miércoles, septiembre 17, 2008

Mitad verdad/mitad mentira: tribulaciones cotidianas de una fémina

5:55 am: El primer sonido de la mañana: RPP le presenta los Deportes gracias a Shick de Gillete ¡Pucha, me tengo que afeitar! Estoy recontra peluda y hoy quiero ponerme una falda sí o sí. De vez en cuando hay que sacar a pasear el lado femenino y el jean ha empezado a apretar un poquito..., una nadita... ¡Cinco minutos más, piedad, cinco minutos más!
6am. Me levanto, hace frío despierto a mi marido y le digo que cuando termine con la ducha le aviso. Por suerte no me tengo que lavar el pelo: ayer fui a la peluquería me recortaron un poco y me cepillaron –el pelo, desde luego-. Saco ropa interior, voy al baño, prendo la luz, me doy la primera mirada del día a la espejo y en eso ………… ¡HORROR! ¡Me he convertido en una suerte de Betty la fea. Me puedo morir!
6:07am. Medianamente repuesta después del shock. El corte de pelo y peinado de ayer no existen. El cerquillo que me lo había “recortado” está a la mitad de la frente, me siento una de las hijas de la antigua serie Papá lo sabe todo –pido perdón a los lectores nacidos después de los setentas-. Estoy más bocona que nunca...ahí me relajo, tengo una explicación: me había olvidado de sacarme la férula que uso desde anoche para evitar destrozarme los dientes porque tengo burxismo (averiguar por su cuenta qué es). Una vena se ha reventado en mi cachete y no digo mejilla porque yo tengo cachete (gordito y redondo). Encima, como ya me viene la regla, tengo un grano con muchas ganas de crecer sobre la fosa nasal izquierda que camina a ser grado Verruga. Ruego que mi marido no se levante todavía porque con esta cara, al toque pide los papeles del divorcio automático en la Municipalidad más cercana.
6:20am Con el pelo recién lavado, y harto alaciador para que el cerquillo baje lo más que pueda me empiezo a vestir.
Primer problema: olvidé afeitarme. ¿Y ahora? De nuevo aplicar el pantalón. Voy a ponerme uno de corduroy, mi blusa gris y aunque estuve así para una reunión de la semana pasada, esta vez no importa.
Segundo problema: ¿en qué momento de esos malditos siete días que pasaron esta cosa llamada pantalón se confabuló junto con alguna maldición extraplanetaria y ha decidido no cerrar bien? Si he cumplido la dieta al pie de la letra. Digamos que ahora el espejo me devuelve la imagen de un chorizo mal envuelto o un rollo que está entrando en la categoría cintura de alfajor (visualizar el manjarblanco -dulce de leche- que sale entre las dos capas).
Opciones:
(a) me cambio pero se hace tarde.
(b) meto la huata todo el día.
(c) salgo con un abrigo cubretelotodo digno para usar el día de hoy.
Opto por la (c).
7:25 am Me miro al espejo antes de salir. Es buena hora porque no hay mucho tráfico en mi ruta. El espejo es más compasivo conmigo, Betty la fea se ha ido pero ha dejado su huella. La férula se está remojando en un preparado que me indicó la dentista (camino a los dientes postizos, pienso), la venita pudo desaparecer con el corrector, el grano creciente medianamente disimulado: el maquillaje hace milagros. Me tiré el cerquillo medio al costado, pero de hecho ALGUIEN en el trabajo me hará algún comentario… como si la viera. El abrigo cumple su función cuando me siente en el carro, me desabrocharé el botón de la cintura y me bajaré un rato el cierre para recuperar el cadente y normal ritmo de mi respiración. Ante la típica pregunta femenina (cómo estoy?) mi marido dice que estoy bien –ojo que no ha dicho MUY bien, pero sé que ni me ha visto porque está acuartelado tras el monitor de su computadora-.
7: 45am. Los huecos, los micros, las mototaxis, los taxistas hermosos, los semáforos en “ola roja” y todos los rompemuelles me hacen sudar a chorros la tonelada de base, polvos translúcidos y alaciador para el cerquillo, que he usado en mi pequeña humanidad. El jugo de papaya con salvado, miel, polen, y ajonjolí que me recetó mi amiga Cecilia me han llenado de gases, este pantalón no me va a cerrar ni muerta cuando llegue al trabajo. ¿ Y ahora quién podrá salvarme en mi middle age?

2 comentarios:

Joel Jones Pérez. dijo...

Pero... no me friegues...

Una hora y cinco minutos para decidir entre la opción (a), (b) o (c)?????

Te maleaste!!!

Claudia Cabieses dijo...

Si serás... en ese lapso ya tomé desayuno y preparé la cartera....