martes, diciembre 02, 2008

Tus hijos no son tus hijos

Micaela y yo nos reímos mucho. Micaela tiene 18 años y yo 45. Micaela es mi hija y redundantemente yo soy su madre. Micaela es mi pata y yo no creo que tanto, repito: soy su madre. Sin embargo, nos reímos juntas, nos reímos de la vida, nos reímos de la gente y seguramente la gente se ríe de nosotros, puesto que somos dos individuas que vamos juntas por la vida y que entre ambas no llegamos a los 3 metros si nos pusieran una encima de la otra, y por eso nos reímos más.
Alejandro y yo nos reímos a nuestra manera. Alejandro tiene 15 años y yo sigo en mis 45. Alejandro es mi hijo y redundantemente yo soy su vieja. Alejandro es mi pata y yo no creo que lo sea, soy su vieja. Sin embargo, como ya lo dije, logramos reírnos juntos, a veces él más que yo y viceversa. Cada uno se ríe de la vida a su manera, nos reímos de la gente y la gente seguramente se ríe de nosotros, puesto que somos muy parecidos y a la vez sumamente diferentes: él es hombre –en todo el sentido de la palabra- y yo soy su vieja.
Micaela alimenta mi autoestima cuando me dice que no estoy gorda y yo alimento la de ella todos los días, con lo cual ambas estamos bien empachadas. Micaela me presta su ropa de la cintura para arriba, aquella que puede quedarme, yo no le presto mucho porque mi ropa es más de tía. Micaela es mi equilibrio cuando me desequilibro y yo no soy equilibrio de ella puesto que, al menos por ahora, no lo necesita.
Alejandro alimenta mi sabiduría y creatividad puesto que la aventura de vivir su adolescencia es un reto diario. Alejandro no me presta nada, pero comparte sus canciones del i-pod conmigo cuando vamos juntos en el carro. Yo le presto mi cds de Sabina, Sui Géneris y algunos clásicos que le gustan. Alejandro es mi desequilibrio y yo no soy su equilibrio porque yo soy… su vieja.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Será una cuestión de género?, eso que la mujer sea tu equilibrio y el hombre tu desequilibrio.
Será que uno es de Marte y el otro de Venus? será?............
Será que ella maduró y que él aunque lo pongas al sol 24 horas al día, sigue siendo inmaduro, porque es varón y adolescente? será?..............
Pero es cierto que tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosos de si mismos.....................

Joel Jones Pérez. dijo...

Esto me huele a aquella transición donde los padres empiezan a depender más de los hijos que los hijos de los padres.

Javier Delgado dijo...

Linda entrada!
Devuelvo tu visita a mi blog (waykuq) y me quedo impresionado con el tuyo.
Perfecta tu descripción y la comparto. Angela y David tienen 14 y 17, son mis hijos.
Y yo soy su padre!
Gracias

Anónimo dijo...

Uyyyyyyyyyyyyy me encantó. Johanna tiene 23 y Andrés tiene 20. Y sigo las andanzas de Micaela y Alejandro de cuando eran como en esa foto. Y bueno que decir, la vida es un "do ut des". El equilibrio es a veces el desequilibrio, no?