ´27, muchos lo consideraron el "poeta del amor" por el contenido temático de su obra. Sus obras destacadas: La voz a ti debida,  Razón de Amor y Largo lamento, transmitieron las diferentes etapas por las que pasa el amor: inicio, plenitud y final.
 
Aquí les dejo una muestra, porque a la poesía siempre hay que volver.
 
 
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

lunes, octubre 07, 2013

El subrayado es nuestro

Muchas personas cuando leen un libro tienen la costumbre (que no juzgaré de buena o mala) de subrayar o señalar alguna frase o pasaje que le llame la atención. En varios casos puede resultar producto de una coyuntura especial, de un estado de ánimo determinado, de una coincidencia, y la lista es larga. Si alguien nos presta una novela, por ejemplo, y nos encontramos con esas señales, podemos sentir una extraña sensación. Por un lado, entramos en la intimidad del dueño del texto que ha marcado en las páginas aquello que también lo ha marcado en el corazón, en la memoria o que tal vez haya pasado a un cuaderno donde coloca las citas especiales. Conozco a más de uno que hace eso y los envidio enormemente. Pero más allá de ello, si a quien les prestamos el libro nos conoce bien, puede ser capaz de interpretar en nuestras señas algo más que una frase. Es como un “mapa del tesoro”.
 
Cuando hace poco le presté a mi hija la novela “Elena sabe” cuyo personaje principal sufre de Parkinson –enfermedad que como algunos de ustedes saben padeció mi madre- avanzó la lectura descubriendo mi propia psique. Había realizado algunas marcas al texto en frases que para mí, hace seis años habían resultado fundamentales puesto que veía en la novela un espejo de mis propias vivencias en ese momento. Micaela me decía, que mientras avanzaba su lectura se le subía un nudo a la garganta recordando los momentos dolorosos en los que habíamos vivido con su abuela y el maldito señor Parkinson (ver post de enero, 2008 y publicado en “Palabra Viva”).
 
Ahora, mi marido lee “Un comunista en calzoncillos”, previa novela leída por mí y con un problema mayor.. como está en el ipad los subrayados no son puntos al margen hechos con lápiz. Aquí se trata de frases o párrafos resaltados en amarillo. Me comentaba que era curioso ver mi subrayado, puesto que no podía dejar de reconocerme en ellos. Conclusión: los subrayados son nuestros, lo son tanto como las lecturas, son nuestras llaves personales de lo leído, son nuestro espejo, nuestra sorpresa, nuestro sentires, nuestros dolores. Lo son como nuestra risa, nuestra emoción, nuestra sensación que estamos en las palabras, que nos encontramos en ellas.

lunes, septiembre 30, 2013

"Descansa" de Sergio Martínez

Les dejo este texto que encontré buscando algo de literatura para  disfrutar un poco:

Ennio descansa su mirada dejándola caer en las pupilas de Vesta. Encuentra en ellas un mundo incorruptible, donde puede permitirse el privilegio de ser el mismo, de forjar un hogar en los albores de esos ojos grisáceos. Ella sin embargo, prefiere la sonrisa de Ennio. Una sonrisa tímida, sincera, capaz de desenmascarar su rostro y olvidar la tristeza sembrada en sus ojos, pero cómo definir una sonrisa cuando desde que uno nace hasta que muere, siempre nos visita en los mejores momentos y no podemos permitirnos el privilegio de abrazarla para agradecérselo.

Sus pensamientos quedan sumidos bajo una tormenta de ideas, no importa que el sol presuma de rayos vistiendo Agosto. La pareja pasea inmersa en el tacto de sus manos, una prolongación de ambos cuerpos que si se separa, muere el juego de caricias traviesas, dando paso al nacimiento de la vida solitaria del que sólo se divierte con el aire. Viven donde muere la eternidad de un amor efímero. Meses después, los nervios de invierno apuñalan la ternura del verano.


