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martes, enero 20, 2015

Lo inesperado

para D


Hay cosas en la vida que esperamos, los sueños, los deseos, la supuesta e inalcanzable felicidad. Hay otras que no lo son tanto, porque sabemos que llegarán inevitablemente aunque nunca queremos hablar de ellas.

Las pérdidas están en ese terreno. Sabemos que la vida es un continuo camino de pérdidas pero internamente nos consolamos pensando en que cada cosa tiene un momento indicado para desaparecer de nuestras vidas.

¿Cómo consolarnos cuando perdemos a alguien? Cuando ni siquiera fuimos conscientes nunca de esa posibilidad. Menos nos habremos imaginado cómo sería nuestra vida sin esa persona: nada en concreto hasta que lo vivimos. Nada es tan inesperado como la muerte, a pesar de que es lo único de lo que tenemos certeza. Sin embargo, es por lo único que no esperamos y no queremos hablar.

Las ausencias imprevistas son injustas para los que quedamos. Cuando alguien se va sin aviso previo, sin preparación para sentir su ausencia,  escuchamos frases más clichés todavía: se fue antes de tiempo, le faltaba tanto para vivir, por qué en este momento, había mucho por delante.. Para ninguna hay respuesta.

Quedarse aquí es mirar por encima del hombro para buscar respuestas inexistentes, para comerse el nudo del estómago mientras resuelves todo lo que queda pendiente, para arrepentirse de lo que nunca ocurrió, y de lo que ocurrió y tenía que ocurrir. Para carcomer los planes truncos, las palabras no dichas… ¿para qué, por qué?

Solo me queda claro que somos dueños de nuestro dolor, nuestras faltas, nuestros sufrimientos. Somos dueños de nuestros sueños y deseos, de nuestros amores, de nuestros odios. Somos dueños de mucho más, excepto de nuestra propia muerte.




lunes, enero 05, 2015

Mis resoluciones y frases célebres para el 2015

Las listas de deseos son personales. Los compromisos y promesas que nos planteamos suelen caerse hacia junio. Siempre pienso en los cuadernos que usaba para empezar el año escolar con la promesa de tenerlo ordenado y lindo. A mitad de año era víctima de mi propia desilusión. Pero no hay nada más fácil que desilusionarse de sí mismo, el costo es mínimo. Te lo callas y lo olvidas, o lo pones en tu desván lejano del alma.

Cuánto he visto y leído de las listas de buenos propósitos: dietas, aprendizajes, organización, buenos deseos, amistad, familia; resoluciones de todo tipo. 

Pienso en lo que ya sabemos qué funcionará y qué no. Después de las miles de pruebas/errores aquí comparto algunas reflexiones.Mi ensalada de resoluciones les puede sonar cruda... pero les aseguro que lo más probable es que tengamos varios puntos en común.

1. Seguir alimentando el amor de aquellos seres fundamentales en mi vida. Shakespeare en Hamlet, brillante.
* The rest is silence.  

2. Tomar distancia de los malos afectos y que los asomos de envidia no me debiliten, los filosóficos camioneros tienen razón.   
* Tu envidia es mi progreso.

3. Distinguir dos cosas importantes:
                  a. La diplomacia de la hipocresía.
                  b. La sonrisa de la mueca.
Blades no lo pudo decir mejor.
* Se ven las caras, pero nunca el corazón. 


4. Reírme de lo ridículo. Lo siento, pero abunda. Y si yo soy la ridícula, reírme más. Ya desde la Edad Media, pura sabiduría.
* Felices los que se ríen de sí mismos porque nunca terminan de divertirse. 

5. Darle el valor y peso correctos a los problemas. Y a las personas que me dan problemas, ni eso. No podía faltar Farrel. 
* No offense to you don’t waste your time. 

6. Seguir entendiendo que Facebook no es la medida de las cosas, ni de la vida, ni de la felicidad y menos de la amistad. Aunque para muchos lo sea y lo mida TODO según ello. Es un medio utilitario.

7. Seguir amando a los amigos que tengo, MENOS es MÁS. ¡Pucha! sí que me aceptan, me quieren bien, me protegen, me creen, conocen mi esencia y por sobre todo, son valientes y valoran lo que hago. Están en mi corazón cada día del año, en mis mejores momentos y en los peores, no necesito llamarlos, no necesitan llamarme... porque sé que me piensan. Sabias palabras las de Ana Belén.
* Que transforman lo eterno en cotidiano /que conviven sin miedo con la muerte

Entonces mis queridos lectores, así andamos: resuelta, directa y sin anestesia.



martes, diciembre 23, 2014

Carta a mi colega Grinch

Mi querido colega Grinch:


He esperado hasta estas vísperas para sentarme tranquila y poder compartir contigo todo aquello que acumulo durante un año. Es decir, el periodo post- traumático de la Navidad que me dura un horror y luego, cuando ya me siento recuperada... a partir de setiembre, arranca la campaña consumista, verdiroja, papanoelera, y todas aquellas cosas que nos preparan psicológicamente, porque la fecha espiritual más importante del año está pronta a llegar. 

Es mi impresión o dímelo tú,  que cada año arranca antes?¡?¡?¡? Pucha! Algo me dice que en el futuro cercano ni bien acabe las celebraciones de Semana Santa (pasión y muerte de Jesuscito) para (dizque) no estar deprimidos por la pena, la celebración  del onomástico de tan digno y sagrado personaje nos sorprenderá de sopetón. 

