martes, julio 03, 2012

De máximas y sentencias II

Por cuestiones cotidianas, por trabajo, por pura reflexión ha caído en mi cerebro una frase que solemos repetir con facilidad “nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde”. ¿Es real? ¿es sabia? ¿es correcta?
La verdad es que a mí se me presenta como una suerte de frase marketera, una frase que pretende servir de consuelo pero que no llega a buen puerto, puesto que en el fondo lo que logra es hacer sentir peor a la persona que “pierde” algo o peor aún, a alguien. Ahora, si bien es cierto que puede aplicarse pero que sea una verdad categórica… cuestionable.
Pienso que esta frase podría ir de la mano con el “carpe diem” puesto que este clásico y hasta manoseado tópico latino viene a poner de manifiesto el disfruta lo que tienes, valora lo que tienes, vive el hoy… aprovecha el día. Ya ahí tenemos un primer paso de entender el “valora lo que tienes”.
Hablamos de bienes materiales, hablamos de personas, y si es de lo último es cierto que lo positivo, lo amable, los conflictos, las tensiones, los buenos ratos, se consumen en el devenir diario, si lo pierdo… ¿pensaré que no lo he valorado? O será más sano para el alma recordar los buenos tiempos. En una mano tengo una frase que siempre repetía mi padre “no hay muerto malo” y creo que eso se puede aplicar a todo y a todos. Lloramos y nos apenamos por el vacío, más allá de lo que la ausencia puede suponer.
No valoro lo que tengo hasta que no lo tengo… me lleva a un segundo pensamiento, ¿me valoro yo? ¿tengo que perderme de mí mismo para hacerlo? ¿tengo que saber que alguien valora mi pérdida? Sería mucho más sano trabajar en mi valía cuando la puedo sentir, y sobre todo, cuando la puede sentir el otro.
Reemplazo quizás la frase: nada en esta vida es imprescindible… y no deja de ser verdad, guste o no.