Ennio no sonríe, su mirada ya no descansa en los ojos de Vesta. Ella ya no prefiere la sonrisa de Ennio sino sus ojos. Echó raíces en un terreno árido y la flor del amor nunca floreció. Diciembre desviste flores, pétalo por pétalo, dejándolas en manos del aire. El aire que sólo se divierte con la vida solitaria, del que descansa.

jueves, agosto 01, 2013

Rayando con "Rayuela"


Rayuela es uno de los libros que he tenido una y mil veces en mis manos. De esos que te son esquivos y que a la vez te atraen con brazos largos y envolventes…
En mi juventud universitaria iba y venía en mi maletín, leía por ratos, saltaba de acuerdo al número que me indicaba, jugaba el juego de Cortázar y por ratos, dejaba a Maga tranquila mientras que devanaba los sesos tratando en encontrar una lógica  a lo ilógico del texto.
Cortázar me sedujo con sus cuentos, aunque sigo sintiéndome una ignorante dentro de su obra. Nunca he terminado de conocerlo, ¿se terminará de conocerlo? O es un continuo bienvenido al laberinto eterno…como diría “Tiro de gracia”. En realidad después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca,  mirando desesperadamente para atrás.
Pero Rayuela cumplió 50 años y me sentí en comprometida a celebrarlos porque yo también cumplo la misma edad: La Maga cumplía medio siglo, y el Club de la Serpiente también… será una metáfora que la vida me daba. Paso obligado entonces de llegar a la adultez de la juventud con Oliveira de compañero.  No obstante, ahora yo he puesto las reglas de juego. En todo caso, entro al juego que plantea el autor: lee el libro como te dé la gana… Finalmente, ofrece tres maneras de hacerlo. La experiencia trae orden y he decidido hacerlo empezando por el 1, seguir con el 2 y así sucesivamente.
De entrada, me sorprende una frase maravillosa: Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos y ¡pucha! Sí que me alteró… qué cierta, qué categórica, qué bien encaja y seguramente le pasa el 99% de los lectores. He leído Rayuela volviéndome loca, confirmando una creatividad que tiraba cachetadas cada cierto tramo del libro. ¡Dios literario que estás leyendo allá arriba! ¡Qué le pasó por la cabeza a don Julio, ¡qué maravilla de locura! ¡qué anonadada me ha dejado!  ¡boquiabierta!  ¡exhausta!
Solo en sueños, en la poesía, en el juego –encender una vela, andar con ella por el corredor-nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos.

martes, julio 16, 2013

El terapista y la literatura


He tenido que empezar unas sesiones de Rehabilitación debido a una contractura severa en la zona cervical. En la primera cita me atendió un muchacho muy educado. Para romper el hielo y como suele ocurrir, siempre surge la pregunta de:¿a qué se dedica? Y yo no sé por qué la gente se sorprende tanto cuando digo que dicto literatura a adolescentes.
“Hay que tener valentía” me dijo “para estudiar una carrera como esa”. Mmmmm, pensé yo, este jovencillo es de mi equipo.
Luego realizó un par de observaciones interesantes pero muy generales sobre libros típicos que se leen en los colegios; sin embargo, la complejidad de la conversación iba en crescendo  y sus comentarios se volvieron destacablemente más llamativos(ojo que lo que  va en cursivas son sus palabras):
1. ¿Cuál fue la primera obra que realmente le impactó?
2. ¿Usted por qué cree las mejores obras de los autores se producen en su juventud?
3. ¿Qué opina de Paolo Coehlo? ¿Por qué cree que tienen tanta llegada? Yo no pude seguir leyendo después del primer libro.
Mientras que estaba conectada a los electrodos que  en vez de relajarme el pata me tomaba examen oral.
4. Volviendo a lo anterior sobre la juventud, habría que ver que en el caso de Saramago su mejor obra fue en la adultez y gracias a ella ganó el Nobel...
5. Mi novela preferida es “Los Miserables” y por eso me negué a ver la película.
6. La gente lee demasiada literatura light porque ahora cualquiera publica…
Yo estaba MUDA! Pero sobre todo, guardaba silencio porque cuando tengo mucho trabajo (sobre todo de corrección) suelo escoger libros de fácil digestión, de esos que si paso la página no pasa nada… Temí, que si le contaba que estaba leyendo Inferno de Don Brown, iba a morir con el cuello chamusqueado.
Voy a tener cuidado, recién he tenido la primera sesión y faltan varias por delante.

martes, abril 23, 2013

Última lectura

Cuando llega una carta de alguien a quien no ha visto al menos hace veinticinco años, Harold decide enviarle una respuesta. Su amiga está muriendo, y él –camino al correo- cambia de parecer y empieza una caminata para ir a darle un último adiós. Son más de ochenta días de andar.



