sábado, julio 12, 2008

¡Cadenas a mí!

Cuando no tenía más de 12 años me llegó (por correo postal) un sobre sin remitente; al abrirlo descubrí por primera vez lo que era una cadena. Ésta era de aquellas que te contaban historias dramática de ciegos y paralíticos que se curaban milagrosamente por seguir la cadena, de San Mengano de Rivera y demás hierbas. Un temor me asaltó: ¡uy!, ¿y ahora qué hago? , ¿y si me muero mañana como dice aquí?, ¿y si me caen las siete plagas de Egipto (o eran diez)?... No obstante, seguramente algo pasó y me olvidé de la cuestión y aquí estoy, sin plagas, vivita y coleando.
Hoy las cadenas son menos dramáticas pero igual de tontas y vanales y obviamente se han adaptado a los tiempos modernos, pues te llegan a tu mail con cara de Power Point. Los contenidos varían tanto como los títulos de los libros de autoayuda, pretenden conmover el lado sensible de quien las recibe y hacernos pensar: ¡qué linda esta persona que piensa en y me mandó esto!
Error: esa persona se lo mandó a medio mundo y sólo pone reenviar. Encima, la gran, gran, grandísima mayoría está dirigida al público femenino porque aquí algo sí me queda claro, solemos –la mayoría de las mujeres- leer todo lo que alguien conocido nos envía: ¿será que somos más pacientes, o tenemos un poquitito más de tiempo, o sabe Dios qué diablos?
No entiendo la necesidad de "colgarse" de la creatividad ajena e invadir tu psique con estos mensajes melosos, cursis y hasta mal redactados. Ni siquiera el remitente pone un poquito de atención para revisar la ortografía, digitación o al menos términos localistas del mensaje en cuestión, creo que considera que con "reenviar" ya te está haciendo un buen regalito.
Hay que ser un poco más originales ¿no se podría escribir algo tan sencillo como decir lo que sentimos y evitar meter a todos nuestros conocidos en el mismo saco? Ello finalmente termina "cosificando" a las personas quienes no reciben, como quien dice, una muestra de afecto personalizada.
Yo, particularmente he optado por lo mejor, buscando mi sanidad mental: todo aquello que venga con pinta de cadena, Power Point lacrimógeno, mensajito de amistad, feminismo barato, contenido fraternal, oración a San Benito de la conchinchina o cuanto se le parezca, afilo mi dedo índice y apunto directo y sin compasión a la maravillosa tecla DELETE o SUPRIMIR (dependiendo del tipo de teclado).
pd. Si no reenvías este artículo en las próximas horas se te romperá una uña, te saldrá otro rollo y o se te escapará un pedo en público. Si tomas la sabia decisión de hacerlo, podrás ganar -supongo yo- esborzar una grata sonrisa! Atente a las consecuencia.

5 comentarios:

jjp dijo...

Maldicion!
Ignore la advertencia, e inmediatamente descubri un nuevo rollo!
Oh no! No sigan mi ejemplo! Por favor, reenvien el articulo antes que sea demasiado tarde!!

Alberto dijo...

Estoy condenado.

Alejandra Pizarro dijo...

No enviaré el artículo, pero de todas las maldiciones, creo que prefiero la de la uña.

Anónimo dijo...

"Chanfles!" o "Rayos y centellas!" (elegir la que guste) justo cuando pensaba que saldria con la mia...

Santiago dijo...

Y yo que confiado después de poner el comentario en el texto de la elítpica estaba dedicado a usarla de una vez por todas. Creo que el rollo ya salió y de aca a un par de semanas controlaré los efínteres (sólo por si las moscas).