He tenido suerte este año, estamos 23 de diciembre y mis oídos no se han contaminado con los agobiantes Toribianitos a los que cada vez más les aprieta más el calzoncillo:  sus  voces aflautadas de antaño se han agudizado aún más... Me siento salva de la contaminación sonora que ellos producen en mí cada año puesto que te juro que son capaces de lograr que mi cabeza gire como la de Linda Blair y me sienta poseída de un humor que para qué te cuento. Eso sí, rechazo ponerme verde de la rabia, porque verde... es Navidad.

Yo no sé si será el paso de los años, tal vez justamente por lo que te comento en el párrafo anterior, no sé si será que ahora el tráfico está igualito todos los días del año, pero esta Navidad NO me está afectando. Estoy bañada en aceite. 

Mira mi querido, hay que entender que la gente es como es todos los días del año, que las personas exacerban su cariño en diciembre, los pecados capitales se dan a forro, las penas se agudizan, las ausencias se sienten más que nunca y los buenos deseos aparecen y desaparecen como luz de bengala. Eso, porque alguna excusa hay que tener.

Grinch, más allá del escozor que la Navidad nos produce... ¿te has puesto a pensar en lo efímera que es esta fiesta, cuán pasajero es el sentimiento, cuánta impostura, cuánta pose...?. a mí, por lo pronto es lo que no me gusta y mi posición cínica y cruda se empodera de mí más que nunca. 

Pero he aprendido Grinch, he aprendido... cada uno es feliz a su maneras, ridículamente feliz, honestamente feliz, hipócritamente feliz y cada cual se convence de ello.

Yo soy feliz a la mía: puteando por la Navidad, tragando como Heligábalo y viendo -todos los años- "Love Actually"... Lo confieso: ese es mi ENORME handicap mental. Temo desilusionarte, pero tenía que bajar mis cartas. 

Me despido colega, no sin antes brindar con un buen cocktail de nervocalm-grageas, esas de Mafalda.

See you!

martes, diciembre 02, 2014

¡Qué bonita vecindad!

En esto días que la muerte de Gómez Bolaños ha resultado más importante que el incendio de los Pantanos y la aprobación del Presupuesto 2015 me detuve a pensar en la huella que ha dejado en varias generaciones personajes que hoy me hacen reflexionar.

Las mujeres en la vecindad del Chavo parten de un estereotipo de la sociedad machista, quizás como consecuencia del machismo latino y especialmente mejicano. Me detengo en resaltar algunas características de estas.

a.    La Bruja del 71: una solterona amargada, odia a los niños, es fea y vieja. Terminaba malogrando siempre la poca diversión de la vecindad. Su presencia, por sí misma ya representaba el final de la alegría. No obstante, eso sí: al toque se ponía calentona al máximo ante la presencia de don Ramón, ergo… aguafiestas, aguantada y reprimida.

b.    Doña Florinda: viuda (abandonada), discriminadora –no te juntes con esa chusma- , amargada igual que su vecina, sin tiempo para sacarse los ruleros de la cabeza. Por encima de todo, madre castrante que no deja crecer al hijo manganzón y de nuevo, al igual que su vecina: arrecha ante la presencia del macho: el profesor Girafales. De nuevo una mujer aguantada y reprimida.

c.    La Chilindrina: manipuladora al máximo, niñita antipática, que busca siempre jalar agua para su molino. Aprovecha al máximo al padre, utiliza al Chavo y recurre al llanto cada vez que la ocasión lo amerita: invencible por sus lágrimas.

d.    La Pompis: la niña “putona” que hasta enseña un poco más su calzón con bobos para que los babosos de los niños le cumplan con todo lo requerido. Obviamente, la antagonista de la Chilindrina-: linda y bruta.


¿ Personajes cotidianos?¿educativos? Confieso, esta vecindad no me simpatiza.  

martes, agosto 26, 2014

La culpa la tiene el micro ondas

¿Cuándo ha sido la última vez que hemos esperado pacientemente por algo? ¿es la inquietud que produce la impaciencia la que nos crea una angustia? ¿es la espera un espacio desperdiciado?

¡Mamá apúrate! No los hago esperar, paso por encima de mí misma para que los chicos no esperen, pero los chicos ya no tienen paciencia.  Me dice una amiga.

No puedo esperar a contarle esto a X. Se lo digo al primer conocido que tengo a lado y si no, qué más: uso el whatsapp. Solucionado, comunicados en lo inmediato.

Entraba hoy a mi cocina y me topé con el micro ondas. El plato caliente en menos de un minuto. Ya no tengo que esperar. Aprendo a usarlo, ya no tengo que perder tiempo al lado de la olla calentando la comida, para mí, para los demás. Dejo el plato servido y cuando venga el que lo necesite, solo tiene que meterlo en ese aparato moderno, creado para que no perdamos tiempo. Ya no puedo esperar, ya no sé esperar. El concepto de inmediatez cobra vida cuando pulso el botón y a los cincuentaicinco  segundos tengo frente a mí el placer de la comida caliente.

Los inventores de los electrodomésticos no solo simplificaron la vida: planchas, refrigeradoras, lavadoras, secadoras, entre todo lo que conocemos. No se dieron cuenta, no se percataron: contribuyeron enormemente a incrementar la impaciencia.

La paciencia es un arte, es –según los entendidos- uno de los rasgos que identifica mejor el nivel de madurez que un adulto pueda mostrar. Paciencia para hacer, para escuchar, para digerir, para trabajar. Y no confundir paciencia con lentitud. Pero ahora, somos los adultos los que les estamos enseñando a los niños a no saber esperar. Todo lo quieren ya! La pataleta está al orden del día si no lo consiguen. Los resultados tienen que ser inmediatos. Tienen que conseguir lo que quieren sin saber mirar el reloj, rodeados de bulla, sin silencio, sin pausa alguna. De ese modo, todos estamos resultando inmersos en la vorágine de la IMpaciencia. 