El insólito peregrinaje de Harold Fry es una novela que terminé de leer hace poco. Un respiro para los días de trabajo. Una novela dura, altruista, inclusive con sentimientos encontrados que transmiten: paz, frustración, dolor y alegría. Pero además, es una viaje al mundo interior del mismo protagonista. Un duro


Apoyar a la amiga que otrora lo hizo con él, le da a Harold la oportunidad de encontrar una cura para su dolor, para esa vida de adulto ya retirado que ha caído en la culpa, en el marasmo, en la desesperanza y que no tiene ya, ningún objetivo en la vida.


A pesar de ubicarse en Inglaterra y no tener mucho conocimiento de las ciudades, la esencia de la novela es sumamente valiosa. Recomendable.

martes, marzo 12, 2013

¿Qué leen las mujeres?


Hace unos días se generó una polémica (por llamarlo de alguna manera) en las redes sociales. Una famosa librería ofreció un 20% de descuento en Novela Romántica y Libros de Autoayuda por el Día de la Mujer… pisó el palito. Le llovieron un mil de comentarios. Infeliz comentario desde luego.  

¿Qué hizo rabiar al público? Puesto lo evidente: el estereotipo.

Más allá de las estadísticas de ventas, creo las mujeres siempre han leído de todo, públicamente o a escondidas. Lo curioso es que muchas de ellas no leen porque literalmente no tienen tiempo, entre sus ocupaciones laborales en la calle y las mismas en casa, caen rendidas a su cama y a veces, para irse desconectando del mundo prenden la tv o revisan una revista. Ojo, lo mismo pasa con los varones.

No estoy, hoy, haciendo una defensa al no-lector. No obstante, lo ocurrido me lleva a una pregunta que trataré de contestar con la pura intuición y basada en lo que sé que están leyendo algunas amigas mías.

¿Qué leemos las mujeres?

Pues de todo. Las hay aquellas que consumen lo último que ha aparecido en la mesa de entrada de su librería preferida. La última novela de Cueto, la de Roncagliolo, de tratarse de autores peruanos. Las hay aquellas que se van por el best seller de los últimos tiempos y se deleitan con las relaciones sadomasoquistas de Grey. ¡Bien por ellas! Las hay aquellas que revisan un libro de cocina de este o un siglo anterior. Las hay aquellas que leen la revista PODER y reflexionan sobre la realidad económica de nuestro país. Las hay aquellas que vuelven a revisar su novela preferida. Las hay aquellas  que estarán leyendo el último libro de Alan García. Las que leen la Biblia todas las noches. Las que leen libros de crianza. Las hay aquellas que leen biografías de mujeres u hombres célebres. Las que leen textos de filosofía para seguir indagando por el porqué de la vida.  Las hay aquellas que leen un cuento de niños a su hijo antes de dormir, y se duermen ellas leyendo….

Tenemos libros en la mesa de noche, en la cartera para los tiempos de espera, libros en la cocina, en la sala, en el comedor,  lectura en el baño, en el carro resultaría peligroso porque te podrían  agarrar desprevenida y romperte la luna -podría resultar ideal si te toca estar en la Av Javier Prado a las 6 pm-.

Las mujeres leemos señores, y leemos bien. A pesar de habernos mantenido por siglos relegadas a la educación. Las mujeres sabemos leer.

Yo estoy leyendo “El insólito peregrinaje de Harold Fry”, por segunda vez “El mono desnudo” y ambos me autoayudan.

Y tú, ¿qué lees?

viernes, diciembre 14, 2012

En defensa de Coquito y algo más


Hace poco más de un mes y tomando como escenario la " Feria del Libro Ricardo Palma" que todos los años organiza la Municipalidad de Miraflores, la revista Ellos &  Ellas que publica Caretas hizo una encuesta a algunos “famosos” para preguntarle qué estaban leyendo. No sé si pensar que fueron escogidos por ser líderes de opinión, o por estar de moda, o por el buen cuerpo (derriere para ser precisa) que se manejan…

Me he quedado FASCINADA con las respuestas. Destaca una en particular (no diré nombre) que dice que no lee nada, que no tiene el hábito lector y que a lo más leería Coquito y Condorito. Es decir Plop! No me parece justo colocar en el mismo nivel a nuestro valorado Coquito (digan lo que digan mis colegas pedagogas) que ha sido el libro de cabecera de varias generaciones. El consabido Mi mamá me ama nos ha hecho leer a todos. Amo a mi mamá también. Aunque a veces esa frase no era tan honesta que digamos. Coquito era mi héroe. No sé quién michi sería este crío, y de dónde se le ocurrió a alguien bautizarlo así. Pero palmas para él.
Que no me lo subestimen a mi Coquito, yo lo amaba y encima cuando jugábamos al colegio con la pizarra que tenía un ábaco en la parte de arriba, el Coquito era el rey.

