jueves, diciembre 11, 2008

Promesas de amor

por un meñique
Hay promesas de amor que se realizan y no se cumplen; hay promesas que uno cumple parcialmente; hay otras que se renuevan en el día a día; aquellas que duelen; aquellas que se respetan con valor y sacrificio, aquellas que nacen y mueren con los propios protagonistas; aquellas que nunca se dijeron; aquellas que no debieron decirse; aquellas que se guardan con el tiempo y quedan olvidadas.
Cada uno tiene, guarda, conserva en el corazón promesas de amor. Algunas se recuerdan con tristeza; otras con melancolía; otras con una herida en el corazón que no termina de cicatrizar; otras con rabia; otras siguen manteniendo una especie de magia que a pesar de todo las conserva, vivas.
Tanto en la literatura como en la música he escuchado promesas de amor valiosas, especialmente logradas, bellas, dolientes, cálidas, humanas. No obstante, cada vez que escucho esta canción de Miguel Bosé creo que si tuviera que prometer de nuevo mi amor, me la robaría:

En el frío y en el calor,
lo bueno y lo malo.
En la luz y en la oscuridad,
tú y yo siempre abrazados.
Una isla para los dos
en medio del mundo
y una mínima habitación
será suficiente universo.
Que nos lleve el amor por donde quiera
él sabrá dónde ir...
Yo sólo sé desde ahora
que te amaré mientras respire.

Lloverá sobre la ciudad
mil lluvias, mil años
pero nada podrá borrar
el sándalo de nuestras manos.
Que nos lleve el amor por donde quiera
él sabrá dónde ir...
Yo sólo sé desde ahora
que te amaré mientras respire,
puede pasar cualquier cosa
yo te amaré mientras respire

1 comentario:

Alej@ndro dijo...

las promesas ... buen tema me agradò .... saludos