Paciencia: facultad de saber esperar, versa el Diccionario de la Real Academia. También habla de la palabra “tolerancia”. Es ese suspiro hondo y profundo que equivale al tiempo que tiene que transcurrir para que podamos alcanzar lo deseado.


El sabor de la comida calentada en micro ondas no es el mismo que calentado en olla. Y efectivamente, hay personas a las que ello no les importa. Sin embargo, tenemos que hacer un esfuerzo para notar la diferencia. 

martes, septiembre 10, 2013

Publicidad de hoy


“Mamá lo sabe, Mentolatum alivia” es un slogan que nos ha acompañado por décadas. Seguramente más de uno de los lectores estará recordando esa vaselina mentolada que recomendaban poner en el pecho y espalda en caso de tos, bronquitis o cualquier afección que involucrara a los bronquios y/o pulmones. Cabe destacar que también existía el slogan: “Con Mentolatum,  alivio inmediato(um)”. Como puede resultar evidente la imagen que aparecía tanto en la televisión como en los medios impresos correspondía a una mujer frotando dicho ungüento en el cuerpo de la niña o niño enfermo.

Hace unos días me llamó la atención ver de nuevo una propaganda de dicho producto. No escuché lo que decía, solo vi la imagen que llamó enormemente mi atención: un padre curaba a su hija; madre: no habida.
Simplemente me encantó. Me pareció que por fin dejaban de estereotipar el concepto de quién cuida, quién cura, quién da soporte. En este caso la agencia publicitaria dio en el blanco, la vida real.
Puede que me equivoque, pero creo que fuera de casa también debería darse inicio a la ruptura de ese estereotipo. ¿Qué ocurre si un papá soltero está con su hija de tres años comiendo un helado y la niña quiere ir al baño? Pues no tiene salida. Corríjanme si me equivoco, pero nunca he visto un lugar  de diversión/ comida/ club que tenga esa opción.
Recuerdo que alguna vez un amigo divorciado nos comentó que en verano se le complicaba mucho llevar a sus hijas pequeñas a un club de playa porque no había forma de ayudarlas si se querían cambiar antes de volver a casa. Tenía que hacer malabares con las toallas como biombos para hacerlo.
Entonces, “Papá lo sabe, Mentolatum alivia”. ¡Que viva el ungüento mentolado actualizado!

miércoles, marzo 06, 2013


No  hay muerto malo, decía mi padre. Cuando escuchaba las grandes alabanzas en los homenajes, obituarios, o lo que fuere que se le hacía a alguien fallecido. Y es verdad. El o la susodicha puede haber sido un “hijo/a de la guayaba” pero vamos, que en el momento en el cual no es ciudadano de esta Tierra se vuelva casi casi “La beatita de Humay”.  

Mi asombro va especialmente, ahora que TODO se coloca en Facebook, cuando se recuerda a alguien, se celebra a alguien, o un aniversario, o lo que fuese… Las frases que se colocan para ponderar la figura, el sentimiento, el amor o similares. “Modelo de amor”, “muestra de moral”, “ejemplo de honestidad”, en fin… los ejemplos podrían llenar este post. No obstante, no estoy contra ellos, pero sí me parece que hay que bajarse un poquito la venda de los ojos.

Yo sé que tampoco vamos a brindar en honor del occiso: “Por mi padre que fue un inmoral, ejemplo de defectos más que de virtudes” ni tampoco “Por estos 50 años de matrimonio de felicidad ficticia meramente social” Pero no maquillemos lo que no es…

Un amigo me decía que su hermano había puesto unas palabras muy sentidas sobre su padre como ejemplo de virtud y devoción a la familia… cuando en realidad, tenía DOS familias… entonces él no sabía a cuál se refería este homenaje filial?

Los homenajes, elegía y panegíricos son saludables. Finalmente, somos humanos, nos celebramos y destacamos lo mejor de nosotros, pero hay que discrimir primero ¿no?

martes, febrero 12, 2013

Haciendo espacio


Aprovechar lo que es la vida en su total dimensión, supone descargar de vez en cuando la mochila que arrastramos. Cuando me digo mochila, hago referencia a la cantidad de trabas emocionales que a veces nos impiden avanzar, los gringos dirían “move on”.

Es cierto que la memoria de los seres humanos puede ser tan frágil como traicionera. Frágil en la medida que perdemos millones de datos, detalles, situaciones, vivencias en la acumulación de las horas de vuelo en la medida que el tiempo avanza. Cercana a cumplir cincuenta años, trato siempre de mirar hacia atrás y recordar con lujo de detalles imágenes de mi infancia, adolescencia, adultez temprana y repaso una y otra vez lo más cercano para tratar de conservar los recuerdos vívidos, acercándolos lo más posible.

En ese ejercicio, la memoria también es traicionera. Somos capaces de recordar momentos maravillosos y de recordar los dolorosos: es más, muchos de ellos con la misma sensación de rabia, vacío, resentimiento, decepción, o cualquiera que haya sido el sentimiento vinculado. Brota inclusive, me decía una amiga, agazapado y oxidado una frustración de haber cargado con ese recuerdo y no haberlo cicatrizado de una manera sana.

¿Cómo ser capaces de escoger qué debemos cargar en la mochila y qué dejar fuera de ella? ¿Podemos olvidar, realmente, aquello que nos causó daño, o abandonar un sentimiento negativo hacia una persona que nos hirió?