Cuando hablo de ese texto, mi mente enlaza automáticamente con otros. En pleno gobierno militar en donde la Enciclopedia Venciendo era La Ley. Todo en uno. Desde los catorce incas (¿o eran doce?) hasta cómo se hace una Esquela. El Atlas de Bruño era inigualable, lástima que se fue al cacho con la caída de la URSS.

No puedo dejar de comentar que en esa misma encuesta alguien comenta que está leyendo La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón, el autor por siaca) hace seis meses… “pero tiene 600 páginas” dice justificándose. O sea haciendo un cálculo… tres páginas diarias. Cada uno tiene sus tiempos… qué les puedo decir.

Si alguno de mis alumnos lee esto… chicos: ustedes son mis héroes! Y sin saber qué es Coquito...

martes, noviembre 13, 2012

Eros en la literatura o ¿negocio asegurado?



Leer un libro a escondidas ha sido un placer ancestral, es delicioso, es maravilloso. Se establece entre el lector y el texto una suerte de complicidad difícil de comparar con otra. Más difícil es describirla.

Hace poco me prestaron la novela (best seller, de hecho) Fifthy shades of grey. Considerada por la crítica como una obra imperdible, fogosa, determinante. Se escucha por esquinas y rincones que la novela motiva, que despierta sensaciones impredecibles y los niveles porcentuales del trabajo hormonal sube a mil. En fin, cada uno con lo suyo y con su propia imaginación, que para eso es la literatura.

No obstante, esta lectura (guardando distancias) me hizo recordar a otros títulos ya revisados que tal vez en los finales de la adolescencia y dando los primeros pasos a mi adultez fueron leídos casi a escondidas.

Más allá de la medianoche de Sidney Sheldon (publicado alrededor del 78). En nuestras manos arrancando el 80. Fue tremendo éxito. Después de estar en colegio religioso, donde te salían pelos en la mano por cualquier razón y todo era pecado… caer en las redes de esa novela era ruborizarse de antemano (por decir lo menos). Mi amiga M (y aquí guardo el nombre) tuvo este libro forrado varios meses: en su casa no podían saber que lo estaba leyendo… opresión lectora, que le llaman. No sé si darles la “etiqueta” de novela erótica. No me gusta jugar a ser crítica literaria. Creo que la cosa es muy simple: era una novela para adultos.. Eso era suficiente.

Seguramente, con ese mismo tenor se publicaron varias novelas más, yo en lo particular recuerdo otra Escrúpulos de Judith Krantz, que además nos hacía ingresar a un mundo aristocrático de la moda. Ojo, hay que recordar que no había cable, ni Kardashians, ni ropa de marca, ni nada por el estilo. A lo más, la que tenía su jean “Jordache” era lo máximo. Sexo explícito, cuando para nosotros era tabú... ahí estaba el imán.

Por ello, las mujeres de estas novelas, que eran “de carne y hueso”, dentro de un escenario exitoso, “caliente”, con hombres dispuestos a todo… y ellas rendidas por su inexperiencia sexual, caían redonditas…. Qué maravilla! Soñar a través de un texto, vivir historia ajena, desear ser ella… qué mejor para una novela que seguramente hoy sería “caldito de pollo para el alma”.

Por eso, la lectura de Fifthy shades of grey que anda en boca de varios. Funciona igual que lo hicieron los éxitos (y excitaciones) de Sheldon y Kratz. En papel, vende, interesa, satisface, lo que quieran. Hollywood ya tiene un negocio aseguradísimo.

Ahora, si me preguntan por su calidad... mmm. La novela me parece simple, tontona, muchos lugares comunes, la chica inocente y el caballero recorrido. La chica ingenua y el caballero, todo un conocedor. La chica ignota y el caballero, un Colón; la chica con baja autoestima y el caballero, deseoso de ella. La chica sumisa y el caballero, controlador... ¿Es entretenida? Creo que sí... pero confieso que me he saltado algunas páginas.

