viernes, agosto 29, 2008

A Dios rogando y a la Tinka jugando

Diosito, Diosito que gane mi boletito....

Aquellos lectores que no estén familiarizados con lo que es la Tinka solo abrevio diciendo que es una suerte de Lotto. Escoges seis números y si todos salen sorteados te haces acreedor de una millonaria suma.
Una de las cosas que más me gusta ver cuando voy al Wong (supermercado) que está a pocos metros de la Iglesia de Santa María, es la enorme cantidad de personas que a la salida de la misa dominical se vuelca en hordas a comprar su boletito de la Tinka. La cola es enorme y de hecho, la fe debe ser más grande.
Tengo el recuerdo de que cuando mi madre compraba la lotería por Fiestas Patrias, la colocaba entre los brazos de un niño Jesús de yeso que tenía sobre la cómoda de su dormitorio, y hasta sus últimas semanas de vida antes de ir a misa se compraba su boleto de la Tinka y lo colocaba en el mismo lugar.
Insisto en que resulta atractivo vincular la suerte con la fe. De hecho debe tener sus orígenes en la lejana mitología, pues no en balde, había una diosa romana que se llamaba Fortuna quien seguramente descendía de su bisabuela griega llamada Tyké (de ahí debe venir la palabra “ticket”).
Cuántas personas incluirán en su lista de pedidos a tayta Diosito, tener el billete premiado, de hecho varios y ello a lo largo de todo el mundo. El que el dinero venga gratis, sin esfuerzo, sin pedir prestado, sin tener que pagar caníbales intereses solamente puede ser obra divina. De hecho ésa es la esencia del pedido. Si EL lo puede todo, cuánto podría mortificarle el darle un empujoncito a las bolitas de esos números y que coincidan con el que yo cargo en la billetera: ganaría un milloncito de billetes verdes, o en todo caso de cualquier color siempre y cuando me pueda sacar de apuro.
Es lindo soñar que haré cuando me gane la Tinka. Mi marido, por ejemplo, dice que no me lo contaría (¿??!!!!!) por temor a mi entusiasmo... debo confesar que lo entiendo.
Comprar propiedades dirían los fulanos, viajar dirían los menganos, dejar de trabajar dirían los perencejos. No obstante, somos conscientes de que todo es justamente un sueño.
Yo particulamente nunca me he ganado ni un chicle, pero en todo caso soñar no cuesta nada y no pago IGV.

4 comentarios:

maria eugenia dijo...

claudia tu nota sobre la tinka me trae excelentes recuerdos de mi madre (ya ella fallecio), ella tenia un par de amigas mayores y ellas tenian su club de la tinka, una vez por semana se reunian para decidir el numero del boleto que iban a comprar entre las tres, la reunion empezaba con un habitual rosario, luego un lonchesito y tenian que ponerse de acuerdo en el numero en donde estaban edades, o fechas de nacimiento de sus parientes, etc. luego venia la discusion acerca de la manera en que cada una iba a gastar su dinero, mi mama jugo muchas veces la tinka individualmente y saco algunos soles pero creo que era la reunion semanal la que mas satisfaccion le proporcionaba.

Claudia Cabieses dijo...

María Eugenia, me parece genial la historia que cuentas. Mi madre, nos preguntaba a cada uno el número que quería los que en ese momento tenía a mano, después al final siempre ella ponía los que le daba la gana...!

Anónimo dijo...

buen post , bueno muy pocas veces he jugado la tinka ,ultimamente le estoy dando al ganagol.....pero no he tenido suerte ..mucha gente juega la tinka por no decir millones ..es lamentable porque es un engaño ,el dinero facil es una tonteria .y ojala mucha gente se de cuenta ...porque hay algo qu hace mas daño que la tinka y otros juegos de azar . que son los tragamonedas tanto para niños como para adultos . causando patologia en el comportamiento hacia el juego
conocido como ludopatia

Anónimo dijo...

Jajaja excelente post y si en realidad todos anhelamos el sacarnos la TINKA asi por asi bueno no nos caeria al a nadie pro imaginemos que hariamos con ese dinero??? algo positivo y productivo lo dudo.... en fin a Dios rogando y al tika jugando... Bye....