Como en muchas situaciones, tal vez lo correcto debería ser poner en una balanza qué es lo que vale la pena cargar. Llevar con nosotros. Metafóricamente es como hacer una mudanza. Hay que hacer un proceso de selección. No hacerlo supondrá que estamos dispuestos conscientemente a seguir perturbados cargando un elemento negativo que no nos deja progresar. Es como llevar a un nuevo hogar una caja con comida a punto de expirar. En la medida que pase el tiempo, irá oliendo mal… y cada vez peor, por más escondida que la conservemos. Hasta que un día, abramos ESA caja….

Olvidar lo que nos causó dolor: no llevar las cajas inservibles, no meter lo negativo a la mochila, trae como consecuencia una ventaja enorme: tener un mayor espacio para lo positivo, para vivencias nuevas. Supone mirar la vida con otra perspectiva, “ligero de equipaje” como diría Machado.

martes, febrero 05, 2013

Histórica pasión





Amo la historia. Amor LA Historia. Muchas veces pienso que si no hubiera estudiado Literatura, me habría matriculado en la Especialidad de Historia. Aunque claro, están sumamente relacionadas.


En el colegio tuve un profesor motivador, que fomentaba la discusión en clase. Era marxista. Hubo ocasiones en las que de “castigo” nos mandó a leer textos sumamente interesantes que hoy agradezco. Con pena, la Reforma Educativa haría lo suyo y recuerdo que en 3ero, 4to y 5to solo estudié la Revolución de Túpac Amaru. Detalle que le comenté más de una vez. Andaba atado de pies y manos el pobre.

Cuando me preparaba para entrar a la Universidad, Marcos Cueto –gran historiador- fue mi profesor: maravilloso!!! Sus clases eran espectaculares y aprendí de Historia Universal lo que la Reforma me había quitado. Bajo el brazo cargaba mi Secco Ellauri que era –en ese entonces- el libro de cabecera para aprenderte todo lo que había pasado en el mundo.

Dentro de la literatura, y me refiero a lo producido, he logrado encontrar textos en los que se conjuguen ambas vertientes humanísticas. Así, he confirmado que me encantan las novelas históricas (que tienen mucho de histérico) pues de alguna manera te cuentan cómo es la época en la que se ubican y de paso el autor sazona un poco la vida de los personajes escogidos. Un poco de verdad, un poco de ficción… y si ésta está bien contada: qué mejor.

Por ejemplo, siempre le recomiendo a mis alumnos la saga de Los Reyes Malditos, en este momento no recuerdo el nombre del autor, pero trata de la historia (son siete tomos) de Felipe IV de Francia (en plena Edad Media) y de su descendencia. Eran malditos porque les cayó una maldición.

La historia enriquece, enseña, produce análisis, reflexión, nos ayuda a contemplar la vida de otra manera, a conocer el pasado y temer del futuro. La literatura recrea el mundo, convierte la ilusión en realidad, destruye o enaltece a los involucrados. 

De estas hay novelas para todos los gustos, no precisamente son muy profundas ni nada parecido, ni tampoco llegan a ser biografías  sistematizadas que podrían resultar aburridas y llenas de datos. Como bien dije, “novela histórica”. Vale la pena darles una miradita.

martes, enero 29, 2013

Un recuerdo melancólico


Cuando era  niña y mi madre me llevaba a comprar zapatos sentía una gran ilusión. De pensar en salir de la tienda después de un largo proceso de selección era toda una historia. Recorríamos la avenida Larco y aunque generalmente acabábamos en Bata Rímac (puesto que así era el nombre original de los 70s) de igual forma recorríamos los anaqueles de Oeschle, Dinos y hasta de Almacenes Santa Catalina que tenía también una sección de calzado.

Una de las cosas que más recuerdo con clara nitidez era el hecho de sacarme el zapato que llevaba puesto y colocar el pie en una banqueta especial que tenía dos partes. Por un lado estaba el asiento donde se sentaba el vendedor (tapizado generalmente con marroquí color rojo) y por el otro: una tabla que formaba con el anterior un ángulo de 45° en donde uno colocaba su pie. Además, contaba con un detalle extra que era una suerte de medidor de talla. Iba desde el 35 hasta el 42 si mal no recuerdo.

Esa banqueta –que veo desaparecida en la actualidad-  tenía un encanto especial para mí, puesto que soñaba con llegar al tamaño mínimo (35) para poder usar zapatos de grande. Sin embargo, era igual; puesto que cuando el señor que atendía llegaba con el zapato nuevo para probármelo pasaba a otro procedimiento importante. Con sumo cuidado, se sentaba en la banqueta educadamente y te colocaba el zapato con mucha delicadeza. Por un lado, la mirada ilusionada de una niña que quizás compraba sus primeros zapatos de charol; por otro, la supervisión de la madre perfeccionista esperando por fin encontrar el calzado adecuado y acorde con el presupuesto planteado.

Quien lea esto podría pensar que suena casi a fetichismo, pero no. Estas líneas solo están llenas de melancolía.
Les explico. El otro día fui a la avenida Larco a buscar un par de sandalias cómodas para el verano.  Ahora, por cierto, hay zapatería por doquier. Durante mi caminata hice el enlace con la perdida época de mi infancia a la que he hecho referencia. En cada local que entraba busqué la banqueta inexistente. Uno se prueba el zapato, te agachas sola, te levantas sola, te pruebas sola. Inclusive, nadie te saluda y peor aún –cosa que me ocurrió- cuando necesitas ayuda de la dependiente, puede que esta se esté sacando alguna espinilla del rostro y ni note tu presencia.