Leo de todo, de lo contrario... ¿cómo se puede comparar?

martes, julio 31, 2012

"La migala" de Juan José Arreola

Recuerdo hace años que un alumno quiso "sacarnos la vuelta" y poner este texto para concurso de los Juegos Florales... la maestría de Arreola lo traicionó... cómo se le ocurría llegarle ni a los talones a tremendo lobo del relato corto:

La migala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.

El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.
Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a la casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y ponzoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres.
La noche memorable en que solté a la migala en mi departamento y la vi correr como un cangrejo y ocultarse bajo un mueble, ha sido el principio de una vida indescriptible. Desde entonces, cada uno de los instantes de que dispongo ha sido recorrido por los pasos de la araña, que llena la casa con su presencia invisible.
Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal. Muchas veces despierto con el cuerpo helado, tenso, inmóvil, porque el sueño ha creado para mí, con precisión, el paso cosquilleante de la aralia sobre mi piel, su peso indefinible, su consistencia de entraña. Sin embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona.
Hay días en que pienso que la migala ha desaparecido, que se ha extraviado o que ha muerto. Pero no hago nada para comprobarlo. Dejo siempre que el azar me vuelva a poner frente a ella, al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama. A veces el silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sé que son imperceptibles.
Muchos días encuentro intacto el alimento que he dejado la víspera. Cuando desaparece, no sé si lo ha devorado la migala o algún otro inocente huésped de la casa. He llegado a pensar también que acaso estoy siendo víctima de una superchería y que me hallo a merced de una falsa migala. Tal vez el saltimbanqui me ha engañado, haciéndome pagar un alto precio por un inofensivo y repugnante escarabajo.
Pero en realidad esto no tiene importancia, porque yo he consagrado a la migala con la certeza de mi muerte aplazada. En las horas más agudas del insomnio, cuando me pierdo en conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la migala. Se pasea embrolladamente por el cuarto y trata de subir con torpeza a las paredes. Se detiene, levanta su cabeza y mueve los palpos. Parece husmear, agitada, un invisible compañero.
Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz y en su compañía imposible.
FIN

martes, junio 26, 2012

... para seguir

Y va de "la mano" con una publicación anterior, de Neruda...

Déjame sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!

martes, junio 05, 2012

Inagotable Julio Cortázar

para Micaela
MARAVILLOSAS OCUPACIONES

Qué maravillosa ocupación cortarle la pata a una araña, ponerla en un sobre, escribir Señor Ministro de Relaciones Exteriores, agregar la dirección, bajar a saltos la escalera, despachar la carta en el correo de la esquina. Qué maravillosa ocupación ir andando por el bulevar Arago contando los árboles, y cada cinco castaños detenerse un momento sobre un solo pie y esperar que alguien mire, y entonces soltar un grito seco y breve, girar como una peonza, con los brazos bien abiertos, idéntico al ave cakuy que se duele en los árboles del norte argentino. Qué maravillosa ocupación entrar en un café y pedir azúcar, otra vez azúcar, tres o cuatro veces azúcar, e ir formando un montón en el centro de la mesa, mientras crece la ira en los mostradores y debajo de los delantales blancos, y exactamente en medio del montón de azúcar escupir suavemente, y seguir el descenso del pequeño glaciar de saliva, oír el ruido de piedras rotas que lo acompaña y que nace en las gargantas contraídas de cinco parroquianos y del patrón, hombre honesto a sus horas.

Qué maravillosa ocupación tomar el ómnibus, bajarse delante del Ministerio, abrirse paso a golpes de sobres con sellos, dejar atrás al último secretario y entrar, firme y serio, en el gran despacho de espejos, exactamente en el momento en que un ujier vestido de azul entrega al Ministro una carta, y verlo abrir el sobre con una plegadera de origen histórico, meter dos dedos delicados y retirar la pata de araña, quedarse mirándola, y entonces imitar el zumbido de una mosca y ver cómo el Ministro palidece, quiere tirar la pata pero no puede, está atrapado por la pata, y darle la espalda y salir, silbando, anunciando en los pasillos la renuncia del Ministro, y saber que al día siguiente entrarán las tropas enemigas y todo se irá al diablo y será un jueves de un mes impar de un año bisiesto.