lunes, octubre 05, 2009

YO me amo a MÍ



Cuando yo era niña veía un programa cómico argentino (por malo por cierto) que era El Show de Pepe Biondi, uno de los personajes que este actor interpretaba era Narciso Bello, se amaba, se besaba las manos y tenía una actitud tan tan pero tan meamoamí, que la verdad le salía bastante bien.

Una de las personalidades más fascinantes que existe es la del narcisista. Suele ser un ser muy inteligente, que por casualidades de la vida se rodea de personas que no lo son tanto, o un poco menos. Lo más probable es que ello lo vaya descubriendo en su madurez y a veces, termina aprovechando esa ligera superioridad.

No se nace narcisista, como los grandes tipos de personalidad son producto de su entorno. Ya sea porque destacan en algo, o porque les alimentan la autoestima exageradamente, o porque los mantienen en raya y por eso quieren demostrar que son mejores que el resto… en fin: las causas pueden ser varias y algunas más profundas.

Encontramos algunos tipos de narcisos. Aquellos que son una especie de gurú en una familia por ejemplo: se le consulta todo. Aquellos que saben que hacen bien su oficio y no dudan en recalcar que nadie lo hace mejor. Aquellos que tratan con paternalismo al resto y terminan formando una especie de corte elitista como si solo los escogidos fueran dignos de su confianza (que otros tanto anhelan). Aquellos que tiene a alguien que les cuida las espaldas, le allana el terreno, le suaviza el ambiente, le evita molestias, vive a su sombra. Todos al final obtienen grandes dosis de aplauso, admiración y hasta ridícula veneración.

Por otro lado, hay simples mortales que de un momento a otro se ven atacados por un episodio narcisista y se sienten dueños del mundo, de la verdad, que le pueden cobrar a la vida alguna deuda pasada y pueden llegar a hacer cosas inimaginables que les trae una pasajera satisfacción. Después, algún “cable a tierra” los hace recuperar la sensatez para volver a la normalidad mortal.

Los primeros vuelan alto, alto, como el águila, tanto que a veces la caída resulta fatal. Los segundos, se caen, se sacuden y se dan cuenta de que cometieron una cagada, al creerse los dueños del universo por un momento.

Somos complejos, los humanos.

2 comentarios:

Guely of Sweden dijo...

Disculpa, pero no es por definición narcisista la persona que se preocupa exageradamente de su aspecto exterior? Cómo el buen Biondi nos enseñó? Ese tipo de gente al que para llamar su atención no necesitas más que enseñarles un espejo. Que se sienten o saben bellos. Que se pintan o peinan hasta que los bomberos les tumban la puerta. Demás está recordar el origen mitológico de la palabra.Sospecho que el narcisista más que amarse se gusta. Entiendo perfectamente la tipología que describes y seguro que tiene un nombre que esta tarde fría y cansada en Estocolmo no me permite recordar. Aunque, sin presumir, me atrevería a considerar esa gente que describes como patriarcales o matriarcales, ídolos con pies de barro o algo así, pero se que mi definición se queda corta.

Claudia dijo...

En algunos aspectos el "narcisista" se mezcla con el "vanidoso". Sin embargo, mi post se inclina más el que se ama a sí mismo: el enamorado de la imagen (externa/interna) que tiene de sí...