Como diría Manrique: “todo tiempo pasado fue mejor”…

Pd. He tratado, investigado y puesto google de cabeza, y no he podido encontrar una imagen de esa famosa banca “pruebazapatos”.

martes, septiembre 18, 2012

Aquellas pequeñas cosas

El otro día conversaba con una amiga sobre toda aquella información que tenemos archivada en nuestro disco duro. El cerebro (y el alma) son tan similares a una computadora, aunque he debido decirlo al revés, que cuando tenemos muchas cosas en la cabeza nos volvemos lentos, nos olvidamos las cosas: muchos "files" abiertos.
 
El cerebro tiene sus mecanismos de defensa: ayudamemorias, libretas, organización, buscar un asistente. Una agenda sirve, y desde luego: la maravillosa computadora.
 
Con el alma es más complicado puesto que hay que manejar  angustias, ansiedades, fantasías catastróficas, miedos tontos, en fin. Cada uno debe tener alguna lista por ahí que pueda coincidir. No obstante, se puede tener la sabiduría y valor de saber organizar estos sentimientos y pensamientos para que no nos asalten en el momento menos indicado. Llegar a la paz interior es una búsqueda que no termina, el asunto es tener la valentía de empezar a recorrer el camino reconociendo que necesitamos emprenderlo.

La conversación se cerró recordando una maravillosa canción de Serrat:

Aquellas pequeñas cosas
 
Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.

Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.

Como un ladrón
te acechan detrás
de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas

que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.

martes, junio 19, 2012

Facilidad de diagnóstico

¿Es que acaso los tiempos son más difíciles, y surgen problemas emocionales por doquier? Diagnósticos, terapias, medicación…y tantas cosas que vemos a nuestro alrededor. ¿O, hablamos más? ¿O ya tenemos más nombres para decir cómo nos sentimos?
Reflexiono sobre esto, porque últimamente cuando trabajamos ciertas obras literarias con mis alumnos, y se tienen que analizar algún comentario sobre un personaje en particular… realizan diagnósticos emocionales con una facilidad increíble: este personaje es bipolar… me dijo el otro día un alumno; tiene problemas de socialización, me dijo otro. Hay algunos más aventurados que me hablar de esquizofrenia, doble personalidad, entre otros tipos de comportamiento.

Creo que he comentado alguna vez que antes cualquier chico que presentaba problemas en clase, era simplemente distraído y malcriado. Ahora, un buen porcentaje de estos chicos podría tiene ADD y necesitaría medicación. En mis tiempos, la medicación era un cocacho del padre y varias salidas del salón por no prestar atención a clase.

El avance de la ciencia, hace también que todos hablemos abiertamente de temas que antes se escondían o simplemente se le contaba a alguien como confidencia secreta. Todos terminamos manejando, mal o que bien, cierta terminología que nos permite “clasificar” ciertos comportamientos que llaman la atención y que por lo tanto, se podría alcanzar con éxito un equilibrio emocional adecuado.

Ahora bien, esto también es un arma de doble filo. Lo hablamos tanto, lo manejamos tanto, que el autodiagnóstico es tan común como tomar un Panadol porque me duele la cabeza. Se manosean conceptos, se intuyen categorías, se cae en el que “yo también me siento como tú y por lo tanto tengo lo mismo”…
¿Acaso todos los niños movidos y distraídos, tienen ADD? Por lo que los profesores tenemos que incluir en el mismo saco, a los que simplemente son malcriados y no saben reconocer los límites. ¿Somos todos hiperactivos? ¿Somos todos depresivos? ¿Son todos los personajes de las novelas que presentan ciertos comportamientos “fuera de la norma”, bipolares?

No tengo una respuesta, pero solo intuyo… el conocimiento ayuda, pero también se acomoda a nuestra incapacidad de reconocer los fallos o a nuestra gran capacidad de manipular a los demás. A veces, tengo miedo de seguir buscando la respuesta. 

martes, junio 12, 2012

Con ellas, por ellas, para ellas...

Las manos cobijan, dan, quitan, siembran, rechazan, acarician, golpean, matan, crean, alimentan, cultivan, transforman, aman, suavizan, dibujan, eliminan, destruyen, amasan, mezclan, separan, curan, detienen, animan, recuperan, reciben.
Ellas hablan por nosotros, gesticulan con nosotros, acompañan nuestras ideas, nuestras palabras, nuestra atención, nuestro aburrimiento. Caminan con nosotros, lloran con nosotros, consuelan con nosotros, para nosotros, por nosotros.
Gustosas reciben lo que hace bien y a la vez, enérgicas pueden rechazar lo que hace mal al corazón. Manos sabias, manos pensantes, a veces parecieran tener vida propia. Desquiciada idea la mía de pensar que a veces el cerebro no interviene en momentos cruciales, en varios en donde las manos te protegen más que la razón.
Las manos son instinto, mi animal, tu animal,   

martes, mayo 29, 2012

Políticamente correcto...

