jueves, octubre 08, 2009

Yo pensé que esto ya no pasaba

a Magalli, en sus Bodas de Plata
Al tener a mis hijos grandes hace tiempo que olvidé lo que es ayudar a un pequeño párvulo a hacer una tarea. Los que me conocen además saben que mi esencia de quasi Herodes me llevaría hoy por hoy a enroncharme de solo pensar en ello.
Tengo una amiga contemporánea que tiene una criatura de cinco años, el último de cuatro. Es mi heroína: su paciencia, generosidad y calma son realmente mi envidia diaria. El cuento es que el otro día, teniendo como objetivo el consabido café terapéutico tan necesario en la vida de toda persona que se respeta, tuvo que fallar al sagrado encuentro porque al llegar del trabajo descubrió que la criatura en cuestión tenía una tarea. Había que conseguir para el día siguiente: escamas, plumas y pelos. Leyeron bien.

Alguien en su sano juicio, ¿podría decirme para qué mandan a un engendrito de cinco años a hacer una tarea usando pelos, plumas y escamas, y encima: de un día para otro? Es decir: la tarea es para la mamá. Esto es más claro que el agua, es indiscutible. No entiendo cómo la brillante profesora busca que tal ejercicio lo ayude en su formación educativa, autónoma y constructora de conocimiento.

Aquí me queda claro algo: la madre llega agotada de trabajar y merece tomarse un “free time” con sus amigas para relajarse (aunque sea un par de horas); sin embargo, al darse cuenta de la bombita que tiene en casa se pone (como es natural) oligofrénica y aunque trate de mantener la calma… es imposible.

Ella conseguirá la cartulina, ella saldrá a comprar lo necesario para que su hijo presente la tarea, pelo… mmm aunque sea se lo corta…; plumas… a cazar palomas en el parque… pero escamas… ¡no te pases! Salvo que tenga una pecera en la casa o se vaya a Wong y se compre un tramboyo entero para sacarlas de ahí… Al llegar a ese punto, les juro que yo ya estaría con camisa de fuerza y el pobre chibolo estampado contra la pared pegado con UHU y salpicado con pelos, escamas y plumas, desde luego.
Claro que el “critter” aprende una lección: su madre está más loca cada día, lo asusta y su miss es linda porque lo recibe con una maravillosa sonrisa al día siguiente y le dirá: Amorcito, qué bien has trabajado. Te voy a poner una estrella bien grandota.

¡Estas profesoras están locas! ¿Tendrán hijos?

5 comentarios:

Guely of Sweden dijo...

Siempre me acuerdo lo difícil que fue conseguir simples pedazos de madera para hacer una balanza. Yo vivía en Magdalena y mi pobre viejo (que era abogado y de carpinteria no sabia más que chancarse los dedos)y yo nos pasamos toda la noche buscando por el laberíntico mercado. Yo tendría unos siete años. y no se hasta que hora me quedé con mi papá luchando para que la bendita balanza estuviera "balanceada"(?). Ahora mi enana tiene 13 pero no recuerdo haber tenido que realizar ninguna de esas hazañas aquí en Estocolmo. O será que nuestra generación es mas "moderna" y "comodona"? Al menos me queda la memoria de su interes y dedicación luego de más de 35 años.

Claudia dijo...

Me acabo de enterar que el pelo se lo cortaron a la mascota de la casa...!
En mi caso.. efectivamente los trabajos artesanales fueron unas pesadillas, sobreviví como se pudo: goma (líquida), purpurina, esencia de plátano, escarcha, fideos... eran de los ingredientes favoritos de mis maestras.

Anónimo dijo...

Verdaderamente las profesoras no entienden que las tareas son para los niños no para los padres, ellas las sabiohandas, se dan cuenta a la legua cuando los niños hacen las tareas y cuando no (por supuesto que ellas juran que nosotras "las madres" somos tontas) y por supuesto que les piden cosas increíbles que ningún niño lo puede hacer solo, pero ahí estamos las madres abnegadas ayudando a nuestros hijos haciendo cosas increíbles que ellos no tienen ni idea de que es, pero ahí están las profes (inicial) que nos dan la tarea titánica de buscar cosas para el día siguiente, todo urgente. Ohhhhhhhh Dios mio, cuando las brillantes profesoras de inicial se darán cuenta que las madres no son magos y ellas también trabajan y llegan a sus casas agotadas, muchas veces las tiendas cerradas y no saben donde sacar las cosas para trabajar con el pobre niño. Gracias a Dios ya pasé eso. Un beso
Lourdes

Guely of Sweden dijo...

Y cómo harán o serán la profesoras que son madres? Me pregunto yo...

Maria Eugenia dijo...

mi difunta tia Abelina, tenia un nido hace muchisimos años y recuerdo que un día curoseando vi que tenia un armario lleno de materiales que pedia a los niños todos los años, tenia cientos de madejas de lana de todos los colores (ella era muy aficionada a tejer, ahi entendi porque...), y muchas cosas que piden a los niños pequeños en exceso. Felizmente ya pase la epoca de los nidos en donde me han pedido listas inmensas con nose cuantos rollos de papel higienico, detergente y hasta cojines de lejia,