Yo creo que el lenguaje es lo que es: un reflejo del tiempo, un reflejor de quiénes somos, un reflejo de nuestra educación, de nuestros miedos, de nuestro tabú, de nuestro sentido liberal o nuestro sentido conservador. Es decir: hay que respetar nuestras formas de hablar. Yo respeto mucho a la gente que tiene una maravillosa precisión léxica, como también a mis alumnitos que todo lo terminan en ón... ¿por qué no? Finalmente, usamos espanglish, una cantidad de diminutivos exagerada, una lista interminable de peruanismos, una jerga que ya confunde lo formal con lo cotidiano, y todos nos comunicamos exitosamente.
Si bien es cierto, muchos se sorprenden que una persona que haya estudiado Lingüística y Literatura hable como yo.... y más que una señora pronta a tener Sincuenta diga tantas lisuras... y en verdad: me vale madre, como dirían los españoles (que tampoco son los dueños de la pelota). Amo el lenguaje, amo la riqueza metafórica y sonora de ciertas palabras como mierda, carajo, tamare, chesu, y huevón... qué les puedo decir.
No obstante, quiero compartir con ustedes estos consejillos que encontré y la verdad es que no sé si los dio Martha Hildebrandt. Yo la verdad, opto por las segundas versiones...

INTENTE DECIR    'Es completamente seguro y certero lo que me dices?'
EN VEZ DE              'Me estas hueveando?' 


INTENTE DECIR    'Estoy absolutamente seguro de que ello no es factible'
EN VEZ DE              'Ni cagando!' 

INTENTE DECIR      'Yo no estuve a cargo de ese proyecto'
EN VEZ DE                'Esa huevada no es mi problema'. 

INTENTE DECIR     'No estoy seguro de que esto pueda ser implementado'
EN VEZ DE               'Esa cojudez no sale ni cagando'

INTENTE DECIR    'Voy a ver cómo puedo programar eso en mi agenda'
EN VEZ DE              '¿Por qué chucha no hablaste antes?'.

INTENTE DECIR    'El no está familiarizado con el tema'
EN VEZ DE              'Ese Won no sabe ni mierda'

INTENTE DECIR: 'Algo salió mal"
EN VEZ DE DECIR: 'Puta maaaaaaaaaaaaadre

INTENTE DECIR    'Estoy con sobrecarga de trabajo en estos momentos'
EN VEZ DE              'Tengo un culo de chamba'

INTENTE DECIR      '¿Puedes, por favor, buscar otra persona que te ayude?'
EN VEZ DE                'No me jodas, búscate otro cojudo'

INTENTE DECIR    'Creo que esto no le va a gustar al jefe'
EN VEZ DE              'Ya la cagaste won' 

INTENTE DECIR      'La verdad es que no te creo'
EN VEZ DE                'Fuiiira mierda' 

INTENTE DECIR    'Mejor me retiro a descansar porque no me siento nada bien'
EN VEZ DE              'Me quito porque estoy hasta las huevas' 

INTENTE DECIR    'Me parece que tomaste una mala decisión' 
EN VEZ DE              'Ya fuiste won'

INTENTE DECIR    'No veo la razón por la cual deba seguir tu recomendación'
EN VEZ DE              'Quién chucha te crees'


martes, febrero 14, 2012

Love is in the air

Un querido lector, exalumno, amigo y colega me dejó sembrada la idea que expresarme sobre un día como hoy: San Valentín. Este se supone fue un mártir cristiano que murió en defensa de su fe. Eso de supuesto es importante, porque cabe la posibilidad de que el honorable señor nunca jamás haya existido. En el Oráculo de Google (que a la sazón es mucho más importante, exitoso y accesible que el de Delfos) hay muchas historias interesantes alrededor del 14 de febrero.


Me llamó la atención el hecho de que la definición de la Fiesta de San Valentín empieza diciendo que es una festividad anglosajona. Uy chuch! Pensé yo, y qué michi hacemos metidos en esta fiestita a la que la Sacro Santa Institución Eclesiástica decidió, hace un chupo de años, consagrar a Valentín un 14 de febrero para cagarles una fiesta a unos paganos que celebraban los 15 de febreros…En fin, me estoy yendo por el ramaje.




Mi punto es que llega un día como hoy, y ya estamos cargados de publicidad, de huachafadas con corazones rojos por todos lados, de menús para la cena, de paquetes hoteleros, de chocolates, flores y de hecho gente que se casará un día como hoy. Consumismo, consumismo, consumismo, trauma, trauma, trauma porque el que está desparejado como que no la ve… puesto que es un día en el que la publicidad le dice: Oe tú! Estás solo… De hecho, alguien me dirá: te equivocas porque celebrar al Amor también es celebrar la Amistad…



La verdad es que se le ponga el nombre que se le ponga, se saca del ropero el peluche, a Leo Dan, a Laura Paussini, a los reyes del bolero, a cuanto apolillado hay para cantarle al Amor. Seguramente, Susy Díaz se viste de rojo, aunque ahora creo que anda triste. Los programas de tv se encorazonan, y todos tienen su "experiencia religiosa". Ojo que ahí juntamos mismamente la celebración cristiana con la pagana... qué mejor!


Lo que me ha parecido inaudito es una noticia que acabo de leer vinculada a este tema. En el Municipio de San Borja los perritos también celebrarán su "vínculo" por esta fecha. Es decir, se ha organizado una ceremonia para "casar" a los perros!!!!!!!!!!!!!!!! Díganme que la equivocada soy yo, por favor!!!!! De qué me estoy perdiendo???



No es que yo sea una anti-Valentino, finalmente si el señor este representa al Amor, bien por él. No estoy en contra del sentimiento, porque si fuera así, todas las publicaciones en las que hablo de mis propios quereres serían plenamente hipócritas. El tema es que este adoptar posturas que no nos corresponden, volverlas comerciales y artificiales cada vez se pone peor.


martes, enero 24, 2012

A un mes de Navidad, la respuesta de un colega...

Agradezco esta respuesta, con el permiso consiguiente de poder publicarla. Mi gran amigo Joel Jones nos deleita... Visiten su Blog: http://www.elvaciometaestable.blogspot.com/ Es re-bueno y divertido.


Estimada Grinch Mayor, gracias por tu preocupación por mi.

Disculpa la demora, pero como bien sabes, no tengo tanta experiencia aguantando Navidades como tú, y de vez en cuando el chuquaque me vence.Tal vez te sorprenda lo que te voy a contar, pero las navidades en Europa no son tan geniales como crees. Sí, efectivamente, existen varias cosas que hacen que salgan los instintos Grinchiales a todo dar. No obstante, debo reconocer que tiene un poco más de sentido tomar chocolate caliente (¡o vino caliente!) y decorar las cosas con nieve cuando efectivamente es invierno. Por lo menos existe cierta coherencia que le da tranquilidad a mi mente. Pero de ahí, todo igual. Okey, tal vez acá no tengan a los Toribianitos.

Pero en cambio, en España por lo menos, todas las tiendas pasan ciertos soundtracks de grupos de niños y señoras mayores desafinadas cantando los mismos villancicos españoles una y otra vez. No sé, en Lima por lo menos una que otra tienda pasaba villancicos en inglés, así que algo de variedad había... Si hablamos de comilonas, comilonas hay. En Italia en particular es impresionante. Tú te quejas del panetón integral que no adelgaza, ¡pues debes agradecer que allá no hay panetón relleno de crema de pistacchio! Y no sólo hay panetón, hay pandoro, hay panforte, hay turrones (¡y en España también!), y si paso por Inglaterra no faltan los mince pies...

En España eso luego se remata con la rosca de reyes, mientras que en Italia tienen la cena adicional de la Befana (la rara bruja que reemplaza a los Reyes Magos en la distribución de regalos). Así que nada, al final todos terminamos como tu querido Triple Pechuga. ¿Y los árboles? ¡Ja! Pues en Roma el árbol más bonito era uno auspiciado por Mercedes (la marca de autos, no la ex-candidata), con el símbolo de la marca por todos lados, así que ya te imaginarás. Bueno, dicen que este año ha sido particularmente misia la decoración por la crisis esta, pero quién sabe... Ahora, hay algo adicional acá que no hay en Lima. La adicción a los nacimientos (Belén en España, Presepio en Italia).

Por supuesto, en Lima cada iglesia tiene su nacimiento, y de vez en cuando te das cuenta que hay uno en el Wong de la esquina... Pero en Italia... mannaggia... hasta el Colosseo tenía su nacimiento. Y todos iguales. Todos. Ok, de vez en cuando hay uno que otro chévere, pero por lo general, mal. Y cuando, por "originalidad," deciden reemplazar las estatuas por rigatoni... pues mejor no te digo.


Te dejo, estimada Grinch Mayor. Aprovechando que ya pasaron las fiestas, te deseo un sincero Feliz Año Nuevo. ¡Y a no bajar la guardia! ¡Que en un ratito llega San Valentín, y regresamos a lo mismo!

Adeu!!!

miércoles, enero 11, 2012

Nos estamos comunicando

Los sistemas de comunicación nos han invadido, ya no son solo un medio utilitario, son una extensión de nuestro YO. Adelanto que no puedo tirar la primera piedra porque al menos ya el hecho de que tú estés leyendo esta entrada (post) dice mucho sobre mi necesidad de comunicar lo que pienso y siento. No obstante, no deja de admirarme, sorprenderme e inclusive asustarme cómo poco a poco hemos ido bajando la guardia dejando abierta y expuesta nuestra vida, en donde queda ya poco para nuestro fuero interno, para el orgullo privado, para la satisfacción íntima.



¿No nos estaremos sobre-comunicando? Basta con mirar el uso del Facebook, y ojo: no estoy hablando de la generación digital. Ellos maman de ese medio, están acostumbrados. Lo curioso es que los adultos suelen juzgar con miradas acusadoras, inclusive con una suerte de desdén… pero no nos damos cuenta de que caemos aún más en el juego que la Red Social propone. Dar el pésame por FB, saludar al marido por el cumpleaños por FB, anunciar que se tienen "x" cms de dilatación, felicitar al hijo porque ha ingresado a la universidad, y otras ideas originales que se leen en el universo de los Muros….




Insisto que no tiro la primera piedra, simplemente planteo la reflexión, y me incluyo a re-reflexionar al respecto. ¿¿¿Dónde queda la alegría del tú/tú, el consuelo del amigo, el cálido abrazo del padre…??? Creo que igual están, pero se refuerzan con esa suerte de pantalla pública… como para que todos estemos al tanto de nuestras vidas, de nuestros defectos, bondades, virtudes, pecadillos…




Si nos sobrecomunicamos virtualmente: mails, chats, facebook, blackberries, y otros… ¿qué nos contamos cuando nos vemos?

miércoles, diciembre 28, 2011

... y se viene nuevamente!



La vida del ser humano se mide en tiempo, edad, década, generación, día, noche y vivimos dependientes de los relojes de una manera casi (por ser elegante) vital. Por ello, no me libro, como suele ocurrir, de terminar el año con una reflexión sobre empezar un período nuevo según marca el calendario occidental. Si viviéramos en la China, escribiría esto en enero y estaríamos dando inicio a la era del Dragón.


Para mí, los 31 de diciembre desde hace cuatro años me generan sentimientos encontrados: recuerdo el día que mi mamá se fue físicamente, y a la vez me llena el entusiasmo de empezar la agenda nueva, las vacaciones, los proyectos que voy preparando. Juntando ambos puntos pienso en mi madre y su búsqueda de los calzones amarillos, en la compra de ruda, en las doce uvas, en la luz de Bengala y todo, efectivamente, ese entusiasmo que ponía especialmente en despedir el Año (ese recuerdo lo tengo más marcado que su celebración navideña… del que casi no tengo).


No sé si empezar un año nuevo necesita tanta cábala, persignarse, o hacer una lista de buenos propósitos. Creo que sería más útil tomar aire y asumir que hay que seguir capeando los temporales que simplemente nos llegan. Algunos más movidos que otros. El calendario no los cambia, suele engañar a nuestros cerebros y corazones, quienes ilusamente pensamos en que esos buenos propósitos se harán realidad en pleno a finales del año… Bien por lo que los logran.

Dicen que “lo mejor es enemigo de lo bueno”, por lo que solo tratemos de cumplir con lo bueno… una vez logramos, aspiremos a más (hacia junio, por ejemplo).

Mi jardinero, que es un hombre recontra sabio, al que JC ha bautizado como “el filósofo Fidel”, tiene esta sentencia que me parece espectacular: “renovar es vivir”.

¿Qué más?: reciclar, resetear, renovar, renacer, reacomodar, reubicar, repensar, reelaborar, recrear… Vean ustedes cómo podemos aplicar la sentencia de Fidel en este 2012.

martes, diciembre 20, 2011

Carta a un colega

Joel, aquí te va mi regalo de Navidad...




De un Grinch a otro:



Seguramente en el viejo continente en el que tú vives, las navidades se viven de otra manera, son más de película gringa, llenas de nieve y con árboles con luces LED por todos lados. Me queda claro, mi querida colega, que tu histeria debe ser un poco más fuerte que la mía, aunque supongo que por la crisis económica, la tembladera de del euro, y la búsqueda de un rescate de la comunidad europea, la cosa debe estar complicada.


Mi querido amigo, te pongo un poco en autos de lo que he visto en estas latitudes, calurosas y a la vez brumosas cuando la neblina limeña nos visita casi siempre.



Los toribianitos siguen al ataque, con esas ganas de cantar con sus calzoncillos apretados puesto que la voz aflautada con la que entonan los villancicos navideños me obliga casi a denunciarlos a Indecopi. Felizmente que a una mano divina se le ocurrió crear el Cd Voces del Perú, que suena totalmente adecuado para la ocasión. Tengo que ser un Grinch muy honesto y aceptarlo.


El panetón y el chocolate nos invaden como siempre, ahora podrás imaginarte que las versiones light, integrales, y otras han vuelto el mercado más artificialmente atractivo. Puedes calcular un tremendo pedazo de panetón que no engorde?¡?¡?¡ No tiene sentido. Además, cuando lo bueno de la comida navideña es disfrutarla con 0 culpa y echarle harta mantequilla al panetón real, es uno de ellos.


Ni te digo de la espantosidad de árboles de navidad que veo en Plazas de los diferentes distritos capitalinos, sobre sale... el del Ovalo de la de Lima, parece forrado en celofan verde y tiene, los conté, 12 adornos... como que misiazo!




Volvía de mi trabajo cotidiano, que tú bien sabes cuánto aprecio, cuando entré en pánico: a mi lado, en un semáforo cercano al Óvalo Gutiérrez, vi una camionetita que decía: http://www.papanoelentucasa.com/ Inmediatamente morí y resucité. Puesto que dentro, iba un papa noel más lampiño que perro chino (seguro que había puesto sus barbas en remojo) y un grupete de mamitas noelas que más parecían del grupo Agua Marina….!!!!!


En fin, mi querido espero que ahora, mientras vas mudando la vida de una ciudad europea a otra, estés tan verde como siempre con el estrés navideño y otras creatividades de la vida.




Mericrismas... ¿será?

jueves, diciembre 15, 2011

Lo que NO debes pasar en una Prom –viejos tiempos y tiempos actuales-

Sobre la base de mi propia experiencia, experiencias de amigos, experiencias como profesora les regalo este Decálogo en épocas coyunturales:


1. El vestido no te va a quedar igualito al que te lo dibujó la costurera.



2. Recuerda que te mueves como lombriz y lo que llevas puesto tiene que sobrevivir, por lo tanto: asegura los escotes, los corchetes, las costuras y todo aquello que te condenen a recurrir a la aguja e hilo que generalmente NO están presentes.


3. No invites a último momento; te puede pasar que alguna “bueni” de tu promoción te termine solucionando el impase y si estás en colegio mixto ponga en compromiso a un chico y una chica que no tienen pareja y no les queda más que ir juntos… (esta es mía)


4. No invites con tanta anticipación. Puede pasar mucho en el camino y a lo mejor puede que:
a. Tu pareja termine con enamorada/o en ese lapso y la cagada si es celosito/a.
b. Que no se acuerde.
c. Que haya aceptado otra pre/prom el mismo día y salgas perdiendo en la disyuntiva.


5. No uses tacos 15 si ni siquiera sabes caminar con taco 8.


6. Asegura que tu pareja baile bien, es básico. Aunque ahora las chicas bailan solas y todos chupan juntos.


7. Asegura que tu pareja tenga real conciencia que es TU fiesta y no SUYA, de lo contrario tu recuerdo va a ser una buena m….


8. No es momento de hacer o aceptar invitaciones tipo “blind date”, puede que no resulte taaaaaan mal, pero es un riesgo que VAS a correr. (... esta también es mía...)


9. Lleva otro par de zapatos en la cartera (aunque sea en una bolsa de Wong) puesto que no faltará alguien que haya roto un vaso en la pista de baile y….


10. Tener plan B. Conozco casos de parejas que han cancelado ESE día… buhhhhhh!